Rękopis znaleziony w Saragossie

El manuscrito encontrado en Zaragoza (1965)

Durante las guerras Napoleónicas, un oficial encuentra un viejo libro que relata la historia de uno de sus antepasados, Alfonso de Worden, un capitán de Valonia que se embarca en un viaje para prestar servicio en el ejército de España. Durante su viaje, Alfonso se encuentra con dos princesas musulmanas, la Inquisición, un cabalista, un gitano y demás figuras que le relatan historias fantásticas.

Si tuviera que describir esta película con una palabra, diría que es mágica. Mezcla los elementos cómicos y eróticos de los cuentos picarescos, el horror gótico/sobrenatural, el romance, y la sátira. La dirección de arte es suntuosa y llamativa, y logra conjurar la apariencia de un país de la Europa mediterránea del siglo XVIII (digamos que una España ficticia, pero creíble). No parece haber sido grabada en Polonia. Zbigniew Cybulski tiene un gran sentido de la comedia, interpretando a un protagonista valiente pero tozudo y de moral ambigua. Adicionalmente, se destaca por sobre el resto del reparto Zdzisław Maklakiewicz, interpretando a Don Roque Busqueros, un pícaro manipulador con buenas intenciones. La música de Krzysztof Penderecki es bellísima, sus composiciones alternan entre música folklórica española, temas barrocos y sonidos electrónicos. Cada uno de estos tres diferentes tipos de música es usado para ambientar diferentes momentos, nunca llevándose el protagonismo, pero enfatizando el mood de las escenas.

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De la combinación entre escenas sugestivas (las actrices son estupendas, desplegando sensualidad con una sutileza casi sublime) y elementos ocultistas (como el exotismo de rasgos orientales presente en la escenografía, y la simbología) surge una alquimia que le da a la película su carácter particular.

El guión de Tadeusz Kwiatkowski es la columna vertebral del film, y presenta una narrativa compleja, que se desenvuelve casi que en fractales, hasta cerrarse en un círculo que cierra el ciclo, para volverlo a empezar. Llega un punto en el que el espectador está viendo una historia dentro de una historia que a su vez está dentro de otra historia que está contenida dentro de otra historia que a su vez está dentro de otra historia. Pero la trama se desarrolla con tanta habilidad que la película nunca es confusa, y, en todo caso, la acumulación de tramas paralelas se termina usando para efecto cómico. Temáticas como el libertinaje de la nobleza, los conflictos por dinero, las incursiones en conocimientos arcanos, el surgimiento de la edad de la razón y su lucha contra la superstición (matemáticos, inquisidores, y brujos desfilan a lo largo del film), y las limitaciones de la percepción a la hora de distinguir la realidad de la fantasía son tratadas de manera irónica y desenfadada, siempre a manera de fábula, en donde cada desenlace brinda en cierto modo una lección moral.

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“Todas estas aventuras comienzan de manera simple, y el oyente piensa que se van a acabar pronto, pero una historia crea otra, y después otra.”

Con todo, el manuscrito encontrado en Zaragoza es una película irreductible, en donde el todo es más que la suma de sus partes. Es una experiencia de ensueño, que construye un universo de contrastes, en donde hasta lo macabro puede ser contado con ligereza, en donde a pesar de los finales, los enigmas nunca se resuelven del todo, en donde la luz y las tinieblas bailan y beben un brebaje misterioso de un cáliz hecho con un cráneo. Una verdadera obra maestra.

 

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Holy Motors

Holy Motors (2012)

Un hombre llamado Oscar tiene un trabajo bastante particular. Debe ser transportado por una limusina a diferentes lugares, en donde cumple con unas citas. A cada cita debe ir asumiendo una determinada persona, por ejemplo una mendiga, un anciano moribundo o un gángster chino.

Interesante aunque pretencioso ejercicio cinematográfico, que construye un universo particular, basado en una extraña combinación de lo cotidiano con lo malsano. Gracias a la dirección de arte, que incluye el maquillaje y el trabajo de efectos especiales, se logra crear un mundo que parece real pero no lo es, gracias a objetos y escenarios que incluyen un estudio de maquillaje dentro de una limusina, un lecho de rosas en una alcantarilla, una sala de cine detrás de una pared, lápidas que en lugar de epitafios ponen direcciones de páginas web, aparentes muertes que resultan no serlo, y demás elementos similares. La música destaca porque además de ser buena, tiene una función narrativa, sirviendo de interludio, o expresando los sentimientos de los personajes. Denis Lavant hace un buen trabajo interpretando a los múltiples personajes que debe encarnar, algo a lo cual sin duda le ayuda el maquillaje, que está bastante bien realizado.

holy motors

El resultado es sugerente y provocador, pero como tal lo que provoca no está claro.

Holy Motors es un compendio de ideas que no siempre conducen a algo. ¿Habla sobre la construcción de la identidad? ¿Tal vez del proceso de hacer cine y las ilusiones que se nos presentan en la pantalla? ¿Acaso hace un comentario sobre la superficialidad de la vida contemporánea y el desencanto con la sociedad tecnológica actual? El problema con la película es que arroja un montón de cosas al espectador sin ofrecer ni siquiera una pregunta central para guiar un análisis o una interpretación. A pesar de que el arte no tiene por qué explicar todo, y no se le debe dar todo masticado al espectador, resulta difícil determinar exactamente de qué se trata Holy Motors. Parece un montón de cortometrajes de trabajo de grado de un estudiante de cine, concatenados por la presencia del protagonista en su limusina.

holy motors acordeon

Eso sí, como ejercicio cinematográfico es impecable, y a pesar de su incomprensibilidad, se deja ver con facilidad y sus imágenes son lo suficientemente llamativas como para mantener al espectador entretenido por 2 horas.

Holy Motors hubiera podido ser más grande si hubiera aclarado su foco un poco más, pero como tal, su construcción es bastante pedestre. Da la impresión de querer decir algo importante, pero ni sabe que es. Llega a ser demasiado indulgente consigo misma. El montaje no hace milagros, y no es capaz de darle coherencia a una sucesión de eventos tan dispares. Entre otras cosas, Holy Motors se disfruta más cuando se la ve sin pensar, y sin buscarle un sentido, porque con todo y su falta de solidez, la película es atrapante, inmersiva y tiene varias escenas para el recuerdo. No es una obra maestra, pero es algo diferente, que dejará con la cabeza dando vueltas a quien la vea.

 

Den brysomme mannen

El inadaptado (2006)

Andreas Ramsfjell llega a un paraje desolado donde un hombre lo recibe con una pancarta de “bienvenido”. Lo lleva a una ciudad ideal, moderna, segura, y limpia, donde le dan un trabajo en una prestigiosa compañía, y un apartamento. Pronto conoce a Anne, una diseñadora de interiores, y se van a vivir juntos. Sin embargo, hay algo que no está bien en la ciudad. Andreas parece ser la única persona capaz de sentir alguna emoción. Los demás parecen estar dominados por un materialismo extremo. Por ello, intenta suicidarse.

Una peculiar película distópica, con la apariencia de un comercial de muebles (o algún producto finísimo), que se nutre de un seco y fatalista sentido del humor. Ecos de Un mundo feliz de Aldous Huxley pueden percibirse en el guión de Per H.V. Schreiner. La luz fría y artificial, junto con el pristino mobiliario, crean un ambiente tan excesivamente pulcro, lujoso, refinado y perfecto como descolorido, insípido, tedioso y aburrido. Trond Fausa Aurvåg está estupendo en el papel de Andreas. Sus frecuentes sonrisas incómodas y expresiones de extrañeza reflejan la incomodidad y el aislamiento que siente en su entorno. El resto del elenco es frío y sin emociones. Sus sonrisas de amabilidad fingida ocultan su vacío interior.

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“Voy a dejarte.” – “Tenemos invitados para el sábado.” – “No he definido una fecha exacta para hacerlo, pero quería que lo supieras.” – “¿Te vas antes del sábado?” –  “Me puedo quedar hasta el sábado.” – “Eso sería bueno.”

La película se siente algo incompleta, partió de una muy buena premisa pero le faltó ahondar en todas las implicaciones de la misma, en las causas que dieron pie a la existencia de tal ciudad, quién la controla, y qué hay más allá. Sólo se ofrecen breves vistazos de las respuestas a estas preguntas (tal vez querían dejar que la audiencia imaginara por sí misma este tipo de cosas), porque probablemente los realizadores no pudieron encontrar una solución satisfactoria. Si se hubieran atrevido a más, pudieran o bien haber afectado la integridad del conjunto, o haber hecho una obra maestra. Como tal, se contentaron con hacer una película meramente buena, nada más.

andreas tunel

La única instancia de calidez está en la habitación subterránea que lleva a un túnel hacia otro lugar fuera de la ciudad. Pudo haberse explorado más esta línea argumental, en vez de dejar al espectador con la expectativa.

Sin embargo, se muestra de manera divertida la deshumanización del ser humano, causada por el exceso de riquezas y comodidades, las cuales, al darle una vida sin problemas de ninguna índole, y una excesiva independencia de las demás personas, lo torna egoísta, y sin empatía. De lo único que hablan quienes rodean a Andreas es de muebles, y de cosas para comprar. Sus relaciones sentimentales son vacías y pasajeras. No hay pasión en los besos que se dan, el alcohol no embriaga, los pasteles no saben a nada, sus trabajos no parecen tener mucha dificultad o relevancia. La superficialidad de la ciudad, su gente, y todo lo que la rodea es resaltada de manera prominente, pero no caricaturesca.

El inadaptado no es perfecta, pero es muy sólida, entretenida y tiene personalidad. Su ritmo es fluido, está muy bien actuada, y su carácter distópico está ilustrado con sutileza y sin caer en la exageración.

The Hobbit

El Hobbit: Un viaje inesperado (2012), El Hobbit: La desolación de Smaug (2013), El Hobbit: La batalla de los Cinco Ejércitos (2014).

Voy a hablar de la trilogía entera en un solo post, para no desperdiciar tanto espacio, porque la verdad es que ni se lo merecen. Una banda de enanos quiere recuperar su tesoro de las garras del codicioso dragón Smaug, por lo que reclutan al hogareño hobbit Bilbo Baggins para que los ayude a robar el tesoro. ¿Simple, no? Pues el director y los productores decidieron que esta era historia suficiente como para hacer tres películas, en un afán por exprimir hasta el último centavo de sus audiencias. El triste estado del Hollywood moderno hace que los realizadores no tomen ningún riesgo, y sigan haciendo de todos sus productos una franquicia, de mínimo una trilogía (que se extiende hasta que el público se hastíe). Grandes presupuestos, toneladas de efectos especiales por computadora, e irrealistas espectáculos de acción están a la orden del día.

The Hobbit resulta siendo un desastre porque quiere apelar a la mayor cantidad de gente posible. Toma un cuento para niños, le agrega violencia explícita y un tono “oscuro” que no le sienta nada bien (pero que complace a los adolescentes super malotes de 13 años que viven trolleando páginas de Internet), le agrega un romance terriblemente forzado para atraer a una audiencia femenina (¡como si ellas no pudieran disfrutar de la historia original!), y aparte, como toda franquicia que se precie de serlo, está llena de fanservice y referencias a la famosa trilogía de Lord of the Rings, queriendo convertirse en una precuela de la misma, y así complacer a “los fans”.

La dirección de arte sigue hasta cierto punto la línea impuesta por Lord of the Rings, y si bien es por lejos lo mejor logrado de las películas, cae en excesos ridículos, principalmente en cuanto a armaduras, y algunos escenarios como la corte del rey Thranduil y los interiores de la fortaleza bajo la montaña. Les hace falta esa textura áspera y más rústica (pero al mismo tiempo majestuosa) que tenían tanto las ciudades como el vestuario de la saga del Señor de los Anillos. Todo se ve muy pristino, con una apariencia casi digital.

armaduras hobbit

Esas armaduras me recuerdan más a algo sacado de Warcraft que a Tolkien.

Y es que The Hobbit es casi que un híbrido entre película y cutscene de videojuego. Para la primera parte, An Unexpected Journey, Jackson experimentó con una tecnología nueva que hacía que la acción pasara de manera más rápida en pantalla, al filmar en 48 cuadros por segundo. Termina viéndose terrible. En LOTR había un par de escenas de acción exageradas, y efectos por computadora, pero no chirriaban porque no se abusaba de ellos, y se usaban de manera apropiada. Lo que en aquella trilogía era la excepción, aquí se convierte en la regla. Basta con ver la persecución a bordo de un trineo movido por conejos gigantes, la embarazosa escena de los barriles en Desolation of Smaug o la lucha entre Legolas y Bolg. Orcos, monstruos, enanos, elfos, el dragón, todos se vuelven una plasta, una masa deforme de CGI, que alcanza niveles críticos en la Batalla de los Cinco Ejércitos que le da el título a la tercera entrega.

super legolas bros

Lo sentimos, Legolas, pero tu princesa está en otro castillo. En otras palabras, está enamorada del enano caribonito que se ve diferente de todos los otros enanos. https://www.youtube.com/watch?v=GIDeSYiGI14

La historia principal se pierde entre el montón de digresiones y adiciones que se le hacen, incluyendo una subtrama completamente innecesaria involucrando a Sauron, Gandalf, Galadriel, Elrond y Saruman, destinada a enlazar la saga del Hobbit con la del Señor de los Anillos, el ya mencionado romance entre Tauriel y Kili, y la subtrama “cómica” de un tal Alfrid, un funcionario corrupto, que acapara un montón de pantalla en Battle of the Five Armies, y es absolutamente atroz. Los diálogos son expositorios, obtusos, y fallan miserablemente al tratar de ser dramáticos. Hay incoherencias que no son explicadas. (Por ejemplo: ¿por qué los orcos se traen unos gusanos gigantes si no los van a usar en batalla?)

Bilbo es un personaje secundario en su propia historia. La transformación de Thorin, de altivo a codicioso, es demasiado abrupta y para nada creíble. Martin Freeman (en el papel de Bilbo) y Richard Armitage (en el de Thorin) hacen lo que pueden con lo que se les da en cuanto a guión, pero se sienten desperdiciados, a pesar de ser los personajes principales (se supone). El resto de los enanos bien podrían ser figuras de cartón (o hechos por computador, como tanto le gusta a Jackson), porque a duras penas hablan. En vez de ellos la película prefiere enfocarse en Legolas (cuya aparición es innecesaria, intrascendente, y se le quiere dar más importancia de la que en verdad tiene) y los elfos. Tauriel es casi una versión femenina de Legolas. Lo único bueno que intentaron medio hacer fue darle un poquito más de sustancia al personaje Bard el arquero. Benedict Cumberbatch también está bien como Smaug, y Andy Serkis vuelve a estar impecable en el papel de Gollum. El resto están ahí para cobrar sus cheques y ya.

Todos los peores clichés y convenciones del blockbuster moderno están presentes en la trilogía de The Hobbit. Evité hacer comparaciones con el libro, porque una adaptación cinematográfica no debe apegarse 100% al mismo, pero es una pena que hayan convertido una bonita historia para niños en este producto comercial sin alma, hecho para apelar al mínimo común denominador. Irónicamente, la saga habla sobre el poder que tiene la codicia para destruir a una persona.

bilbo gollum

Y para terminar, la única escena verdaderamente buena de toda la trilogía. Acertijos en la oscuridad. https://www.youtube.com/watch?v=E5rhgSylpH8