Marketa Lazarová

Marketa Lazarová (1967)

En la Bohemia (actual República Checa) del siglo XIII, dos feudos a cargo de dos terratenientes menores, Kozlík y Lazar, que asaltan viajeros y cometen toda clase de crímenes, se ven enfrentados al capitán de las fuerzas del Rey. Kozlík le propone una alianza a Lazar, para que juntos puedan combatir al rey, pero Lazar, que es cristiano, la rechaza, debido a que Kozlík es pagano y ha cometido muchas barbaridades. En retaliación, Kozlík ordena el secuestro de la hija de Lazar, Marketa. El hijo de Kozlík, Mikoláš, se enamora de ella, y, a pesar de que la viola, la protege de todo peligro, y pronto sus sentimientos empiezan a ser correspondidos.

Marketa Lazarová no es una película convencional. Es un épico poema visual de casi 3 horas de duración. Es profundamente evocadora, gracias al poderío de sus imágenes. Las panorámicas, el uso de la distancia focal para resaltar personajes, objetos o paisajes, el uso de subjetivas (particularmente durante el rapto de Marketa), el aprovechamiento de la iluminación para construir el mood de cada escena, entre otros aspectos, hacen que la película resulte destacable por su dirección de fotografía (a cargo de Beda Batka). La historia avanza de manera lineal, pero fragmentada, usando por momentos breves flashbacks. La edición genera una sensación de desorientación en el espectador, que refleja la zozobra que vivían los personajes en aquella época turbulenta.

marketa lazarova personajes

Los personajes se reducen a meros símbolos, que representan las facetas de la lucha entre cristianismo y paganismo que se estaba llevando a cabo en aquella época medieval.

La banda sonora está muy bien planteada y utilizada. Con su mezcla de cantos gregorianos sacros y elementos tribales ritualistas, transmite la turbulencia del conflicto al terreno musical. El diálogo no es muy conversacional, los parlamentos sirven más como contrapunto a la imagen, acentuando las ideas que se ven en pantalla. Como resultado la narrativa de la Marketa Lazarová se enlaguna, y por momentos se hace incomprensible, a pesar de los intertítulos que explican lo que va a pasar. Esta es la única falla de la película.

marketa lazarova final

Por lo demás, el clímax es una de las mejores cosas que he visto en película alguna, la yuxtaposición del viaje al monasterio de Marketa y la caída de su amado Mikoláš, mediada por las oraciones de la monja, es brillante.

El cambio entre las estaciones (de invierno a primavera), los motivos alusivos a los animales (lobos, ciervos), el uso extremadamente limitado de las escenas nocturnas (para hacer de la noche misma un motivo dramático) son algunas de las ideas visuales más emblemáticas de Marketa Lazarová. El choque entre dos fuerzas opuestas, orden y caos, que luchan por la supremacía del territorio, cada una con sus contrastes, es el conflicto principal de la historia, y nunca se pierde de vista. El combate siempre es crudo, injusto con los más nobles, y brutal. Un país (o reino, en este caso) sólo se empieza a edificar cuando los conflictos se apaciguan, si bien, acá ocurrió a la fuerza. Entre otras cosas, tanto cristianos como paganos son capaces de extremos de salvajismo inesperados.

marketa lazarova batalla

“No pongan tanta cara de santos, todos ustedes son paganos.”

Densa, dura, inaccesible y cruda, pero también sublime, bellísima y compleja, Marketa Lazarová es una de las películas más reconocidas del cine checo, y con justa razón. La pulcritud de su realización formal, y la manera en que trata su temática, construyen una representación del medioevo muy completa, que resulta paradójica, porque aunque es realista, está llena de ambigüedades y matices (comunicados a través de sus aspectos visuales), que pueden ser interpretados por el espectador a su manera.

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Scarface

Caracortada (1983)

Tony Montana es un ex convicto cubano que busca refugio en los Estados Unidos. Al matar a un antiguo político exiliado, un narcotraficante no sólo le concede su permiso de residencia, sino que lo lleva a trabajar para él. Movido por su ambición, Montana empieza a ascender de reputación como uno de los traficantes más poderosos de Miami, destruyendo a todo aquel que se cruza en su camino.

Una película de gángsters en donde todo, desde la histriónica actuación de Al Pacino en el papel protagónico, pasando por el extravagante diseño de producción, la violencia explícita, el lenguaje soez, el uso de drogas, la música pop con sello ochentero, y hasta su desmesurada longitud (de la cual se pudieron haber cortado unos 30 minutos sin problema), gira en torno al exceso. Scarface no romantiza un estilo de vida criminal. Busca cansar. Hastía. Refleja el progresivo descontento de Montana con su riqueza, y su progresiva decadencia. Paradójicamente, entretiene, principalmente gracias a que el guión de Oliver Stone es supremamente ingenioso (me sé de memoria como la mitad de los diálogos).

scarface tiroteo discoteca

Ayuda también el hecho de que las secuencias de acción están impecablemente montadas y brillantemente ejecutadas. Es en estos momentos en donde Scarface aprovecha de la mejor manera posible recursos como el movimiento de cámara y los cortes para generar no sólo tensión, sino agitación en el espectador.

De este modo, la actitud gallarda de Montana, y su historia de ascenso y caída, terminan haciendo de la película un verdadero espectáculo (que por desgracia, pierde algo de su poder gracias a tramas secundarias y secuencias que no aportan mucho al conjunto, convirtiéndose en meras digresiones que a veces ni ayudan a desarrollar los personajes). Con respecto a cuestiones de fondo, no hay mucho que discutir, más allá del obvio mensaje de “el crimen no paga”. A pesar de lo exagerado de su actuación (que es casi el polo opuesto del trabajo que hace en la saga del Padrino), Pacino hace un destacable trabajo mostrando la perdición moral de su personaje, que se consume por su ambición materialista.

scarface mama

“Son cubanos como tú los que les dan un mal nombre a nuestra gente, a la gente que viene aquí, trabaja duro y mantiene su buen nombre.”

El carisma de Tony Montana, cuyas frases se han vuelto casi que slogans, lo convirtió en una figura icónica del cine de gángsters (algunos erróneamente lo han visto como una especie de modelo a seguir, vaya miopía). Scarface ha acumulado una gran cantidad de fanáticos a lo largo de los años, y con merecida razón. A pesar de sus limitaciones y de su pomposidad, atrapa y cautiva con su intensidad (la balacera final tiene que ser una de las mejores secuencias de acción jamás filmadas.), que no ha disminuido con los años. Su narcoestética resulta, a pesar de sí misma, fascinante.

Impresiones sobre Twin Peaks: El regreso (partes 13 a 18)

Twin Peaks (2017)

Cooper despierta de su letargo como Dougie Jones, y regresa al pueblo de Twin Peaks para su batalla final con su doppelgänger.

Voy a seguir el juego de Lynch y Frost, quienes nos saturaron con dobles durante Twin Peaks: El regreso, y voy a escribir una reseña positiva y negativa a la vez, porque estoy dividido con respecto a como terminó la película de 18 horas/serie.

La obsesión por la dualidad de las cosas, que siempre estuvo presente en Twin Peaks, es exacerbada hasta niveles insospechados. Esta tercera temporada, que durante sus dos primeros tercios había sido críptica e inaccesible, le dio a los fans lo que querían durante sus penúltimas cinco partes. El ritmo se acelera considerablemente, varios hilos argumentales se resuelven súbita pero satisfactoriamente, cada vez más pasamos más tiempo en el pueblo, el humor y los personajes excéntricos toman el centro de atención (¿para cuándo un spinoff de los hermanos Mitchum en Las Vegas?), y Cooper regresa, cuando ya se habían perdido todas las esperanzas de volverlo a ver.

i am the fbi

“Yo soy el FBI.”

Por supuesto, luego Lynch tira todo eso por la borda para darle lugar a un final impostado sin pies ni cabeza, que deja muchas cosas importantes sin resolver. Logra de paso arruinar el recuerdo de la serie original. Dejando de lado lo sorpresivo que resulta, uno puede ver que es casi el mismo final que le dio a Lost Highway, Mulholland Drive e Inland Empire. Pero, mientras en estas tres películas funcionaba, porque eran historias autocontenidas, enfocadas más en las ideas que sugerían que en los personajes, aquí no solo chirría, sino que enlodece todo, porque Twin Peaks siempre fue sobre la atmósfera del pueblo, sus personajes y las interacciones entre ellos. Lynch se enfoca demasiado en abrir cada vez más y más misterios, y yo pregunto: ¿Acaso no se suponía que el misterio era sólo un pretexto para pasar tiempo en el pueblo? Si con la resolución del caso de Laura Palmer mataron el ganso de los huevos de oro, aquí revivieron al ganso como un monstruo de Frankenstein que masacra aldeas enteras.

pointless characers twin peaks

Se introdujeron tantos personajes nuevos, y tan planos, que terminaron sirviendo para rellenar tiempo, saliendo de la película tan rápido como entraron. El elenco terminó tan abultado, que la mayoría de personajes se hicieron irrelevantes.

Los creadores eligen darle relevancia sólo a ciertos personajes en específico, dándoles a sus tramas cierres bastante adecuados, como la conmovedora despedida a la Dama del Tronco (quien, más que ningún personaje, parecía tener claro el rumbo de los acontecimientos), o el final feliz de la historia de Ed y Norma (una de las mejores secuencias de la serie, donde el manejo de la música y la actuación crean algo maravilloso). Luego, toman la decisión más osada, y le dan a los personajes más importantes finales abiertos, y muy ambiguos. Y aquí es donde de empieza lo interesante, porque Lynch se vale del montaje para construir múltiples líneas de tiempo paralelas, que transcurren al mismo tiempo, algo que ya había desarrollado a la perfección en Inland Empire, pero que retoma y lleva un paso más allá (lo que yo creía imposible).

es futuro o pasado

“¿Es futuro? ¿O es pasado?”

A través del montaje se nos presenta la ilusión de un tiempo lineal, pero en realidad, el tiempo está compuesto de ciclos que empiezan, terminan, se traslapan, se sobreponen entre sí. Dichos tiempos toman lugar en múltiples planos de conciencia: el mundo físico, los sueños, un estado de coma, otras dimensiones. Igualmente, Lynch se vale del ritmo para mostrar percepciones alteradas del tiempo. Así, la audiencia, sin importar qué interpretación tenga de los hechos, puede darse cuenta de que la Parte 18 se desarrolla en otra dimensión diferente a lo que ocurre en la Parte 17. También puede inferir que las escenas de Audrey están ocurriendo dentro de su cabeza, antes de que nos lo revelen. Hay sincronización entre la duración de varias escenas, lo que refuerza la idea del tiempo como ciclo, así hayamos visto todo linealmente y por episodios. Twin Peaks acaba, sólo para volver a comenzar.

dama del tronco tiempo

“Ahora el círculo está casi completo. Mira y escucha al sueño del tiempo y el espacio. Todo se revela ahora. Fluye como un río. Aquello que es, y aquello que no es.”

Todo el tiempo nos tuvieron pescando arenques rojos. Desde la primera entrada que le dediqué a esta película intuía levemente que era una meditación sobre el paso del tiempo, la irreversibilidad del cambio, y por eso cambiaba de locaciones hacia la ciudad, cambiaba de tono, y mostraba unos personajes cambiados. Pero de la manera más hábil, Lynch y Frost nos mantuvieron tras pistas falsas, haciéndonos creer que la cosa iba hacia el retorno a Twin Peaks, cuando en realidad se trataba de un eterno retorno, en donde las fuerzas cósmicas opuestas que rigen la existencia están en una perpetua lucha, en donde hasta las mismas conclusiones de los caminos de la vida llevan de vuelta a los personajes al punto de inicio, en donde hasta la muerte es “sólo un cambio más”, en la infinita concatenación de cambios que son la única constante de la existencia.

Sin duda, es elegíaco, y desesperante, porque muestra que hay cosas que no se pueden evitar, porque no se puede reparar lo que ha sido irremediablemente roto, y lo más importante de todo, que no se puede recapturar el pasado. Sin embargo, la naturaleza cíclica del tiempo puede abrir numerosas posibilidades para seguir adelante, después de todo.

Todo eso está muy bien, pero pudieron haber hecho lo mismo en nueve episodios. Y sin tantos personajes. En últimas tanta pista falsa y tanta manipulación disminuyen el poder de la pretendida reflexión que intentó transmitir el director. Al igual que Cooper, que no podía dejar las cosas quietas, se dejó llevar por su lado más indulgente, desperdiciando tiempo (¡irónicamente!) sin razón. Pudo haberse enfocado en una menor cantidad de historias, para haberlas desarrollado mejor, y hubiera podido ilustrar el mismo punto de una manera más concreta. Los personajes envejecidos tenían gran potencial para esto, pero pareciera que todas sus tramas no fueran más que epílogos extendidos. Cuando Lynch quiere hacer un drama humanista, brilla, y aquí por momentos tiende hacia allá, pero, por desgracia, se deja llevar por su fascinación por crear rompecabezas que no encajan del todo.

Tanto el drama como el misterio hacían parte del Twin Peaks original, pero en aquel tiempo se logró mantener el balance durante un tiempo (la primera temporada, para ser específicos). La tragedia más grande que le ocurrió a Twin Peaks (en general) es que, en efecto, el pasado no se puede recapturar. Absolutamente ninguno de los involucrados en la realización de la serie logró sostener ese tono de la primera temporada. Por ello, tuvimos una segunda temporada que se descarrió, cayendo en la autoparodia, y esta tercera temporada que es su opuesto exacto: mientras la segunda temporada era tonta y ligera, esta tercera temporada es turbia y escabrosa. Lo que ambas tienen en común es la inconsistencia del tono.

La amplitud del alcance de este film de 18 horas le permitió abarcar desde lo cotidiano hasta lo paranormal, con risas, llanto, miedo, rabia, frustración y todas las emociones en medio. El aura predominante de misterio provoca dos reacciones en el espectador: invita a contemplar las particularidades de la vida, y lo hace querer buscar respuestas a toda costa. A veces pienso que la aparición de tantas interpretaciones del final, tan disímiles, son sólo un reflejo de lo que los espectadores quisieron ver, porque no hay nada allí. Lynch hizo lo que se le dio la gana y la gente le siguió el juego para no sentirse tan perdida. Y si bien sus finales usualmente son abiertos, y en ellos frecuentemente hay horror, también hay comprensión, incluso catarsis (como en la malograda Fire Walk With Me o en la misma Inland Empire), aquí intentaron meter algo para cerrar un círculo de manera trucada, simplemente ignorando la narrativa que, para bien o para mal, había construido a lo largo de 17 partes, dándole una puñalada por la espalda a todos los que las vieron. Tal vez la belleza del asunto radique en que no existe una respuesta fija, como en la vida misma, donde cada ser humano tiene su propia verdad, sin pretender que sea la única o definitiva. Y lograr plasmar algo así en una obra cinematográfica no es tarea fácil.

Las series de televisión se han vuelto en los últimos años, la manera predilecta de muchos por contar historias (con Hollywood reducido casi por completo a superhéroes y remakes), por lo que han acumulado una gran cantidad de seguidores en todo el mundo, que las ven a través de diferentes plataformas. Aún así, ninguna se había atrevido a experimentar con el medio de la manera en que lo hizo Twin Peaks (tanto en los años 90 como ahora). Pero mientras la serie original fue un fenómeno masivo, esta ha permanecido en las sombras, oculta (los ratings a duras penas alcanzaron las 500 mil personas en Estados Unidos, pero una cifra mayor se suscribió al canal Showtime tan sólo para ver la serie por Internet), por su carácter inaccesible y enigmático.

Es muy pronto para decir si Lynch y Frost hayan vuelto a abrir camino y pronto veamos otro tipo de televisión. Sin duda, han vuelto a crear algo singular, que adicionalmente construye metanarrativas relacionadas con el medio televisivo por el cual se transmitió. Compleja, fascinante, absorbente, caprichosa, difícil, construye todo un universo, y transporta al espectador adentro del mismo, con todos sus contrastes, complejidades, contradicciones, e incoherencias, pero también con sus bondades, virtudes y alegrías.

oficina sheriff reunion

“Espero volverlos a ver a todos de nuevo.”

Mies vailla menneisyyttä

El hombre sin pasado (2002)

Un hombre llega a Helsinki, donde unos asaltantes le dan una paliza tan dura que se queda amnésico. Incapaz de recordar quién es, o qué hacía, o si tiene amigos o parientes, empieza a rehacer su vida en las afueras de la ciudad, junto a los marginados de la sociedad. Pronto conoce a una mujer que trabaja en el Ejército de Salvación, y se enamoran.

En El hombre sin pasado hay una escena en donde la banda del Ejército de Salvación toca una canción cuya letra habla del corazón del hombre, de todas las cosas buenas y malas que puede abarcar. Dicha canción podría ser un resumen de esta gran película, en donde Kaurismäki hace una radiografía del corazón humano, valiéndose de su humor seco. Los personajes parecen estatuas, su lenguaje corporal es muy reducido, y sus (pocas) expresiones faciales son muy sutiles como para notarlas. Las angulaciones bajas con las que son filmados los hace ver aún más rígidos. Las acciones de los personajes, y las situaciones en las que se ven envueltos son las encargadas de transmitir las emociones de las escenas. Los diálogos son reducidos, pero muy certeros.

el hombre sin pasado

La pareja protagonista hace un trabajo genial, manteniendo la inexpresividad, pero sugiriendo bajo ella unos carácteres muy particulares, con sus necesidades, y sus anhelos.

El contraste entre los entornos en que se desarrolla la acción también señala aspectos significativos sobre el carácter de los personajes. El barrio marginal tiene más colores, y estos son más cálidos que los de la ciudad como tal, que es una mole de concreto gris y fría. La música es prominente en varias escenas, desde tangos melancólicos hasta animadas canciones de rock ‘n’ roll, y es un factor igualmente importante a la hora de establecer el carácter de cada escena. Gran parte del humor proviene de lo cruel, triste, o decepcionante que les pasa a los personajes (aunque Kaurismäki los compadece y nunca se burla de ellos), así como de la subversión de los clichés que el espectador esperaría encontrar en una película sobre un hombre que pierde la memoria.

hombre sin pasado palo golpe

“Esto se me ocurrió porque lo vi en una película cuando era niño, un hombre se golpeaba la cabeza, perdía la memoria y la recuperaba cuando le volvieron a pegar en el mismo lugar.”

Para empezar, la película no se trata de un hombre que recupera sus recuerdos y su identidad. Se trata de alguien al que la vida le ha dado un golpe durísimo (literal y figuradamente) del cual debe levantarse y seguir adelante. La situación está muy difícil para él, pero acepta que tiene que arreglárselas con lo que tiene, y hacer lo mejor con lo que se le da. En su camino, se encuentra con todo el espectro de las emociones humanas, con todas sus contradicciones: compasión y brutalidad, generosidad y avaricia, honor y criminalidad, y lidia con lo que se le atraviesa con una calma admirable. La solidaridad es aquello que comparten los marginados, que hace sus vidas llevaderas, que les da el impulso para continuar.

hombre sin pasado oficina

A modo de contraste, se muestra la inutilidad de la burocracia y su completa incapacidad de servir a los ciudadanos, junto con una crítica al sistema bancario.

La naturaleza engañosamente simple y austera de El hombre sin pasado es lo que le permite abordar un rango tan amplio de temáticas y estados de ánimo (tiene un bello romance, un asalto a un banco, y muchas otras cosas más, sin el más mínimo dejo de dramatismo), en apenas 90 minutos. Incluso hay lugar para el optimismo, en medio de la más cruda desolación. El film parece deslustrado y apático, pero en realidad es profundamente cálido y hasta conmovedor, casi como el magnífico personaje de Kati Outinen, la mujer solitaria pero caritativa que oculta un profundo deseo de sentirse amada. Muchos no comprenderán el frío sentido del humor del director finlandés (aunque esta película fue incluso nominada a un Óscar), pero bajo él subyace una profunda humanidad.

Notorious

Encadenados (1946)

Durante la Segunda Guerra Mundial, Devlin, un agente del FBI, se enamora de Alicia Huberman, quien lleva una vida disoluta, y le encomienda una misión: seducir a Sebastian, un empresario alemán del cual se sospecha que desarrolla armas nucleares. La situación se complica cuando Sebastian le propone matrimonio a Alicia.

Una película notable por ser una de las más personales de Hitchcock a pesar de su típica meticulosa construcción, en donde cada uno de sus elementos se acopla de manera tan precisa con los otros, que el resultado es como una obra de relojería. El balance entre el desarrollo de los personajes y el avance de la trama se mantiene todo el tiempo, ninguno de estos dos aspectos se sobrepone por sobre el otro. Los motivos visuales usados por Hitchcock (las llaves, las botellas de vino, las tazas de café) son sencillos, pero de una efectividad tremenda. Cada encuadre, cada movimiento de cámara (el manejo de los planos largos es muy logrado) contribuye a construir la intriga, que va creciendo a medida que pasan los minutos.

notorious casting

Los cuatro actores principales del reparto hacen un trabajo excepcional.

Las relaciones entre los personajes son el motor principal de la historia. Hay una contraste interesante entre el héroe y el villano que se disputan el amor de Alicia, ya que mientras Devlin envía a la mujer que supuestamente ama a un destino que ella rechaza, Sebastian se desvive por ella, entregándole toda su confianza. El héroe es amargado y hosco, el villano cálido y sensible. Hay casi que una subversión de roles que les añade profundidad a los personajes. La figura de la madre de Sebastian es genial, ya que es el personaje más siniestro de la película, quien mueve los hilos, y tiene control sobre la vida de su hijo. En el fondo subyacen cuestiones interesantes sobre la relación entre el amor y el deber, y los límites que existen entre estas dos cosas.

notorious botella uranio

Resulta interesante la manera en que Sebastien descubre que su mujer es una espía: al ver rota la botella de vino que estaba llena de uranio. Es puramente visual.

Notorious marcó un hito en la carrera de Hitchcock al ser una película en donde los personajes jugaban un papel crucial a la hora de impulsar la historia, en lugar de que ésta se impulsara porque algo les pasase a ellos. El suspense está vinculado a las emociones de los personajes, mostrando que no necesariamente tiene que nacer del miedo. Magistralmente dirigida, no tiene puntos flojos por ningún lado, y resulta entretenida y muy moderna (hay que imaginar la reacción que causaría la famosa escena del beso cuando las audiencias la vieron por primera vez), a pesar de la época en que se realizó.

 

The Straight Story

Una historia sencilla (1999)

Alvin Straight y su hermano, Lyle, son un par de ancianos que pelearon hace muchos años, y no se hablan desde aquel entonces. Pero cuando Lyle sufre un ataque, Alvin decide ir a visitarlo. La salud de Alvin tampoco está en óptimas condiciones: sufre de la cadera y tiene que usar dos bastones para caminar, aparte, no ve bien, por lo que le revocaron su licencia de conducir. Por ello, emprende su viaje a bordo de una podadora de césped.

La película más experimental de David Lynch (según sus propias palabras) no tiene violencia, contenido sexual, groserías, personajillos perturbadores, enigmas por resolver, ni mucho menos secuencias surrealistas, ni atmósferas pesadillescas. Fascinado con el guión de John Roach y Mary Sweeney (la editora de varias de sus películas, quien evidentemente realizó la misma labor aquí), el director decidió dirigir esta road movie apta para toda la familia, basada en una historia real. El resultado es una de sus películas mejor logradas. Su simplísima historia avanza a un ritmo pausado, con mucha mesura, traduciendo en cada plano la parsimonia con la que anda Alvin Straight en su podadora. Los parajes soleados y campos de maíz y trigo dorado que recorre la cámara le dan a la película una atmósfera cálida. La música de Angelo Badalamenti es preciosa, dulce y melancólica, y ayuda a enfatizar el impacto emocional de las escenas.

richard farnsworth

La magnífica interpretación de Richard Farnsworth trae a la vida todo el dolor y agotamiento, tanto físico como emocional, que sufre el protagonista. El actor estaba paralizado de la cintura para abajo, sufriendo de los huesos, como Alvin. Seguramente los movimientos forzosos y tortuosos del personaje no eran simulados.

Una historia sencilla es una película que habla sobre la expiación de las culpas pasadas. Alvin Straight es un hombre atormentado, que, más que sentir nostalgia por su juventud, busca desesperadamente hacer las paces con su pasado antes de morir. Ahora que ya es viejo, y está débil, sabe que no valía la pena guardar resentimientos por tantos años, y quiere dejar atrás las cosas malas que ha hecho y las tragedias que ha tenido que enfrentar. Las situaciones que enfrenta a lo largo de su peregrinaje lo llevan a darles una o dos lecciones valiosas a los personajes con los que se cruza, pero de manera muy sutil, sin sermones, simplemente hablando desde su propia experiencia de vida. Es un hombre de contrastes, al que el sufrimiento lo ha tornado también sabio y benévolo.

alvin podadora

“Mi hermano y yo nos dijimos cosas imperdonables la última vez que nos vimos, pero estoy tratando de dejar eso atrás. Y este viaje es una manera dura de tragarme mi orgullo. Sólo espero que no sea demasiado tarde.”

Una historia sencilla es un compasivo retrato de la fragilidad de la vejez, y una hermosa parábola de redención, en donde se muestra que el perdón es la mejor manera de conseguir la paz y seguir adelante. Esta película saca a la luz al Lynch humanista de El Hombre Elefante, con un resultado mucho menos oscuro y más reconfortante, si cabe llamarlo así. Conmovedora pero sencilla, es capaz de expresar un amplio rango de emociones, y llegar hasta lo más profundo del alma del espectador. Es tan bella que me atrevo a decir que es una obra maestra infravalorada, y recomendada incluso para (¿o especialmente para?) quienes no gustan del estilo del director norteamericano.

 

Twin Peaks: Fire Walk With Me

Twin Peaks: El fuego camina conmigo (1992)

Precuela de la serie de televisión de 1990, en donde se muestran los últimos días de Laura Palmer, y los acontecimientos que dieron lugar a la serie.

El segundo fracaso más grande de Lynch (después de Dune) es una cosa sin pies ni cabeza que nunca debió haber sido una película. No es posible juzgarla por sus propios méritos. Apenas un mes después de que se cancelara la serie, Lynch decidió que quería volver a retomar el material, pero esta vez en la gran pantalla, tal vez para escapar de las restricciones que le habían impuesto los ejecutivos del canal ABC. El resultado es su obra más autocomplaciente e indulgente. Es casi incomprensible para quien no haya visto la serie (peor aún, les spoilea la identidad del asesino de Laura Palmer), pero al mismo tiempo, no ofrece un final a la historia, que quedó inconclusa. El co-creador de la serie, y responsable principal de la trama, Mark Frost, consideraba que no era lo correcto hacer una precuela, y no participó en la producción. Como resultado, el guión de Lynch y Engels (otro de los guionistas de la serie) adolece de una falta de dirección absoluta. Sabe a donde va, pero en el camino se pierde muchas veces.

carl rodd

“Maldita sea, esta gente confunde.”

La falta de cohesión convierte a FWWM en un conjunto de escenas que están más conectadas con la serie que entre sí. Parecen como varios cortometrajes relacionados con Twin Peaks, pegados entre sí con un delgado hilo conductor. Como resultado, nos quedamos con un par de escenas que destacan bien sea porque son aterradoras, porque son desgarradoramente tristes o porque son misteriosas. Estas escenas están intercaladas con muchas otras que no tienen razón de ser (como esa primera media hora de una investigación que no lleva a ninguna parte, con un obvio sustituto del famoso agente Cooper que no convence, y en donde lo único a destacar es el personaje de Harry Dean Stanton), y otras que simplemente son de mal gusto, por su contenido violento o sexual explícito.

black lodge fire walk with me

El triunfo más notorio de la película es el de las secuencias del Black Lodge, donde Lynch hace un uso inventivo del color, la luz (un frío relámpago azul que indica la presencia del mal), y el sonido (tanto con la música, como con los sonidos estáticos y ruidos extraños que tienen un efecto perturbador).

Otro de los motivos que llevaron a Lynch a hacer este ejercicio audiovisual fuera de base fue el de humanizar a Laura Palmer, quien durante toda la serie simplemente fue un objeto que hacía avanzar la trama. Parcialmente lo logra, gracias a Sheryl Lee, quien hace un trabajo magnífico en el papel protagónico, presentándonos a una chica completamente destruida por dentro a causa del maltrato que ha sufrido. La actriz logra canalizar de manera efectiva todo el desespero, la confusión, y la vergüenza que sufre una víctima de abuso sexual. Gran parte del horror de la película proviene de que nadie parece sospechar nada al respecto. Ni siquiera James y Donna, los únicos que tratan de ayudarla, saben qué hacer, porque ella no se atreve a contarles la horrible verdad.

Sólo digo que “parcialmente” porque en últimas, no se ahonda mucho en el personaje de Laura, y la dualidad de su personalidad, que se había insinuado tan reiteradamente en la serie, sólo aparece de manera superficial. Aquí sólo se muestra el lado más oscuro de la señorita Palmer, sus debilidades, sus vicios, y su autodestrucción. Sí, Laura era drogadicta, prostituta y manipuladora, pero si mal no recuerdo, también le llevaba comida a los ancianos, le enseñaba inglés a una inmigrante china, y le daba clases particulares a un chico con discapacidad mental. Las buenas obras de Laura no se asoman ni por las curvas de FWWM. Lynch está más preocupado por mostrarla esnifando cocaína, y seduciendo a muchos tipos mientras anda por ahí semidesnuda. Se supone que llevaba una doble vida, no que era simplemente una descarriada.

Y ese es el gran problema de esta obra. Amplifica ese lado sórdido del pueblo de Twin Peaks, hasta el punto de lo grotesco. Es profundamente mórbida y oscura, hasta el punto de que es difícil de soportar. Su ritmo desbalanceado tampoco ayuda. Su incoherencia, menos. Como será que hasta ahora, 25 años después, varios de los enigmas que se plantean están cobrando algo si no de sentido, al menos de contexto, porque Frost y Lynch los han incorporado dentro de la trama de la tercera temporada de la serie. Pero una película debe funcionar por sí misma, no dependiendo de un “universo fílmico” (como los que crean los grandes estudios con los personajes de Marvel y DC). Entre otras cosas, si la tercera temporada nunca hubiera visto la luz del día, ¿qué hubiera sido de FWWM?

Pues un experimento fallido, que tiene un par de cosas rescatables (principalmente en cuanto al apartado actoral, a la espectacular música de Angelo Badalamenti, y a los aspectos visuales) pero que por lo demás no deja sino un sinsabor desagradable. Esta historia nunca debió haber sido llevada al cine, se siente apurada, como hecha a la fuerza, por puro capricho de Lynch, teniendo en cuenta la ya mencionada situación con Frost y con Kyle MacLachlan, el actor que encarnaba al genial Cooper de la serie, que ni siquiera quería participar. Aunque terminó haciéndolo, su contribución fue mínima.

FWWM es de interés únicamente para los que deseen ahondar en el “universo cinematográfico” de Twin Peaks y su mitología, que ahora abarca hasta novelas y toda la cosa. Ni siquiera es recomendable para los fans únicamente de la serie original como tal, porque no dice nada que ellos supieran ya, o nada nuevo que quisieran saber (a menos que les guste y/o quieran ver la tercera temporada). Como dato final, en el 2014 salió un compilado de escenas borradas de esta película fue lanzado bajo el nombre de “Twin Peaks: Las piezas faltantes”. Curiosamente, muestran a los otros personajes de la serie, dejando ver el lado más humano y entrañable del pueblo, que tanta falta hizo en el producto del 92. Resultaría curioso ver qué saldría de reeditar estas dos “películas” en una sola.