Twin Peaks: Fire Walk With Me

Twin Peaks: El fuego camina conmigo (1992)

Precuela de la serie de televisión de 1990, en donde se muestran los últimos días de Laura Palmer, y los acontecimientos que dieron lugar a la serie.

El segundo fracaso más grande de Lynch (después de Dune) es una cosa sin pies ni cabeza que nunca debió haber sido una película. No es posible juzgarla por sus propios méritos. Apenas un mes después de que se cancelara la serie, Lynch decidió que quería volver a retomar el material, pero esta vez en la gran pantalla, tal vez para escapar de las restricciones que le habían impuesto los ejecutivos del canal ABC. El resultado es su obra más autocomplaciente e indulgente. Es casi incomprensible para quien no haya visto la serie (peor aún, les spoilea la identidad del asesino de Laura Palmer), pero al mismo tiempo, no ofrece un final a la historia, que quedó inconclusa. El co-creador de la serie, y responsable principal de la trama, Mark Frost, consideraba que no era lo correcto hacer una precuela, y no participó en la producción. Como resultado, el guión de Lynch y Engels (otro de los guionistas de la serie) adolece de una falta de dirección absoluta. Sabe a donde va, pero en el camino se pierde muchas veces.

carl rodd

“Maldita sea, esta gente confunde.”

La falta de cohesión convierte a FWWM en un conjunto de escenas que están más conectadas con la serie que entre sí. Parecen como varios cortometrajes relacionados con Twin Peaks, pegados entre sí con un delgado hilo conductor. Como resultado, nos quedamos con un par de escenas que destacan bien sea porque son aterradoras, porque son desgarradoramente tristes o porque son misteriosas. Estas escenas están intercaladas con muchas otras que no tienen razón de ser (como esa primera media hora de una investigación que no lleva a ninguna parte, con un obvio sustituto del famoso agente Cooper que no convence, y en donde lo único a destacar es el personaje de Harry Dean Stanton), y otras que simplemente son de mal gusto, por su contenido violento o sexual explícito.

black lodge fire walk with me

El triunfo más notorio de la película es el de las secuencias del Black Lodge, donde Lynch hace un uso inventivo del color, la luz (un frío relámpago azul que indica la presencia del mal), y el sonido (tanto con la música, como con los sonidos estáticos y ruidos extraños que tienen un efecto perturbador).

Otro de los motivos que llevaron a Lynch a hacer este ejercicio audiovisual fuera de base fue el de humanizar a Laura Palmer, quien durante toda la serie simplemente fue un objeto que hacía avanzar la trama. Parcialmente lo logra, gracias a Sheryl Lee, quien hace un trabajo magnífico en el papel protagónico, presentándonos a una chica completamente destruida por dentro a causa del maltrato que ha sufrido. La actriz logra canalizar de manera efectiva todo el desespero, la confusión, y la vergüenza que sufre una víctima de abuso sexual. Gran parte del horror de la película proviene de que nadie parece sospechar nada al respecto. Ni siquiera James y Donna, los únicos que tratan de ayudarla, saben qué hacer, porque ella no se atreve a contarles la horrible verdad.

Sólo digo que “parcialmente” porque en últimas, no se ahonda mucho en el personaje de Laura, y la dualidad de su personalidad, que se había insinuado tan reiteradamente en la serie, sólo aparece de manera superficial. Aquí sólo se muestra el lado más oscuro de la señorita Palmer, sus debilidades, sus vicios, y su autodestrucción. Sí, Laura era drogadicta, prostituta y manipuladora, pero si mal no recuerdo, también le llevaba comida a los ancianos, le enseñaba inglés a una inmigrante china, y le daba clases particulares a un chico con discapacidad mental. Las buenas obras de Laura no se asoman ni por las curvas de FWWM. Lynch está más preocupado por mostrarla esnifando cocaína, y seduciendo a muchos tipos mientras anda por ahí semidesnuda. Se supone que llevaba una doble vida, no que era simplemente una descarriada.

Y ese es el gran problema de esta obra. Amplifica ese lado sórdido del pueblo de Twin Peaks, hasta el punto de lo grotesco. Es profundamente mórbida y oscura, hasta el punto de que es difícil de soportar. Su ritmo desbalanceado tampoco ayuda. Su incoherencia, menos. Como será que hasta ahora, 25 años después, varios de los enigmas que se plantean están cobrando algo si no de sentido, al menos de contexto, porque Frost y Lynch los han incorporado dentro de la trama de la tercera temporada de la serie. Pero una película debe funcionar por sí misma, no dependiendo de un “universo fílmico” (como los que crean los grandes estudios con los personajes de Marvel y DC). Entre otras cosas, si la tercera temporada nunca hubiera visto la luz del día, ¿qué hubiera sido de FWWM?

Pues un experimento fallido, que tiene un par de cosas rescatables (principalmente en cuanto al apartado actoral, a la espectacular música de Angelo Badalamenti, y a los aspectos visuales) pero que por lo demás no deja sino un sinsabor desagradable. Esta historia nunca debió haber sido llevada al cine, se siente apurada, como hecha a la fuerza, por puro capricho de Lynch, teniendo en cuenta la ya mencionada situación con Frost y con Kyle MacLachlan, el actor que encarnaba al genial Cooper de la serie, que ni siquiera quería participar. Aunque terminó haciéndolo, su contribución fue mínima.

FWWM es de interés únicamente para los que deseen ahondar en el “universo cinematográfico” de Twin Peaks y su mitología, que ahora abarca hasta novelas y toda la cosa. Ni siquiera es recomendable para los fans únicamente de la serie original como tal, porque no dice nada que ellos supieran ya, o nada nuevo que quisieran saber (a menos que les guste y/o quieran ver la tercera temporada). Como dato final, en el 2014 salió un compilado de escenas borradas de esta película fue lanzado bajo el nombre de “Twin Peaks: Las piezas faltantes”. Curiosamente, muestran a los otros personajes de la serie, dejando ver el lado más humano y entrañable del pueblo, que tanta falta hizo en el producto del 92. Resultaría curioso ver qué saldría de reeditar estas dos “películas” en una sola.

 

Impresiones sobre Twin Peaks: El regreso (partes 7 a 12)

Twin Peaks (2017)

El Cooper malvado, quien fue arrestado, escapa de prisión chantajeando al guardián, al que manda asesinar poco tiempo después. Por otra parte, Dougie Jones, el “buen Cooper”, logra detener un intento de asesinato en su contra, descubre una conspiración criminal en su trabajo, reaviva su relación con su esposa Janey-E, y se gana el cariño de los hermanos Mitchum, unos mafiosos que también lo querían matar.

Dos equipos separados investigan el caso de Cooper. Uno de ellos es la fuerza especial Blue Rose del FBI, conformada por Gordon Cole, Albert, Tammy Preston y Diane, la antigua secretaria de Cooper (que parece estar en contacto con el Cooper malvado). El otro, está conformado por Hawk, el sheriff Truman y Bobby Briggs. Todas las pistas develadas por ambos equipos llevan a Twin Peaks. Los crímenes atroces de Richard Horne y otros sucesos extraños enturbian la atmósfera del pueblo.

La película más ambiciosa de David Lynch continúa estallando cerebros (a veces literalmente) y mostrando cosas nunca antes vistas en televisión. Adicionalmente, logró recapturar el espíritu de la serie original de manera más evidente que en los primeros 6 capítulos, donde apenas si se veía una pequeña semblanza del viejo Twin Peaks. “¿Cuándo volverá Cooper?” es el nuevo “¿Quién mató a Laura Palmer?”. Hay múltiples pistas, desperdigadas en pequeños fragmentos, que lentamente le han ido dando sentido a los hechos que están sucediendo en la “serie”. La contribución de Mark Frost se hace cada vez más visible. El guionista se inspira en una variedad de teorías conspiranoicas del mundo real para construir el universo de Twin Peaks, con todas sus complejidades, absurdos y explicaciones. Incluso el diálogo ha mejorado.

what happens in season 2

Detective Mackley: “William Hastings estaba teniendo una aventura con la bibliotecaria local, Ruth Davenport. La cabeza de Davenport fue hallada sobre el cuerpo decapitado del mayor Briggs. Una vez que pusimos a Hastings bajo custodia, su mujer fue asesinada en su casa, aparentemente por su abogado, un hombre llamado George Bouncer, que también está bajo custodia. Y al día siguiente, la secretaria de Hastings murió en la explosión de un coche.”
Albert Rosenfield: “¿Qué pasa en la segunda temporada?”

Los destinos actuales de los personajes de la serie del 90 muestran que la vida no siempre termina como uno la planea. En una serie llena de eventos paranormales, sangre y vísceras al tope, y conspiraciones absurdas, el tratamiento de los personajes es marcadamente realista. Algunos hacen cambios positivos en sus vidas, redimiéndose de sus culpas pasadas, y otros terminan descompuestos, atrapados, e incapaces de mejorar su situación. A los creadores no les importó si X o Y personaje era el preferido de los fans a la hora de decidir el curso que tomarían sus vidas después del 91, pero se tomaron el trabajo de examinar los carácteres de los personajes, en sus encarnaciones originales, y tomarlos como punto de partida para crear las situaciones en que se encuentran ahora.

bobby audrey

El futuro brillante de Bobby contrasta con la mala fortuna que le cayó encima no sólo a Audrey, sino prácticamente a toda la familia Horne.

El drama ha regresado (¡por fin!) pero la actuación es, en la mayoría de las ocasiones, más matizada y menos melodramática (con la notable excepción de la escena del interrogatorio, en donde un estupendo Matthew Lillard berrea y rompe en llanto de manera incontrolable). La comedia cada vez es más efectiva. Aquí destacan, por supuesto, las escenas con Dougie Jones y Janey-E (Naomi Watts es la mejor actriz del elenco, superando incluso a Laura Dern, lo cual ya es mucho decir), que frustran a la mayoría, pero que a mí me hacen reír cada vez más. También son notorias las escenas del FBI, con las ocurrencias de Gordon, el sarcasmo de Albert, las poses de Tammy, y la grosería de Diane. Estos cuatro podrían hacer divinamente una sitcom. Por cierto, ni ellos ni “Dougie” Cooper han perdido una pizca de su devoción por el café, las donuts y el pie de cereza.

gordon cole

Ese Lynch es todo un pícaro, no sólo le dio más preponderancia al personaje de Gordon Cole, sino que además lo pone en escena junto a mujeres bellísimas como Chrysta Bell y Bérénice Marlohe.

El ritmo de la película es un punto de contención. Se mueve de manera caprichosamente lento, buscando frustrar a la audiencia hasta que pierde la paciencia. Los planos permanecen por mucho tiempo más de lo debido, creando un efecto de desconcierto que, en el mejor de los casos, es cómico, y en el peor de los casos, se vuelve insoportable. Desafortunadamente para Lynch, esta estrategia sólo le funciona a medias. Es evidente la razón por la que la utiliza, pero eso no quiere decir que esté bien, o que aporte algo al conjunto. De hecho, Twin Peaks sufre, porque para mantener este ritmo lento, rellenan tiempo en pantalla con números musicales o escenas irrelevantes, que cansan. Lo más irritante del asunto es que esta pérdida de tiempo es intencional, porque ideas son lo que tienen Lynch y Frost, y de sobra.

twin peaks part 8

No más basta con ver la parte 8, que cuenta el origen del mal que ha acechado nuestro mundo durante toda la serie, a través de una explosión de efectos visuales en donde el director hace gala de sus dotes pictóricas que crea paisajes surrealistas tan aterradores como bellos. La música de Penderecki completa su atmósfera pesadillesca. El trabajo de fotografía y dirección de arte, en especial en aquella especie de sala de cine de los 40, es maravilloso.

En general, esta nueva encarnación de Twin Peaks ha tenido una serie de altibajos, con momentos de brillo, y momentos para el olvido. Esta historia claramente no ameritaba tener 18 partes. En los 9 episodios que les habían planteado inicialmente hubieran podido haber hecho un trabajo más conciso y con más poder (a veces menos es más). Mi crítica no está orientada a desear obtener una resolución pronto a todas las preguntas, porque la serie original nunca se trató de resolver los misterios, y en realidad encontrar al asesino ni siquiera importaba, porque las tramas secundarias de los personajes eran mucho más entretenidas y cálidas.

La investigación se está llevando a cabo al ritmo que debe ser, y no tengo afán en que vuelva el agente Cooper, porque me estoy divirtiendo a lo grande con Dougie, pero la película está intentando conjugar demasiados elementos dispares sin encontrar el balance entre todos. Esto la vuelve irregular, y su carácter caótico e impredecible empieza a volverse desgastante a medida que pasa el tiempo. La serie original del 90 tuvo que hacer muchas concesiones, pero, en retrospectiva, esto le ayudó a mantener un tono más equilibrado (al menos hasta la primera mitad de la segunda temporada). Si allí coexistían la luz y la oscuridad, aquí lo que hacen es una especie de tregua.

Con todas sus limitaciones, es bueno que un programa de televisión busque retar y confundir a los espectadores, en estos tiempos en donde se cree que las series están a la altura del cine, aún cuando el 99.9999% de los creadores de contenido no se atreverían a hacer ni la mitad de lo que están haciendo Lynch y Frost. Su osadía no tiene igual. La esencia de Twin Peaks sí ha vuelto, pero no de la manera en que todos lo esperábamos. A veces nos alcahuetea a los fans, y a veces nos abofetea. Sin embargo, podemos estar seguros de que en las seis partes restantes tendremos un par de sorpresas más.

 

 

Impresiones sobre Twin Peaks: El regreso (partes 1 a 6)

Twin Peaks (2017)

Han pasado aproximadamente 25 años desde que el agente del FBI Dale Cooper desapareció en Twin Peaks. Su alma está atrapada en el Black Lodge, mientras su doppelgänger, que ha tomado posesión de su cuerpo, comete asesinatos en el mundo físico. Por otra parte, un hombre llamado Dougie Jones, con una apariencia física similar a la de Cooper, vive en Las Vegas. Al alma de Cooper se le concede permiso de salir, lo que iniciará su odisea por volver a su cuerpo. Logra salir del Black Lodge, gracias a la intercesión de extraños seres, y vuelve al mundo material, amnésico y casi catatónico. En este momento, Dougie Jones desaparece, porque “ha cumplido su propósito”. El alma de Cooper toma su lugar, y nadie parece notar la diferencia. Cooper, casi incapaz de hablar o de realizar cualquier acción por su cuenta, trata lentamente de recordar su vida. MUY lentamente.

El agente Hawk recibe una llamada de la Mujer del Leño, quien le dice que “algo hace falta”, con respecto a la desaparición de Cooper. Junto con Andy, Lucy, el sheriff Frank Truman (hermano del sheriff Harry Truman) y el ahora agente Bobby Briggs, deciden reabrir el caso, para tratar de encontrar al desaparecido agente.

Un mórbido hallazgo toma lugar en el pueblo de Buckhorn, en Dakota del Sur: la cabeza decapitada de Ruth Davenport es encontrada junto al cuerpo (igualmente decapitado) de un hombre desconocido. Las huellas de un director de escuela, que soñó con ser quien asesinaba a la mujer, se encontraron por toda la escena del crimen. Mientras tanto, en la ciudad de Nueva York, una misteriosa caja de cristal contiene un secreto siniestro, que cobra las vidas de una pareja joven. No hay rastro del culpable.

gordon cole what the hell

“WHAT THE HELL?!”

La primera impresión que provoca esta nueva serie es desconcierto. Muchos esperábamos Twin Peaks, y lo que estamos obteniendo a cambio en realidad es la película más ambiciosa de David Lynch. En 18 partes. Para televisión (Lynch ha manifestado su preferencia por este formato durante los últimos años, atreviéndose incluso a decir que “la TV es el nuevo cine arte”). Es una reinvención drástica de aquella serie de principios de los 90, a pesar de que conserva la historia y los personajes. De esto se pueden decir tantas cosas a favor como en contra.

Volver al pueblo de Twin Peaks únicamente para revivir viejas glorias, haciendo algo exactamente igual a lo que se hizo en aquellos tiempos, la condenaría a la irrelevancia (aunque a los fans tal vez nos hubiera gustado igual). Así que tiene todo el sentido del mundo el hecho de que Lynch y Frost se hayan atrevido a hacer algo diferente. Esta nueva serie es más críptica, más confusa, más escalofriante, y más explícita.

twin peaks glass box

Lynch aprovecha el hecho de que la televisión por suscripción es más laxa en cuanto a violencia y desnudez se refiere. Tal vez, dentro de su filmografía, sólo Eraserhead o ciertas secciones de Inland Empire son igual de perturbadoras.

Afortunadamente, el humor excéntrico aún está allí, para balancear los momentos más escabrosos, o hacer de ellos algo gracioso (ejemplo: vemos un enano matando gente con un picahielo mientras suena una canción de rap en el fondo). Lentamente nos van poniendo al día con aquellos viejos personajes, que resultan más entrañables todavía ahora que los vemos en su madurez, canosos y con arrugas. La serie original estaba invadida de melancolía por los seres queridos que se han ido. Aquí se percibe, aunque sólo por momentos, una sensación similar, pero más vinculada al paso del tiempo y la vejez. La actuación del reparto original tiene un dejo de añoranza, en donde resaltan las escenas que transcurren en el Departamento del Sheriff con Hawk, Andy, Lucy y hasta Bobby Briggs.

Merece una distinción por aparte el trabajo de Kyle MacLachlan, quien interpreta a las diferentes personas en las que se ha desdibujado el agente Dale Cooper. El lado analítico, racional e ingenioso del personaje ahora le pertenece al doppelgänger, quien aprovecha esas cualidades para asesinar con una frialdad y una eficiencia absolutas. El lado intuitivo, entusiasta y dulce del personaje ahora le pertenece a Dougie Jones, quien trata de recordar exactamente cómo funcionar en el mundo, con torpeza, incomprendido por quienes lo rodean, pero siempre paciente, haciendo las cosas a su manera, ignorando las opiniones de los demás. El contraste entre lo escalofriante del primero y lo ingenuo del segundo es muy bien logrado.

dougie jones coffee

Con todo, es bueno ver que algunas cosas sobre Cooper no cambian.

La disponibilidad de mayor presupuesto ha permitido ampliar el alcance geográfico de la serie, que se ha movido del entorno semirural de Twin Peaks hacia Las Vegas, Nueva York, y otras ciudades. Ver la modernización del mundo causa cierto impacto, ya que ver la acción confinada a aquel poblado del condado de Washington le daba a la serie original un aire atemporal, casi que espiritual o mágico, lejos de la contaminación del mundo contemporáneo. Pero ahora hasta en el bar del pueblo tocan varios grupos de música indie, que parecen sacados de reseñas de Pitchfork.

Hablando de música, las evocadoras tonadas de Angelo Badalamenti brillan por su ausencia (si bien el compositor realizó de nuevo la música para esta serie). Ocasionalmente aparece un número de jazz, pero, por la mayor parte, la música consiste en ambiente (que incluye en ocasiones extraños sonidos industriales), que sirve para realzar la atmósfera trastornada. Es muy sutil, en contraste con la serie original, donde el tema de Laura Palmer sonaba una y otra vez, continuamente.

cooper eyeless woman

La crudeza de los efectos especiales se ve compensada por la forma creativa en la que son utilizados. Las imágenes que construyen son bastante inventivas, y en general la nueva serie brilla en cuanto a aspectos visuales.

Se echa de menos el diálogo de la serie original, que era mucho más estructurado e ingenioso, ya que aquí se recurre al típico diálogo Lynchiano, críptico, parco, obtuso e innatural (aunque, paradójicamente, con más palabrotas), que funciona a ratos. La tendencia que tenía la serie de extender las líneas argumentales hasta el límite, se ha llevado aquí hasta extremos insospechados. Y, como mencioné anteriormente, aquí no tenemos la cálida atmósfera del pueblo de Twin Peaks para distraernos de ese hecho y olvidarnos de ello. En lugar de eso, vamos de ciudad en ciudad, de escena inconexa en escena inconexa, estilo Mulholland Drive. El interés se mantiene, y los episodios enganchan, pero eventualmente la impaciencia se empieza a sentir (¿o tal vez eso era lo que el director planeaba?). En 6 episodios, la trama apenas si ha avanzado, porque ha pasado tanto, que en realidad no ha pasado nada.

Da la impresión que a Mark Frost lo hubieran relegado sólo a desdibujar los aspectos de la mitología del universo, a pesar de que, según los créditos, coescribió el guión. Con todo y lo que aprecio a Lynch y su obra, siento que a veces se le da demasiado crédito en cuanto a Twin Peaks se refiere, algunos de los mejores episodios fueron escritos por Frost, e incluso Harley Peyton y Robert Engels. La visión de Lynch prima por sobre lo que era originalmente la serie, y, en consecuencia, desaparece el melodrama, junto con esa atmósfera acogedora de pueblito pequeño, ingredientes que eran gran parte de su atractivo. De no ser por la comedia absurdista y los momentos de nostalgia, esta nueva serie caería en el mismo error que la película de Fire Walk With Me: la caída hacia la oscuridad total, sin una luz que balancee las cosas.

Con todos sus aciertos y errores, el regreso de Twin Peaks ha sido, en términos generales, satisfactorio (hasta el momento), debido a su atrevimiento, creatividad y simplemente al hecho de que, aún en esta “era dorada de la televisión”, es raro ver un producto tan intransigente, que no obedece a compromisos de ejecutivos, ni de audiencias, ni de canales, ni a mantener reputaciones pasadas, siguiendo únicamente su propio camino, haciendo algo fresco, nuevo, que verdaderamente se podría considerar a medio camino entre la televisión y el cine “de arte”.

 

 

Operazione paura

Operazione paura (1966)

Una mujer muere de manera misteriosa en una remota aldea. El doctor Eswai es llamado por el comisario del pueblo, para realizar la autopsia. Sin embargo, los pobladores actúan de manera sospechosa. No permiten que el doctor se acerque al cuerpo, ya que podría desatar la maldición que pesa sobre todos ellos. Eswai realiza la autopsia de todas formas, y se ve implicado en una serie de extrañas muertes que aterrorizan al pueblo. Las muertes están relacionadas con la vieja casona de la familia Graps, por lo que el doctor decide investigar.

Habiendo filmado importantísimas películas del cine del género gótico tales como La máscara del demonio o Las tres caras del miedo, Bava presenta una de sus obras más pulidas, donde hace gala de su estilo ya consolidado. Los terrosos tonos de los colores, las majestuosamente vetustas locaciones exteriores, la exuberante decoración (incluyendo las típicas telarañas, lápidas, crucifijos y amuletos) y las densas sombras le dan a la película ese aire antiguo, añejo, empolvado, que junto con los creativos movimientos de cámara y la música (trillada pero efectiva) establecen el ambiente oscuro y fantasmal.

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Para inducir un efecto pesadillesco más intenso en el espectador, la película entra en el reino de lo onírico, a través de un par de secuencias de sueños/alucinaciones, que crean una sensación de desorientación. Este es otro de sus grandes aspectos a destacar. A pesar de que la historia no es precisamente destacable, la atmósfera está tan bien construida, y la actuación es tan convincente (en su mayor parte) que esto se torna algo irrisorio. Bava relega la violencia a un segundo plano, implicándola en la mayoría de los casos en lugar de mostrarla, o mostrándola de manera muy breve, lo que tal vez la hace más efectiva, dentro del contexto elegantemente sombrío del film (donde posiblemente resultaría chocante un nivel de gore como el de, por ejemplo, Seis mujeres para el asesino).

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La manera en que opera el espíritu que ocasiona las muertes puede llegar a ser más perversa que la de un asesino propiamente dicho.

Poco más queda por decir de esta entretenida película, que no pierde su vigencia al intentar shockear a la audiencia con sustos baratos, sino transportarlos a aquel recóndito lugar donde reina la superstición y el oscurantismo, donde la razón pareciera no tener cabida, donde es impotente ante fuerzas más allá de su comprensión.

Les diaboliques

Las diabólicas (1955)

La frágil, temerosa y profundamente religiosa Cristina Delasalle es la dueña de un internado a las afueras de París. Sin embargo, su marido, Michel, es quien está a cargo. No solo trata mal a los niños y les da comida en mal estado, sino que abiertamente tiene una relación con otra mujer, Nicole, quien convence a Cristina de que juntas asesinen a Michel. Cristina vacila, pero al final accede. Cuando el trabajo está hecho, hunden el cadáver de Michel en las aguas de la piscina del colegio. Pero cuando el cuerpo desaparece, cosas extrañas empiezan a suceder.

Un mórbido pero entretenido thriller, que tiene éxito gracias a diversos factores. Primero, su capacidad de engañar al espectador, insinuando detalles de los acontecimientos que pasan en vez de mostrarlos por completo, haciéndole creer cosas que pueden o no ser reales. Segundo, la caracterización de los personajes, y su materialización a través del enorme trabajo actoral de Simone Signoret y Véra Clouzot. La primera es una maestra del engaño, fría, amoral, y despiadada. La segunda es nerviosa, manipulable, ingenua, y supersticiosa. El resto de personajes tampoco son modelos a seguir, y en general, Clouzot presenta una visión cínica y misantrópica del ser humano. El uso del sonido (o del silencio, más bien) es otro factor clave a la hora de construir la tensión.

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A medida que empiezan a ocurrir sucesos que apuntan a la presencia de algo sobrenatural, la relación entre las dos protagonistas se hace más turbulenta, lo que contribuye a crear esa sensación angustiosa.

A pesar de que la película está construida de tal manera que no resulta predecible, una parte considerable de su efecto descansa en el sorpresivo giro argumental (al punto de que el director puso un aviso anti-spoilers al final). Esto le quita algo de fuerza al volverla a ver, sin embargo, le permite al espectador notar con más claridad todos los motivos e implicaciones puestas a lo largo del film. Por lo demás, la perversa historia no pierde vigencia, mostrando la habilidad del ser humano de manipular y explotar a una mente vulnerable, y por qué no, la capacidad para hacer el mal que tiene una persona que ha sufrido maltratos y abusos.

Las diabólicas tiene el poder de hacer que el corazón de las audiencias palpite tan rápido como el de Cristina, manteniéndolas pegadas a la pantalla con su sorpresiva y turbia trama, e inquietante atmósfera.

Nosferatu: Phantom der Nacht

Nosferatu, fantasma de la noche (1979)

Jonathan Harker es un agente de bienes raíces que vive en Wismar, Alemania. Su jefe, Renfield, lo envía a Transilvania, donde reside un noble conocido como el conde Drácula, quien desea comprar una casa en Wismar. Los gitanos que viven cerca al castillo advierten a Harker de los peligros letales de aquel lugar, diciéndole que el conde es en realidad un vampiro. Harker desoye sus advertencias y llega al castillo, donde Drácula, al observar un retrato de Lucy, la esposa de Jonathan, se apresura en comprar una vieja y ruinosa abadía en Wismar. El vampiro deja atrapado a Harker en el castillo, y llega a Wismar en un barco infestado de ratas, trayendo la peste a la ciudad.

Herzog consideraba que Nosferatu, de F.W. Murnau, era la mejor película que había salido de Alemania, y quiso hacer su propia versión, manteniendo varios elementos de la original, pero añadiendo otros, propiamente suyos. Éste remake es una versión “romantizada” del clásico expresionista, muy en línea con dos películas realizadas anteriormente por el autor: Corazón de cristal y El enigma de Kaspar Hauser. La atmósfera pútrida de la película de Murnau es reemplazada por un aura lánguida, agonizante, y si bien sigue siendo siniestra, aquí está llena de una belleza etérea.

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En la versión original, las sombras parecían tener vida propia, y los paisajes naturales encerraban misterio y temor. Aquí, se retoman estos elementos, pero imbuyendo a los planos de una “cualidad pictórica” mucho más pronunciada, que hace que ésta versión posea una estética mucho más “pulida”, por llamarla de alguna manera.

El conde Orlok de Max Schreck era, simple y llanamente, la encarnación del mal. Herzog también retoma el elemento de la peste y lo lleva hasta su extremo lógico (con hechos que van desde la inclusión de muchas más ratas en el film hasta el descenso a la locura de los habitantes del pueblo infestado) pero hace del personaje de Drácula (que aquí lleva su nombre original) algo más complejo. Aquí, ya contando con la palabra, se le dota al personaje de emociones y sentimientos, incorporando elementos no propios de Murnau, sino de la novela de Bram Stoker. El conde es un individuo melancólico, cansado del mundo, torturado por el hecho de no poder morir, y por la soledad.

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“La muerte es cruel para quien no la espera. Pero eso no es lo que yo considero cruel. Cruel es no poder morir, incluso si lo deseas.”

Podría parecer que me he explayado en comparaciones con el film de 1922, pero resulta imposible no referirse a él cuando ésta película le toma prestados planos y secuencias enteras, para rendirle un homenaje a Murnau. Aún así, el talante de las dos películas es distinto. Igualmente lo es el ritmo. Murnau va directo al grano, sin rodeos, es conciso. Herzog permite que la acción avance a una velocidad mucho más pausada, para sumergir al espectador en su atmósfera elegíaca, y expandir los temas de la narrativa, retomando al referente literario del cual todo surgió (y que posiblemente los realizadores de Eine Symphonie des Grauens omitieron por causa de los consabidos problemas de derechos de autor que tuvieron que enfrentar) y añadiendo el tema del absurdo, del sinsentido, de la anulación del propósito de la existencia, que desemboca en el goce, ante la proximidad de una muerte inminente.

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“¿Y si en realidad todos nos volvimos locos, y una mañana despertaremos, para encontrarnos metidos en camisas de fuerza?”

Es aquí donde Phantom der Nacht se “independiza” de la versión original, convirtiéndose en una obra maestra de carácter propio, y una de las mejores películas de horror gótico jamás hechas, ejemplificando a la perfección el carácter a la vez barbárico y sofisticado del género. Perturba y maravilla al mismo tiempo a quien la ve.

Nosferatu, eine Symphonie des Grauens

Nosferatu (1922)

El joven Hutter vive con su esposa Ellen en la ciudad de Wisborg. Él trabaja como vendedor de bienes raíces. Cuando su empleador, el excéntrico Knock, lo envía a Transilvania para que contacte a un potencial cliente interesado en comprar una casa en la ciudad, el conde Orlok, Ellen tiene un mal presagio. Hutter visita el castillo de Orlok, en donde extrañas cosas comienzan a suceder. El conde es una criatura con poderes sobrenaturales, que viaja a Wisborg para infestarla con una peste mortífera.

Nosferatu es un artefacto maldito, un viejo grimorio de magia negra desenterrado de una tumba abandonada por siglos. Toma la historia de Drácula y la hace más retorcida introduciendo el concepto del vampiro como plaga. El Orlok de Max Schreck dista de ser el rimbombante y sofisticado Conde, asemejándose a un roedor de mirada fija y protuberantes colmillos frontales, reafirmando la metáfora del vampiro como plaga. Su andar tieso, apariencia extremadamente delgada y la lentitud de sus movimientos lentos le confieren el aspecto de un cadáver que apenas tiene la energía suficiente como para ejecutar estas mínimas acciones.

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Este hecho contrasta con las escenas en donde vemos a Nosferatu desplazándose de un lado a otro con una velocidad sobrehumana, lo cual crea un efecto más escalofriante.

La película evita los cuidados ambientes góticos, optando por mostrar parajes rústicos, ruinosos y decaídos, junto con planos de la naturaleza salvaje que circunda al castillo, para crear un ambiente hostil, cavernoso. Murnau prefiere comunicar la historia a través de las imágenes, de manera directa, sucinta, casi escueta (como por ejemplo, el hecho de mostrar a Hutter riendo burlonamente mientras arroja a lo lejos su libro sobre vampiros), mientras preserva la naturaleza epistolar de la novela (aunque las cartas parecen ser escritas por un narrador que no interviene en la historia).

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Tal vez uno de los planos (a mi concepto) más impactantes es la procesión nocturna de los habitantes del pueblo, llevando a la sepultura a los fallecidos por la plaga del vampiro.

El productor y director de arte de la película, Albin Grau, era un reconocido miembro de una orden esotérica, y fundó la compañía de producción Prana Film con el objetivo de crear películas dedicadas a lo sobrenatural (siendo el film de Murnau el único que llegó a realizarse). Por ello, no sorprende que Nosferatu resulte tan solemne, y que trate a su temática con toda la sobriedad del caso, asegurándose de crear una atmósfera de muerte y putrefacción, con alusiones tanto al ocultismo, como al carácter letal de algunas especies de la naturaleza. Resulta mucho más fatalista y catastrófica que la novela. Puede que algunos consideren su seriedad impostada algo ingenua para nuestros tiempos, pero ésta es un elemento clave a la hora de crear la pestilente aura fúnebre que permea la película. Un clásico del que poco más hay que decir.