Lars y la chica real

Lars and the Real Girl (2007)

Lars es un hombre con problemas para relacionarse con los demás. Vive en el garaje de una casa que heredaron él y su hermano Gus, quien vive con su esposa, Karin. Lars no tiene novia, a pesar de que no es un tipo feo, y de que una compañera del trabajo gusta de él. Un día, llega un paquete a su casa. Es una muñeca sexual a la que le pone el nombre de Bianca, y a la cual trata como su novia. Gus y Karin deciden llevarlo a donde la doctora de la familia, Dagmar, que también es psicóloga. La doctora les aconseja que le sigan el juego a Lars hasta que supere la necesidad de andar con la muñeca, ya que él sufre de un delirio mental causada por los traumas de su pasado.

Una película peculiar y difícil de valorar. Por una parte, su historia raya en lo absurdo, y su desarrollo es fantasioso. Hubo muchos aspectos de la relación entre los dos hermanos en los que se pudo haber ahondado, para darle más profundidad a los personajes, cosa que no se hizo. Se dejaron cosas en el aire sin darles una resolución. En lugar de ello, se enfatizó demasiado el aspecto de la relación de Lars con la muñeca, algo que no es ni gracioso ni enternecedor. El acierto de la película está en mostrar como la gente llega a tolerar y aceptar a Lars con sus peculiaridades, pero aún esto resulta demasiado idílico. Ryan Gosling, a pesar de sí mismo, es creíble haciendo de un tipo introvertido e incómodo (el bigote ayuda). No lo es así Paul Schneider, que la verdad está flojísimo. Las actrices del elenco hacen mejor trabajo, en especial Emily Mortimer.

lars muñeca

A los personajes se les mira con compasión, siempre entendiendo sus reacciones, nunca juzgando. Es por esto que, a pesar de sus fallas, la película funciona.

Puede ser que, tal vez en el mundo real, no todos los vecinos se hubieran puesto de acuerdo para tratar a Bianca como una persona. Muchos hubieran seguido burlándose de Lars, quien seguiría aislado con su muñeca. Para poder encontrar algo de disfrute en esta película, hay que abandonar toda pretensión de realismo. Al hacerlo, el espectador encontrará una historia que muestra el valor de la tolerancia, y el bien que esto le hace a una persona con miedo de abrirse ante los demás, por culpa de los prejuicios. Utilizando a Bianca como vehículo, Lars logra por fin fortalecer sus relaciones con los demás, pero esto es sólo gracias a su comprensión.

lars terapeuta

Mención especial merece la figura de la doctora, que personifica la empatía que Lars necesita para salir adelante en su vida. Sus escenas son lo mejor del film.

A pesar de sus flaquezas, la película logra que el espectador simpatice con la situación que presenta en pantalla, y su premisa singular hace que sea difícil de olvidar. Puede ser incómoda por momentos, o sentimental (a pesar de que hace deliberados esfuerzos por evitarlo), pero es una curiosidad que merece ser vista al menos una vez.

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Bring Me the Head of Alfredo García

Tráiganme la cabeza de Alfredo García (1974)

La hija de un poderoso terrateniente mexicano conocido como “El Jefe” queda embarazada de un hombre que la abandona. El hombre resulta ser un tal Alfredo García. El Jefe promete darle un millón de dólares a la persona que le traiga la cabeza de García. Dos sicarios norteamericanos contactan a Bennie, un exsoldado gringo que trabaja en un bar en México, y le encomiendan la tarea. La novia de Bennie, Elita, le revela que García murió hace poco tiempo en un accidente de tránsito. A Bennie lo emociona el prospecto de ganar dinero sin tener que tomarse la molestia de matar a García, pero Elita trata de convencerlo de que no busque la cabeza.

Escabrosa película que mezcla elementos del cine de acción, el western, la road movie, el drama y hasta el romance, situada en un mundo de criminales, prostitutas y borrachos, romantizado hasta el punto de que adquiere una extraña belleza. La cámara se queda contemplando el paisaje mexicano, su tierra roja, sus árboles, sus cactus, sus pueblos de casas viejas, sus tiendas y sus bares. Casi se puede sentir el calor, la sed y el polvo cubriendo la piel al ver esta película, que avanza al ritmo de una procesión fúnebre, acompañada de canciones mexicanas. Es un lento viaje hacia las tinieblas, que desemboca en la catástrofe. La quietud de la película es sacudida por sus estallidos de violencia, donde se suceden planos de los cuerpos cayendo en cámara lenta y de las balas destrozándolo todo.

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Warren Oates e Isela Vega hacen un gran trabajo en sus papeles, el primero representando a un perdedor, canalla pero carismático, que cuestiona todo el tiempo el valor de su vida, y busca darle algo de sentido, la segunda, mostrando a una mujer que a pesar de su oficio, es el personaje más moral de la película.

A pesar de la naturaleza hipermasculina y misógina de la película, los códigos y patrones de comportamiento de los machos se ven subvertidos, hasta que se tornan contra ellos mismos. El Jefe quiere matar a su yerno porque abandonó a su hija, pero le emociona la perspectiva de tener un nieto varón. Al final, a él también le cae el peso de sus actos. La idea de la venganza, en particular, es llevada hasta sus últimas consecuencias. La cabeza cercenada de Alfredo García es una metáfora que representa su futilidad. Al vengador sólo le interesa su retribución, el ver destruido a su adversario cueste lo que cueste, así destruya las vidas de todos quienes se interpongan en su camino. El personaje de Bennie también llama la atención por su complejidad, y por el hecho de que sus motivaciones cambian a lo largo de la película. Inicialmente decide comprometer sus principios por dinero, pero al ver y sentir las consecuencias de sus actos, busca venganza (al igual que el Jefe), hasta arrepentirse y buscar desesperadamente una redención final. Como suele suceder en el cine de Peckinpah, este último intento de redención fallido acaba en sangre. El plano final es sutilmente horroroso. A lo largo de la película mueren decenas de personas, de manera absurda.

warren oates alfredo garcia

“¿Por qué? Porque se siente bien.”

Sin las restricciones de los estudios de Hollywood, Peckinpah pudo llevar su libertad creativa hasta sus últimas consecuencias, creando una obra apasionante, pero barbárica. La violencia es estilizada porque es reconocida como un impulso arraigado en el hombre desde épocas muy primitivas, pero no es mostrada como un espectáculo. Aquellos momentos se prolongan para resaltar lo repentinos que resultan, y la devastación que dejan a su paso. Ver la película puede dejar al espectador abatido, y con una tristeza profunda. En el viaje para recuperar la cabeza de Alfredo García, Bennie pierde toda esperanza. Así, la obra se convierte en una elegía a este personaje, un malandrín cuya vida, a pesar de estar rodeada de vicios, merecía tal vez mejores cosas.

 

 

Naked

Indefenso (1993)

Johnny es un hombre inteligente y muy leído, pero sufre de una amargura perpetua, al igual que de una tendencia hacia el sadismo. Se burla de todas las personas que se cruzan en su camino, y muestra conductas sexualmente agresivas hacia las mujeres. Luego de violar a una mujer en Manchester, se roba un carro para huir a Londres y evitar las represalias. Una vez allí, va a casa de su ex novia, Louise. Luego de seducir a la compañera de piso de su ex, Johnny sale a vagar por las calles de Londres, y tiene encuentros con extraños y marginados de la gran ciudad.

Un desolador drama que abarca temáticas como la soledad urbana, la misoginia, la pobreza, el desempleo, y hasta la angustia existencial. El diálogo es protagonista, pero tiene un carácter muy particular. Surge de una improvisación calculada, lo que hace que parezca algo irrealista, al mezclar naturalidad con artificio. En consecuencia, la película depende en gran medida del trabajo actoral, el cual está bastante bien logrado. David Thewlis es portentoso en el papel protagónico, mostrando a un hombre iracundo y cínico, pero marcado por traumas del pasado (apenas insinuados) y por su ansiedad. Más que en una trama, Leigh se enfoca en las relaciones entre los personajes. A pesar de que puedan parezcan difíciles de creer al principio, son plausibles, en especial en un entorno suburbano nada amigable. En la fotografía predominan los colores fríos y las sombras, y la música es igualmente melancólica. Estos dos elementos ayudan a crear una atmósfera de decadencia urbana, hostil y gélida.

the old highland fling there

El drama, que se hace cada vez más sombrío a medida que avanzan los minutos, es punteado por dosis de una comedia negrísima. A menudo la película recurre al humor en medio de la desesperación.

El film es un retrato crudo de la alienación de la vida urbana. En medio de una sociedad moderna desigual (es notable la diferencia de status social entre el personaje de Jeremy y el resto, más aún cuando éste es un sociópata que hace lo que se le da la gana y siempre sale impune), donde parece no haber futuro para miles de desempleados, donde la gente que tiene empleo tiene trabajos de pacotilla, donde las relaciones sociales se erosionan hasta que sólo queda la indiferencia y la falta de empatía (no más hay que ver cómo termina siendo tratada Sophie por el resto de personajes, aunque todos son rudos el uno con el otro), y donde las mujeres son tratadas peor que un objeto, es difícil hallar la esperanza, o darle un sentido a la existencia. La perspectiva pesimista de Johnny está influenciada en gran medida por su entorno. En su desespero, el protagonista no es capaz de hacer otra cosa que burlarse de todo y de todos, soltando diatribas en contra de la humanidad entera y de la existencia misma, porque no logra hallarse en la sociedad, y se odia a sí mismo más que a nadie. El protagonista se impulsa hacia una espiral de autodestrucción, y se niega a sí mismo el escape de aquel abismo, incluso cuando tiene personas que se preocupan por él, a pesar de que es un imbécil egocéntrico y violento. Johnny tiene una fijación por el apocalipsis y está convencido de que sucederá pronto en un mundo que se desmorona, pero la única aniquilación que logra es la de su propia persona.

johnny naked scream

“Bueno, ¡escuchen! ¡¿A alguien le molesta si grito aquí?! ¡¿No tienen problema con ello?! Porque me haría sentir mejor, ¡no tomará mucho tiempo! ¡AAAAAAAAAAAAAAAAA! ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAGGGGGH!”

Indefenso es una película que atrapa gracias a su atmósfera gris, su humor mórbido y su ritmo bien manejado, pero que no es fácil de ver. Sus repetidas escenas de violencia contra la mujer son perturbadoras, y los discursos de Johnny, así como las situaciones en que se ve envuelto, se tornan cada vez más desesperantes. A lo largo de la película, la cosa va de mal en peor para el protagonista. Con todo, hay muchas cosas para analizar y pensar con respecto a Indefenso, porque no es una película a la que se le agarra el gusto a la primera, está llena de matices y sutilezas (que abarcan desde citas bíblicas hasta referencias a Hitchcock), a pesar de que a primera vista pueda parecer que estamos viendo a un tipo despotricando contra el mundo y portándose como una basura con las mujeres durante dos horas. Leigh hace una obra ingeniosa pero implacable, en la que se preocupa por sus personajes lo suficiente para humanizarlos, pero les da el peor de los tratos, situándolos en un callejón sin salida.

sickness and purgatory

“¿Has pensado en que… tal vez, sin saberlo, ya viviste el momento más feliz de toda tu puta vida, y todo lo que te espera es una enfermedad y un purgatorio?”

The Master

The Master (2012)

Freddie Quell es un soldado norteamericano con problemas de ira, estrés post-traumático, alcoholismo, y adicción al sexo. Cuando acaba la Segunda Guerra Mundial, queda sin rumbo, pasando por varios trabajos que no consigue retener, ya que siempre se mete en problemas por su comportamiento. Una noche, se escabulle dentro de un misterioso yate, en donde está Lancaster Dodd, el líder de un culto conocido como “La Causa”, junto con sus seguidores. “La Causa” promete ayudar a Freddie a controlar sus tendencias salvajes, pero evidentemente, Dodd es un charlatán y un estafador que está intentando probarse a sí mismo que no lo es, al usar a Freddie de conejillo de indias.

La película más lograda hasta la fecha de Paul Thomas Anderson (aunque a mí personalmente me guste más Vicio propio) es un intrigante drama que plantea y desarrolla unas cuestiones psicológicas que dan qué pensar. A pesar de que la historia transcurre a principios de los años 50, su bellísima fotografía y sutileza en cuanto a la dirección de arte, que no tiene guiños demasiado obvios a aquella década, le dan una cualidad atemporal, que genera al espectador la sensación de estar viviendo la época, en lugar de verla reconstruida en pantalla. La música a veces funciona y a veces chirría, pero no es tan distrayente como en las películas previas del director. Los diálogos son sugerentes pero naturalistas, y el guión tiene mucha fuerza, a pesar de su resolución repentina (típica en el cine de Paul Thomas Anderson, parece que el hombre fuera incapaz de escribir un buen final, o por lo menos uno satisfactorio). Con todo, el foco de The Master se centra sobre los dos personajes principales y su relación, más que en la trama.

the master

Tanto Joaquin Phoenix como Phillip Seymour Hoffmann y Amy Adams hacen un trabajo insuperable.

Cuestiones de voluntad, libre albedrío, fe, y aspectos del comportamiento humano aparecen a lo largo de la película. Freddie es un hombre que por naturaleza se rinde ante sus impulsos más bajos, pero, buscando cambiar su comportamiento para encajar en la sociedad, se somete ante el yugo de la institución liderada por Dodd, el estafador que sabe que todos los seres humanos necesitan creer en algo. La gente está dispuesta a creer sus mentiras con tal de recibir a cambio algo por lo que vivir. El mismo Dodd no está convencido de lo que inventa, pero sigue empeñado en fortalecer a La Causa porque al hacerlo, él también le está sirviendo a un amo: su mujer. The Master satiriza con ingenio a los “movimientos espirituales” surgidos durante la segunda mitad del siglo XX, que son una especie de revuelto de teorías absurdas con nombres rebuscados, creadas para robarle plata a la gente. Pero al mismo tiempo reconoce que el hombre totalmente libre, sin ataduras ante ninguna moral o autoridad, puede llevar una vida muy difícil. A Freddie puede vérsele incluso como un símbolo del individuo primitivo, y a La Causa como una metáfora para todas las instituciones que regulan la sociedad. El hombre debe crearle un sentido a su existencia para vivir en paz, aún cuando esto implique sacrificar su libertad.

master freddie moto

“Si hallas la forma de vivir sin servir a un amo, a cualquier amo, háznoslo saber, ¿lo harás? Porque serías la primera persona en la historia del mundo que lo logra.”

Así, The Master plantea preguntas existenciales difíciles de formular, pero sobre las cuales hace unas reflexiones muy lúcidas. Densa pero llamativa, accesible pero con temáticas complejas, sobria pero con sutiles toques de humor negro, es una de las películas más destacables de la presente década, y de lo que va transcurrido del siglo XXI.

Berlin Alexanderplatz

Berlin Alexanderplatz (1980)

Una miniserie de 13 capítulos y un epílogo, ambientada en la República de Weimar, a finales de la década de 1920. Una época marcada por la depresión económica, el desempleo, la desigualdad y la marginalidad de grandes sectores de la población. Franz Biberkopf es un exconvicto, condenado por matar a su novia Ida, quien al salir de prisión, busca corregir sus pasos y ser un hombre honesto. Pero en semejante clima económico y político tan complicado, el vivir de manera honrada será más difícil de lo que parece.

Desmesurada y portentosa adaptación de la novela de Alfred Döblin, que se desenvuelve en medio de una extraña intersección entre el cine, el teatro, y la literatura. Para colmo de males, fue transmitida por televisión. Sin embargo, es tan densa, lenta e inaccesible que hace que Twin Peaks parezca una sitcom. Su ambiente sórdido y sus temáticas causaron controversia en la Alemania de principios de los 80. Y no era para menos. Fassbinder logró construir un intrincado retrato de una de las épocas más duras que ha tenido que vivir su país durante el siglo XX.

La genial dirección de fotografía de Xaver Schwarzenberger enfatiza los tonos dorados, sepia y marrón, así como las sombras y la oscuridad. Adicionalmente, el enfoque suave de muchos planos hace que los personajes parezcan sumergidos en niebla. Los encuadres suelen estar enmarcados por objetos como muros, puertas o muebles, y tienden a constreñir a los actores en la mitad del cuadro, aprisionándolos y del mismo modo, creando una sensación de claustrofobia.

berlin alexanderplatz

La escenografía de Berlin Alexanderplatz es muy rica en detalles, que ayudan a sumergir al espectador en la atmósfera de la ciudad.

Todos estos aspectos visuales contribuyen a transmitir esa sensación de perpetua incertidumbre en la que vivieron los habitantes de la Berlín del periodo de entreguerras. Sin embargo, es la palabra, tanto hablada como escrita, la protagonista de la película. Si el espectador no habla alemán, deberá estar preparado para leer toneladas de subtítulos. Los personajes parlotean el 80% del tiempo. El silencio es llenado durante otro 10% del tiempo por parte del narrador, que recita parrafadas de una prosa vertiginosa, que son difíciles de entender del todo (aunque, por otra parte, existen como contrapunto a la imagen, no como complemento de la misma, lo cual resulta bastante particular). De vez en cuando, aparecen intertítulos con pequeños párrafos que complementan vagamente la acción en pantalla.

gunter lamprecht

El peso dramático recae en su gran mayoría sobre los hombros de Günter Lamprecht, quien logra interpretar a un Franz Biberkopf con el que es difícil simpatizar, aunque tenga una vulnerabilidad que lo hace muy humano.

La actuación es innatural, y tiene un dejo teatral que le confiere al conjunto un sentido del melodrama. En general, son los actores y el diálogo lo que impulsan a Berlin Alexanderplatz hacia adelante, con un ritmo glacial, que busca reflejar el estancamiento perpetuo de Franz Biberkopf, quien es incapaz de salir de la marginalidad, a pesar de que lo intenta una y otra vez. Sin embargo, tanta densidad de parlamento, y tanta palabrería hacen que porciones significativas de la película sean tediosas de ver. Aunque la novela de Döblin utilizaba una especie de montaje, yuxtaponiendo la narrativa con reportes de noticias, canciones, y citas de otros textos, el transmitir este “montaje literario” a la pantalla no funciona como debería. La yuxtaposición de muchos textos, sumada a la yuxtaposición de las imágenes, termina creando algo sobrecargado, que no cuaja.

La narrativa de la película sufre como resultado de esto, los primeros 8 episodios son casi que historias independientes, sin mucha continuidad entre sí, más allá del hecho de que todas muestran a Biberkopf luchando por redimirse y cayendo cada vez más hacia el abismo. Es sólo cuando entra a escena Mieze, y se desarrolla entre ella y Franz una tormentosa relación amorosa (marca registrada del director) que empieza a manifestarse algo de cohesión. Después de 9 capítulos, la cosa parece tomar forma, e inmediatamente se torna interesante. Los personajes empiezan a padecer un infierno, que desemboca en los angustiosos episodios 12 y 13. Con todo, queda una sensación de vacío y decepción, un presentimiento de que la película pareció no despegar del todo, y de que terminó de manera anticlimáctica.

Y entonces viene EL EPÍLOGO, que tiene que ser una de las mejores cosas que hizo Fassbinder. Los 13 capítulos anteriores parecen un preludio ante esta obra, que ameritaría reseña aparte, de no ser porque es parte integral del conjunto de episodios, y tanto éstos como el final tienen una relación de interdependencia bastante importante. El epílogo une todo este embrollo previo, lo deconstruye, lo resignifica, y hace que haya valido la pena haberlo visto.

berlin alexanderplatz epilogo

A través de imágenes surrealistas, transforma los entornos, personajes y objetos más significativos de los 13 capítulos, reflejando el descenso a la locura de Biberkopf. Hace un uso liberal del anacronismo, tanto en lo visual como en lo musical. Los leitmotifs de Peer Raben, que constantemente sonaban ambientando los 13 capítulos anteriores, son primero distorsionados, para luego reemplazados por Kraftwerk, Janis Joplin, The Velvet Underground y Leonard Cohen, entre otros artistas que definitivamente no son de la década de los 20.

Berlin Alexanderplatz hace un estudio del perturbado carácter de su protagonista, violento, misógino, falto de empatía, pero a su vez ingenuo, simplón y con deseos de cambiar. Tanto por sus propias tendencias oscuras, como por su entorno, traiciona su juramento de vivir honradamente, a pesar de que es un hombre capaz de sentir compasión, arrepentimiento, y ternura. De la mano de Biberkopf realizamos un viaje por una sociedad repleta de pícaros, ladronzuelos, prostitutas, alcoholismo, pobreza, enfermedad, desempleo, y radicalismo político (tanto de derecha como de izquierda). Justo al final de la serie, empiezan a hacerse alusiones a la guerra venidera. Pero Biberkopf, un hombre completamente quebrantado, ya no siente angustia. Todo lo que ha visto ha desembocado en esto, pero ha vivido tanto tiempo en aquel limbo, y ha perdido tanto, que ya es indiferente a todo.

Hay muchas cosas más por ver y analizar en Berlin Alexanderplatz que probablemente salgan a la luz al volverla a ver (si algún día tengo deseos de volver a embarcarme en tan titánica labor). Después de todo, no es fácil de digerir. A pesar de esto, su habilidad para balancear su temática histórica con el drama más personal de sus personajes es admirable. Su construcción de una época y un lugar particulares, a través de los aspectos visuales es tan detallada, que tiene la capacidad de mantener al espectador sumergido en esa atmósfera, aún cuando lo que pase en pantalla pueda llegar a ser insufrible. De veras es posible sentirse en Berlín en 1929, estar allí, viéndolo todo, y hallarse igual de atrapado y sin esperanzas que Franz Biberkopf.

Como adaptación puede que sea un fracaso, y tiene demasiados altibajos como para poder calificarla de obra maestra, pero esta extraña combinación entre audiolibro, obra teatral y película experimental, es, sin lugar a dudas, la obra más ambiciosa de Fassbinder.

Marketa Lazarová

Marketa Lazarová (1967)

En la Bohemia (actual República Checa) del siglo XIII, dos feudos a cargo de dos terratenientes menores, Kozlík y Lazar, que asaltan viajeros y cometen toda clase de crímenes, se ven enfrentados al capitán de las fuerzas del Rey. Kozlík le propone una alianza a Lazar, para que juntos puedan combatir al rey, pero Lazar, que es cristiano, la rechaza, debido a que Kozlík es pagano y ha cometido muchas barbaridades. En retaliación, Kozlík ordena el secuestro de la hija de Lazar, Marketa. El hijo de Kozlík, Mikoláš, se enamora de ella, y, a pesar de que la viola, la protege de todo peligro, y pronto sus sentimientos empiezan a ser correspondidos.

Marketa Lazarová no es una película convencional. Es un épico poema visual de casi 3 horas de duración. Es profundamente evocadora, gracias al poderío de sus imágenes. Las panorámicas, el uso de la distancia focal para resaltar personajes, objetos o paisajes, el uso de subjetivas (particularmente durante el rapto de Marketa), el aprovechamiento de la iluminación para construir el mood de cada escena, entre otros aspectos, hacen que la película resulte destacable por su dirección de fotografía (a cargo de Beda Batka). La historia avanza de manera lineal, pero fragmentada, usando por momentos breves flashbacks. La edición genera una sensación de desorientación en el espectador, que refleja la zozobra que vivían los personajes en aquella época turbulenta.

marketa lazarova personajes

Los personajes se reducen a meros símbolos, que representan las facetas de la lucha entre cristianismo y paganismo que se estaba llevando a cabo en aquella época medieval.

La banda sonora está muy bien planteada y utilizada. Con su mezcla de cantos gregorianos sacros y elementos tribales ritualistas, transmite la turbulencia del conflicto al terreno musical. El diálogo no es muy conversacional, los parlamentos sirven más como contrapunto a la imagen, acentuando las ideas que se ven en pantalla. Como resultado la narrativa de la Marketa Lazarová se enlaguna, y por momentos se hace incomprensible, a pesar de los intertítulos que explican lo que va a pasar. Esta es la única falla de la película.

marketa lazarova final

Por lo demás, el clímax es una de las mejores cosas que he visto en película alguna, la yuxtaposición del viaje al monasterio de Marketa y la caída de su amado Mikoláš, mediada por las oraciones de la monja, es brillante.

El cambio entre las estaciones (de invierno a primavera), los motivos alusivos a los animales (lobos, ciervos), el uso extremadamente limitado de las escenas nocturnas (para hacer de la noche misma un motivo dramático) son algunas de las ideas visuales más emblemáticas de Marketa Lazarová. El choque entre dos fuerzas opuestas, orden y caos, que luchan por la supremacía del territorio, cada una con sus contrastes, es el conflicto principal de la historia, y nunca se pierde de vista. El combate siempre es crudo, injusto con los más nobles, y brutal. Un país (o reino, en este caso) sólo se empieza a edificar cuando los conflictos se apaciguan, si bien, acá ocurrió a la fuerza. Entre otras cosas, tanto cristianos como paganos son capaces de extremos de salvajismo inesperados.

marketa lazarova batalla

“No pongan tanta cara de santos, todos ustedes son paganos.”

Densa, dura, inaccesible y cruda, pero también sublime, bellísima y compleja, Marketa Lazarová es una de las películas más reconocidas del cine checo, y con justa razón. La pulcritud de su realización formal, y la manera en que trata su temática, construyen una representación del medioevo muy completa, que resulta paradójica, porque aunque es realista, está llena de ambigüedades y matices (comunicados a través de sus aspectos visuales), que pueden ser interpretados por el espectador a su manera.

Scarface

Caracortada (1983)

Tony Montana es un ex convicto cubano que busca refugio en los Estados Unidos. Al matar a un antiguo político exiliado, un narcotraficante no sólo le concede su permiso de residencia, sino que lo lleva a trabajar para él. Movido por su ambición, Montana empieza a ascender de reputación como uno de los traficantes más poderosos de Miami, destruyendo a todo aquel que se cruza en su camino.

Una película de gángsters en donde todo, desde la histriónica actuación de Al Pacino en el papel protagónico, pasando por el extravagante diseño de producción, la violencia explícita, el lenguaje soez, el uso de drogas, la música pop con sello ochentero, y hasta su desmesurada longitud (de la cual se pudieron haber cortado unos 30 minutos sin problema), gira en torno al exceso. Scarface no romantiza un estilo de vida criminal. Busca cansar. Hastía. Refleja el progresivo descontento de Montana con su riqueza, y su progresiva decadencia. Paradójicamente, entretiene, principalmente gracias a que el guión de Oliver Stone es supremamente ingenioso (me sé de memoria como la mitad de los diálogos).

scarface tiroteo discoteca

Ayuda también el hecho de que las secuencias de acción están impecablemente montadas y brillantemente ejecutadas. Es en estos momentos en donde Scarface aprovecha de la mejor manera posible recursos como el movimiento de cámara y los cortes para generar no sólo tensión, sino agitación en el espectador.

De este modo, la actitud gallarda de Montana, y su historia de ascenso y caída, terminan haciendo de la película un verdadero espectáculo (que por desgracia, pierde algo de su poder gracias a tramas secundarias y secuencias que no aportan mucho al conjunto, convirtiéndose en meras digresiones que a veces ni ayudan a desarrollar los personajes). Con respecto a cuestiones de fondo, no hay mucho que discutir, más allá del obvio mensaje de “el crimen no paga”. A pesar de lo exagerado de su actuación (que es casi el polo opuesto del trabajo que hace en la saga del Padrino), Pacino hace un destacable trabajo mostrando la perdición moral de su personaje, que se consume por su ambición materialista.

scarface mama

“Son cubanos como tú los que les dan un mal nombre a nuestra gente, a la gente que viene aquí, trabaja duro y mantiene su buen nombre.”

El carisma de Tony Montana, cuyas frases se han vuelto casi que slogans, lo convirtió en una figura icónica del cine de gángsters (algunos erróneamente lo han visto como una especie de modelo a seguir, vaya miopía). Scarface ha acumulado una gran cantidad de fanáticos a lo largo de los años, y con merecida razón. A pesar de sus limitaciones y de su pomposidad, atrapa y cautiva con su intensidad (la balacera final tiene que ser una de las mejores secuencias de acción jamás filmadas.), que no ha disminuido con los años. Su narcoestética resulta, a pesar de sí misma, fascinante.