This Is Spinal Tap

This Is Spinal Tap (1984)

La banda de hard rock Spinal Tap se prepara para embarcarse en su primera gira por los Estados Unidos. Al mismo tiempo, enfrentan la censura por la controvertida portada de su nuevo álbum, que previene que éste sea vendido masivamente. El cineasta Marty DiBergi realiza un documental que muestra la larga  historia de altibajos de la banda, sus fuentes de inspiración, y las situaciones que viven durante la gira.

Una de las sátiras sobre el mundo del rock & roll más icónicas que se hayan hecho jamás, porque sus personajes no son payasos que explotan los clichés rockeros de manera facilona, sino que adoptan la conducta de unos músicos de verdad, que se toman su arte en serio (tan portentosos que todos hablan con un marcado acento británico), aún cuando es estrafalario y de mal gusto. La principal fuente del humor de la película proviene del hecho de que los miembros de Spinal Tap se ven a ellos y a la realidad a través de su perspectiva distorsionada, y no están conscientes de lo ridículos que son. El diálogo, en su mayoría improvisado por los tres actores principales (todos ellos insuperables), es guiado por unos chistes visuales muy bien planteados y ejecutados.

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Destacan los conciertos de la banda, en los que siempre algo sale mal, de la manera más absurda.

Spinal Tap ridiculiza los delirios de grandeza de las bandas de hard rock y heavy metal de principios de los 80, junto con otras cosas típicamente rockeras como las estupideces que ponen las bandas en sus letras y en las portadas de sus discos para causar controversia, su música rimbombante llena de virtuosismo innecesario, su machismo, y su pretenciosidad, que los lleva a creer que su música es trascendental, cuando en realidad es, en muchos casos, unidimensional. Pero al mismo tiempo, humaniza a estos delirantes músicos, mostrando sus luchas, lo difícil que ha sido para ellos proseguir con su carrera. Los personajes tienen la suficiente humanidad como para que incluso las bandas de hard rock de la vida real (como Dokken o Metallica) se identifiquen con su lucha, a lo que también contribuye el (paradójico) realismo de las situaciones que enfrentan.

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“Mis solos son mi marca distintiva.”

Si bien Spinal Tap empieza a perder un poquito de fuerza hacia el final (a pesar de que dura menos de 90 minutos) mantiene un nivel constante en cuanto a sus chistes. Destaca adicionalmente por no hacer predecibles chistes sobre las groupies, el alcoholismo o la adicción a las drogas de los miembros de la banda, lo que le añade aún más dignidad a los personajes. Es más interesante ver el conflicto entre la novia del cantante y el resto de la banda. Ingeniosa y mordaz, pero nunca cruel u ofensiva (en el mal sentido de la palabra), puede ser disfrutada por todo el mundo, pero especialmente, es de visionado obligatorio para cualquier rockero/metalero.

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Lo and Behold: Reveries of the Connected World

Lo and Behold: Reveries of the Connected World (2016)

Werner Herzog entrevista a múltiples personalidades que influyeron sobre el desarrollo de la Internet y la inteligencia artificial, con el fin de presentar la historia, evolución, impactos tanto positivos como negativos, y perspectivas a futuro de estas tecnologías.

El impacto que ha causado la Internet sobre la existencia humana está haciéndose cada vez más evidente, y en el futuro, dicho impacto no sólo será mayor, sino que tendrá implicaciones mucho más inquietantes. Herzog decide abordar un tema tan amplio y complejo desde diferentes perspectivas, dividiendo el documental en 10 capítulos. Si bien esto le quita algo de cohesión a la película como un todo, le permite al espectador ver tanto las fascinantes posibilidades del Internet como los peligros y perjuicios que puede causar. Sin emitir juicios definitivos, ni sentencias, incita más a hacerse preguntas que a responderlas. Herzog logra empatizar de una manera particular con sus entrevistados, lo que enriquece el contenido y las ideas que emergen de las entrevistas. Sus inusuales apuntes, que frecuentemente desconciertan a los entrevistados, resultan tanto divertidos como ingeniosos.

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“Espero que tengamos un equipo de robots lo suficientemente competente, listo e inteligente para derrotar a los campeones mundiales de la FIFA en 2050.” – “¿Mejores que Messi, Ronaldo o Neymar?” – “Suena difícil, pero lo podemos lograr.”

No resulta exagerado decir que Internet ha modificado de manera inexorable la manera como el hombre se relaciona con sus congéneres y con el mundo que lo rodea. Grandes ideas pueden surgir en medio de comunidades virtuales, la difusión instantánea de la información permite estar más consciente de los sucesos a nivel global, y las nuevas tecnologías pueden facilitar la vida de innumerables maneras. Sin embargo, la inmersión en estos mundos virtuales puede dar pie a la creación de fantasías solipsistas que pueden causar serios daños a una persona, o pueden usarse para difamar, esparcir información falsa, o secreta. Consciente o inconscientemente, el ser humano puede utilizar esta plataforma digital para hacer el mal, lo cual resulta alarmante, dado que, sin notarlo, nuestra sociedad moderna es cada vez más dependiente de la misma. Cada vez dejamos muchas más cosas sobre nosotros mismos en la red. ¿Y si la tecnología en que hemos depositado tanto de nosotros comienza a pensar por sí sola? ¿Qué riesgos podría acarrear para nosotros como especie el jugar a ser dioses, por medio de la creación de conciencias artificiales?

A nivel netamente personal, mi conclusión es que las herramientas digitales deben ser usadas con precaución. A pesar de sus posibilidades aún no descubiertas, los riesgos (desde la dependencia de las mismas, pasando por la alienación social, hasta el uso de información extraída de Internet para ejecutar actos terroristas o de guerra) de estas tecnologías no han sido adecuadamente dimensionados. Sin embargo, los maravillosos sucesos que han sido posibilitados por la Internet impiden rotundamente el condenarla. Tal vez sea mejor admirarla con reverencia, desde una distancia, como lo hace Lo and Behold.