Lawrence of Arabia

Lawrence de Arabia (1962)

Durante la Primera Guerra Mundial, Inglaterra se halla estacionada en Oriente Medio, en donde combate al Imperio Otomano. La insurgencia árabe, liderada por el príncipe Faisal, lucha por la independencia de sus territorios. El teniente T. E. Lawrence, de la Oficina de Asuntos Árabes del Ejército Británico, es enviado a “analizar las perspectivas” de Faisal, ya que los británicos tienen otro tipo de intereses sobre los territorios de las tribus árabes. Lawrence es un conocedor de la cultura de las gentes del desierto, por lo que se hace su aliado y termina liderando varias escaramuzas en contra de los turcos. Sus célebres acciones despiertan múltiples conflictos en su interior, sobre sus lealtades, su identidad, y su actuar.

David Lean crea un espectáculo (exitoso tanto con la taquilla como con la crítica) que trasciende su condición y se convierte en arte. Lo primero que resalta a la vista de la película es su impecable factura visual (el director de fotografía, Freddie Young, se luce). Planos generales extremos resaltan el vasto paisaje desértico, contra el que las figuras humanas se hacen minúsculas, en ocasiones insignificantes. El vívido retrato de las tierras árabes se completa con el brillo y nitidez de los colores (incluso aquellos cenizos apagados de las arenas), y el esforzado trabajo en cuanto a dirección de arte, que abarca desde los vestuarios (tanto de los beduinos como de los ingleses), armamento y utensilios hasta la recreación de lugares como el Sinaí o ciudades como Damasco y El Cairo.

lawrence de arabia paisajes

La fascinación que siente el protagonista por aquellos entornos se hace palpable, se justifica.

A pesar de que dura casi cuatro horas, no le sobra un solo plano. El ritmo es lo suficientemente fluido como para ajustarse tanto a la emoción de las grandilocuentes secuencias de batalla como a los momentos más reflexivos. El guión logra mantener el balance temático, mostrando la evolución, múltiples matices y progresivas transformaciones del carácter de Lawrence, sin perder de vista el contexto general, en el que confluyen los intereses de las tribus, las intenciones de los británicos, y las diferentes cosas que esperan obtener todas las partes involucradas de la guerra. La música de Maurice Jarre es exótica y adecuadamente pomposa.

lawrence o toole

Peter O’ Toole es el responsable de cargar con la mayoría del peso dramático de la película, en su papel protagónico, y cumple toda expectativa, logrando encarnar a un personaje complejísimo, lleno de matices y de contradicciones. Por otra parte, Alec Guiness y Omar Sharif, en los papeles secundarios del príncipe Faisal y Sherif Ali, hacen un trabajo igualmente destacable.

La guerra es una situación en la que todas las partes en conflicto esperan obtener un beneficio particular, pasando por encima de las demás, sin ningún sentido de la moralidad, ni de la piedad. Lawrence es un hombre compasivo que, a pesar de estar en medio de esa situación, se esfuerza por ser mejor que los demás, por mantener sus principios, parcialmente porque su egocentrismo y su narcisismo no tienen límites. Por otra parte, es consciente de que los árabes y los ingleses quieren cosas distintas, que son incompatibles, por lo que le resulta muy complicado armonizar sus lealtades. En el fondo sabe que, a pesar de sus hazañas, es un peón en el juego de los poderosos, cumpliendo órdenes, si bien oculta este hecho por todos los medios, ayudado por su megalomanía. Una interesante nota al pie es la figura del periodista norteamericano, que vende la imagen del héroe de guerra, para convencer a sus compatriotas de que se enlisten en el conflicto. Los británicos desean intervenir, arrebatándole el poder de los árabes (y asegurándose de que nunca lo tengan del todo en primer lugar), quienes no tienen ni la disposición para unirse ni la capacidad de usarlo adecuadamente, y se desgastan en luchas tribales. Al final todos sucumben ante la barbarie. Lawrence procura por todos los medios mantener su salvajismo innato a raya, pero las múltiples heridas emocionales y físicas que sufre, así como esto que ve a su alrededor, lo trastornan sin remedio.

lawrence sherif despedida

“Si yo le temo, y le quiero, ¿cómo tendrá miedo de sí mismo, él, que se odia?”

Si bien la película se toma numerosas libertades artísticas con respecto a los hechos biográficos de T. E. Lawrence, y, por consiguiente, a los hechos históricos en que dichas acciones tomaron lugar, puede vérsela de modo general como una reflexión sobre la violencia, que acontece en múltiples niveles, si bien es, principalmente, un estudio de personaje, quién pasa del esplendor de la victoria a la desilusión que nace de las cicatrices provocadas por la devastación de la guerra, de la celebridad a la irrelevancia, de la fascinación al hastío. Comúnmente se le llama épica a esta película, pero en realidad, no es más que la historia de la autodestrucción de su “héroe”, con una dimensión psicológica más profunda y trágica. Monolítica, influyente, y capaz de deslumbrar a la audiencia sin importar el paso de las décadas, merece todo el reconocimiento que se le ha dado desde su lanzamiento.

Andrei Rublev

Andrei Rublev (1966)

Una película en 8 capítulos, que retrata la Rusia del siglo XV, una época turbulenta en donde varias facciones se disputaban el poder de la región mientras repelían a los invasores tártaros, a través de la vida (ficcionalizada) de Andrei Rublev, un pintor de íconos. Más que mostrar de manera biográfica la vida de Rublev, la película muestra sus tribulaciones, sus dudas, sus aflicciones, y todo el contexto histórico, social, y religioso que inspiró sus grandes obras.

No tiene sentido hablar de los méritos técnicos o del uso del lenguaje cinematográfico que hace esta magna obra de arte. Al hacerlo se correría el riesgo de trivializarla, haciendo descripciones incompletas que no capturan el misticismo trascendente de la película más grandiosa de Tarkovski, una exploración de la psique del artista, y en particular de la manera en que sus emociones, sus convicciones, su percepción única y particular del mundo, y su vida misma le dan forma a su obra. A través de la figura de Rublev, la película se hace preguntas sobre el sentido mismo del arte, sobre su propósito, al enmarcar la lucha por la creación artística dentro de una sociedad salvaje, primitiva, en donde el ser humano vive para sus impulsos más ruines, o para satisfacer sus necesidades básicas, al estar sumido en la miseria. La dualidad de la naturaleza humana se presenta en toda su complejidad.

andrei rublev asedio

El medioevo es retratado de manera verosímil, sin convencionalismos ni efectismos que le den una apariencia arcaica o afectada, ni “distintivamente” medieval. No se rehúye de la barbarie de la época.

La examinación de dicha dualidad abre una cuestión distinta, relacionada con el sentido de la fe, y el sentido de la religión en un mundo hostil e indiferente, donde no parece haber reconciliación posible entre grupos de hombres que se matan unos a otros por el poder. Lo sagrado y lo sacro está profundamente inscrito en la obra del pintor. La fe se convierte así en parte fundamental del proceso creativo (hecho expresado de forma magistral en el último capítulo, el del muchacho que fabrica una campana). Rublev ansiaba la unidad, la reconciliación fraternal entre el pueblo ruso, que se desangraba en matanzas sin sentido, y se esmeró por reflejarla en sus pinturas. El arte se torna entonces en una búsqueda de lo ideal, de lo absoluto, de la verdad última de la existencia, algo estable en medio del caos, de manera análoga a la fe. Ambas persiguen el mismo objetivo, valiéndose del mismo fervor, sometiéndose a cuotas similares de sacrificio.

teofanes andrei

“La humanidad ya cometió todo acto de estupidez y bajeza, y ahora no hace más que repetirlos. Todo está en un ciclo eterno que se repite, y se repite, y se repite. Si Jesús volviera a la Tierra, lo crucificarían otra vez.” – “Es claro que, si apenas el mal fuese recordado, nunca se será feliz en la presencia de Dios.”

Andrei Rublev se acerca tanto a expresar ese absoluto, que es imposible abordar a través de la examinación de sus detalles (aunque los haya, en numerosas cantidades). Bellísima, sublime, abarca una gran cantidad de ideas y tópicos pero nunca es grandilocuente ni portentosa. En sus más de tres horas de duración no hay un sólo momento aburridor. Enigmática y compleja, pero mucho más accesible que las obras subsiguientes del director, llena de asombro poético en cada una de sus imágenes, que constituyen, en conjunto, un canto lleno de esperanza que alaba los impulsos más nobles del ser humano.

Kladivo na čarodějnice

El martillo de las brujas (1970)

Es el año 1670. Cuando una anciana roba una hostia de la iglesia para vendérsela a una campesina, un joven sacerdote de una ciudad en Moravia entra en un estado de alerta, ya que piensa que las dos mujeres son brujas. Para deshacerse de la presunta amenaza, trae a Boblig von Edelstadt, un inquisidor, que empieza a condenar mujeres inocentes, acusándolas de brujas, sin mayores argumentos que las “evidencias” presentadas en el Malleus Maleficarum, y las confesiones que las mismas acusadas inventan luego de ser sometidas a torturas extremas. Pronto el inquisidor sume al pueblo en un estado de paranoia y miedo, por medio de sus constantes juicios contra brujas. El compasivo clérigo Kryštof Lautner critica los métodos inhumanos de von Edelstadt, e intenta poner al resto del clero en contra del inquisidor, pero éste planea deshacerse de Lautner.

El martillo de las brujas no es una película fácil de ver. Sus escenas de desnudez femenina y cruentas torturas medievales debieron haber resultado bastante atrevidas para su época, e incluso ahora, algunas de ellas siguen causando impresión. La historia es predecible, y el espectador puede inferir fácilmente en qué va a acabar, más los realizadores se aprovechan de este hecho, dotando a la película de un ritmo lento, que acentúa la idea de perdición inescapable a la que están sometidos todos los personajes (menos el inquisidor, obviamente) desde el principio. Su prolija estética barroca, evidente en la fotografía a blanco y negro, la riqueza de los decorados y vestuarios, y la música (que abarca desde cuartetos de cuerdas hasta marchas militaristas), tiene un tinte sombrío y macabro.

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La actuación por parte de Vladimír Šmeral, quien encarna al perverso y sádico inquisidor, es destacable.

Pueden hacerse varias lecturas de la temática de la película. En un nivel más “inmediato”, se puede ver la cacería de brujas como una persecución sin fundamento, guiada por la superstición, a través de la cual el inquisidor busca ganar poder y riqueza, dividiendo a una población confundida por el terror, que empieza a inculparse y acusarse entre sí. En un segundo nivel, se encuentra la opresión hacia la mujer, ejercida por las autoridades religiosas masculinas, que la ven como un objeto y vehículo del pecado. Todas se ven obligadas a confesar su fornicación con los demonios, lo que legitima y perpetúa esta concepción.

lautner zuzana

El padre Lautner y Zuzana también se hallan oprimidos por las convenciones sociales y religiosas a las que deben someterse, dado que, a pesar de que han tenido relaciones sexuales, y existe un deseo latente entre ambos, no pueden casarse ni consumar su relación “pecaminosa”.

Por otra parte, existe otra lectura, más alegórica, que tiene en cuenta el contexto sociopolítico en el que fue grabada la película. La cacería de brujas se convierte en una metáfora para las farsas judiciales llevadas a cabo por los regímenes comunistas que dominaban Europa del Este en aquella época, que buscaban eliminar toda oposición al Partido, con pruebas falsas, sin mayor argumento que una serie de dogmas e intuiciones, del mismo modo que lo hacía el inquisidor. Independientemente de la lectura que se realice, pueden verse las palabras del monje encapuchado que describe los atributos de las brujas y sus poderes, como una denuncia, que inicialmente se refiere a las brujas, pero que finalmente termina describiendo el comportamiento de Boblig.

quema brujas

“Padre, no perdones nuestros pecados. Ni los suyos, ni los míos. Porque en tu nombre hemos pecado contra el hombre.”

El martillo de las brujas es tortuosa y angustiante, a pesar de sus fallas (en el tramo final el interés empieza a disminuir, y es verdad que a veces es demasiado cruda). Resulta interesante si se la aborda tanto desde su sentido literal como desde su sentido alegórico.

The Hunchback of Notre Dame

El jorobado de Notre Dame (1923)

La historia toma lugar durante los turbulentos tiempos que vivía la ciudad de París durante el siglo XV, cuando el monarca Luis XI reinaba cruelmente, manteniendo a la población empobrecida. Los mendigos y rechazados por la sociedad tienen como líder a Clopin, padre adoptivo de una bella y noble muchacha llamada Esmeralda. El malvado Jehan, planea secuestrar a Esmeralda, por lo que le da a su sirviente, Quasimodo, el jorobado campanero de la catedral, la orden de llevar a cabo esta acción. Sin embargo, él falla, y ella es rescatada por un capitán de la guardia, conocido como Phoebus de Chateaupers, del cual se enamora. Jehan intenta encontrar la manera de tomar a Esmeralda por la fuerza, usando una serie de artimañas y engaños, en los que se ve envuelta la ciudad entera, desde la corte real hasta Clopin y los mendigos.

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Los portentosos sets de la película le dan la apariencia real de un gran centro urbano medieval, y son el elemento clave a la hora de construir la atmósfera. La narrativa podría parecer algo difusa durante la primera mitad (algo a lo cual contribuye el extensivo uso de intertítulos), pero todos los elementos que son establecidos a lo largo de esta sección convergen al final de manera coherente y muy satisfactoria durante el clímax de la película, en donde la tensión dramática comunica de manera adecuada la gravedad de los acontecimientos que ocurren.

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Lon Chaney tenía la habilidad de transformarse de manera radical para aquellos papeles que le exigían interpretar a personajes con deformidades, logrando mostrar tanto su lado monstruoso como su lado cálido, buscando la simpatía de la audiencia. Los efectos de maquillaje, que pueden parecer anticuados o rudimentarios para el público moderno, son convincentes, gracias al trabajo del actor. Las escenas de riesgo y acrobacias también merecen ser destacadas.

El drama está entretejido alrededor de Esmeralda y todos los hombres que de una manera u otra buscan ganar su afecto (la película muestra que entre el capitán mujeriego, el mendigo con ansias de rebelión armada, el hombre oscuro que renuncia a la religión, y el campanero recluído y rechazado por culpa de su deformidad, es este último el personaje más noble y bondadoso), aunque hay un cierto elemento de crítica social presente, en la denuncia que se hace en la película tanto de la corrupción de la aristocracia como de la violencia que usan las clases oprimidas para intentar llegar al poder (la batalla final es, tal vez, la secuencia más notoria de la película, con aquel río de gente armada con espadas, hachas y antorchas, intentando entrar a la catedral por la fuerza, mientras son rebatidos por Quasimodo, quien les arroja rocas, leños, y hasta plomo hirviendo a los revoltosos). Si bien los dos elementos, el romántico y el histórico, no logran cuajar por completo, logran integrarse lo suficiente como para convertirse en algo con sentido.

Un entretenido éxito de taquilla que impulsó la producción de películas del género fantástico y de horror por parte de Universal Pictures, El jorobado de Notre Dame envuelve al espectador en una turbia y rústica atmósfera, y se torna memorable gracias a su majestuosa presencia, y al genial trabajo de su protagonista.

Vredens dag

Dies irae (1943)

En una aldea danesa del siglo XVII, el anciano pastor Absalon Pederssøn está casado con la joven Anne. La madre de Anne había sido acusada de brujería, pero logró salvarse prometiéndole la mano de su hija al pastor, ayudada por la intervención de Herlofs Marte. Varios años después, Marte es también acusada de brujería, por lo que acude al pastor para que interceda por ella, recordándole este viejo pacto. Es de este modo como Anne se entera de las cosas que se creían sobre su madre, y llega a creer que tiene poderes sobrenaturales. Se enamora de Martin, el hijo de su esposo, y empiezan una aventura amorosa.

Una adaptación de la obra teatral Anne Pedersdotter (la cual estaba basada parcialmente en hechos históricos), impregnada de una atmósfera opresiva y atemorizante, construída principalmente a través del uso de largos planos secuencia, que aumentan la tensión, junto con una fotografía basada en los claroscuros en blanco y negro, de un pronunciado contraste, y una rústica escenografía, muy adecuada para el periodo histórico que se representa. Sonidos como los del viento, de la tempestad, del crepitar de la hoguera, y de las campanas (que anuncian el juicio), anuncian la ira divina.

herlofs marte tortura

La religión tiene una presencia absoluta en la época que se retrata: la de la cacería de brujas. El carácter excesivamente severo del luteranismo puritano condiciona los modos de pensar, actuar, y la vida entera de los personajes (en el caso de las mujeres, esto implicaba sumisión absoluta, así como virtuosidad). Por ello, éstos le pueden achacar sus deseos reprimidos y sus culpas a la influencia del maligno. Nada escapa del castigo divino, y si la justicia del Altísimo no se manifiesta, pues las instituciones con poder actúan en nombre de Dios para invocarla hasta las últimas consecuencias, incluso si eso implica obtener testimonios forzados de una persona que podría hasta ser inocente, pero que tiene la mente nublada por la superstición.

anne confesion

“No te pregunté si querías ser mía. Te tomé. Me quedé con tu juventud. Esa injusticia no la podré remediar jamás.”

Oscura, lóbrega, casi tenebrosa, Dies irae muestra el lado más cruel y despótico de la religión, cuestionando la naturaleza de las relaciones entre el ser humano y el ser superior en el que cree (existe una ambigüedad, entre si las dos mujeres acusadas de ser brujas realmente tienen estos poderes, o todo es producto de la neurótica imaginación tanto de ellas como de los aldeanos y la Iglesia), a través de personajes construidos con psicologías muy bien detalladas.

The Elephant Man

El hombre elefante (1980)

En la Inglaterra de la época victoriana, vive John Merrick, quién padece una terrible enfermedad, que ha deformado su cuerpo a extremos inimaginables. Incapaz de procurarse un medio para subsistir, es “empleado” como fenómeno de circo por un hombre llamado Bytes, quién lo maltrata físicamente y lo ve como su propiedad, no como un ser humano. Un día, el doctor Frederick Treves decide llevarse a Merrick al hospital, para rescatarlo de la opresión de su patrón y ofrecerle una vida más digna.

David Lynch es conocido principalmente por sus obras surrealistas posmodernas, pero con esta película (y The Straight Story) demostró que es capaz de contar historias más convencionales, haciendo gala de una gran sensibilidad. La exquisita fotografía a blanco y negro de Freddie Francis (llena de tonos oscuros y sombras prominentes, que conviven al lado de intensa luz), el ritmo pausado, y las poderosas actuaciones de John Hurt y Anthony Hopkins, le confieren un tono oscuro y melancólico, en conjunto con el estupendo guión, el cual es profundamente emocional, pero no sensiblero.

 

merrick fiesta te

El trabajo de dirección de arte es impecable. Tanto en cuanto a sets, como decorados, vestuario, y ni hablar del maquillaje. El esfuerzo de John Hurt es más loable aún si se tiene en cuenta que tenía que actuar con semejante máscara puesta.

The Elephant Man relata la conmovedora lucha de un hombre por ganarse la dignidad que durante toda su vida le había sido negada, por culpa de su enfermedad. A pesar de su condición, de su origen, y de los malos tratos que recibía, Merrick era un hombre amable, gentil, cortés y educado. Nunca guardó rencor contra nadie. Él actuaba como una suerte de espejo que reflejaba algunas de las peores costumbres de la sociedad victoriana (que se recrea tan bien en la película). Bajo la apariencia pulcra e impecable, se esconde la crueldad y el prejuicio ante quién se aleja de los cánones sociales comúnmente aceptados.

i am not an animal i am a human being

NO! I AM NOT AN ELEPHANT! I AM NOT AN ANIMAL! I AM A HUMAN BEING! I… AM… A… MAN!

El contraste que se ve, entre la nobleza y pureza del alma del protagonista y la opresiva y hostil sociedad que lo rodea, resulta particularmente emotivo. Los dos extremos del comportamiento humano chocan entre sí, casi como esas tonalidades blancas y negras del film. La fe en la humanidad es cuestionada, y finalmente restaurada. Exquisita en su forma, y punzante en su contenido, es una película con una reputación y aclamación muy merecidas.

Underground

Underground (1995)

Underground muestra un panorama de la historia de Yugoslavia, desde la Segunda Guerra Mundial hasta las Guerras Yugoslavas, a través de la historia de dos amigos, Marko y Crni. Marko es el secretario del Partido Comunista Yugoslavo, y un traficante de armas. Crni es afiliado al Partido por Marko, por lo cual comienzan a trabajar juntos. Ambos están enamorados de la misma mujer, Natalija, una actriz de teatro cuya lealtad oscila entre Crni, un soldado Nazi llamado Franz, y Marko.

La película es una divertidísima sátira política, rebosante de un humor negro crudo y grotesco. Al mismo tiempo, está llena de metáforas y alegorías visuales, introducidas de manera directa pero no torpe ni demasiado obvia. A pesar de su larga duración, (después de todo la acción está situada entre los años 40 y los años 90, por lo cual abarca todas estas décadas) nunca se torna aburrida (si bien la experiencia de verla puede ser un poco extenuante), gracias a su buen ritmo. Los tres actores principales, Miki Manojlović, Lazar Ristovski y Mirjana Joković, hacen un trabajo insuperable en sus papeles.

bombardeo zoologico refugio subterraneo

El trabajo de dirección de arte destaca bastante, con numerosas locaciones como la ciudad en ruinas, el refugio subterráneo y todo lo que contiene, entre otras. El vestuario, utilería y decoración logran recrear adecuadamente el paso de las décadas.

Entre otros toques interesantes está la inclusión de transmisiones noticiarias de verdad (con los personajes de la película sobrepuestos) de ciertos acontecimientos históricos clave. La progresión narrativa de la película es calculada y cuidadosa, adquiriendo tintes más trágicos a medida que avanza, que terminan sobreponiéndose por sobre la (cada vez más) desoladora comedia. El final del film es verdaderamente impresionante. Merece mención especial la música de Goran Bregović, que usa principalmente instrumentos de viento como trompetas, tubas, trombones, etc. Estruendosa, bulliciosa, y pegadiza, se ajusta perfectamente al carácter de los personajes y la trama.

ivan golpea marko

“Ya no existe Yugoslavia”.

La postura política de Underground ha despertado agresivas críticas desde su estreno, con varios tildándola de “pro-Serbia” o “Fascista”. Independientemente de esto, la película mantiene su valor artístico incluso para un espectador alejado del contexto sociopolítico de los Balcanes. Muestra de manera metafórica a una sociedad que vive engañada por sus ideologías, que se han trastornado y convertido en una mera excusa para servir a los intereses de los poderosos, quienes engañan y ciegan a un pueblo al que mantienen vigilado y controlado. El refugio o cueva subterránea donde Marko y Natalija mantienen internado a Crni y los demás representa específicamente al régimen. La pareja le hace creer a la gente que tiene encerrada en el sótano que la Segunda Guerra Mundial no ha acabado, mientras que en “el mundo de afuera” están en plena Guerra Fría. Los habitantes del subterráneo maldicen constantemente a los fascistas, y llaman con este título a quien esté en contra de ellos. Su visión de la realidad está deformada, tergiversada por su ideología.

cueva armas subterraneo

“Me ha contado cosas increíbles. Dice que ha vivido todo este tiempo en una cueva.” – “El comunismo era una cueva inmensa. El planeta entero es una cueva.”

Ambiciosa, poética, cómica, triste, irreverente, ácida, y hasta con tintes surrealistas, Underground es una película con un carácter muy distintivo. Expone con humor algunas de las peores tendencias del ser humano, para concluir mostrando las consecuencias de sus malas acciones. Una gran borrachera, que lleva a la peor de las resacas.