Twin Peaks: Fire Walk With Me

Twin Peaks: El fuego camina conmigo (1992)

Precuela de la serie de televisión de 1990, en donde se muestran los últimos días de Laura Palmer, y los acontecimientos que dieron lugar a la serie.

El segundo fracaso más grande de Lynch (después de Dune) es una cosa sin pies ni cabeza que nunca debió haber sido una película. No es posible juzgarla por sus propios méritos. Apenas un mes después de que se cancelara la serie, Lynch decidió que quería volver a retomar el material, pero esta vez en la gran pantalla, tal vez para escapar de las restricciones que le habían impuesto los ejecutivos del canal ABC. El resultado es su obra más autocomplaciente e indulgente. Es casi incomprensible para quien no haya visto la serie (peor aún, les spoilea la identidad del asesino de Laura Palmer), pero al mismo tiempo, no ofrece un final a la historia, que quedó inconclusa. El co-creador de la serie, y responsable principal de la trama, Mark Frost, consideraba que no era lo correcto hacer una precuela, y no participó en la producción. Como resultado, el guión de Lynch y Engels (otro de los guionistas de la serie) adolece de una falta de dirección absoluta. Sabe a donde va, pero en el camino se pierde muchas veces.

carl rodd

“Maldita sea, esta gente confunde.”

La falta de cohesión convierte a FWWM en un conjunto de escenas que están más conectadas con la serie que entre sí. Parecen como varios cortometrajes relacionados con Twin Peaks, pegados entre sí con un delgado hilo conductor. Como resultado, nos quedamos con un par de escenas que destacan bien sea porque son aterradoras, porque son desgarradoramente tristes o porque son misteriosas. Estas escenas están intercaladas con muchas otras que no tienen razón de ser (como esa primera media hora de una investigación que no lleva a ninguna parte, con un obvio sustituto del famoso agente Cooper que no convence, y en donde lo único a destacar es el personaje de Harry Dean Stanton), y otras que simplemente son de mal gusto, por su contenido violento o sexual explícito.

black lodge fire walk with me

El triunfo más notorio de la película es el de las secuencias del Black Lodge, donde Lynch hace un uso inventivo del color, la luz (un frío relámpago azul que indica la presencia del mal), y el sonido (tanto con la música, como con los sonidos estáticos y ruidos extraños que tienen un efecto perturbador).

Otro de los motivos que llevaron a Lynch a hacer este ejercicio audiovisual fuera de base fue el de humanizar a Laura Palmer, quien durante toda la serie simplemente fue un objeto que hacía avanzar la trama. Parcialmente lo logra, gracias a Sheryl Lee, quien hace un trabajo magnífico en el papel protagónico, presentándonos a una chica completamente destruida por dentro a causa del maltrato que ha sufrido. La actriz logra canalizar de manera efectiva todo el desespero, la confusión, y la vergüenza que sufre una víctima de abuso sexual. Gran parte del horror de la película proviene de que nadie parece sospechar nada al respecto. Ni siquiera James y Donna, los únicos que tratan de ayudarla, saben qué hacer, porque ella no se atreve a contarles la horrible verdad.

Sólo digo que “parcialmente” porque en últimas, no se ahonda mucho en el personaje de Laura, y la dualidad de su personalidad, que se había insinuado tan reiteradamente en la serie, sólo aparece de manera superficial. Aquí sólo se muestra el lado más oscuro de la señorita Palmer, sus debilidades, sus vicios, y su autodestrucción. Sí, Laura era drogadicta, prostituta y manipuladora, pero si mal no recuerdo, también le llevaba comida a los ancianos, le enseñaba inglés a una inmigrante china, y le daba clases particulares a un chico con discapacidad mental. Las buenas obras de Laura no se asoman ni por las curvas de FWWM. Lynch está más preocupado por mostrarla esnifando cocaína, y seduciendo a muchos tipos mientras anda por ahí semidesnuda. Se supone que llevaba una doble vida, no que era simplemente una descarriada.

Y ese es el gran problema de esta obra. Amplifica ese lado sórdido del pueblo de Twin Peaks, hasta el punto de lo grotesco. Es profundamente mórbida y oscura, hasta el punto de que es difícil de soportar. Su ritmo desbalanceado tampoco ayuda. Su incoherencia, menos. Como será que hasta ahora, 25 años después, varios de los enigmas que se plantean están cobrando algo si no de sentido, al menos de contexto, porque Frost y Lynch los han incorporado dentro de la trama de la tercera temporada de la serie. Pero una película debe funcionar por sí misma, no dependiendo de un “universo fílmico” (como los que crean los grandes estudios con los personajes de Marvel y DC). Entre otras cosas, si la tercera temporada nunca hubiera visto la luz del día, ¿qué hubiera sido de FWWM?

Pues un experimento fallido, que tiene un par de cosas rescatables (principalmente en cuanto al apartado actoral, a la espectacular música de Angelo Badalamenti, y a los aspectos visuales) pero que por lo demás no deja sino un sinsabor desagradable. Esta historia nunca debió haber sido llevada al cine, se siente apurada, como hecha a la fuerza, por puro capricho de Lynch, teniendo en cuenta la ya mencionada situación con Frost y con Kyle MacLachlan, el actor que encarnaba al genial Cooper de la serie, que ni siquiera quería participar. Aunque terminó haciéndolo, su contribución fue mínima.

FWWM es de interés únicamente para los que deseen ahondar en el “universo cinematográfico” de Twin Peaks y su mitología, que ahora abarca hasta novelas y toda la cosa. Ni siquiera es recomendable para los fans únicamente de la serie original como tal, porque no dice nada que ellos supieran ya, o nada nuevo que quisieran saber (a menos que les guste y/o quieran ver la tercera temporada). Como dato final, en el 2014 salió un compilado de escenas borradas de esta película fue lanzado bajo el nombre de “Twin Peaks: Las piezas faltantes”. Curiosamente, muestran a los otros personajes de la serie, dejando ver el lado más humano y entrañable del pueblo, que tanta falta hizo en el producto del 92. Resultaría curioso ver qué saldría de reeditar estas dos “películas” en una sola.

 

Ascenseur pour l’échafaud

Ascensor para el cadalso (1958)

Florence Carala y Julien Tavernier son amantes. Juntos planean matar del esposo de ella, un industrial millonario quien, a su vez, es el jefe de Tavernier. Éste sube por una cuerda hasta la oficina del señor Carala, lo mata, y arregla la escena del crimen para que parezca un suicidio. Al momento de alejarse del lugar, se da cuenta de que se olvidó quitar la cuerda por la cual subió a la oficina. Regresa al edificio de oficinas y sube al ascensor, pero el guardia de seguridad apaga la energía. Julien se queda atrapado en el ascensor. Como si fuera poco, dos adolescentes roban su auto.

Emocionante noir con un estilo que tiene ciertas particularidades. La principal es la manera en que utiliza la luz para crear tensión, y enfatizar las angustias específicas de los personajes. Tanto la luz intermitente que alcanza a penetrar el ascensor en tinieblas, como la que ilumina a los policías y al personaje de Maurice Ronet durante el interrogatorio (mientras deja el resto de la habitación en completa oscuridad), y aquella que ilumina natural y descuidadamente la cara de Jeanne Moreau mientras esta vaga frenéticamente por la París nocturna, buscando a su amante desaparecido, tienen una función narrativa.

moreau cruza calle

Es interesante la manera en que se juega con la profundidad de campo mientras Moreau deambula por las calles. Ella llega a entrar y salir de enfoque en un mismo plano. De manera visual, se nos transmite el desconcierto y ansiedad que siente su personaje.

El otro aspecto a resaltar es la música, a cargo del mismísimo Miles Davis. Su trompeta resuena de manera solitaria, complementando la atmósfera melancólica de la película. Sabiamente, Malle no abusa de la música, utilizándola sólo en instantes puntuales. Esto le da aún más poder. En general las actuaciones son sólidas, si bien no se le da mayor desarrollo o prominencia a ningún personaje en particular. Moreau destaca porque logra balancear perversidad y vulnerabilidad en su interpretación. Entre otras cosas, su rostro expresa múltiples emociones a la vez, de manera sutil, casi imperceptible.

adolescentes ascensor cadalso

Llama la atención la pareja adolescente que roba un carro y termina metiéndose en líos por cometer crímenes “sin querer queriendo”, casi por vivir la fantasía de pretender que su vida es una película. Son el prototipo de los personajes que pulularían en las películas más célebres de Godard.

Posiblemente el guión peca por ser algo rebuscado (aunque probablemente la novela en la que se basó era así). Los realizadores se aseguraron de que los protagonistas quedaran condenados desde el principio. A través de una serie de coincidencias y casualidades demasiado inconvenientes, la situación empeora para todos los involucrados en la trama. Pareciera como si hubiera una fuerza sobrenatural implicada en el asunto, empeñada en arruinar los empeños criminales de los personajes. O por lo menos eso insinúa la aparición del gato negro, al principio de la película. A pesar de que la historia pueda parecer descabellada, su ejecución impecable hace que esto sea irrelevante.

En últimas, uno de los ingredientes esenciales del cine negro es su fatalismo. Y eso le sobra a Ascensor para el cadalso. Por lo demás, es supremamente entretenida, tensa, y envolvente. No se siente como un debut directorial, sino como la obra de un realizador con un comando absoluto del estilo (tal vez hasta “vanguardista”, por llamarlo de alguna manera). Conserva una frescura que no ha perdido con el paso de los años, gracias a la visible influencia que tuvo en muchas películas posteriores.

Impresiones sobre Twin Peaks: El regreso (partes 7 a 12)

Twin Peaks (2017)

El Cooper malvado, quien fue arrestado, escapa de prisión chantajeando al guardián, al que manda asesinar poco tiempo después. Por otra parte, Dougie Jones, el “buen Cooper”, logra detener un intento de asesinato en su contra, descubre una conspiración criminal en su trabajo, reaviva su relación con su esposa Janey-E, y se gana el cariño de los hermanos Mitchum, unos mafiosos que también lo querían matar.

Dos equipos separados investigan el caso de Cooper. Uno de ellos es la fuerza especial Blue Rose del FBI, conformada por Gordon Cole, Albert, Tammy Preston y Diane, la antigua secretaria de Cooper (que parece estar en contacto con el Cooper malvado). El otro, está conformado por Hawk, el sheriff Truman y Bobby Briggs. Todas las pistas develadas por ambos equipos llevan a Twin Peaks. Los crímenes atroces de Richard Horne y otros sucesos extraños enturbian la atmósfera del pueblo.

La película más ambiciosa de David Lynch continúa estallando cerebros (a veces literalmente) y mostrando cosas nunca antes vistas en televisión. Adicionalmente, logró recapturar el espíritu de la serie original de manera más evidente que en los primeros 6 capítulos, donde apenas si se veía una pequeña semblanza del viejo Twin Peaks. “¿Cuándo volverá Cooper?” es el nuevo “¿Quién mató a Laura Palmer?”. Hay múltiples pistas, desperdigadas en pequeños fragmentos, que lentamente le han ido dando sentido a los hechos que están sucediendo en la “serie”. La contribución de Mark Frost se hace cada vez más visible. El guionista se inspira en una variedad de teorías conspiranoicas del mundo real para construir el universo de Twin Peaks, con todas sus complejidades, absurdos y explicaciones. Incluso el diálogo ha mejorado.

what happens in season 2

Detective Mackley: “William Hastings estaba teniendo una aventura con la bibliotecaria local, Ruth Davenport. La cabeza de Davenport fue hallada sobre el cuerpo decapitado del mayor Briggs. Una vez que pusimos a Hastings bajo custodia, su mujer fue asesinada en su casa, aparentemente por su abogado, un hombre llamado George Bouncer, que también está bajo custodia. Y al día siguiente, la secretaria de Hastings murió en la explosión de un coche.”
Albert Rosenfield: “¿Qué pasa en la segunda temporada?”

Los destinos actuales de los personajes de la serie del 90 muestran que la vida no siempre termina como uno la planea. En una serie llena de eventos paranormales, sangre y vísceras al tope, y conspiraciones absurdas, el tratamiento de los personajes es marcadamente realista. Algunos hacen cambios positivos en sus vidas, redimiéndose de sus culpas pasadas, y otros terminan descompuestos, atrapados, e incapaces de mejorar su situación. A los creadores no les importó si X o Y personaje era el preferido de los fans a la hora de decidir el curso que tomarían sus vidas después del 91, pero se tomaron el trabajo de examinar los carácteres de los personajes, en sus encarnaciones originales, y tomarlos como punto de partida para crear las situaciones en que se encuentran ahora.

bobby audrey

El futuro brillante de Bobby contrasta con la mala fortuna que le cayó encima no sólo a Audrey, sino prácticamente a toda la familia Horne.

El drama ha regresado (¡por fin!) pero la actuación es, en la mayoría de las ocasiones, más matizada y menos melodramática (con la notable excepción de la escena del interrogatorio, en donde un estupendo Matthew Lillard berrea y rompe en llanto de manera incontrolable). La comedia cada vez es más efectiva. Aquí destacan, por supuesto, las escenas con Dougie Jones y Janey-E (Naomi Watts es la mejor actriz del elenco, superando incluso a Laura Dern, lo cual ya es mucho decir), que frustran a la mayoría, pero que a mí me hacen reír cada vez más. También son notorias las escenas del FBI, con las ocurrencias de Gordon, el sarcasmo de Albert, las poses de Tammy, y la grosería de Diane. Estos cuatro podrían hacer divinamente una sitcom. Por cierto, ni ellos ni “Dougie” Cooper han perdido una pizca de su devoción por el café, las donuts y el pie de cereza.

gordon cole

Ese Lynch es todo un pícaro, no sólo le dio más preponderancia al personaje de Gordon Cole, sino que además lo pone en escena junto a mujeres bellísimas como Chrysta Bell y Bérénice Marlohe.

El ritmo de la película es un punto de contención. Se mueve de manera caprichosamente lento, buscando frustrar a la audiencia hasta que pierde la paciencia. Los planos permanecen por mucho tiempo más de lo debido, creando un efecto de desconcierto que, en el mejor de los casos, es cómico, y en el peor de los casos, se vuelve insoportable. Desafortunadamente para Lynch, esta estrategia sólo le funciona a medias. Es evidente la razón por la que la utiliza, pero eso no quiere decir que esté bien, o que aporte algo al conjunto. De hecho, Twin Peaks sufre, porque para mantener este ritmo lento, rellenan tiempo en pantalla con números musicales o escenas irrelevantes, que cansan. Lo más irritante del asunto es que esta pérdida de tiempo es intencional, porque ideas son lo que tienen Lynch y Frost, y de sobra.

twin peaks part 8

No más basta con ver la parte 8, que cuenta el origen del mal que ha acechado nuestro mundo durante toda la serie, a través de una explosión de efectos visuales en donde el director hace gala de sus dotes pictóricas que crea paisajes surrealistas tan aterradores como bellos. La música de Penderecki completa su atmósfera pesadillesca. El trabajo de fotografía y dirección de arte, en especial en aquella especie de sala de cine de los 40, es maravilloso.

En general, esta nueva encarnación de Twin Peaks ha tenido una serie de altibajos, con momentos de brillo, y momentos para el olvido. Esta historia claramente no ameritaba tener 18 partes. En los 9 episodios que les habían planteado inicialmente hubieran podido haber hecho un trabajo más conciso y con más poder (a veces menos es más). Mi crítica no está orientada a desear obtener una resolución pronto a todas las preguntas, porque la serie original nunca se trató de resolver los misterios, y en realidad encontrar al asesino ni siquiera importaba, porque las tramas secundarias de los personajes eran mucho más entretenidas y cálidas.

La investigación se está llevando a cabo al ritmo que debe ser, y no tengo afán en que vuelva el agente Cooper, porque me estoy divirtiendo a lo grande con Dougie, pero la película está intentando conjugar demasiados elementos dispares sin encontrar el balance entre todos. Esto la vuelve irregular, y su carácter caótico e impredecible empieza a volverse desgastante a medida que pasa el tiempo. La serie original del 90 tuvo que hacer muchas concesiones, pero, en retrospectiva, esto le ayudó a mantener un tono más equilibrado (al menos hasta la primera mitad de la segunda temporada). Si allí coexistían la luz y la oscuridad, aquí lo que hacen es una especie de tregua.

Con todas sus limitaciones, es bueno que un programa de televisión busque retar y confundir a los espectadores, en estos tiempos en donde se cree que las series están a la altura del cine, aún cuando el 99.9999% de los creadores de contenido no se atreverían a hacer ni la mitad de lo que están haciendo Lynch y Frost. Su osadía no tiene igual. La esencia de Twin Peaks sí ha vuelto, pero no de la manera en que todos lo esperábamos. A veces nos alcahuetea a los fans, y a veces nos abofetea. Sin embargo, podemos estar seguros de que en las seis partes restantes tendremos un par de sorpresas más.

 

 

Night on Earth

Una noche en la tierra (1991)

Una antología de cinco historias, que suceden en cinco diferentes ciudades: Los Ángeles, Nueva York, París, Roma y Helsinki. Todas ocurren dentro de un taxi, e involucran únicamente al taxista y sus pasajeros.

Una película sencilla y sin mayores pretensiones que logra ser bastante entretenida. Jarmusch escogió estas cinco ciudades en particular en base a los actores con los que quería trabajar. Todos los personajes tienen rasgos pintorescos, y todos tienen sus historias particulares: la mayoría son cómicas, algunas son dulces, otras son tristes. Cada miembro del elenco, desde Winona Ryder hasta Matti Pellonpää, está muy bien en su papel. La mayor parte de la acción pasa dentro de los taxis, y consiste en las conversaciones que tiene el conductor con los pasajeros. A pesar de las sutiles variaciones tonales en cada situación, ningún segmento desentona con los otros.

night on earth

La fotografía de Frederick Elmes contribuye en gran medida a pintar la atmósfera de cada ciudad: Los Ángeles está envuelta en una bruma de ensueño, Nueva York tiene una apariencia áspera y sucia, los colores rojos y rosas le dan a París un dejo vagamente romántico, Roma se ve antigua con sus tonos terrosos, y los azules y blancos de Helsinki la hacen helada y melancólica.

Con planos de calles cualquiera se nos acaba de transmitir el aura de cada ciudad. No necesitamos ver la Estatua de la Libertad para saber que Nueva York es Nueva York, ni la torre Eiffel para saber que París es París. Casi lo mismo ocurre con las mini “tramas”, no tienen que ser una gran historia para que sean efectivas.

Una noche en la Tierra se empeña en buscar y celebrar las conexiones y similitudes entre todos los seres humanos, sin importar su raza, lugar de origen o clase social. Sume a la audiencia en estas historias tan particulares, atrapándolas al mostrarles lo universal que pasa dentro de las mismas. No hay una gran progresión dramática, ni grandes revelaciones, pero sí pequeños momentos e ideas que se quedan, flotando casi que en el aire, y que ponen a los personajes y espectadores a pensar. Y todo se desarrolla con un aire muy casual, la película en ningún momento se da ínfulas de importante ni de profunda. Al contrario, es muy divertida (qué taxistas tan malos, por cierto).

Cada segmento destaca a su manera particular: la actitud ruda de la taxista de Los Ángeles; la dulzura de Helmut, el inmigrante alemán; el tenso intercambio verbal entre la ciega parisina y el taxista negro; el personaje de Roberto Benigni y todo lo relativo a él (usa gafas oscuras de noche, y mientras habla, gesticula, ¡quitando ambas manos del volante mientras maneja!); y la triste historia del taxista finlandés, que le enseña una moraleja a sus ebrios pasajeros. A pesar de esto, la película funciona más como un todo, invitándonos a sentarnos y pasar un buen rato, como el que uno podría pasar charlando amenamente con un taxista. Una noche en la Tierra es un minimalista pero singular retrato de la noche en la ciudad, que exuda una frescura irresistible.

The Godfather

El padrino (1972)

La crónica de la lucha de la familia Corleone por mantener la supremacía en el mundo de la mafia. Don Vito Corleone, el patriarca de la familia, dedicado tradicionalmente a las apuestas, la prostitución, y la corrupción de sindicatos, se niega a entrar en el negocio de las drogas, porque afectaría su imagen ante los políticos y jueces de los cuales reciben favores. Esto afecta los intereses de las otras familias de la mafia, y en particular los de Virgil “El Turco” Sollozzo, quien atenta contra la vida de Don Vito para forzar a sus hijos a que cedan ante sus demandas. La respuesta de ellos es combatir el fuego con fuego, desencadenando una ola de violencia.

No soy partidario de analizar en exceso las películas, dándoles más significado del que los autores pretendieron darle. Sin embargo, en el caso de esta primera entrega del Padrino, lo merece. ¿Por qué? Porque de esta película se ha dicho de todo, y ha trascendido las décadas, hasta el punto de que hoy en día se le considera como una de las mejores películas de la historia, afirmación con la que no coincido del todo. Incluso El Padrino II me parece una película más redondeada, con incluso mejores actuaciones, y me gusta más.

vitoduelo

Se me hace más apropiada la interpretación de Marlon Brando cuando Don Vito se muestra más vulnerable que cuando está en la cima de su poder. Ese “mire cómo masacraron a mi muchacho” tiene más resonancia que la famosa secuencia del principio, donde atiende las peticiones de la gente.

Dudo que los productores y el personal que trabajó en la película hubiera llegado con la intención de hacer una obra maestra. Coppola inicialmente no quería adaptar la novela de Mario Puzo al cine, considerándola sensacionalista y barata. Y francamente, como novelista, Puzo es muy buen escritor de guiones. El diálogo es agudo, agudísimo, con muchas frases para el recuerdo. La trama, si bien es intrincada, no es muy concisa, debido a la naturaleza episódica de la película. Cada viñeta nos muestra una determinada faceta del mundo del crimen organizado. Como consecuencia de lo anterior, el ritmo sufre, y El Padrino termina siendo más una película de grandes momentos que un producto final que funcione como un todo. El hecho de que la película tenga un carácter coral, contribuye a esto, dado que tiene que darle igual prominencia a múltiples personajes a la vez.

padrino personajes

En base a detalles como una acción, un gesto, una mirada, o la manera de hablar, se caracteriza a un gran número de personajes, con pinceladas un poco vagas, pero efectivas.

El Padrino no sólo replanteó la manera en que se veía a los gángsters en el cine, sino que redefinió la manera en que los gángsters querían verse a sí mismos, fuera de la pantalla. La idea de unos criminales con códigos de honor, que se comportaban como hombres de negocios aún cuando ordenaban la muerte de una o varias personas, resonó dentro de la cultura popular. Los temas de la violencia, la riqueza y el machismo, explorados a profundidad, seguramente dieron rienda suelta a las fantasías de poder de muchos espectadores. Esa combinación de bravura y crueldad, junto con fidelidad a los propios principios, hizo de este grupo de criminales unos antihéroes de una estatura gigantesca. Cada acto de violencia en El Padrino, por espantoso que sea, siempre es racionalizado bajo la máxima de “es cuestión de negocios”. Esto le permite a todos los mafiosos seguir creyendo que están manteniendo sus principios, más cuando confrontan sus actos con los de una sociedad corrompida hasta la médula por el deseo del poder.

senadores presidentes michael corleone

– “Mi padre no es diferente de ningún hombre poderoso, como un senador o un presidente.”
– “Qué ingenuo suenas. ¡Los senadores y los presidentes no asesinan gente!”
– “Vaya. ¿Quién es el ingenuo, Kay?”

La primera línea de diálogo de la película (“Yo creo en América… América ha hecho mi fortuna”) es el credo de este grupo de inmigrantes, para el cual lo más sagrado es el dinero. La codicia los mueve, los impulsa a matarse entre sí, a competir, todo con tal de conseguir el anhelado poder. Toda su cosmovisión gira en torno al enriquecimiento. Dentro de ella, los hombres asumen firmemente su rol de proveedores, y esperan que las mujeres cumplan con sus roles de cocinera, amante y criada, manteniendo así los valores tradicionales. Así, aspiran llegar a la cima. Es el camino que escogieron, y no hay desviación de él (Michael, la única persona que parecía destinada a salvarse, se condena aún más que ninguno). No importan los medios que se utilicen para ese fin, lo que importa a cada uno es asegurar el bienestar propio y el de los suyos. Pensando que hacen las cosas por un bien mayor, pueden sentirse mejor al cometer actos inmorales.

sollozzo tom hagen

“No me gusta la violencia, Tom. Soy un hombre de negocios. La sangre resulta muy costosa.”

Una película de mafiosos se convierte en una especie de prisma a través del cual la sociedad estadounidense (y por qué no, la sociedad capitalista en general) se mira a sí misma, porque no se necesita ser un traficante ni matar gente para untarse de la corrupción del sistema del cual todos hacen parte. Las audiencias pueden empatizar con Don Vito, porque era un hombre que buscaba un futuro mejor para sus hijos, aunque tuviera que hacer cosas repugnantes, porque en últimas así lo hace prácticamente todo el mundo. Él logró ser un criminal millonario, y su poder nunca decayó, aún manteniendo resquicios de honorabilidad, que, si bien son de matices ambiguos, son señalados durante el curso de la película. Don Vito es, pues, un hombre al que seguir, de acuerdo con la mentalidad económica e individualista del hombre contemporáneo, porque logró una especie de equilibrio entre sus implacables asuntos de negocios y su devoción a su familia.

Los ecos del estilo de vida de la mafia resuenan por toda la sociedad, aún cuando la película, sin emitir juicio de valor alguno, muestra una moral turbia, llena de contrastes y contradicciones. El Padrino es realista, pero inevitablemente romantizada. Termina convirtiéndose inadvertidamente en una alegoría. No encuentro otra justificación para su trascendencia, aún cuando no es una película perfecta. Tal vez su falta de concreción permita que los espectadores interpreten miles de cosas diferentes y dispares de ella, y que sigan hablando de ella aún luego de décadas desde su estreno. Lo único en lo que puede haber un consenso, más allá de toda interpretación, de todo título, de toda mención de honor, es que El Padrino es uno de los retratos de la ambición más poderosos que se hayan hecho en el séptimo arte.

 

Žert

La broma (1969)

Ludvik Jahn es expulsado del Partido Comunista por una broma que le hace a una muchacha que le gusta. Es enviado a trabajar en las minas durante muchos años. Décadas después de salir, vuelve a su pueblo natal, para buscar venganza de su antiguo amigo Zemanek, quien fue el encargado de expulsarlo del partido. Para ello, seduce a su esposa, Helena.

Una mordaz crítica contra el totalitarismo del sistema comunista, igual que la novela de Milan Kundera en la que está basada (quien coescribió el guión). Se vale del montaje para interconectar varias líneas de tiempo paralelas, creando una narrativa no lineal con un efecto discordante, casi caótico, al cual le da orden la voz en off de Ludvik, quien narra los acontecimientos. La música es usada de manera deliberada e irónica, contrastando canciones que hablan de alegría y libertad con escenas de opresivos trabajos forzosos.

ludvik expulsion bautizo

En el presente, Ludvik asiste a una “ceremonia de bienvenida” en donde inician a los niños en el camino del Partido. En el pasado, Ludvik es expulsado del partido, y sufre el desdén de su novia y sus amigos. A través de opposing shots algo inusuales, el pasado y el presente se hacen uno solo.

La película es bastante explícita en su crítica al totalitarismo, que anula la libertad de los individuos, obligándolos a seguir una ideología hasta el punto en que se convierte en un dogma. Uno de los personajes se suicida porque prefiere la muerte antes que vivir fuera del Partido, que se vuelve una especie de religión. Incluso las tradiciones folklóricas como la música y las celebraciones, asimiladas por el partido, se distorsionan, pierden su sello distintivo, y se vuelven homogéneas. Por otra parte, el protagonista es un hombre muy cínico, cuya vida se vuelve un chiste absurdo por culpa de su egocentrismo y sus malas decisiones. No está dispuesto a olvidar la injusticia que sus antiguos amigos cometieron contra él, pero, luego de tantos años, su venganza queda reducida a nada, porque Zemanek no le pide disculpas por haberlo echado, y en el proceso sólo hiere profundamente a una mujer inocente.

kostka broma

“Aún no los has perdonado. Culpas a toda la humanidad. Un mundo sin perdón… es el infierno.”

En contra de La Broma se puede decir que avanza demasiado rápido, omitiendo múltiples detalles en cuanto a la caracterización de los personajes y el despliegue de la historia. Dura tan solo una hora y diecisiete minutos, pero si se hubiera tomado las cosas con más calma, hubiera llegado a ser una obra más redondeada, más completa. Probablemente llegue a desconcertar incluso, más para quien no conoce la novela. Aún así, su carácter frenético hace que la denuncia que hace del régimen sea más enfática, más llena de sorna. Sus experimentos estilísticos son llamativos y efectivos, a pesar de que puedan parecer algo obvios. Una curiosidad, que debería interesar a los espectadores que buscan películas que ataquen el extremismo político.

Mujō

Mujō (1970)

Masao es el hijo de una familia millonaria, que no quiere seguir la vida de empresario de su padre. Prefiere ir a aprender a esculpir estatuas budistas. Su hermana, Yuri, no se ha casado, y Masao no comprende por qué deben conseguirle un esposo con tanto afán. Sin embargo, en realidad él desea a su hermana, por lo que eventualmente nace una relación incestuosa entre los dos.

Un drama transgresor, con resultados mixtos. La cámara juega mucho con la inclinación de los ángulos, con el movimiento sobre y alrededor de los personajes, y muchos acercamientos a los rostros de los personajes (a lo Bergman). Hay muchas sombras y planos casi que en completa oscuridad. Más que reflejar la transitoriedad de la vida, todos estos aspectos parecen mostrar en realidad el perturbado mundo interior del protagonista, quien por lo demás es un personaje planísimo, como todos. Entre otras cosas, la película se siente el doble de larga de lo que en realidad es, porque el ritmo es lentísimo, en especial durante los dos primeros tercios, que hablan casi exclusivamente del drama familiar de Masao y Yuri. Todo el contenido existencialista entra abruptamente durante el último tramo, lo que le quita cohesión al conjunto final.

mujo 1970

Es destacable el manejo del sonido y la música durante los momentos más importantes de la historia.

Las ideas que expone la película son muy provocadoras, pero no son particularmente profundas. A simple vista, uno puede pensar que el protagonista tiene razón en afirmar que la concepción budista del cielo en realidad significa la nada, porque no hay felicidad, y que, dado que no es un lugar en el que valga la pena estar por toda la eternidad, no existe razón para no entregarse a todos los placeres carnales. Una idea que tendría más solidez si no fuera por la concepción maniquea de la felicidad que tiene Masao, la cual solo se limita a satisfacer sus deseos.

mujo estatua

Se puede decir que triunfa al invitar al espectador a reflexionar sobre la creencia budista, (más aún si se adhiere a ella) pero nada más.

La secuencia del final, con el pez gigante y las piedras, enturbia el significado de los acontecimientos de la película, dando pie a múltiples interpretaciones. El pez puede ser la muerte, el sufrimiento, el sinsentido de la vida, el absurdo de las creencias religiosas, o tal vez, la culpa, que Masao trata de eliminar al sentirse más allá del bien y del mal. Si uno mira más a fondo, verá que en realidad el protagonista está tratando de racionalizar y justificar sus perversiones sexuales dándoles una trascendencia filosófica que en realidad no tienen. Masao en realidad es un hijueputa que destruye la vida de todos los que lo rodean. Y el incesto está mal, incluso dejando a la religión y a la moral de lado, porque ni siquiera ofrece una ventaja evolutiva. No somos la única especie que lo evita. Punto.

La película trata de ser como las de Bergman, visual y temáticamente, pero se queda corta, a pesar de que dura el doble (la cuestión incestuosa recuerda a Como en un espejo), y si bien tiene éxito al ser escandalosa, instigar al espectador y “ponerle el dedo en la llaga”, pudo haber llegado a una conclusión más satisfactoria, más redondeada. Es tan incendiaria que al final no deja nada, ni cenizas. Sin embargo, su carácter estilizado hace que no sea carente de interés, a pesar de que no es la obra maestra escondida que algunos (en Internet, hasta donde sé) han pretendido ver.