L’uccello dalle piume di cristallo

El pájaro de las plumas de cristal (1970)

Sam Dalmas es un escritor estadounidense que viaja a Italia al sufrir de un bloqueo, que impide su producción literaria. Allí, se ve envuelto en un caso que involucra los múltiples asesinatos de varias jovencitas, al atestiguar el intento de homicidio de una mujer por parte de un extraño misterioso que viste de negro, lleva guantes de cuero y usa un gran cuchillo. La policía, al sospechar de Sam, no le permite volver a los Estados Unidos, así que él decide colaborar en la investigación, para limpiar toda sospecha contra su persona. Pronto, su vida se ve puesta en peligro, porque el asesino empieza a seguirle la pista.

El primer largometraje de Dario Argento es un sólido thriller de reminiscencias hitchcockianas, que logra enganchar gracias a la ejecución de sus ideas visuales. Con respecto a los movimientos de cámara, destaca el uso de la subjetiva para saltar del punto de vista del asesino al de la víctima, así como el uso de cámara lenta o el freeze frame. Las escenas en donde el criminal asalta a las mujeres que acecha son prolongadas hasta el límite, gracias al uso de múltiples planos, combinados con planos largos y acercamientos, lo que incrementa su tensión. Se hace amplio uso de las sombras, y en algunas escenas la luz se ubica en puntos muy específicos, lo cual evoca una sensación de desorientación, de sentirse observado, impotente. La música de Morricone tiene una atmósfera inquietante.

argento hitchcock

El final es casi calcado de Psicosis, pero con ciertos elementos que lo hacen igual de inquietante, a su modo.

Al igual que en un thriller clásico, hay presentes elementos narrativos como el falso culpable, el elemento psicológico del asesino, o el giro argumental, pero Argento logra dotarlos de una personalidad propia, al hacerlos aún más mórbidos y casi sensacionalistas. La película no está exenta de unas curiosas escenas de humor negro, que involucran por lo general a los personajes que se cruzan con Sam a lo largo de la investigación, como el vendedor homosexual que le coquetea, o el pintor loco que le da de comer un estofado de gato, o el proxeneta tartamudo. Probablemente para la sensibilidad de los tiempos actuales sean un poco ofensivas, pero eran producto de la época.

uccello mujeres

El hecho de que todas las víctimas sean mujeres tampoco ayuda, aunque era la costumbre del giallo.

El carácter estilizado de la película, así como la lógica descuidada de su narrativa, le dan un carácter casi de ensoñación. Argento llevaría estos dos aspectos al extremo en sus películas posteriores, creando algunas de las películas de horror más llamativas que han existido. Este extravagante thriller sentó la base de su filmografía. Elegante, pero sórdido.

 

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Zombi 2

Zombi 2 (1979)

A las costas de Nueva York llega un bote, cuyo único tripulante es un zombi. El bote pertenecía a un famoso científico, que estaba realizando una investigación en las Antillas. La hija del científico se embarca hacia el lugar con un reportero, pero al llegar, descubren que la isla está infestada de cadáveres reanimados por medio del vudú.

Repulsiva (en el buen sentido de la palabra) película de zombis que ha alcanzado la infamia gracias a sus sangrientas escenas. Es gracias al encargado del maquillaje y los efectos especiales, Giannetto de Rossi, que la película tiene éxito. De Rossi se lleva las palmas, al ser el responsable de la creación de los zombis, y de los moldes y prótesis que debían reventarse y desgarrarse cuando los no-muertos los mordían. La actuación está adecuada, pero digamos que los personajes no son lo más importante en la historia. Entre otras cosas, la narrativa es simple y al punto, no hay una trama elaborada o compleja, y en ocasiones se recurre a clichés que han sido muy gastados.

zombi 2 tiburon

Naturalmente las películas de este tipo tienen una tendencia al sensacionalismo, que es ejemplificada por una escena en donde una mujer bucea casi desnuda, para ser perseguida bajo el agua por un tiburón y un zombi. Luego, estos dos últimos empiezan a pelear. Es una escena tan ridícula como admirable.

Con todo, Zombi 2 no es una película super acabada en términos técnicos. La música de Fabio Frizzi funciona a medias, el ritmo durante la primera mitad flaquea, el doblaje hace que el diálogo suene innatural, y toda la situación es tan risible que en muchas ocasiones divierte, de manera no intencional. Por supuesto, todas estas cosas no están presentes en las escenas donde los zombis hacen de las suyas, y la risa es reemplazada por el disgusto y el horror. Tal vez algunos puedan pensar que la violencia es exagerada, o poco realista, o de mal gusto, pero causa una impresión tan fuerte (como en la escena del ojo), que es lo que hace que valga la pena ver la película. No es arte elevado lo que nos presenta Fulci, pero entretiene.

zombi 2 comiendo

No necesito decir mucho más de Zombi 2, esta imagen habla por sí sola. Imperdible para los amantes de los zombies y/o el gore.

Por último, vale la pena aclarar que “Zombi 1” no existe como tal. El amanecer de los muertos fue lanzada en Italia con el título de “Zombi”, entonces, para recaudar más fondos, los realizadores decidieron ponerle a esta película “Zombi 2”, prometiendo una secuela de la obra de Romero. Hay similitudes, pero las dos películas son diferentes. Lo único que los vincula es una estrategia de mercadeo tan inteligente como deshonesta. Por cosas como estas, la comedia no intencional de Zombi 2 traspasa las fronteras de la pantalla, para instalarse en nuestro mundo. Una curiosidad tan desagradable como graciosa.

Impresiones sobre Twin Peaks: El regreso (partes 13 a 18)

Twin Peaks (2017)

Cooper despierta de su letargo como Dougie Jones, y regresa al pueblo de Twin Peaks para su batalla final con su doppelgänger.

Voy a seguir el juego de Lynch y Frost, quienes nos saturaron con dobles durante Twin Peaks: El regreso, y voy a escribir una reseña positiva y negativa a la vez, porque estoy dividido con respecto a como terminó la película de 18 horas/serie.

La obsesión por la dualidad de las cosas, que siempre estuvo presente en Twin Peaks, es exacerbada hasta niveles insospechados. Esta tercera temporada, que durante sus dos primeros tercios había sido críptica e inaccesible, le dio a los fans lo que querían durante sus penúltimas cinco partes. El ritmo se acelera considerablemente, varios hilos argumentales se resuelven súbita pero satisfactoriamente, cada vez más pasamos más tiempo en el pueblo, el humor y los personajes excéntricos toman el centro de atención (¿para cuándo un spinoff de los hermanos Mitchum en Las Vegas?), y Cooper regresa, cuando ya se habían perdido todas las esperanzas de volverlo a ver.

i am the fbi

“Yo soy el FBI.”

Por supuesto, luego Lynch tira todo eso por la borda para darle lugar a un final impostado sin pies ni cabeza, que deja muchas cosas importantes sin resolver. Logra de paso arruinar el recuerdo de la serie original. Dejando de lado lo sorpresivo que resulta, uno puede ver que es casi el mismo final que le dio a Lost Highway, Mulholland Drive e Inland Empire. Pero, mientras en estas tres películas funcionaba, porque eran historias autocontenidas, enfocadas más en las ideas que sugerían que en los personajes, aquí no solo chirría, sino que enlodece todo, porque Twin Peaks siempre fue sobre la atmósfera del pueblo, sus personajes y las interacciones entre ellos. Lynch se enfoca demasiado en abrir cada vez más y más misterios, y yo pregunto: ¿Acaso no se suponía que el misterio era sólo un pretexto para pasar tiempo en el pueblo? Si con la resolución del caso de Laura Palmer mataron el ganso de los huevos de oro, aquí revivieron al ganso como un monstruo de Frankenstein que masacra aldeas enteras.

pointless characers twin peaks

Se introdujeron tantos personajes nuevos, y tan planos, que terminaron sirviendo para rellenar tiempo, saliendo de la película tan rápido como entraron. El elenco terminó tan abultado, que la mayoría de personajes se hicieron irrelevantes.

Los creadores eligen darle relevancia sólo a ciertos personajes en específico, dándoles a sus tramas cierres bastante adecuados, como la conmovedora despedida a la Dama del Tronco (quien, más que ningún personaje, parecía tener claro el rumbo de los acontecimientos), o el final feliz de la historia de Ed y Norma (una de las mejores secuencias de la serie, donde el manejo de la música y la actuación crean algo maravilloso). Luego, toman la decisión más osada, y le dan a los personajes más importantes finales abiertos, y muy ambiguos. Y aquí es donde de empieza lo interesante, porque Lynch se vale del montaje para construir múltiples líneas de tiempo paralelas, que transcurren al mismo tiempo, algo que ya había desarrollado a la perfección en Inland Empire, pero que retoma y lleva un paso más allá (lo que yo creía imposible).

es futuro o pasado

“¿Es futuro? ¿O es pasado?”

A través del montaje se nos presenta la ilusión de un tiempo lineal, pero en realidad, el tiempo está compuesto de ciclos que empiezan, terminan, se traslapan, se sobreponen entre sí. Dichos tiempos toman lugar en múltiples planos de conciencia: el mundo físico, los sueños, un estado de coma, otras dimensiones. Igualmente, Lynch se vale del ritmo para mostrar percepciones alteradas del tiempo. Así, la audiencia, sin importar qué interpretación tenga de los hechos, puede darse cuenta de que la Parte 18 se desarrolla en otra dimensión diferente a lo que ocurre en la Parte 17. También puede inferir que las escenas de Audrey están ocurriendo dentro de su cabeza, antes de que nos lo revelen. Hay sincronización entre la duración de varias escenas, lo que refuerza la idea del tiempo como ciclo, así hayamos visto todo linealmente y por episodios. Twin Peaks acaba, sólo para volver a comenzar.

dama del tronco tiempo

“Ahora el círculo está casi completo. Mira y escucha al sueño del tiempo y el espacio. Todo se revela ahora. Fluye como un río. Aquello que es, y aquello que no es.”

Todo el tiempo nos tuvieron pescando arenques rojos. Desde la primera entrada que le dediqué a esta película intuía levemente que era una meditación sobre el paso del tiempo, la irreversibilidad del cambio, y por eso cambiaba de locaciones hacia la ciudad, cambiaba de tono, y mostraba unos personajes cambiados. Pero de la manera más hábil, Lynch y Frost nos mantuvieron tras pistas falsas, haciéndonos creer que la cosa iba hacia el retorno a Twin Peaks, cuando en realidad se trataba de un eterno retorno, en donde las fuerzas cósmicas opuestas que rigen la existencia están en una perpetua lucha, en donde hasta las mismas conclusiones de los caminos de la vida llevan de vuelta a los personajes al punto de inicio, en donde hasta la muerte es “sólo un cambio más”, en la infinita concatenación de cambios que son la única constante de la existencia.

Sin duda, es elegíaco, y desesperante, porque muestra que hay cosas que no se pueden evitar, porque no se puede reparar lo que ha sido irremediablemente roto, y lo más importante de todo, que no se puede recapturar el pasado. Sin embargo, la naturaleza cíclica del tiempo puede abrir numerosas posibilidades para seguir adelante, después de todo.

Todo eso está muy bien, pero pudieron haber hecho lo mismo en nueve episodios. Y sin tantos personajes. En últimas tanta pista falsa y tanta manipulación disminuyen el poder de la pretendida reflexión que intentó transmitir el director. Al igual que Cooper, que no podía dejar las cosas quietas, se dejó llevar por su lado más indulgente, desperdiciando tiempo (¡irónicamente!) sin razón. Pudo haberse enfocado en una menor cantidad de historias, para haberlas desarrollado mejor, y hubiera podido ilustrar el mismo punto de una manera más concreta. Los personajes envejecidos tenían gran potencial para esto, pero pareciera que todas sus tramas no fueran más que epílogos extendidos. Cuando Lynch quiere hacer un drama humanista, brilla, y aquí por momentos tiende hacia allá, pero, por desgracia, se deja llevar por su fascinación por crear rompecabezas que no encajan del todo.

Tanto el drama como el misterio hacían parte del Twin Peaks original, pero en aquel tiempo se logró mantener el balance durante un tiempo (la primera temporada, para ser específicos). La tragedia más grande que le ocurrió a Twin Peaks (en general) es que, en efecto, el pasado no se puede recapturar. Absolutamente ninguno de los involucrados en la realización de la serie logró sostener ese tono de la primera temporada. Por ello, tuvimos una segunda temporada que se descarrió, cayendo en la autoparodia, y esta tercera temporada que es su opuesto exacto: mientras la segunda temporada era tonta y ligera, esta tercera temporada es turbia y escabrosa. Lo que ambas tienen en común es la inconsistencia del tono.

La amplitud del alcance de este film de 18 horas le permitió abarcar desde lo cotidiano hasta lo paranormal, con risas, llanto, miedo, rabia, frustración y todas las emociones en medio. El aura predominante de misterio provoca dos reacciones en el espectador: invita a contemplar las particularidades de la vida, y lo hace querer buscar respuestas a toda costa. A veces pienso que la aparición de tantas interpretaciones del final, tan disímiles, son sólo un reflejo de lo que los espectadores quisieron ver, porque no hay nada allí. Lynch hizo lo que se le dio la gana y la gente le siguió el juego para no sentirse tan perdida. Y si bien sus finales usualmente son abiertos, y en ellos frecuentemente hay horror, también hay comprensión, incluso catarsis (como en la malograda Fire Walk With Me o en la misma Inland Empire), aquí intentaron meter algo para cerrar un círculo de manera trucada, simplemente ignorando la narrativa que, para bien o para mal, había construido a lo largo de 17 partes, dándole una puñalada por la espalda a todos los que las vieron. Tal vez la belleza del asunto radique en que no existe una respuesta fija, como en la vida misma, donde cada ser humano tiene su propia verdad, sin pretender que sea la única o definitiva. Y lograr plasmar algo así en una obra cinematográfica no es tarea fácil.

Las series de televisión se han vuelto en los últimos años, la manera predilecta de muchos por contar historias (con Hollywood reducido casi por completo a superhéroes y remakes), por lo que han acumulado una gran cantidad de seguidores en todo el mundo, que las ven a través de diferentes plataformas. Aún así, ninguna se había atrevido a experimentar con el medio de la manera en que lo hizo Twin Peaks (tanto en los años 90 como ahora). Pero mientras la serie original fue un fenómeno masivo, esta ha permanecido en las sombras, oculta (los ratings a duras penas alcanzaron las 500 mil personas en Estados Unidos, pero una cifra mayor se suscribió al canal Showtime tan sólo para ver la serie por Internet), por su carácter inaccesible y enigmático.

Es muy pronto para decir si Lynch y Frost hayan vuelto a abrir camino y pronto veamos otro tipo de televisión. Sin duda, han vuelto a crear algo singular, que adicionalmente construye metanarrativas relacionadas con el medio televisivo por el cual se transmitió. Compleja, fascinante, absorbente, caprichosa, difícil, construye todo un universo, y transporta al espectador adentro del mismo, con todos sus contrastes, complejidades, contradicciones, e incoherencias, pero también con sus bondades, virtudes y alegrías.

oficina sheriff reunion

“Espero volverlos a ver a todos de nuevo.”

The Hunger

El ansia (1983)

Miriam y John son dos vampiros millonarios y elegantes. Cuando John empieza a envejecer rápidamente, la pareja consulta a la doctora Sarah Roberts, una especialista en temas de envejecimiento, que busca la manera de retrasarlo. Pero Miriam tiene otro plan: volverla su amante inmortal.

El ansia podría tener otro título. Podría llamarse “Potencial desperdiciado: la película” o tal vez “El video musical más largo jamás hecho”. Es deslumbrante en cuanto a aspectos visuales. Su fotografía está supremamente cuidada, desde las luces blancas y azulosas que le dan una atmósfera fría, hasta los juegos con las sombras. La casa de Miriam y John es un triunfo en diseño de sets: con obras de arte, instrumentos musicales y demás, que la hacen muy elegante. En algunas escenas de horror hay un uso adecuado de la música ambiental (en contraste, la música de Bauhaus y Schubert chilla, porque es música llamativa por sus propios méritos, que no es usada para un fin que ayude al contexto de la película). Por todo lo demás, es un fracaso rotundo.

hunger

Podría haber escogido otros tres fotogramas al azar, y todos se verían igual de bien.

Personalmente disfruto las películas de horror estilizadas, y soy de los que opina que en el cine debe primar lo visual ante lo demás, sin embargo, la imagen debe tener alguna significancia más allá de “esto se ve bonito”. La función narrativa de muchas de las imágenes es pobre, son enlazadas al azar, sin un hilo conductor. La construcción del guión es paupérrima, salta del drama de un vampiro que envejece a un romance lésbico que sale de la nada. En la edición se abusan de los cortes rápidos, eliminando el poco sentido de cohesión que tenía la película para empezar. Tony Scott recurre a un montón de artificios innecesarios que perjudican la atmósfera, coartan la tensión, impiden que se construya algún tipo de narrativa, y convierten a El ansia en algo tedioso de ver.

catherine deneuve hunger

Del elenco destaca Catherine Deneuve, que hace lo mejor que puede con lo que se le da, aunque por desgracia no es mucho.

Hay tres posibles casos en los que se podría disfrutar esta película, sin garantía de éxito:

  1. Ser gótico y/o amante de los vampiros.
  2. Ser fan de David Bowie y tener curiosidad por verlo haciendo de vampiro.
  3. Ver la película sin audio y poner un disco de rock pesado de fondo. O hasta de los mismos Bauhaus, para esa gracia (lo cual nos remite al caso 1).

Por lo demás, es un artefacto insulso, que tiene su interés, gracias a su factura visual, pero definitivamente pudo haber sido mucho más.

The Masque of the Red Death

La máscara de la muerte roja (1964)

La plaga conocida como la Muerte Roja llega a una aldea gobernada por el príncipe Prospero, un satanista que secuestra a una muchacha llamada Francesca, junto con los dos hombres que más ama ella: su padre y su novio. Prospero invita a varios nobles a su castillo, donde estarán protegidos de la plaga, mientras asisten a un baile de máscaras. La atmósfera general es de corrupción y depravación, y el príncipe intenta atraer a la inocente y pura Francesca hacia el lado oscuro, mientras sus seres queridos sufren en las mazmorras del castillo.

Extravagante despliegue de horror gótico, que toma como base el argumento de dos cuentos de Poe (La máscara de la muerte roja y Hop-Frog), y les añade un par de cuestionamientos existenciales sobre la moral y la fe. El trabajo de dirección de arte es elaborado: suntuosos decorados, vestuario exótico, velas, telarañas, viejos muros de piedra, y mazmorras, construyen la tenebrosa atmósfera del castillo donde transcurre la historia. El uso del color es llamativo, y, además de comunicar los horrores de la plaga, contribuye a darle un toque carnavalesco a la acción. Las tomas largas y planos generales ayudan a resaltar el carácter opresivo del entorno en el que están encerrados los personajes, al sepultarlos debajo de los coloridos decorados, construyendo una sensación de claustrofobia.

vincent price prospero

Vincent Price sobreactúa hasta el punto del ridículo, pero hay algo hipnotizante en su interpretación del diabólico príncipe Prospero.

Durante la parte inicial, la película sucumbe ante las inclinaciones teatrales de sus parlamentos, pero, afortunadamente, la situación se remedia a medida que avanzan los minutos, gracias a que lentamente la factura visual (que incluye una secuencia onírica en donde desfilan demonios de varias civilizaciones) va envolviendo al espectador y encargándose de tomar las riendas de la historia.

muerte roja

La intrusión de la Muerte Roja en el castillo desencadena un clímax muy bien ejecutado.

Corman estaba consciente de las similitudes entre su película y El Séptimo Sello, por lo que decidió abordar el tema de la mortalidad y la fe de manera distinta al maestro sueco. En donde Bergman era austero y reflexivo, Corman es grandilocuente y calamitoso. La conclusión de Corman es que puede que la fe y la virtud no salven a nadie de la muerte, pero tampoco lo harán el rechazo de Dios ni el llevar una vida de placeres mundanos. El goce al que se entrega Prospero no es capaz de aliviar su miedo de morir, es solo un paliativo para distraerse ante lo inevitable. La muerte une a todos los hombres, justos y pecadores, ricos y pobres.

prospero muerte roja

“Cada hombre se crea su propio Dios, su propio cielo y su propio infierno.”

Con esta sombría conclusión nos deja La máscara de la muerte roja. Puede que para las sensibilidades modernas, sea una película ingenua (a ratos da más risa que miedo). Existen un par de errores de continuidad, y su sensibilidad se acerca al camp. A pesar de esto, es ambiciosa, elegante, y su visión fatalista da de qué pensar, cosa que no se puede decir de muchas obras del género. Lo que le hace falta en sustos lo compensa con su atmósfera y temas, que, entre otras cosas, le dan una extraña belleza. Una ventana hacia un mundo fantástico de pesadilla.

Twin Peaks: Fire Walk With Me

Twin Peaks: El fuego camina conmigo (1992)

Precuela de la serie de televisión de 1990, en donde se muestran los últimos días de Laura Palmer, y los acontecimientos que dieron lugar a la serie.

El segundo fracaso más grande de Lynch (después de Dune) es una cosa sin pies ni cabeza que nunca debió haber sido una película. No es posible juzgarla por sus propios méritos. Apenas un mes después de que se cancelara la serie, Lynch decidió que quería volver a retomar el material, pero esta vez en la gran pantalla, tal vez para escapar de las restricciones que le habían impuesto los ejecutivos del canal ABC. El resultado es su obra más autocomplaciente e indulgente. Es casi incomprensible para quien no haya visto la serie (peor aún, les spoilea la identidad del asesino de Laura Palmer), pero al mismo tiempo, no ofrece un final a la historia, que quedó inconclusa. El co-creador de la serie, y responsable principal de la trama, Mark Frost, consideraba que no era lo correcto hacer una precuela, y no participó en la producción. Como resultado, el guión de Lynch y Engels (otro de los guionistas de la serie) adolece de una falta de dirección absoluta. Sabe a donde va, pero en el camino se pierde muchas veces.

carl rodd

“Maldita sea, esta gente confunde.”

La falta de cohesión convierte a FWWM en un conjunto de escenas que están más conectadas con la serie que entre sí. Parecen como varios cortometrajes relacionados con Twin Peaks, pegados entre sí con un delgado hilo conductor. Como resultado, nos quedamos con un par de escenas que destacan bien sea porque son aterradoras, porque son desgarradoramente tristes o porque son misteriosas. Estas escenas están intercaladas con muchas otras que no tienen razón de ser (como esa primera media hora de una investigación que no lleva a ninguna parte, con un obvio sustituto del famoso agente Cooper que no convence, y en donde lo único a destacar es el personaje de Harry Dean Stanton), y otras que simplemente son de mal gusto, por su contenido violento o sexual explícito.

black lodge fire walk with me

El triunfo más notorio de la película es el de las secuencias del Black Lodge, donde Lynch hace un uso inventivo del color, la luz (un frío relámpago azul que indica la presencia del mal), y el sonido (tanto con la música, como con los sonidos estáticos y ruidos extraños que tienen un efecto perturbador).

Otro de los motivos que llevaron a Lynch a hacer este ejercicio audiovisual fuera de base fue el de humanizar a Laura Palmer, quien durante toda la serie simplemente fue un objeto que hacía avanzar la trama. Parcialmente lo logra, gracias a Sheryl Lee, quien hace un trabajo magnífico en el papel protagónico, presentándonos a una chica completamente destruida por dentro a causa del maltrato que ha sufrido. La actriz logra canalizar de manera efectiva todo el desespero, la confusión, y la vergüenza que sufre una víctima de abuso sexual. Gran parte del horror de la película proviene de que nadie parece sospechar nada al respecto. Ni siquiera James y Donna, los únicos que tratan de ayudarla, saben qué hacer, porque ella no se atreve a contarles la horrible verdad.

Sólo digo que “parcialmente” porque en últimas, no se ahonda mucho en el personaje de Laura, y la dualidad de su personalidad, que se había insinuado tan reiteradamente en la serie, sólo aparece de manera superficial. Aquí sólo se muestra el lado más oscuro de la señorita Palmer, sus debilidades, sus vicios, y su autodestrucción. Sí, Laura era drogadicta, prostituta y manipuladora, pero si mal no recuerdo, también le llevaba comida a los ancianos, le enseñaba inglés a una inmigrante china, y le daba clases particulares a un chico con discapacidad mental. Las buenas obras de Laura no se asoman ni por las curvas de FWWM. Lynch está más preocupado por mostrarla esnifando cocaína, y seduciendo a muchos tipos mientras anda por ahí semidesnuda. Se supone que llevaba una doble vida, no que era simplemente una descarriada.

Y ese es el gran problema de esta obra. Amplifica ese lado sórdido del pueblo de Twin Peaks, hasta el punto de lo grotesco. Es profundamente mórbida y oscura, hasta el punto de que es difícil de soportar. Su ritmo desbalanceado tampoco ayuda. Su incoherencia, menos. Como será que hasta ahora, 25 años después, varios de los enigmas que se plantean están cobrando algo si no de sentido, al menos de contexto, porque Frost y Lynch los han incorporado dentro de la trama de la tercera temporada de la serie. Pero una película debe funcionar por sí misma, no dependiendo de un “universo fílmico” (como los que crean los grandes estudios con los personajes de Marvel y DC). Entre otras cosas, si la tercera temporada nunca hubiera visto la luz del día, ¿qué hubiera sido de FWWM?

Pues un experimento fallido, que tiene un par de cosas rescatables (principalmente en cuanto al apartado actoral, a la espectacular música de Angelo Badalamenti, y a los aspectos visuales) pero que por lo demás no deja sino un sinsabor desagradable. Esta historia nunca debió haber sido llevada al cine, se siente apurada, como hecha a la fuerza, por puro capricho de Lynch, teniendo en cuenta la ya mencionada situación con Frost y con Kyle MacLachlan, el actor que encarnaba al genial Cooper de la serie, que ni siquiera quería participar. Aunque terminó haciéndolo, su contribución fue mínima.

FWWM es de interés únicamente para los que deseen ahondar en el “universo cinematográfico” de Twin Peaks y su mitología, que ahora abarca hasta novelas y toda la cosa. Ni siquiera es recomendable para los fans únicamente de la serie original como tal, porque no dice nada que ellos supieran ya, o nada nuevo que quisieran saber (a menos que les guste y/o quieran ver la tercera temporada). Como dato final, en el 2014 salió un compilado de escenas borradas de esta película fue lanzado bajo el nombre de “Twin Peaks: Las piezas faltantes”. Curiosamente, muestran a los otros personajes de la serie, dejando ver el lado más humano y entrañable del pueblo, que tanta falta hizo en el producto del 92. Resultaría curioso ver qué saldría de reeditar estas dos “películas” en una sola.

 

Impresiones sobre Twin Peaks: El regreso (partes 7 a 12)

Twin Peaks (2017)

El Cooper malvado, quien fue arrestado, escapa de prisión chantajeando al guardián, al que manda asesinar poco tiempo después. Por otra parte, Dougie Jones, el “buen Cooper”, logra detener un intento de asesinato en su contra, descubre una conspiración criminal en su trabajo, reaviva su relación con su esposa Janey-E, y se gana el cariño de los hermanos Mitchum, unos mafiosos que también lo querían matar.

Dos equipos separados investigan el caso de Cooper. Uno de ellos es la fuerza especial Blue Rose del FBI, conformada por Gordon Cole, Albert, Tammy Preston y Diane, la antigua secretaria de Cooper (que parece estar en contacto con el Cooper malvado). El otro, está conformado por Hawk, el sheriff Truman y Bobby Briggs. Todas las pistas develadas por ambos equipos llevan a Twin Peaks. Los crímenes atroces de Richard Horne y otros sucesos extraños enturbian la atmósfera del pueblo.

La película más ambiciosa de David Lynch continúa estallando cerebros (a veces literalmente) y mostrando cosas nunca antes vistas en televisión. Adicionalmente, logró recapturar el espíritu de la serie original de manera más evidente que en los primeros 6 capítulos, donde apenas si se veía una pequeña semblanza del viejo Twin Peaks. “¿Cuándo volverá Cooper?” es el nuevo “¿Quién mató a Laura Palmer?”. Hay múltiples pistas, desperdigadas en pequeños fragmentos, que lentamente le han ido dando sentido a los hechos que están sucediendo en la “serie”. La contribución de Mark Frost se hace cada vez más visible. El guionista se inspira en una variedad de teorías conspiranoicas del mundo real para construir el universo de Twin Peaks, con todas sus complejidades, absurdos y explicaciones. Incluso el diálogo ha mejorado.

what happens in season 2

Detective Mackley: “William Hastings estaba teniendo una aventura con la bibliotecaria local, Ruth Davenport. La cabeza de Davenport fue hallada sobre el cuerpo decapitado del mayor Briggs. Una vez que pusimos a Hastings bajo custodia, su mujer fue asesinada en su casa, aparentemente por su abogado, un hombre llamado George Bouncer, que también está bajo custodia. Y al día siguiente, la secretaria de Hastings murió en la explosión de un coche.”
Albert Rosenfield: “¿Qué pasa en la segunda temporada?”

Los destinos actuales de los personajes de la serie del 90 muestran que la vida no siempre termina como uno la planea. En una serie llena de eventos paranormales, sangre y vísceras al tope, y conspiraciones absurdas, el tratamiento de los personajes es marcadamente realista. Algunos hacen cambios positivos en sus vidas, redimiéndose de sus culpas pasadas, y otros terminan descompuestos, atrapados, e incapaces de mejorar su situación. A los creadores no les importó si X o Y personaje era el preferido de los fans a la hora de decidir el curso que tomarían sus vidas después del 91, pero se tomaron el trabajo de examinar los carácteres de los personajes, en sus encarnaciones originales, y tomarlos como punto de partida para crear las situaciones en que se encuentran ahora.

bobby audrey

El futuro brillante de Bobby contrasta con la mala fortuna que le cayó encima no sólo a Audrey, sino prácticamente a toda la familia Horne.

El drama ha regresado (¡por fin!) pero la actuación es, en la mayoría de las ocasiones, más matizada y menos melodramática (con la notable excepción de la escena del interrogatorio, en donde un estupendo Matthew Lillard berrea y rompe en llanto de manera incontrolable). La comedia cada vez es más efectiva. Aquí destacan, por supuesto, las escenas con Dougie Jones y Janey-E (Naomi Watts es la mejor actriz del elenco, superando incluso a Laura Dern, lo cual ya es mucho decir), que frustran a la mayoría, pero que a mí me hacen reír cada vez más. También son notorias las escenas del FBI, con las ocurrencias de Gordon, el sarcasmo de Albert, las poses de Tammy, y la grosería de Diane. Estos cuatro podrían hacer divinamente una sitcom. Por cierto, ni ellos ni “Dougie” Cooper han perdido una pizca de su devoción por el café, las donuts y el pie de cereza.

gordon cole

Ese Lynch es todo un pícaro, no sólo le dio más preponderancia al personaje de Gordon Cole, sino que además lo pone en escena junto a mujeres bellísimas como Chrysta Bell y Bérénice Marlohe.

El ritmo de la película es un punto de contención. Se mueve de manera caprichosamente lento, buscando frustrar a la audiencia hasta que pierde la paciencia. Los planos permanecen por mucho tiempo más de lo debido, creando un efecto de desconcierto que, en el mejor de los casos, es cómico, y en el peor de los casos, se vuelve insoportable. Desafortunadamente para Lynch, esta estrategia sólo le funciona a medias. Es evidente la razón por la que la utiliza, pero eso no quiere decir que esté bien, o que aporte algo al conjunto. De hecho, Twin Peaks sufre, porque para mantener este ritmo lento, rellenan tiempo en pantalla con números musicales o escenas irrelevantes, que cansan. Lo más irritante del asunto es que esta pérdida de tiempo es intencional, porque ideas son lo que tienen Lynch y Frost, y de sobra.

twin peaks part 8

No más basta con ver la parte 8, que cuenta el origen del mal que ha acechado nuestro mundo durante toda la serie, a través de una explosión de efectos visuales en donde el director hace gala de sus dotes pictóricas que crea paisajes surrealistas tan aterradores como bellos. La música de Penderecki completa su atmósfera pesadillesca. El trabajo de fotografía y dirección de arte, en especial en aquella especie de sala de cine de los 40, es maravilloso.

En general, esta nueva encarnación de Twin Peaks ha tenido una serie de altibajos, con momentos de brillo, y momentos para el olvido. Esta historia claramente no ameritaba tener 18 partes. En los 9 episodios que les habían planteado inicialmente hubieran podido haber hecho un trabajo más conciso y con más poder (a veces menos es más). Mi crítica no está orientada a desear obtener una resolución pronto a todas las preguntas, porque la serie original nunca se trató de resolver los misterios, y en realidad encontrar al asesino ni siquiera importaba, porque las tramas secundarias de los personajes eran mucho más entretenidas y cálidas.

La investigación se está llevando a cabo al ritmo que debe ser, y no tengo afán en que vuelva el agente Cooper, porque me estoy divirtiendo a lo grande con Dougie, pero la película está intentando conjugar demasiados elementos dispares sin encontrar el balance entre todos. Esto la vuelve irregular, y su carácter caótico e impredecible empieza a volverse desgastante a medida que pasa el tiempo. La serie original del 90 tuvo que hacer muchas concesiones, pero, en retrospectiva, esto le ayudó a mantener un tono más equilibrado (al menos hasta la primera mitad de la segunda temporada). Si allí coexistían la luz y la oscuridad, aquí lo que hacen es una especie de tregua.

Con todas sus limitaciones, es bueno que un programa de televisión busque retar y confundir a los espectadores, en estos tiempos en donde se cree que las series están a la altura del cine, aún cuando el 99.9999% de los creadores de contenido no se atreverían a hacer ni la mitad de lo que están haciendo Lynch y Frost. Su osadía no tiene igual. La esencia de Twin Peaks sí ha vuelto, pero no de la manera en que todos lo esperábamos. A veces nos alcahuetea a los fans, y a veces nos abofetea. Sin embargo, podemos estar seguros de que en las seis partes restantes tendremos un par de sorpresas más.