El día más feliz en la vida de Olli Mäki

Hymyilevä mies (2016)

Olli Mäki queda inscrito para el campeonato mundial de boxeo en la categoría peso pluma, a pesar de que tiene un par de kilos más de los estipulados. Debe entrenar intensamente antes de su gran pelea, pero cuando se enamora de Ralja, se verá forzado a cuestionar sus prioridades.

Basada parcialmente en la vida real de un boxeador finlandés, El día más feliz en la vida de Olli Mäki es una discreta película con un carácter casi que de anécdota. No es una historia tormentosa de grandes luchas, ni una tragedia, ni relata sucesos difíciles de creer. No está enfocada como tal en el campeonato de boxeo, ni en la pelea que decide todo. Presenta una especie de conflicto entre el amor y el deber, sin convertirlo en un drama. Los actores están bastante bien, interpretan de manera convincente a sus personajes. Frecuentemente la cámara se detiene en las miradas de los dos enamorados, y en lo que los dos se expresan a través de las mismas, pero de manera muy casual, casi de pasada. La edición es abrupta, y los cortes de cada escena tienden a suceder cuando se ha comunicado apenas lo esencial. No hay detenimiento ni contemplación, siempre se avanza continuamente.

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La fotografía a blanco y negro hace que la película se vea antigua, como si hubiera sido filmado en la década de 1960 (periodo en el que transcurre la acción) y no en 2016.

La película se siente cotidiana, explorando de manera franca los dilemas a los que se puede ver enfrentada una persona al priorizar adecuadamente los aspectos profesionales y sentimentales de sus vidas. Olli está dividido entre pasar tiempo con su novia y entrenar, y frecuentemente, parece que quisiera estar haciendo lo primero y no lo segundo. La gente suele encumbrar a los deportistas, viendo sus logros como los logros de una nación, pero el protagonista es un hombre humilde, al cual las exigencias de un torneo profesional no lo entusiasman, más las cumple porque son necesarias. Adicionalmente, Olli es un muchacho del campo, que, por gajes del oficio, tiene que verse obligado a codearse con gente de la alta sociedad de la ciudad de Helsinki, aunque esto no le entusiasma mucho. En últimas, la vida misma le muestra lo que debía pasar, no lo que su manager y la prensa querían que pasara.

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Encuentra al amor de su vida así, de repente, en el momento en que tenía que llegar.

El día más feliz en la vida de Olli Mäki es relajada y pasa con una rapidez que impide que el espectador se aburra de su simplísima premisa. Tiene momentos de dulzura, pero no es muy emocional, y al verla se siente como cuando una persona relata un buen recuerdo.

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Vertigo

Vértigo (1958)

El detective John “Scottie” Ferguson se retira al sufrir un accidente que lo deja con acrofobia y vértigo, pero cuando un antiguo amigo de universidad, Gavin Elster, le pide que vigile a su esposa, Madeleine, éste se toma el asunto muy en serio. Elster teme que Madeleine intente suicidarse al estar poseída por el espíritu de una de sus antepasados. Scottie se enamora de ella hasta el punto de la obsesión.

Boileau y Narcejac, dos autores de literatura policíaca, escribieron una novela que eventualmente Henri-Georges Clouzot adaptó bajo el nombre de Las Diabólicas, comprando los derechos de la obra antes de que Hitchcock pudiera hacerlo. El director británico estaba interesado en la obra de los dos escritores franceses, por lo que se hizo con la sinopsis de otra novela de ellos, que compartía varios elementos con la que se convertiría en Las Diabólicas (un hombre planeando el asesinato de su esposa valiéndose de una historia de fantasmas, una enfermedad que garantiza que el crimen se cometa, un giro sorpresivo en la segunda mitad de la trama). No valdría la pena mencionar esta intertextualidad de no ser porque tanto Vértigo como Las Diabólicas son dos de los mejores thrillers jamás hechos en la historia del cine.

El uso del color, las locaciones, la vestimenta y los peinados del personaje de Kim Novak contribuyen a construir un aura fantasmal sobre ella. Sus vestidos grises (o verdes), cabello rubio claro, y la forma en que la luz incide sobre su figura (a veces la envuelve en verde, a veces ensombrece su rostro, a veces se torna difusa) la convierten en una persona que pareciera no pertenecer al mundo de los vivos. La interpretación fría y distante que hace Novak del personaje también ayuda. Sin embargo, en cuanto al departamento actoral, es James Stewart quien destaca más que nadie. Su retrato de un hombre inicialmente bueno que se deja llevar gradualmente por la obsesión es uno de los aspectos que definen la película.

vertigo

El uso de las angulaciones de cámara para recrear la sensación de vértigo es muy efectivo, y logra hacer que el espectador sienta la enfermedad de Scottie.

Vértigo se mueve siguiendo la lógica de los sueños, en donde las cosas pasan, aún cuando en ocasiones no tenga mucho sentido que ocurran de la manera en que lo hacen. A este hecho se alude indirectamente con la secuencia pesadillesca que aterra al detective. En el mejor de los casos, se puede decir que la trama depende de coincidencias sorpresivas. En el peor de los casos, que es absurda. Esta única falla le quita algo de su poder a la película. Irónicamente, se disfruta aún más cuando ya se conoce el final y por lo tanto, se deja el interés por la historia de lado, porque como retrato de un romance obsesivo y de una fijación malsana por los recuerdos, Vértigo es insuperable.

vertigo espejos

El motivo visual de los espejos resulta llamativo, por el hecho de que en los planos se muestra al personaje de Kim Novak dividido en dos, lo que le permite a la película jugar con las identidades: la verdadera y aquella a la que se aferra Scottie.

Temáticamente, puede hacerse una lectura de Vértigo relacionada con la manera en que los hombres le imponen a las mujeres los parámetros de estética que ellos quieren, algo que ocurre en el mismo Hollywood (y que le pasó a Kim Novak, otra víctima de la cirugía estética). La situación es llevada de extremo a extremo, porque a Judy la disfrazan de Madeleine para que sea cómplice del crimen, pero las cosas se complican para ella porque un hombre se enamora de cómo se ve, y no de como es en realidad. Aquí entra en escena un aspecto psicológico que juega de manera bastante interesante con la relación entre el duelo por una persona amada, la necesidad de una conclusión o de volver a ver a esa persona, y de los medios que se pueden tomar para tal fin, que terminan causando estragos en la psique del doliente. En todo momento, es siempre el hombre quien controla y decide el destino de la mujer, sin importar que a ella le desagrade o que no sea bueno para ella, con tal de que él consiga lo que desea.

Esto la hace mucho más retorcida de lo que parece en principio. Vértigo sumerge al espectador en un hechizo, haciéndole creer algo que no es cierto para luego subvertir sus expectativas (lo cual viene siendo el único aspecto exitoso de la narrativa). Cargada de inventiva visual, temática llamativa (y perturbadora), y emoción, es capaz de trascender sus limitaciones y convertirse en una de las películas más influyentes y respetadas de todos los tiempos.

Notorious

Encadenados (1946)

Durante la Segunda Guerra Mundial, Devlin, un agente del FBI, se enamora de Alicia Huberman, quien lleva una vida disoluta, y le encomienda una misión: seducir a Sebastian, un empresario alemán del cual se sospecha que desarrolla armas nucleares. La situación se complica cuando Sebastian le propone matrimonio a Alicia.

Una película notable por ser una de las más personales de Hitchcock a pesar de su típica meticulosa construcción, en donde cada uno de sus elementos se acopla de manera tan precisa con los otros, que el resultado es como una obra de relojería. El balance entre el desarrollo de los personajes y el avance de la trama se mantiene todo el tiempo, ninguno de estos dos aspectos se sobrepone por sobre el otro. Los motivos visuales usados por Hitchcock (las llaves, las botellas de vino, las tazas de café) son sencillos, pero de una efectividad tremenda. Cada encuadre, cada movimiento de cámara (el manejo de los planos largos es muy logrado) contribuye a construir la intriga, que va creciendo a medida que pasan los minutos.

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Los cuatro actores principales del reparto hacen un trabajo excepcional.

Las relaciones entre los personajes son el motor principal de la historia. Hay una contraste interesante entre el héroe y el villano que se disputan el amor de Alicia, ya que mientras Devlin envía a la mujer que supuestamente ama a un destino que ella rechaza, Sebastian se desvive por ella, entregándole toda su confianza. El héroe es amargado y hosco, el villano cálido y sensible. Hay casi que una subversión de roles que les añade profundidad a los personajes. La figura de la madre de Sebastian es genial, ya que es el personaje más siniestro de la película, quien mueve los hilos, y tiene control sobre la vida de su hijo. En el fondo subyacen cuestiones interesantes sobre la relación entre el amor y el deber, y los límites que existen entre estas dos cosas.

notorious botella uranio

Resulta interesante la manera en que Sebastien descubre que su mujer es una espía: al ver rota la botella de vino que estaba llena de uranio. Es puramente visual.

Notorious marcó un hito en la carrera de Hitchcock al ser una película en donde los personajes jugaban un papel crucial a la hora de impulsar la historia, en lugar de que ésta se impulsara porque algo les pasase a ellos. El suspense está vinculado a las emociones de los personajes, mostrando que no necesariamente tiene que nacer del miedo. Magistralmente dirigida, no tiene puntos flojos por ningún lado, y resulta entretenida y muy moderna (hay que imaginar la reacción que causaría la famosa escena del beso cuando las audiencias la vieron por primera vez), a pesar de la época en que se realizó.

 

Le fabuleux destin d’Amélie Poulain

Amélie (2001)

Amélie es una mesera tan tímida y solitaria como linda y llena de imaginación. En el día de la muerte de la Princesa Diana, descubre una caja con juguetes de hace décadas. Al entregársela a su dueño, y ver que esto causa un impacto positivo en su vida, Amélie decide pasar sus días haciendo felices a los demás. Pero cuando conoce a un chico que colecciona las fotos que la gente va desechando en las fotocabinas, no sabe cómo acercarse a él. Aunque ella está fascinada por él, prefiere acercársele con juegos y pistas escondidas en lugar de hablarle directamente.

Resulta curioso el hecho de que una película como esta genere reacciones tan vehementes entre quienes la han visto. Por un lado, están quienes la adoran, exaltándola como una obra de arte suprema, y por otro lado están quienes detestan su idílica representación de París, y a su protagonista singular. Considero que criticarla porque es demasiado juguetona y fantasiosa está fuera de lugar, porque la película hace un trabajo exitoso a la hora de presentarnos el mundo a través de los ojos de Amélie.

audrey tautou

Quien desarrolla una imaginación activa y una manera optimista de ver el mundo precisamente para lidiar con los traumas de su niñez.

Pero también creo que alabarla como una película super original y única tampoco es adecuado. Tiene un referente clarísimo en La doble vida de Verónica, de Krzysztof Kieślowski. Por nombrar los nexos más evidentes, ambas películas tienen como protagonista una francesa bellísima, ambas tienen una paleta de color inundada de rojo, verde y amarillo (que evoca una extraña calidez), y ambas hablan de un hombre y una mujer encontrándose el uno al otro a través de estratagemas y pistas. La edición, en ocasiones frenética, así como la narración que parece saber todo sobre los personajes, y lo cuenta de manera casual, así como el rompimiento del cuarto muro, recuerdan las películas de Godard. Pero como bien dice éste, “no es de dónde se toman las cosas, sino hacia dónde se llevan.”

amelie

Jeunet básicamente toma todos estos elementos visuales y narrativos, los hace más extravagantes, y les echa toneladas de azúcar encima, creando un mundo de cuento de hadas. Lo peor es que funciona.

Amélie dice mentiritas piadosas, manipula y hace travesuras, con tal de hacer feliz a todo el mundo. Se podría decir que tanto película como protagonista siguen el mismo modus operandi, porque su encanto es irresistible, a pesar de que lleva cierta carga de artificio. Si bien el humor funciona la mayor parte del tiempo, la historia de amor se siente muy ligera. Lo único que le da algo de peso es la interpretación de Audrey Tautou, quien, dicho sea de paso, es la clave del éxito de la película. Que sí, que su personaje es muy dulce y aniñado, pero tiene el carisma suficiente para no volverse insoportable. Entre otras cosas, su ansiedad social es retratada de manera convincente, y su faceta de estratega pícara demuestra que no es nada ingenua.

amelie disco

La música de Yann Tiersen es muy efectiva, si bien llega a tener un dejo sentimental que por poco llega a chirriar. Con todo, resulta difícil de creer que no la hayan compuesto exclusivamente para la película.

Amélie ensalza el poder de la imaginación para escapar de una cruda realidad, habla de la importancia de servir a los demás, pero sin dejar de lado las propias necesidades, y se divierte con los pequeños placeres de la vida. A pesar de su cursilería, y de sus otras limitaciones (como una falta de cohesión en el argumento), es muy divertida, dulce y encantadora. El espectador tiene dos opciones: verla por lo que es y dejarse llevar (en cuyo caso la disfrutará, le subirá el ánimo más que cualquier antidepresivo, y le tocará las fibras del corazón) o rechazar su mundillo donde todo es bonito y, donde a pesar de las penas, siempre se puede ser feliz (lo que hará que verla sea como una tortura medieval). Yo elegí la primera opción.

Ascenseur pour l’échafaud

Ascensor para el cadalso (1958)

Florence Carala y Julien Tavernier son amantes. Juntos planean matar del esposo de ella, un industrial millonario quien, a su vez, es el jefe de Tavernier. Éste sube por una cuerda hasta la oficina del señor Carala, lo mata, y arregla la escena del crimen para que parezca un suicidio. Al momento de alejarse del lugar, se da cuenta de que se olvidó quitar la cuerda por la cual subió a la oficina. Regresa al edificio de oficinas y sube al ascensor, pero el guardia de seguridad apaga la energía. Julien se queda atrapado en el ascensor. Como si fuera poco, dos adolescentes roban su auto.

Emocionante noir con un estilo que tiene ciertas particularidades. La principal es la manera en que utiliza la luz para crear tensión, y enfatizar las angustias específicas de los personajes. Tanto la luz intermitente que alcanza a penetrar el ascensor en tinieblas, como la que ilumina a los policías y al personaje de Maurice Ronet durante el interrogatorio (mientras deja el resto de la habitación en completa oscuridad), y aquella que ilumina natural y descuidadamente la cara de Jeanne Moreau mientras esta vaga frenéticamente por la París nocturna, buscando a su amante desaparecido, tienen una función narrativa.

moreau cruza calle

Es interesante la manera en que se juega con la profundidad de campo mientras Moreau deambula por las calles. Ella llega a entrar y salir de enfoque en un mismo plano. De manera visual, se nos transmite el desconcierto y ansiedad que siente su personaje.

El otro aspecto a resaltar es la música, a cargo del mismísimo Miles Davis. Su trompeta resuena de manera solitaria, complementando la atmósfera melancólica de la película. Sabiamente, Malle no abusa de la música, utilizándola sólo en instantes puntuales. Esto le da aún más poder. En general las actuaciones son sólidas, si bien no se le da mayor desarrollo o prominencia a ningún personaje en particular. Moreau destaca porque logra balancear perversidad y vulnerabilidad en su interpretación. Entre otras cosas, su rostro expresa múltiples emociones a la vez, de manera sutil, casi imperceptible.

adolescentes ascensor cadalso

Llama la atención la pareja adolescente que roba un carro y termina metiéndose en líos por cometer crímenes “sin querer queriendo”, casi por vivir la fantasía de pretender que su vida es una película. Son el prototipo de los personajes que pulularían en las películas más célebres de Godard.

Posiblemente el guión peca por ser algo rebuscado (aunque probablemente la novela en la que se basó era así). Los realizadores se aseguraron de que los protagonistas quedaran condenados desde el principio. A través de una serie de coincidencias y casualidades demasiado inconvenientes, la situación empeora para todos los involucrados en la trama. Pareciera como si hubiera una fuerza sobrenatural implicada en el asunto, empeñada en arruinar los empeños criminales de los personajes. O por lo menos eso insinúa la aparición del gato negro, al principio de la película. A pesar de que la historia pueda parecer descabellada, su ejecución impecable hace que esto sea irrelevante.

En últimas, uno de los ingredientes esenciales del cine negro es su fatalismo. Y eso le sobra a Ascensor para el cadalso. Por lo demás, es supremamente entretenida, tensa, y envolvente. No se siente como un debut directorial, sino como la obra de un realizador con un comando absoluto del estilo (tal vez hasta “vanguardista”, por llamarlo de alguna manera). Conserva una frescura que no ha perdido con el paso de los años, gracias a la visible influencia que tuvo en muchas películas posteriores.

Duo luo tian shi

Ángeles caídos (1995)

Dos historias sobre el desamor y la soledad apenas interconectadas por tenues coincidencias, que toman lugar entre la megalópolis de Hong Kong. Por una parte está la de un par de asesinos a sueldo, Wong y su “socia”. Casi nunca se ven, pero ella está profundamente enamorada de él. Cuando Wong le anuncia que dejará de matar gente por dinero, ella queda conmocionada. En el mismo edificio en donde vive ella reside un muchacho llamado Ho Chi Moo, que entra sin permiso en los negocios del vecindario a altas horas de la noche, y fuerza a los transeúntes a comprar la mercancía. A Ho Chi Moo le ha resultado difícil relacionarse con los demás, porque es mudo, pero una noche conoce a su primer amor.

Wong Kar-wai escribió un tercer segmento para Chungking Express, pero terminó haciéndose tan largo, que decidió filmarlo por separado. Resulta complicado hablar de ambas películas por separado, ya que ambas comparten la misma idea, temática, parte del elenco, y locaciones. Sin embargo, esta película en realidad viene siendo el doppelgänger de Chungking Express. Tonalmente no son tan similares, porque mientras aquella era ligera y optimista, ésta es cruda y amarga. Esta “gemela siniestra”, es frecuentemente pasada por alto, y no recibe el mismo reconocimiento que su predecesora, a pesar de ser igual de buena, si no mejor.

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El personaje de Takeshi Kaneshiro se nos presenta diciendo: “De niño era muy hablador. Pero me comí una lata vencida de piña cuando tenía 5 años… y dejé de hablar.” (Guiño, guiño)

Ángeles caídos es un retrato caleidoscópico de la soledad urbana. La profusión de tonos rojos, verdes y amarillos, y luces de neón sobre un paisaje nocturno de sórdidos locales como bares, restaurantes, apartamentos de mala muerte, y solitarios sectores comerciales, le dan a la película una atmósfera decadente, pero vibrante, propia de los bajos fondos. El profuso, casi esquizofrénico movimiento de cámara, junto con el uso de angulaciones irregulares y lentes particulares, recrea el frenético ritmo de la vida de los habitantes de la ciudad (en especial de los sicarios y ladronzuelos que protagonizan la película).

angeles caidos tiroteo

Mención especial para los tiroteos, en donde el uso de la cámara lenta crea imágenes borrosas, desorientadoras y caóticas. No se asemejan mucho a los tiroteos de película de acción que uno acostumbra ver.

Las canciones pop que suenan durante la película adquieren prominencia al estar asociados a situaciones o personajes particulares, y si bien su uso se acerca peligrosamente al punto del exceso, no lo rebasa, y la música no se hace tediosa. Destacan las actuaciones de Kaneshiro, que balancea la inocencia y el carácter antisocial de su personaje con un genial ritmo para la comedia, y Michelle Reis, que interpreta a una asesina multifacética: fría, pero deseosa de afecto, algo huraña, pero muy sensual.

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Los respectivos enamoramientos de los personajes tienen matices distintos, el de “la socia” es más carnal, mientras que el del mudo es más emocional.

Ángeles caídos es profundamente estilizada, lo cual acentúa su carácter romántico. Los personajes son soñadores que se pierden en sus fantasías amorosas, sin darse cuenta de que las personas de las que se enamoran son indiferentes ante dichas fantasías, y buscan estar con alguien distinto. No pueden expresar sus sentimientos, ni sus intenciones, de manera adecuada, por lo que no llega a haber una conexión verdadera ni entre los dos sicarios, ni entre el mudo y la mujer enloquecida, sólo la vivencia de un sueño efímero por parte de la persona enamorada, que la otra persona corta, de manera abrupta. Al final queda una sensación agridulce, por lo que pudo haber sido y no fue, o por lo que fue prometedor al inicio, pero se desvaneció, dejando sólo dolor y un par de buenos recuerdos.

El tema de los recuerdos se afianza con la figura del papá del chico mudo, en una línea argumental más conmovedora que cualquiera de las historias de desamor presentadas. La relación más duradera y más dulce de la película es aquella que ocurre entre estos dos hombres silenciosos viviendo su cotidianidad, uno viudo, el otro despechado, compartiendo sus soledades. Se resalta la importancia de honrar estos otros recuerdos, que tienen un matiz distinto, más significativo, porque son los recuerdos de la familia, un amor más tangible y duradero que el de cualquier fantasía.

El tiempo pasa, inevitablemente y de prisa, el amor se acaba, nuestros seres queridos fallecen, pero debemos seguir adelante, y sólo los recuerdos nos quedan. Tratar de aferrarse o recuperar el pasado no trae sino dolor. Con esta melancólica conclusión nos deja Ángeles caídos, una montaña rusa de emociones en donde tienen cabida el erotismo, la dulzura, el humor, y las bromas, pero también la soledad, la violencia, la muerte, y el amor no correspondido. Un hechizo de añoranza al que es difícil resistirse, una de las mejores películas situadas en un entorno urbano moderno que he visto, y más digna de reconocimiento que su laureada predecesora.

Manhattan

Manhattan (1979)

Isaac Davis escribe chistes para la televisión. Es un hombre divorciado que sale con una chica de 17 años llamada Tracy, quién aún va al colegio. Por otra parte, Yale Pollack, un profesor casado, tiene una amante llamada Mary, una mujer intelectual. Yale es amigo de Isaac, por lo que eventualmente él y Mary se conocen, y empiezan a salir.

La ciudad de Nueva York es el escenario en el que se desenvuelven las complicadas relaciones sentimentales de los personajes. El contraste entre la modernidad urbana y su decadencia, acentuado por la maravillosa fotografía en blanco y negro de Gordon Willis, carga a la película con una atmósfera de un romanticismo melancólico, que corresponde muy bien con su temática. Manhattan no sigue una progresión dramática al pie de la letra, prefiriendo construirla a partir de momentos. El ingenio cómico de los diálogos de Allen y Marshall Brickman destaca a lo largo de la película, si bien al final esta adquiere un tono más reflexivo (aunque no precisamente dramático).

isaac tracy manhattan

“Yo soy anticuado, no creo en las relaciones extraconyugales, creo que la gente debería unirse de por vida, como las palomas, o los católicos.”

Las contradicciones y enredos de los sentimientos de los personajes toman el protagonismo. Isaac es un hombre neurótico, egoísta y caprichoso, que se cree con moral superior a los demás y evita el conflicto y la confrontación con los demás, a costa de sus propios derechos, pensando que eso lo hace una buena persona. Forma unos juicios sobre la gente que le impiden entablar las relaciones profundas que busca, porque está lleno de temores. Yale y Mary tienen una relación mutuamente destructiva, que los lastima a ellos y a todos a su alrededor, pero son incapaces de abandonarla. Ella en particular también padece problemas de autoestima. Efectivamente, todo el mundo es un desastre. Pero, ¿acaso eso los hace malas personas? En absoluto. Sólo son gente tratando de buscar el amor y la dignidad en sus vidas, en medio de la confusión de los caminos engañosos que toman tanto la emoción como la razón. Piensan mucho, cuando no deben, y sienten, cuando no es prudente.

manhattan planetas

“Nada que valga la pena ser conocido puede ser entendido con la mente. Todo lo valioso entra a través de una abertura diferente… si me perdonas la desagradable imagen.”

Manhattan muestra la lucha a la que nos enfrentamos todos los seres humanos por ser queridos, con todos nuestros defectos, complejos, prejuicios, pero también con nuestras valores y virtudes, en un mundo moderno donde la vida se ha complejizado, afectándonos (para bien y para mal) de maneras que no podemos percibir adecuadamente, en parte debido al creciente materialismo que nos invade. El retrato idílico de Nueva York, de un carácter casi onírico, es un reflejo de esta dualidad. La película es tan aguda como entrañable.