Holy Motors

Holy Motors (2012)

Un hombre llamado Oscar tiene un trabajo bastante particular. Debe ser transportado por una limusina a diferentes lugares, en donde cumple con unas citas. A cada cita debe ir asumiendo una determinada persona, por ejemplo una mendiga, un anciano moribundo o un gángster chino.

Interesante aunque pretencioso ejercicio cinematográfico, que construye un universo particular, basado en una extraña combinación de lo cotidiano con lo malsano. Gracias a la dirección de arte, que incluye el maquillaje y el trabajo de efectos especiales, se logra crear un mundo que parece real pero no lo es, gracias a objetos y escenarios que incluyen un estudio de maquillaje dentro de una limusina, un lecho de rosas en una alcantarilla, una sala de cine detrás de una pared, lápidas que en lugar de epitafios ponen direcciones de páginas web, aparentes muertes que resultan no serlo, y demás elementos similares. La música destaca porque además de ser buena, tiene una función narrativa, sirviendo de interludio, o expresando los sentimientos de los personajes. Denis Lavant hace un buen trabajo interpretando a los múltiples personajes que debe encarnar, algo a lo cual sin duda le ayuda el maquillaje, que está bastante bien realizado.

holy motors

El resultado es sugerente y provocador, pero como tal lo que provoca no está claro.

Holy Motors es un compendio de ideas que no siempre conducen a algo. ¿Habla sobre la construcción de la identidad? ¿Tal vez del proceso de hacer cine y las ilusiones que se nos presentan en la pantalla? ¿Acaso hace un comentario sobre la superficialidad de la vida contemporánea y el desencanto con la sociedad tecnológica actual? El problema con la película es que arroja un montón de cosas al espectador sin ofrecer ni siquiera una pregunta central para guiar un análisis o una interpretación. A pesar de que el arte no tiene por qué explicar todo, y no se le debe dar todo masticado al espectador, resulta difícil determinar exactamente de qué se trata Holy Motors. Parece un montón de cortometrajes de trabajo de grado de un estudiante de cine, concatenados por la presencia del protagonista en su limusina.

holy motors acordeon

Eso sí, como ejercicio cinematográfico es impecable, y a pesar de su incomprensibilidad, se deja ver con facilidad y sus imágenes son lo suficientemente llamativas como para mantener al espectador entretenido por 2 horas.

Holy Motors hubiera podido ser más grande si hubiera aclarado su foco un poco más, pero como tal, su construcción es bastante pedestre. Da la impresión de querer decir algo importante, pero ni sabe que es. Llega a ser demasiado indulgente consigo misma. El montaje no hace milagros, y no es capaz de darle coherencia a una sucesión de eventos tan dispares. Entre otras cosas, Holy Motors se disfruta más cuando se la ve sin pensar, y sin buscarle un sentido, porque con todo y su falta de solidez, la película es atrapante, inmersiva y tiene varias escenas para el recuerdo. No es una obra maestra, pero es algo diferente, que dejará con la cabeza dando vueltas a quien la vea.

 

Anuncios

Berlin Alexanderplatz

Berlin Alexanderplatz (1980)

Una miniserie de 13 capítulos y un epílogo, ambientada en la República de Weimar, a finales de la década de 1920. Una época marcada por la depresión económica, el desempleo, la desigualdad y la marginalidad de grandes sectores de la población. Franz Biberkopf es un exconvicto, condenado por matar a su novia Ida, quien al salir de prisión, busca corregir sus pasos y ser un hombre honesto. Pero en semejante clima económico y político tan complicado, el vivir de manera honrada será más difícil de lo que parece.

Desmesurada y portentosa adaptación de la novela de Alfred Döblin, que se desenvuelve en medio de una extraña intersección entre el cine, el teatro, y la literatura. Para colmo de males, fue transmitida por televisión. Sin embargo, es tan densa, lenta e inaccesible que hace que Twin Peaks parezca una sitcom. Su ambiente sórdido y sus temáticas causaron controversia en la Alemania de principios de los 80. Y no era para menos. Fassbinder logró construir un intrincado retrato de una de las épocas más duras que ha tenido que vivir su país durante el siglo XX.

La genial dirección de fotografía de Xaver Schwarzenberger enfatiza los tonos dorados, sepia y marrón, así como las sombras y la oscuridad. Adicionalmente, el enfoque suave de muchos planos hace que los personajes parezcan sumergidos en niebla. Los encuadres suelen estar enmarcados por objetos como muros, puertas o muebles, y tienden a constreñir a los actores en la mitad del cuadro, aprisionándolos y del mismo modo, creando una sensación de claustrofobia.

berlin alexanderplatz

La escenografía de Berlin Alexanderplatz es muy rica en detalles, que ayudan a sumergir al espectador en la atmósfera de la ciudad.

Todos estos aspectos visuales contribuyen a transmitir esa sensación de perpetua incertidumbre en la que vivieron los habitantes de la Berlín del periodo de entreguerras. Sin embargo, es la palabra, tanto hablada como escrita, la protagonista de la película. Si el espectador no habla alemán, deberá estar preparado para leer toneladas de subtítulos. Los personajes parlotean el 80% del tiempo. El silencio es llenado durante otro 10% del tiempo por parte del narrador, que recita parrafadas de una prosa vertiginosa, que son difíciles de entender del todo (aunque, por otra parte, existen como contrapunto a la imagen, no como complemento de la misma, lo cual resulta bastante particular). De vez en cuando, aparecen intertítulos con pequeños párrafos que complementan vagamente la acción en pantalla.

gunter lamprecht

El peso dramático recae en su gran mayoría sobre los hombros de Günter Lamprecht, quien logra interpretar a un Franz Biberkopf con el que es difícil simpatizar, aunque tenga una vulnerabilidad que lo hace muy humano.

La actuación es innatural, y tiene un dejo teatral que le confiere al conjunto un sentido del melodrama. En general, son los actores y el diálogo lo que impulsan a Berlin Alexanderplatz hacia adelante, con un ritmo glacial, que busca reflejar el estancamiento perpetuo de Franz Biberkopf, quien es incapaz de salir de la marginalidad, a pesar de que lo intenta una y otra vez. Sin embargo, tanta densidad de parlamento, y tanta palabrería hacen que porciones significativas de la película sean tediosas de ver. Aunque la novela de Döblin utilizaba una especie de montaje, yuxtaponiendo la narrativa con reportes de noticias, canciones, y citas de otros textos, el transmitir este “montaje literario” a la pantalla no funciona como debería. La yuxtaposición de muchos textos, sumada a la yuxtaposición de las imágenes, termina creando algo sobrecargado, que no cuaja.

La narrativa de la película sufre como resultado de esto, los primeros 8 episodios son casi que historias independientes, sin mucha continuidad entre sí, más allá del hecho de que todas muestran a Biberkopf luchando por redimirse y cayendo cada vez más hacia el abismo. Es sólo cuando entra a escena Mieze, y se desarrolla entre ella y Franz una tormentosa relación amorosa (marca registrada del director) que empieza a manifestarse algo de cohesión. Después de 9 capítulos, la cosa parece tomar forma, e inmediatamente se torna interesante. Los personajes empiezan a padecer un infierno, que desemboca en los angustiosos episodios 12 y 13. Con todo, queda una sensación de vacío y decepción, un presentimiento de que la película pareció no despegar del todo, y de que terminó de manera anticlimáctica.

Y entonces viene EL EPÍLOGO, que tiene que ser una de las mejores cosas que hizo Fassbinder. Los 13 capítulos anteriores parecen un preludio ante esta obra, que ameritaría reseña aparte, de no ser porque es parte integral del conjunto de episodios, y tanto éstos como el final tienen una relación de interdependencia bastante importante. El epílogo une todo este embrollo previo, lo deconstruye, lo resignifica, y hace que haya valido la pena haberlo visto.

berlin alexanderplatz epilogo

A través de imágenes surrealistas, transforma los entornos, personajes y objetos más significativos de los 13 capítulos, reflejando el descenso a la locura de Biberkopf. Hace un uso liberal del anacronismo, tanto en lo visual como en lo musical. Los leitmotifs de Peer Raben, que constantemente sonaban ambientando los 13 capítulos anteriores, son primero distorsionados, para luego reemplazados por Kraftwerk, Janis Joplin, The Velvet Underground y Leonard Cohen, entre otros artistas que definitivamente no son de la década de los 20.

Berlin Alexanderplatz hace un estudio del perturbado carácter de su protagonista, violento, misógino, falto de empatía, pero a su vez ingenuo, simplón y con deseos de cambiar. Tanto por sus propias tendencias oscuras, como por su entorno, traiciona su juramento de vivir honradamente, a pesar de que es un hombre capaz de sentir compasión, arrepentimiento, y ternura. De la mano de Biberkopf realizamos un viaje por una sociedad repleta de pícaros, ladronzuelos, prostitutas, alcoholismo, pobreza, enfermedad, desempleo, y radicalismo político (tanto de derecha como de izquierda). Justo al final de la serie, empiezan a hacerse alusiones a la guerra venidera. Pero Biberkopf, un hombre completamente quebrantado, ya no siente angustia. Todo lo que ha visto ha desembocado en esto, pero ha vivido tanto tiempo en aquel limbo, y ha perdido tanto, que ya es indiferente a todo.

Hay muchas cosas más por ver y analizar en Berlin Alexanderplatz que probablemente salgan a la luz al volverla a ver (si algún día tengo deseos de volver a embarcarme en tan titánica labor). Después de todo, no es fácil de digerir. A pesar de esto, su habilidad para balancear su temática histórica con el drama más personal de sus personajes es admirable. Su construcción de una época y un lugar particulares, a través de los aspectos visuales es tan detallada, que tiene la capacidad de mantener al espectador sumergido en esa atmósfera, aún cuando lo que pase en pantalla pueda llegar a ser insufrible. De veras es posible sentirse en Berlín en 1929, estar allí, viéndolo todo, y hallarse igual de atrapado y sin esperanzas que Franz Biberkopf.

Como adaptación puede que sea un fracaso, y tiene demasiados altibajos como para poder calificarla de obra maestra, pero esta extraña combinación entre audiolibro, obra teatral y película experimental, es, sin lugar a dudas, la obra más ambiciosa de Fassbinder.

Impresiones sobre Twin Peaks: El regreso (partes 13 a 18)

Twin Peaks (2017)

Cooper despierta de su letargo como Dougie Jones, y regresa al pueblo de Twin Peaks para su batalla final con su doppelgänger.

Voy a seguir el juego de Lynch y Frost, quienes nos saturaron con dobles durante Twin Peaks: El regreso, y voy a escribir una reseña positiva y negativa a la vez, porque estoy dividido con respecto a como terminó la película de 18 horas/serie.

La obsesión por la dualidad de las cosas, que siempre estuvo presente en Twin Peaks, es exacerbada hasta niveles insospechados. Esta tercera temporada, que durante sus dos primeros tercios había sido críptica e inaccesible, le dio a los fans lo que querían durante sus penúltimas cinco partes. El ritmo se acelera considerablemente, varios hilos argumentales se resuelven súbita pero satisfactoriamente, cada vez más pasamos más tiempo en el pueblo, el humor y los personajes excéntricos toman el centro de atención (¿para cuándo un spinoff de los hermanos Mitchum en Las Vegas?), y Cooper regresa, cuando ya se habían perdido todas las esperanzas de volverlo a ver.

i am the fbi

“Yo soy el FBI.”

Por supuesto, luego Lynch tira todo eso por la borda para darle lugar a un final impostado sin pies ni cabeza, que deja muchas cosas importantes sin resolver. Logra de paso arruinar el recuerdo de la serie original. Dejando de lado lo sorpresivo que resulta, uno puede ver que es casi el mismo final que le dio a Lost Highway, Mulholland Drive e Inland Empire. Pero, mientras en estas tres películas funcionaba, porque eran historias autocontenidas, enfocadas más en las ideas que sugerían que en los personajes, aquí no solo chirría, sino que enlodece todo, porque Twin Peaks siempre fue sobre la atmósfera del pueblo, sus personajes y las interacciones entre ellos. Lynch se enfoca demasiado en abrir cada vez más y más misterios, y yo pregunto: ¿Acaso no se suponía que el misterio era sólo un pretexto para pasar tiempo en el pueblo? Si con la resolución del caso de Laura Palmer mataron el ganso de los huevos de oro, aquí revivieron al ganso como un monstruo de Frankenstein que masacra aldeas enteras.

pointless characers twin peaks

Se introdujeron tantos personajes nuevos, y tan planos, que terminaron sirviendo para rellenar tiempo, saliendo de la película tan rápido como entraron. El elenco terminó tan abultado, que la mayoría de personajes se hicieron irrelevantes.

Los creadores eligen darle relevancia sólo a ciertos personajes en específico, dándoles a sus tramas cierres bastante adecuados, como la conmovedora despedida a la Dama del Tronco (quien, más que ningún personaje, parecía tener claro el rumbo de los acontecimientos), o el final feliz de la historia de Ed y Norma (una de las mejores secuencias de la serie, donde el manejo de la música y la actuación crean algo maravilloso). Luego, toman la decisión más osada, y le dan a los personajes más importantes finales abiertos, y muy ambiguos. Y aquí es donde de empieza lo interesante, porque Lynch se vale del montaje para construir múltiples líneas de tiempo paralelas, que transcurren al mismo tiempo, algo que ya había desarrollado a la perfección en Inland Empire, pero que retoma y lleva un paso más allá (lo que yo creía imposible).

es futuro o pasado

“¿Es futuro? ¿O es pasado?”

A través del montaje se nos presenta la ilusión de un tiempo lineal, pero en realidad, el tiempo está compuesto de ciclos que empiezan, terminan, se traslapan, se sobreponen entre sí. Dichos tiempos toman lugar en múltiples planos de conciencia: el mundo físico, los sueños, un estado de coma, otras dimensiones. Igualmente, Lynch se vale del ritmo para mostrar percepciones alteradas del tiempo. Así, la audiencia, sin importar qué interpretación tenga de los hechos, puede darse cuenta de que la Parte 18 se desarrolla en otra dimensión diferente a lo que ocurre en la Parte 17. También puede inferir que las escenas de Audrey están ocurriendo dentro de su cabeza, antes de que nos lo revelen. Hay sincronización entre la duración de varias escenas, lo que refuerza la idea del tiempo como ciclo, así hayamos visto todo linealmente y por episodios. Twin Peaks acaba, sólo para volver a comenzar.

dama del tronco tiempo

“Ahora el círculo está casi completo. Mira y escucha al sueño del tiempo y el espacio. Todo se revela ahora. Fluye como un río. Aquello que es, y aquello que no es.”

Todo el tiempo nos tuvieron pescando arenques rojos. Desde la primera entrada que le dediqué a esta película intuía levemente que era una meditación sobre el paso del tiempo, la irreversibilidad del cambio, y por eso cambiaba de locaciones hacia la ciudad, cambiaba de tono, y mostraba unos personajes cambiados. Pero de la manera más hábil, Lynch y Frost nos mantuvieron tras pistas falsas, haciéndonos creer que la cosa iba hacia el retorno a Twin Peaks, cuando en realidad se trataba de un eterno retorno, en donde las fuerzas cósmicas opuestas que rigen la existencia están en una perpetua lucha, en donde hasta las mismas conclusiones de los caminos de la vida llevan de vuelta a los personajes al punto de inicio, en donde hasta la muerte es “sólo un cambio más”, en la infinita concatenación de cambios que son la única constante de la existencia.

Sin duda, es elegíaco, y desesperante, porque muestra que hay cosas que no se pueden evitar, porque no se puede reparar lo que ha sido irremediablemente roto, y lo más importante de todo, que no se puede recapturar el pasado. Sin embargo, la naturaleza cíclica del tiempo puede abrir numerosas posibilidades para seguir adelante, después de todo.

Todo eso está muy bien, pero pudieron haber hecho lo mismo en nueve episodios. Y sin tantos personajes. En últimas tanta pista falsa y tanta manipulación disminuyen el poder de la pretendida reflexión que intentó transmitir el director. Al igual que Cooper, que no podía dejar las cosas quietas, se dejó llevar por su lado más indulgente, desperdiciando tiempo (¡irónicamente!) sin razón. Pudo haberse enfocado en una menor cantidad de historias, para haberlas desarrollado mejor, y hubiera podido ilustrar el mismo punto de una manera más concreta. Los personajes envejecidos tenían gran potencial para esto, pero pareciera que todas sus tramas no fueran más que epílogos extendidos. Cuando Lynch quiere hacer un drama humanista, brilla, y aquí por momentos tiende hacia allá, pero, por desgracia, se deja llevar por su fascinación por crear rompecabezas que no encajan del todo.

Tanto el drama como el misterio hacían parte del Twin Peaks original, pero en aquel tiempo se logró mantener el balance durante un tiempo (la primera temporada, para ser específicos). La tragedia más grande que le ocurrió a Twin Peaks (en general) es que, en efecto, el pasado no se puede recapturar. Absolutamente ninguno de los involucrados en la realización de la serie logró sostener ese tono de la primera temporada. Por ello, tuvimos una segunda temporada que se descarrió, cayendo en la autoparodia, y esta tercera temporada que es su opuesto exacto: mientras la segunda temporada era tonta y ligera, esta tercera temporada es turbia y escabrosa. Lo que ambas tienen en común es la inconsistencia del tono.

La amplitud del alcance de este film de 18 horas le permitió abarcar desde lo cotidiano hasta lo paranormal, con risas, llanto, miedo, rabia, frustración y todas las emociones en medio. El aura predominante de misterio provoca dos reacciones en el espectador: invita a contemplar las particularidades de la vida, y lo hace querer buscar respuestas a toda costa. A veces pienso que la aparición de tantas interpretaciones del final, tan disímiles, son sólo un reflejo de lo que los espectadores quisieron ver, porque no hay nada allí. Lynch hizo lo que se le dio la gana y la gente le siguió el juego para no sentirse tan perdida. Y si bien sus finales usualmente son abiertos, y en ellos frecuentemente hay horror, también hay comprensión, incluso catarsis (como en la malograda Fire Walk With Me o en la misma Inland Empire), aquí intentaron meter algo para cerrar un círculo de manera trucada, simplemente ignorando la narrativa que, para bien o para mal, había construido a lo largo de 17 partes, dándole una puñalada por la espalda a todos los que las vieron. Tal vez la belleza del asunto radique en que no existe una respuesta fija, como en la vida misma, donde cada ser humano tiene su propia verdad, sin pretender que sea la única o definitiva. Y lograr plasmar algo así en una obra cinematográfica no es tarea fácil.

Las series de televisión se han vuelto en los últimos años, la manera predilecta de muchos por contar historias (con Hollywood reducido casi por completo a superhéroes y remakes), por lo que han acumulado una gran cantidad de seguidores en todo el mundo, que las ven a través de diferentes plataformas. Aún así, ninguna se había atrevido a experimentar con el medio de la manera en que lo hizo Twin Peaks (tanto en los años 90 como ahora). Pero mientras la serie original fue un fenómeno masivo, esta ha permanecido en las sombras, oculta (los ratings a duras penas alcanzaron las 500 mil personas en Estados Unidos, pero una cifra mayor se suscribió al canal Showtime tan sólo para ver la serie por Internet), por su carácter inaccesible y enigmático.

Es muy pronto para decir si Lynch y Frost hayan vuelto a abrir camino y pronto veamos otro tipo de televisión. Sin duda, han vuelto a crear algo singular, que adicionalmente construye metanarrativas relacionadas con el medio televisivo por el cual se transmitió. Compleja, fascinante, absorbente, caprichosa, difícil, construye todo un universo, y transporta al espectador adentro del mismo, con todos sus contrastes, complejidades, contradicciones, e incoherencias, pero también con sus bondades, virtudes y alegrías.

oficina sheriff reunion

“Espero volverlos a ver a todos de nuevo.”

Impresiones sobre Twin Peaks: El regreso (partes 7 a 12)

Twin Peaks (2017)

El Cooper malvado, quien fue arrestado, escapa de prisión chantajeando al guardián, al que manda asesinar poco tiempo después. Por otra parte, Dougie Jones, el “buen Cooper”, logra detener un intento de asesinato en su contra, descubre una conspiración criminal en su trabajo, reaviva su relación con su esposa Janey-E, y se gana el cariño de los hermanos Mitchum, unos mafiosos que también lo querían matar.

Dos equipos separados investigan el caso de Cooper. Uno de ellos es la fuerza especial Blue Rose del FBI, conformada por Gordon Cole, Albert, Tammy Preston y Diane, la antigua secretaria de Cooper (que parece estar en contacto con el Cooper malvado). El otro, está conformado por Hawk, el sheriff Truman y Bobby Briggs. Todas las pistas develadas por ambos equipos llevan a Twin Peaks. Los crímenes atroces de Richard Horne y otros sucesos extraños enturbian la atmósfera del pueblo.

La película más ambiciosa de David Lynch continúa estallando cerebros (a veces literalmente) y mostrando cosas nunca antes vistas en televisión. Adicionalmente, logró recapturar el espíritu de la serie original de manera más evidente que en los primeros 6 capítulos, donde apenas si se veía una pequeña semblanza del viejo Twin Peaks. “¿Cuándo volverá Cooper?” es el nuevo “¿Quién mató a Laura Palmer?”. Hay múltiples pistas, desperdigadas en pequeños fragmentos, que lentamente le han ido dando sentido a los hechos que están sucediendo en la “serie”. La contribución de Mark Frost se hace cada vez más visible. El guionista se inspira en una variedad de teorías conspiranoicas del mundo real para construir el universo de Twin Peaks, con todas sus complejidades, absurdos y explicaciones. Incluso el diálogo ha mejorado.

what happens in season 2

Detective Mackley: “William Hastings estaba teniendo una aventura con la bibliotecaria local, Ruth Davenport. La cabeza de Davenport fue hallada sobre el cuerpo decapitado del mayor Briggs. Una vez que pusimos a Hastings bajo custodia, su mujer fue asesinada en su casa, aparentemente por su abogado, un hombre llamado George Bouncer, que también está bajo custodia. Y al día siguiente, la secretaria de Hastings murió en la explosión de un coche.”
Albert Rosenfield: “¿Qué pasa en la segunda temporada?”

Los destinos actuales de los personajes de la serie del 90 muestran que la vida no siempre termina como uno la planea. En una serie llena de eventos paranormales, sangre y vísceras al tope, y conspiraciones absurdas, el tratamiento de los personajes es marcadamente realista. Algunos hacen cambios positivos en sus vidas, redimiéndose de sus culpas pasadas, y otros terminan descompuestos, atrapados, e incapaces de mejorar su situación. A los creadores no les importó si X o Y personaje era el preferido de los fans a la hora de decidir el curso que tomarían sus vidas después del 91, pero se tomaron el trabajo de examinar los carácteres de los personajes, en sus encarnaciones originales, y tomarlos como punto de partida para crear las situaciones en que se encuentran ahora.

bobby audrey

El futuro brillante de Bobby contrasta con la mala fortuna que le cayó encima no sólo a Audrey, sino prácticamente a toda la familia Horne.

El drama ha regresado (¡por fin!) pero la actuación es, en la mayoría de las ocasiones, más matizada y menos melodramática (con la notable excepción de la escena del interrogatorio, en donde un estupendo Matthew Lillard berrea y rompe en llanto de manera incontrolable). La comedia cada vez es más efectiva. Aquí destacan, por supuesto, las escenas con Dougie Jones y Janey-E (Naomi Watts es la mejor actriz del elenco, superando incluso a Laura Dern, lo cual ya es mucho decir), que frustran a la mayoría, pero que a mí me hacen reír cada vez más. También son notorias las escenas del FBI, con las ocurrencias de Gordon, el sarcasmo de Albert, las poses de Tammy, y la grosería de Diane. Estos cuatro podrían hacer divinamente una sitcom. Por cierto, ni ellos ni “Dougie” Cooper han perdido una pizca de su devoción por el café, las donuts y el pie de cereza.

gordon cole

Ese Lynch es todo un pícaro, no sólo le dio más preponderancia al personaje de Gordon Cole, sino que además lo pone en escena junto a mujeres bellísimas como Chrysta Bell y Bérénice Marlohe.

El ritmo de la película es un punto de contención. Se mueve de manera caprichosamente lento, buscando frustrar a la audiencia hasta que pierde la paciencia. Los planos permanecen por mucho tiempo más de lo debido, creando un efecto de desconcierto que, en el mejor de los casos, es cómico, y en el peor de los casos, se vuelve insoportable. Desafortunadamente para Lynch, esta estrategia sólo le funciona a medias. Es evidente la razón por la que la utiliza, pero eso no quiere decir que esté bien, o que aporte algo al conjunto. De hecho, Twin Peaks sufre, porque para mantener este ritmo lento, rellenan tiempo en pantalla con números musicales o escenas irrelevantes, que cansan. Lo más irritante del asunto es que esta pérdida de tiempo es intencional, porque ideas son lo que tienen Lynch y Frost, y de sobra.

twin peaks part 8

No más basta con ver la parte 8, que cuenta el origen del mal que ha acechado nuestro mundo durante toda la serie, a través de una explosión de efectos visuales en donde el director hace gala de sus dotes pictóricas que crea paisajes surrealistas tan aterradores como bellos. La música de Penderecki completa su atmósfera pesadillesca. El trabajo de fotografía y dirección de arte, en especial en aquella especie de sala de cine de los 40, es maravilloso.

En general, esta nueva encarnación de Twin Peaks ha tenido una serie de altibajos, con momentos de brillo, y momentos para el olvido. Esta historia claramente no ameritaba tener 18 partes. En los 9 episodios que les habían planteado inicialmente hubieran podido haber hecho un trabajo más conciso y con más poder (a veces menos es más). Mi crítica no está orientada a desear obtener una resolución pronto a todas las preguntas, porque la serie original nunca se trató de resolver los misterios, y en realidad encontrar al asesino ni siquiera importaba, porque las tramas secundarias de los personajes eran mucho más entretenidas y cálidas.

La investigación se está llevando a cabo al ritmo que debe ser, y no tengo afán en que vuelva el agente Cooper, porque me estoy divirtiendo a lo grande con Dougie, pero la película está intentando conjugar demasiados elementos dispares sin encontrar el balance entre todos. Esto la vuelve irregular, y su carácter caótico e impredecible empieza a volverse desgastante a medida que pasa el tiempo. La serie original del 90 tuvo que hacer muchas concesiones, pero, en retrospectiva, esto le ayudó a mantener un tono más equilibrado (al menos hasta la primera mitad de la segunda temporada). Si allí coexistían la luz y la oscuridad, aquí lo que hacen es una especie de tregua.

Con todas sus limitaciones, es bueno que un programa de televisión busque retar y confundir a los espectadores, en estos tiempos en donde se cree que las series están a la altura del cine, aún cuando el 99.9999% de los creadores de contenido no se atreverían a hacer ni la mitad de lo que están haciendo Lynch y Frost. Su osadía no tiene igual. La esencia de Twin Peaks sí ha vuelto, pero no de la manera en que todos lo esperábamos. A veces nos alcahuetea a los fans, y a veces nos abofetea. Sin embargo, podemos estar seguros de que en las seis partes restantes tendremos un par de sorpresas más.

 

 

Slacker

Slacker (1991)

Un día en la vida de varios desadaptados sociales, bohemios, pseudo-intelectuales, y desempleados de la ciudad de Austin, en Texas.

La primera película de Linklater en ser lanzada en salas de cine, es, al igual que muchas de sus obras posteriores, una película que muestra a un puñado de gente andando por ahí, haciendo nada “productivo”, pasando el tiempo hablando, bebiendo algo, yendo a un concierto o entreteniéndose. Aquí no hay trama, no hay suspenso, no hay progresión dramática. Es una serie de pequeñas viñetas de varios grupitos de personajes, enlazadas entre sí en el momento en que nuevos personajes entran a escena. Hay un uso interesante de los planos largos, en los instantes en que la película salta de un personaje y su combo a otro personaje, y así sucesivamente. A pesar de que es el profuso diálogo lo que sostiene la acción, la pretenciosidad que desbordan sus personajes (interpretados de manera adecuada por actores no profesionales), y el aire presumido y pomposo que le dan a sus ideas, por descabelladas que parezcan, crea un efecto cómico muy logrado.

pitufos krishna

“Un amigo mío tiene esta teoría rara sobre los Pitufos, pero la he estado pensando y, sabes, es medio cool, y de hecho estoy de acuerdo con ella, se trata de Krishna, ya sabes, como los Pitufos son azules, y él dice que los Pitufos están como, acostumbrando a los niños a ver gente azul, y es como, tú sabes, con los Pitufos siendo azules, los niños ven gente azul, ellos, como, los identifican con los Pitufos, y ellos relacionan la gente azul con, con cuando Krishna venga, ya sabes. Y no lo sé, estoy como de acuerdo con eso.”

Linklater muestra desde ya su peculiar habilidad para crear retratos de una generación específica, que se evidencia en algunas de sus películas posteriores, más laureadas. Esta película es el punto de partida para sus futuros estudios de los niños de los 70 (Dazed and Confused) y de los millenials (Boyhood). Aquí, habla de la Generación X. La apatía es la forma de rebelión de esta juventud descontenta, que vive hablando de teorías de conspiraciones y del hecho de que el capitalismo, el gobierno estadounidense y la manipulación mediática tienen jodida a la sociedad. Su rutina diaria es levantarse tarde, leer el periódico, comer algo, salir por ahí con los amigos a hablar de libros, películas, filosofía, inventar teorías raras, ideas pretenciosas, discutir, beber algo, ir a un toque/performance/película y ya. No les interesa en lo más mínimo buscar trabajo, ni progresar en sus carreras, aunque leen mucho y estudian, por lo general humanidades.

trabajadores mercancia muerte

“A todos los trabajadores allá afuera, ¡cada pieza de mercancía que producen es una pieza de su propia muerte!”

Slacker tiene un aire de frescura y de descuido irreverente que la hacen más atrayente (o soportable, dependiendo de lo que cada uno opine del director). Homenajea y celebra a los jóvenes pedantes pseudo-bohemios pseudo-artistas, pero al mismo tiempo se burla de ellos. En todo caso, todos los personajes se sienten vivos, reales, concretos, y muy peculiares. Si bien hacia el final se torna un poco cansina, debido a lo repetitivo de su dinámica, en términos generales entretiene, y Linklater logra transportar a la audiencia con éxito a aquel rincón suburbano de los Estados Unidos de principios de los años 90.

Impresiones sobre Twin Peaks: El regreso (partes 1 a 6)

Twin Peaks (2017)

Han pasado aproximadamente 25 años desde que el agente del FBI Dale Cooper desapareció en Twin Peaks. Su alma está atrapada en el Black Lodge, mientras su doppelgänger, que ha tomado posesión de su cuerpo, comete asesinatos en el mundo físico. Por otra parte, un hombre llamado Dougie Jones, con una apariencia física similar a la de Cooper, vive en Las Vegas. Al alma de Cooper se le concede permiso de salir, lo que iniciará su odisea por volver a su cuerpo. Logra salir del Black Lodge, gracias a la intercesión de extraños seres, y vuelve al mundo material, amnésico y casi catatónico. En este momento, Dougie Jones desaparece, porque “ha cumplido su propósito”. El alma de Cooper toma su lugar, y nadie parece notar la diferencia. Cooper, casi incapaz de hablar o de realizar cualquier acción por su cuenta, trata lentamente de recordar su vida. MUY lentamente.

El agente Hawk recibe una llamada de la Mujer del Leño, quien le dice que “algo hace falta”, con respecto a la desaparición de Cooper. Junto con Andy, Lucy, el sheriff Frank Truman (hermano del sheriff Harry Truman) y el ahora agente Bobby Briggs, deciden reabrir el caso, para tratar de encontrar al desaparecido agente.

Un mórbido hallazgo toma lugar en el pueblo de Buckhorn, en Dakota del Sur: la cabeza decapitada de Ruth Davenport es encontrada junto al cuerpo (igualmente decapitado) de un hombre desconocido. Las huellas de un director de escuela, que soñó con ser quien asesinaba a la mujer, se encontraron por toda la escena del crimen. Mientras tanto, en la ciudad de Nueva York, una misteriosa caja de cristal contiene un secreto siniestro, que cobra las vidas de una pareja joven. No hay rastro del culpable.

gordon cole what the hell

“WHAT THE HELL?!”

La primera impresión que provoca esta nueva serie es desconcierto. Muchos esperábamos Twin Peaks, y lo que estamos obteniendo a cambio en realidad es la película más ambiciosa de David Lynch. En 18 partes. Para televisión (Lynch ha manifestado su preferencia por este formato durante los últimos años, atreviéndose incluso a decir que “la TV es el nuevo cine arte”). Es una reinvención drástica de aquella serie de principios de los 90, a pesar de que conserva la historia y los personajes. De esto se pueden decir tantas cosas a favor como en contra.

Volver al pueblo de Twin Peaks únicamente para revivir viejas glorias, haciendo algo exactamente igual a lo que se hizo en aquellos tiempos, la condenaría a la irrelevancia (aunque a los fans tal vez nos hubiera gustado igual). Así que tiene todo el sentido del mundo el hecho de que Lynch y Frost se hayan atrevido a hacer algo diferente. Esta nueva serie es más críptica, más confusa, más escalofriante, y más explícita.

twin peaks glass box

Lynch aprovecha el hecho de que la televisión por suscripción es más laxa en cuanto a violencia y desnudez se refiere. Tal vez, dentro de su filmografía, sólo Eraserhead o ciertas secciones de Inland Empire son igual de perturbadoras.

Afortunadamente, el humor excéntrico aún está allí, para balancear los momentos más escabrosos, o hacer de ellos algo gracioso (ejemplo: vemos un enano matando gente con un picahielo mientras suena una canción de rap en el fondo). Lentamente nos van poniendo al día con aquellos viejos personajes, que resultan más entrañables todavía ahora que los vemos en su madurez, canosos y con arrugas. La serie original estaba invadida de melancolía por los seres queridos que se han ido. Aquí se percibe, aunque sólo por momentos, una sensación similar, pero más vinculada al paso del tiempo y la vejez. La actuación del reparto original tiene un dejo de añoranza, en donde resaltan las escenas que transcurren en el Departamento del Sheriff con Hawk, Andy, Lucy y hasta Bobby Briggs.

Merece una distinción por aparte el trabajo de Kyle MacLachlan, quien interpreta a las diferentes personas en las que se ha desdibujado el agente Dale Cooper. El lado analítico, racional e ingenioso del personaje ahora le pertenece al doppelgänger, quien aprovecha esas cualidades para asesinar con una frialdad y una eficiencia absolutas. El lado intuitivo, entusiasta y dulce del personaje ahora le pertenece a Dougie Jones, quien trata de recordar exactamente cómo funcionar en el mundo, con torpeza, incomprendido por quienes lo rodean, pero siempre paciente, haciendo las cosas a su manera, ignorando las opiniones de los demás. El contraste entre lo escalofriante del primero y lo ingenuo del segundo es muy bien logrado.

dougie jones coffee

Con todo, es bueno ver que algunas cosas sobre Cooper no cambian.

La disponibilidad de mayor presupuesto ha permitido ampliar el alcance geográfico de la serie, que se ha movido del entorno semirural de Twin Peaks hacia Las Vegas, Nueva York, y otras ciudades. Ver la modernización del mundo causa cierto impacto, ya que ver la acción confinada a aquel poblado del condado de Washington le daba a la serie original un aire atemporal, casi que espiritual o mágico, lejos de la contaminación del mundo contemporáneo. Pero ahora hasta en el bar del pueblo tocan varios grupos de música indie, que parecen sacados de reseñas de Pitchfork.

Hablando de música, las evocadoras tonadas de Angelo Badalamenti brillan por su ausencia (si bien el compositor realizó de nuevo la música para esta serie). Ocasionalmente aparece un número de jazz, pero, por la mayor parte, la música consiste en ambiente (que incluye en ocasiones extraños sonidos industriales), que sirve para realzar la atmósfera trastornada. Es muy sutil, en contraste con la serie original, donde el tema de Laura Palmer sonaba una y otra vez, continuamente.

cooper eyeless woman

La crudeza de los efectos especiales se ve compensada por la forma creativa en la que son utilizados. Las imágenes que construyen son bastante inventivas, y en general la nueva serie brilla en cuanto a aspectos visuales.

Se echa de menos el diálogo de la serie original, que era mucho más estructurado e ingenioso, ya que aquí se recurre al típico diálogo Lynchiano, críptico, parco, obtuso e innatural (aunque, paradójicamente, con más palabrotas), que funciona a ratos. La tendencia que tenía la serie de extender las líneas argumentales hasta el límite, se ha llevado aquí hasta extremos insospechados. Y, como mencioné anteriormente, aquí no tenemos la cálida atmósfera del pueblo de Twin Peaks para distraernos de ese hecho y olvidarnos de ello. En lugar de eso, vamos de ciudad en ciudad, de escena inconexa en escena inconexa, estilo Mulholland Drive. El interés se mantiene, y los episodios enganchan, pero eventualmente la impaciencia se empieza a sentir (¿o tal vez eso era lo que el director planeaba?). En 6 episodios, la trama apenas si ha avanzado, porque ha pasado tanto, que en realidad no ha pasado nada.

Da la impresión que a Mark Frost lo hubieran relegado sólo a desdibujar los aspectos de la mitología del universo, a pesar de que, según los créditos, coescribió el guión. Con todo y lo que aprecio a Lynch y su obra, siento que a veces se le da demasiado crédito en cuanto a Twin Peaks se refiere, algunos de los mejores episodios fueron escritos por Frost, e incluso Harley Peyton y Robert Engels. La visión de Lynch prima por sobre lo que era originalmente la serie, y, en consecuencia, desaparece el melodrama, junto con esa atmósfera acogedora de pueblito pequeño, ingredientes que eran gran parte de su atractivo. De no ser por la comedia absurdista y los momentos de nostalgia, esta nueva serie caería en el mismo error que la película de Fire Walk With Me: la caída hacia la oscuridad total, sin una luz que balancee las cosas.

Con todos sus aciertos y errores, el regreso de Twin Peaks ha sido, en términos generales, satisfactorio (hasta el momento), debido a su atrevimiento, creatividad y simplemente al hecho de que, aún en esta “era dorada de la televisión”, es raro ver un producto tan intransigente, que no obedece a compromisos de ejecutivos, ni de audiencias, ni de canales, ni a mantener reputaciones pasadas, siguiendo únicamente su propio camino, haciendo algo fresco, nuevo, que verdaderamente se podría considerar a medio camino entre la televisión y el cine “de arte”.

 

 

En la ciudad de Sylvia

En la ciudad de Sylvia (2007)

Un hombre vuelve a la ciudad donde conoció a una mujer de la que se enamoró, seis años atrás, para tratar de encontrarla.

La atmósfera veraniega y soñadora de esta meditativa película es construida cuidadosamente. Predominan los colores dorados, beige, verde, y marrón. La cálida luz del sol ilumina la ciudad. El diálogo es mínimo, casi inexistente. Los sonidos de la ciudad vienen y van, sin arrebatarle nunca el lugar al silencio. Las composiciones de los planos son impecablemente cuidadas. A pesar de que se construye una cierta tensión, que va continuamente en aumento, el ritmo nunca deja de ser pausado, tranquilo.

ciudad-sylvia-cafe

Durante el primer tercio de la película se usan varios planos fijos de rostros de mujeres, que ilustran de manera poética la búsqueda del protagonista, que trata de encontrar a Sylvia en todas las mujeres que ve.

El contraste entre el uso de estos planos fijos y el uso de planos secuencia más prolongados durante aquella porción de la película en la que el protagonista persigue a la mujer de rojo es lo que genera esta tensión. La sensación de voyeurismo, que siempre está presente, se intensifica, se hace más fuerte a medida que él se acerca a ella (ni hablar de cuando él espía a otra mujer distinta por la ventana, la cual está de espaldas, en ropa interior, secándose el pelo). Adoptamos la perspectiva de él, que persigue con vehemencia a la mujer que tanto ha esperado, soñado, imaginado.

ciudad-sylvia-tren

“Es muy desagradable que te sigan por la calle”.

En la ciudad de Sylvia retrata una fijación netamente masculina, aquella de atrapar a la mujer que se fue, tratando de hallar su semejanza en otras, construyéndola en base a recuerdos, haciendo bocetos para rememorar su apariencia. Él permanece constantemente acudiendo a su memoria, el único lugar en donde está Sylvia, a quien nunca ha olvidado, a quien siempre ha tratado de encontrar. Ese es su ideal, y él vive sin tener una percepción auténtica de la realidad, buscando alcanzarlo. Él es de los románticos peligrosos que no sólo piensan en su sueño, sino que toman acciones para hacerlo realidad, sin importar si son extrañas e inquietantes. Su falta de perspectiva le impide ver que lo más probable es que no encuentre lo que busca, y que su obsesión solo terminará haciéndole un mal. La confrontación entre las fantasías del protagonista, su manera de actuar, y la realidad, hacen el clímax perfecto para la película.

Turbulentas pasiones sin cumplir se agitan bajo la naturalista, silenciosa y sencilla superficie de En la ciudad de Sylvia. La sutileza de los medios que utiliza el director español para sugerirlas les confiere un poder tremendo. Una película alejada de lo convencional (no tiene mucho de drama, y no se le podría considerar un romance), dotada de una frágil belleza peculiar.