The Master

The Master (2012)

Freddie Quell es un soldado norteamericano con problemas de ira, estrés post-traumático, alcoholismo, y adicción al sexo. Cuando acaba la Segunda Guerra Mundial, queda sin rumbo, pasando por varios trabajos que no consigue retener, ya que siempre se mete en problemas por su comportamiento. Una noche, se escabulle dentro de un misterioso yate, en donde está Lancaster Dodd, el líder de un culto conocido como “La Causa”, junto con sus seguidores. “La Causa” promete ayudar a Freddie a controlar sus tendencias salvajes, pero evidentemente, Dodd es un charlatán y un estafador que está intentando probarse a sí mismo que no lo es, al usar a Freddie de conejillo de indias.

La película más lograda hasta la fecha de Paul Thomas Anderson (aunque a mí personalmente me guste más Vicio propio) es un intrigante drama que plantea y desarrolla unas cuestiones psicológicas que dan qué pensar. A pesar de que la historia transcurre a principios de los años 50, su bellísima fotografía y sutileza en cuanto a la dirección de arte, que no tiene guiños demasiado obvios a aquella década, le dan una cualidad atemporal, que genera al espectador la sensación de estar viviendo la época, en lugar de verla reconstruida en pantalla. La música a veces funciona y a veces chirría, pero no es tan distrayente como en las películas previas del director. Los diálogos son sugerentes pero naturalistas, y el guión tiene mucha fuerza, a pesar de su resolución repentina (típica en el cine de Paul Thomas Anderson, parece que el hombre fuera incapaz de escribir un buen final, o por lo menos uno satisfactorio). Con todo, el foco de The Master se centra sobre los dos personajes principales y su relación, más que en la trama.

the master

Tanto Joaquin Phoenix como Phillip Seymour Hoffmann y Amy Adams hacen un trabajo insuperable.

Cuestiones de voluntad, libre albedrío, fe, y aspectos del comportamiento humano aparecen a lo largo de la película. Freddie es un hombre que por naturaleza se rinde ante sus impulsos más bajos, pero, buscando cambiar su comportamiento para encajar en la sociedad, se somete ante el yugo de la institución liderada por Dodd, el estafador que sabe que todos los seres humanos necesitan creer en algo. La gente está dispuesta a creer sus mentiras con tal de recibir a cambio algo por lo que vivir. El mismo Dodd no está convencido de lo que inventa, pero sigue empeñado en fortalecer a La Causa porque al hacerlo, él también le está sirviendo a un amo: su mujer. The Master satiriza con ingenio a los “movimientos espirituales” surgidos durante la segunda mitad del siglo XX, que son una especie de revuelto de teorías absurdas con nombres rebuscados, creadas para robarle plata a la gente. Pero al mismo tiempo reconoce que el hombre totalmente libre, sin ataduras ante ninguna moral o autoridad, puede llevar una vida muy difícil. A Freddie puede vérsele incluso como un símbolo del individuo primitivo, y a La Causa como una metáfora para todas las instituciones que regulan la sociedad. El hombre debe crearle un sentido a su existencia para vivir en paz, aún cuando esto implique sacrificar su libertad.

master freddie moto

“Si hallas la forma de vivir sin servir a un amo, a cualquier amo, háznoslo saber, ¿lo harás? Porque serías la primera persona en la historia del mundo que lo logra.”

Así, The Master plantea preguntas existenciales difíciles de formular, pero sobre las cuales hace unas reflexiones muy lúcidas. Densa pero llamativa, accesible pero con temáticas complejas, sobria pero con sutiles toques de humor negro, es una de las películas más destacables de la presente década, y de lo que va transcurrido del siglo XXI.

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Holy Motors

Holy Motors (2012)

Un hombre llamado Oscar tiene un trabajo bastante particular. Debe ser transportado por una limusina a diferentes lugares, en donde cumple con unas citas. A cada cita debe ir asumiendo una determinada persona, por ejemplo una mendiga, un anciano moribundo o un gángster chino.

Interesante aunque pretencioso ejercicio cinematográfico, que construye un universo particular, basado en una extraña combinación de lo cotidiano con lo malsano. Gracias a la dirección de arte, que incluye el maquillaje y el trabajo de efectos especiales, se logra crear un mundo que parece real pero no lo es, gracias a objetos y escenarios que incluyen un estudio de maquillaje dentro de una limusina, un lecho de rosas en una alcantarilla, una sala de cine detrás de una pared, lápidas que en lugar de epitafios ponen direcciones de páginas web, aparentes muertes que resultan no serlo, y demás elementos similares. La música destaca porque además de ser buena, tiene una función narrativa, sirviendo de interludio, o expresando los sentimientos de los personajes. Denis Lavant hace un buen trabajo interpretando a los múltiples personajes que debe encarnar, algo a lo cual sin duda le ayuda el maquillaje, que está bastante bien realizado.

holy motors

El resultado es sugerente y provocador, pero como tal lo que provoca no está claro.

Holy Motors es un compendio de ideas que no siempre conducen a algo. ¿Habla sobre la construcción de la identidad? ¿Tal vez del proceso de hacer cine y las ilusiones que se nos presentan en la pantalla? ¿Acaso hace un comentario sobre la superficialidad de la vida contemporánea y el desencanto con la sociedad tecnológica actual? El problema con la película es que arroja un montón de cosas al espectador sin ofrecer ni siquiera una pregunta central para guiar un análisis o una interpretación. A pesar de que el arte no tiene por qué explicar todo, y no se le debe dar todo masticado al espectador, resulta difícil determinar exactamente de qué se trata Holy Motors. Parece un montón de cortometrajes de trabajo de grado de un estudiante de cine, concatenados por la presencia del protagonista en su limusina.

holy motors acordeon

Eso sí, como ejercicio cinematográfico es impecable, y a pesar de su incomprensibilidad, se deja ver con facilidad y sus imágenes son lo suficientemente llamativas como para mantener al espectador entretenido por 2 horas.

Holy Motors hubiera podido ser más grande si hubiera aclarado su foco un poco más, pero como tal, su construcción es bastante pedestre. Da la impresión de querer decir algo importante, pero ni sabe que es. Llega a ser demasiado indulgente consigo misma. El montaje no hace milagros, y no es capaz de darle coherencia a una sucesión de eventos tan dispares. Entre otras cosas, Holy Motors se disfruta más cuando se la ve sin pensar, y sin buscarle un sentido, porque con todo y su falta de solidez, la película es atrapante, inmersiva y tiene varias escenas para el recuerdo. No es una obra maestra, pero es algo diferente, que dejará con la cabeza dando vueltas a quien la vea.

 

L’uccello dalle piume di cristallo

El pájaro de las plumas de cristal (1970)

Sam Dalmas es un escritor estadounidense que viaja a Italia al sufrir de un bloqueo, que impide su producción literaria. Allí, se ve envuelto en un caso que involucra los múltiples asesinatos de varias jovencitas, al atestiguar el intento de homicidio de una mujer por parte de un extraño misterioso que viste de negro, lleva guantes de cuero y usa un gran cuchillo. La policía, al sospechar de Sam, no le permite volver a los Estados Unidos, así que él decide colaborar en la investigación, para limpiar toda sospecha contra su persona. Pronto, su vida se ve puesta en peligro, porque el asesino empieza a seguirle la pista.

El primer largometraje de Dario Argento es un sólido thriller de reminiscencias hitchcockianas, que logra enganchar gracias a la ejecución de sus ideas visuales. Con respecto a los movimientos de cámara, destaca el uso de la subjetiva para saltar del punto de vista del asesino al de la víctima, así como el uso de cámara lenta o el freeze frame. Las escenas en donde el criminal asalta a las mujeres que acecha son prolongadas hasta el límite, gracias al uso de múltiples planos, combinados con planos largos y acercamientos, lo que incrementa su tensión. Se hace amplio uso de las sombras, y en algunas escenas la luz se ubica en puntos muy específicos, lo cual evoca una sensación de desorientación, de sentirse observado, impotente. La música de Morricone tiene una atmósfera inquietante.

argento hitchcock

El final es casi calcado de Psicosis, pero con ciertos elementos que lo hacen igual de inquietante, a su modo.

Al igual que en un thriller clásico, hay presentes elementos narrativos como el falso culpable, el elemento psicológico del asesino, o el giro argumental, pero Argento logra dotarlos de una personalidad propia, al hacerlos aún más mórbidos y casi sensacionalistas. La película no está exenta de unas curiosas escenas de humor negro, que involucran por lo general a los personajes que se cruzan con Sam a lo largo de la investigación, como el vendedor homosexual que le coquetea, o el pintor loco que le da de comer un estofado de gato, o el proxeneta tartamudo. Probablemente para la sensibilidad de los tiempos actuales sean un poco ofensivas, pero eran producto de la época.

uccello mujeres

El hecho de que todas las víctimas sean mujeres tampoco ayuda, aunque era la costumbre del giallo.

El carácter estilizado de la película, así como la lógica descuidada de su narrativa, le dan un carácter casi de ensoñación. Argento llevaría estos dos aspectos al extremo en sus películas posteriores, creando algunas de las películas de horror más llamativas que han existido. Este extravagante thriller sentó la base de su filmografía. Elegante, pero sórdido.

 

Zombi 2

Zombi 2 (1979)

A las costas de Nueva York llega un bote, cuyo único tripulante es un zombi. El bote pertenecía a un famoso científico, que estaba realizando una investigación en las Antillas. La hija del científico se embarca hacia el lugar con un reportero, pero al llegar, descubren que la isla está infestada de cadáveres reanimados por medio del vudú.

Repulsiva (en el buen sentido de la palabra) película de zombis que ha alcanzado la infamia gracias a sus sangrientas escenas. Es gracias al encargado del maquillaje y los efectos especiales, Giannetto de Rossi, que la película tiene éxito. De Rossi se lleva las palmas, al ser el responsable de la creación de los zombis, y de los moldes y prótesis que debían reventarse y desgarrarse cuando los no-muertos los mordían. La actuación está adecuada, pero digamos que los personajes no son lo más importante en la historia. Entre otras cosas, la narrativa es simple y al punto, no hay una trama elaborada o compleja, y en ocasiones se recurre a clichés que han sido muy gastados.

zombi 2 tiburon

Naturalmente las películas de este tipo tienen una tendencia al sensacionalismo, que es ejemplificada por una escena en donde una mujer bucea casi desnuda, para ser perseguida bajo el agua por un tiburón y un zombi. Luego, estos dos últimos empiezan a pelear. Es una escena tan ridícula como admirable.

Con todo, Zombi 2 no es una película super acabada en términos técnicos. La música de Fabio Frizzi funciona a medias, el ritmo durante la primera mitad flaquea, el doblaje hace que el diálogo suene innatural, y toda la situación es tan risible que en muchas ocasiones divierte, de manera no intencional. Por supuesto, todas estas cosas no están presentes en las escenas donde los zombis hacen de las suyas, y la risa es reemplazada por el disgusto y el horror. Tal vez algunos puedan pensar que la violencia es exagerada, o poco realista, o de mal gusto, pero causa una impresión tan fuerte (como en la escena del ojo), que es lo que hace que valga la pena ver la película. No es arte elevado lo que nos presenta Fulci, pero entretiene.

zombi 2 comiendo

No necesito decir mucho más de Zombi 2, esta imagen habla por sí sola. Imperdible para los amantes de los zombies y/o el gore.

Por último, vale la pena aclarar que “Zombi 1” no existe como tal. El amanecer de los muertos fue lanzada en Italia con el título de “Zombi”, entonces, para recaudar más fondos, los realizadores decidieron ponerle a esta película “Zombi 2”, prometiendo una secuela de la obra de Romero. Hay similitudes, pero las dos películas son diferentes. Lo único que los vincula es una estrategia de mercadeo tan inteligente como deshonesta. Por cosas como estas, la comedia no intencional de Zombi 2 traspasa las fronteras de la pantalla, para instalarse en nuestro mundo. Una curiosidad tan desagradable como graciosa.

Berlin Alexanderplatz

Berlin Alexanderplatz (1980)

Una miniserie de 13 capítulos y un epílogo, ambientada en la República de Weimar, a finales de la década de 1920. Una época marcada por la depresión económica, el desempleo, la desigualdad y la marginalidad de grandes sectores de la población. Franz Biberkopf es un exconvicto, condenado por matar a su novia Ida, quien al salir de prisión, busca corregir sus pasos y ser un hombre honesto. Pero en semejante clima económico y político tan complicado, el vivir de manera honrada será más difícil de lo que parece.

Desmesurada y portentosa adaptación de la novela de Alfred Döblin, que se desenvuelve en medio de una extraña intersección entre el cine, el teatro, y la literatura. Para colmo de males, fue transmitida por televisión. Sin embargo, es tan densa, lenta e inaccesible que hace que Twin Peaks parezca una sitcom. Su ambiente sórdido y sus temáticas causaron controversia en la Alemania de principios de los 80. Y no era para menos. Fassbinder logró construir un intrincado retrato de una de las épocas más duras que ha tenido que vivir su país durante el siglo XX.

La genial dirección de fotografía de Xaver Schwarzenberger enfatiza los tonos dorados, sepia y marrón, así como las sombras y la oscuridad. Adicionalmente, el enfoque suave de muchos planos hace que los personajes parezcan sumergidos en niebla. Los encuadres suelen estar enmarcados por objetos como muros, puertas o muebles, y tienden a constreñir a los actores en la mitad del cuadro, aprisionándolos y del mismo modo, creando una sensación de claustrofobia.

berlin alexanderplatz

La escenografía de Berlin Alexanderplatz es muy rica en detalles, que ayudan a sumergir al espectador en la atmósfera de la ciudad.

Todos estos aspectos visuales contribuyen a transmitir esa sensación de perpetua incertidumbre en la que vivieron los habitantes de la Berlín del periodo de entreguerras. Sin embargo, es la palabra, tanto hablada como escrita, la protagonista de la película. Si el espectador no habla alemán, deberá estar preparado para leer toneladas de subtítulos. Los personajes parlotean el 80% del tiempo. El silencio es llenado durante otro 10% del tiempo por parte del narrador, que recita parrafadas de una prosa vertiginosa, que son difíciles de entender del todo (aunque, por otra parte, existen como contrapunto a la imagen, no como complemento de la misma, lo cual resulta bastante particular). De vez en cuando, aparecen intertítulos con pequeños párrafos que complementan vagamente la acción en pantalla.

gunter lamprecht

El peso dramático recae en su gran mayoría sobre los hombros de Günter Lamprecht, quien logra interpretar a un Franz Biberkopf con el que es difícil simpatizar, aunque tenga una vulnerabilidad que lo hace muy humano.

La actuación es innatural, y tiene un dejo teatral que le confiere al conjunto un sentido del melodrama. En general, son los actores y el diálogo lo que impulsan a Berlin Alexanderplatz hacia adelante, con un ritmo glacial, que busca reflejar el estancamiento perpetuo de Franz Biberkopf, quien es incapaz de salir de la marginalidad, a pesar de que lo intenta una y otra vez. Sin embargo, tanta densidad de parlamento, y tanta palabrería hacen que porciones significativas de la película sean tediosas de ver. Aunque la novela de Döblin utilizaba una especie de montaje, yuxtaponiendo la narrativa con reportes de noticias, canciones, y citas de otros textos, el transmitir este “montaje literario” a la pantalla no funciona como debería. La yuxtaposición de muchos textos, sumada a la yuxtaposición de las imágenes, termina creando algo sobrecargado, que no cuaja.

La narrativa de la película sufre como resultado de esto, los primeros 8 episodios son casi que historias independientes, sin mucha continuidad entre sí, más allá del hecho de que todas muestran a Biberkopf luchando por redimirse y cayendo cada vez más hacia el abismo. Es sólo cuando entra a escena Mieze, y se desarrolla entre ella y Franz una tormentosa relación amorosa (marca registrada del director) que empieza a manifestarse algo de cohesión. Después de 9 capítulos, la cosa parece tomar forma, e inmediatamente se torna interesante. Los personajes empiezan a padecer un infierno, que desemboca en los angustiosos episodios 12 y 13. Con todo, queda una sensación de vacío y decepción, un presentimiento de que la película pareció no despegar del todo, y de que terminó de manera anticlimáctica.

Y entonces viene EL EPÍLOGO, que tiene que ser una de las mejores cosas que hizo Fassbinder. Los 13 capítulos anteriores parecen un preludio ante esta obra, que ameritaría reseña aparte, de no ser porque es parte integral del conjunto de episodios, y tanto éstos como el final tienen una relación de interdependencia bastante importante. El epílogo une todo este embrollo previo, lo deconstruye, lo resignifica, y hace que haya valido la pena haberlo visto.

berlin alexanderplatz epilogo

A través de imágenes surrealistas, transforma los entornos, personajes y objetos más significativos de los 13 capítulos, reflejando el descenso a la locura de Biberkopf. Hace un uso liberal del anacronismo, tanto en lo visual como en lo musical. Los leitmotifs de Peer Raben, que constantemente sonaban ambientando los 13 capítulos anteriores, son primero distorsionados, para luego reemplazados por Kraftwerk, Janis Joplin, The Velvet Underground y Leonard Cohen, entre otros artistas que definitivamente no son de la década de los 20.

Berlin Alexanderplatz hace un estudio del perturbado carácter de su protagonista, violento, misógino, falto de empatía, pero a su vez ingenuo, simplón y con deseos de cambiar. Tanto por sus propias tendencias oscuras, como por su entorno, traiciona su juramento de vivir honradamente, a pesar de que es un hombre capaz de sentir compasión, arrepentimiento, y ternura. De la mano de Biberkopf realizamos un viaje por una sociedad repleta de pícaros, ladronzuelos, prostitutas, alcoholismo, pobreza, enfermedad, desempleo, y radicalismo político (tanto de derecha como de izquierda). Justo al final de la serie, empiezan a hacerse alusiones a la guerra venidera. Pero Biberkopf, un hombre completamente quebrantado, ya no siente angustia. Todo lo que ha visto ha desembocado en esto, pero ha vivido tanto tiempo en aquel limbo, y ha perdido tanto, que ya es indiferente a todo.

Hay muchas cosas más por ver y analizar en Berlin Alexanderplatz que probablemente salgan a la luz al volverla a ver (si algún día tengo deseos de volver a embarcarme en tan titánica labor). Después de todo, no es fácil de digerir. A pesar de esto, su habilidad para balancear su temática histórica con el drama más personal de sus personajes es admirable. Su construcción de una época y un lugar particulares, a través de los aspectos visuales es tan detallada, que tiene la capacidad de mantener al espectador sumergido en esa atmósfera, aún cuando lo que pase en pantalla pueda llegar a ser insufrible. De veras es posible sentirse en Berlín en 1929, estar allí, viéndolo todo, y hallarse igual de atrapado y sin esperanzas que Franz Biberkopf.

Como adaptación puede que sea un fracaso, y tiene demasiados altibajos como para poder calificarla de obra maestra, pero esta extraña combinación entre audiolibro, obra teatral y película experimental, es, sin lugar a dudas, la obra más ambiciosa de Fassbinder.

This Is Spinal Tap

This Is Spinal Tap (1984)

La banda de hard rock Spinal Tap se prepara para embarcarse en su primera gira por los Estados Unidos. Al mismo tiempo, enfrentan la censura por la controvertida portada de su nuevo álbum, que previene que éste sea vendido masivamente. El cineasta Marty DiBergi realiza un documental que muestra la larga  historia de altibajos de la banda, sus fuentes de inspiración, y las situaciones que viven durante la gira.

Una de las sátiras sobre el mundo del rock & roll más icónicas que se hayan hecho jamás, porque sus personajes no son payasos que explotan los clichés rockeros de manera facilona, sino que adoptan la conducta de unos músicos de verdad, que se toman su arte en serio (tan portentosos que todos hablan con un marcado acento británico), aún cuando es estrafalario y de mal gusto. La principal fuente del humor de la película proviene del hecho de que los miembros de Spinal Tap se ven a ellos y a la realidad a través de su perspectiva distorsionada, y no están conscientes de lo ridículos que son. El diálogo, en su mayoría improvisado por los tres actores principales (todos ellos insuperables), es guiado por unos chistes visuales muy bien planteados y ejecutados.

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Destacan los conciertos de la banda, en los que siempre algo sale mal, de la manera más absurda.

Spinal Tap ridiculiza los delirios de grandeza de las bandas de hard rock y heavy metal de principios de los 80, junto con otras cosas típicamente rockeras como las estupideces que ponen las bandas en sus letras y en las portadas de sus discos para causar controversia, su música rimbombante llena de virtuosismo innecesario, su machismo, y su pretenciosidad, que los lleva a creer que su música es trascendental, cuando en realidad es, en muchos casos, unidimensional. Pero al mismo tiempo, humaniza a estos delirantes músicos, mostrando sus luchas, lo difícil que ha sido para ellos proseguir con su carrera. Los personajes tienen la suficiente humanidad como para que incluso las bandas de hard rock de la vida real (como Dokken o Metallica) se identifiquen con su lucha, a lo que también contribuye el (paradójico) realismo de las situaciones que enfrentan.

spinal tap solo guitarra

“Mis solos son mi marca distintiva.”

Si bien Spinal Tap empieza a perder un poquito de fuerza hacia el final (a pesar de que dura menos de 90 minutos) mantiene un nivel constante en cuanto a sus chistes. Destaca adicionalmente por no hacer predecibles chistes sobre las groupies, el alcoholismo o la adicción a las drogas de los miembros de la banda, lo que le añade aún más dignidad a los personajes. Es más interesante ver el conflicto entre la novia del cantante y el resto de la banda. Ingeniosa y mordaz, pero nunca cruel u ofensiva (en el mal sentido de la palabra), puede ser disfrutada por todo el mundo, pero especialmente, es de visionado obligatorio para cualquier rockero/metalero.

Marketa Lazarová

Marketa Lazarová (1967)

En la Bohemia (actual República Checa) del siglo XIII, dos feudos a cargo de dos terratenientes menores, Kozlík y Lazar, que asaltan viajeros y cometen toda clase de crímenes, se ven enfrentados al capitán de las fuerzas del Rey. Kozlík le propone una alianza a Lazar, para que juntos puedan combatir al rey, pero Lazar, que es cristiano, la rechaza, debido a que Kozlík es pagano y ha cometido muchas barbaridades. En retaliación, Kozlík ordena el secuestro de la hija de Lazar, Marketa. El hijo de Kozlík, Mikoláš, se enamora de ella, y, a pesar de que la viola, la protege de todo peligro, y pronto sus sentimientos empiezan a ser correspondidos.

Marketa Lazarová no es una película convencional. Es un épico poema visual de casi 3 horas de duración. Es profundamente evocadora, gracias al poderío de sus imágenes. Las panorámicas, el uso de la distancia focal para resaltar personajes, objetos o paisajes, el uso de subjetivas (particularmente durante el rapto de Marketa), el aprovechamiento de la iluminación para construir el mood de cada escena, entre otros aspectos, hacen que la película resulte destacable por su dirección de fotografía (a cargo de Beda Batka). La historia avanza de manera lineal, pero fragmentada, usando por momentos breves flashbacks. La edición genera una sensación de desorientación en el espectador, que refleja la zozobra que vivían los personajes en aquella época turbulenta.

marketa lazarova personajes

Los personajes se reducen a meros símbolos, que representan las facetas de la lucha entre cristianismo y paganismo que se estaba llevando a cabo en aquella época medieval.

La banda sonora está muy bien planteada y utilizada. Con su mezcla de cantos gregorianos sacros y elementos tribales ritualistas, transmite la turbulencia del conflicto al terreno musical. El diálogo no es muy conversacional, los parlamentos sirven más como contrapunto a la imagen, acentuando las ideas que se ven en pantalla. Como resultado la narrativa de la Marketa Lazarová se enlaguna, y por momentos se hace incomprensible, a pesar de los intertítulos que explican lo que va a pasar. Esta es la única falla de la película.

marketa lazarova final

Por lo demás, el clímax es una de las mejores cosas que he visto en película alguna, la yuxtaposición del viaje al monasterio de Marketa y la caída de su amado Mikoláš, mediada por las oraciones de la monja, es brillante.

El cambio entre las estaciones (de invierno a primavera), los motivos alusivos a los animales (lobos, ciervos), el uso extremadamente limitado de las escenas nocturnas (para hacer de la noche misma un motivo dramático) son algunas de las ideas visuales más emblemáticas de Marketa Lazarová. El choque entre dos fuerzas opuestas, orden y caos, que luchan por la supremacía del territorio, cada una con sus contrastes, es el conflicto principal de la historia, y nunca se pierde de vista. El combate siempre es crudo, injusto con los más nobles, y brutal. Un país (o reino, en este caso) sólo se empieza a edificar cuando los conflictos se apaciguan, si bien, acá ocurrió a la fuerza. Entre otras cosas, tanto cristianos como paganos son capaces de extremos de salvajismo inesperados.

marketa lazarova batalla

“No pongan tanta cara de santos, todos ustedes son paganos.”

Densa, dura, inaccesible y cruda, pero también sublime, bellísima y compleja, Marketa Lazarová es una de las películas más reconocidas del cine checo, y con justa razón. La pulcritud de su realización formal, y la manera en que trata su temática, construyen una representación del medioevo muy completa, que resulta paradójica, porque aunque es realista, está llena de ambigüedades y matices (comunicados a través de sus aspectos visuales), que pueden ser interpretados por el espectador a su manera.