In Bruges

En Brujas (2008)

Ray es un sicario irlandés al que le encargan el asesinato de un sacerdote. Accidentalmente, termina matando a un niño junto con el clérigo. Por ello, le ordenan huir a Brujas, en Bélgica, con su amigo Ken. Allí, el par debe esperar las órdenes de su jefe Harry, pero el propósito de su misión tiene un giro inesperado.

El primer largometraje del dramaturgo Martin McDonagh es una memorable mezcla entre comedia negra y película de gángsters, en donde el ingenioso guión se lleva los aplausos. El diálogo es agudo y muy cómico, y las situaciones de la trama son impredecibles. Hay varias ocasiones de humor visual bien logradas. Colin Farrell está estupendo en un papel protagónico de muchas facetas, que se debate entre el fastidio y el desinterés hacia un lugar histórico, la timidez de alguien que se acaba de enamorar, la culpa de alguien que ha hecho algo horrible por accidente y las tendencias suicidas que desencadena la incapacidad de lidiar con dicha culpa. El resto del elenco también hace un gran trabajo, con Brendan Gleeson representando a un hombre gentil y compasivo (a pesar de su oficio) y Ralph Fiennes trayendo a la vida a un irascible y grosero Harry, que resulta ser un gran villano.

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– “Harry, eso es un puto objeto inanimado.”
– “¡TÚ ERES UN PUTO OBJETO INANIMADO!”

Con todo, la película llega a volverse un poco desequilibrada, en la medida en que sus abruptos cambios de tono pueden llegar a ser chocantes. Es demasiado cómica para que ocurran momentos tan sangrientos (en especial durante el clímax) sin que estos se sientan fuera de lugar. Afortunadamente, el trabajo de los actores hace todo el asunto lo suficientemente creíble. La temática de En Brujas es bastante particular, cuestionando la validez de los principios morales de este grupo de hombres, que buscan mantener su honor a toda costa, a pesar de que son asesinos a sueldo. Solo la culpa, aceptada en el sentido más católico del término, es lo que permite la redención, y por consiguiente la salvación del hombre. Por lo demás, la ciudad de Brujas tiene una connotación casi que de purgatorio, un lugar detenido en el tiempo, en donde los personajes expían sus pecados.

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Las nociones de culpas, expiación, purgatorio y demás conceptos asociados al catolicismo son reforzados por la presencia de iconografía religiosa en ciertos puntos a lo largo del film.

En Brujas combina varios elementos diversos para crear una obra idiosincrática, que a pesar de no ser perfecta, es muy entretenida e inteligente, y tiene muchas frases y escenas memorables, que podría citar, pero no lo haré porque no se las quiero arruinar al que no haya visto la película. Imperdible.

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Down by Law

Down by Law (1986)

Zack y Jack son dos hombres que por andar en malos pasos, terminan arrestados por crímenes que no cometieron, y compartiendo la misma celda. Allí pronto da a parar un tal Roberto, un inmigrante italiano que a duras penas puede hablar inglés. Pronto, los tres buscarán huir de la prisión.

Probablemente la película sobre un escape de prisión menos tensa que se haya hecho, Down by Law es una comedia seca enfocada en las interacciones de los personajes. Roberto Benigni se roba el show, interpretando a un personaje muy simpático, en contraste con los personajes de Tom Waits y John Lurie, que bien podrían ser figuras de cartón y el resultado final no cambiaría mucho. La contribución de este dúo con respecto al aspecto musical de la película resulta mucho más meritoria. El ritmo avanza lentamente, deteniéndose en las actividades que realizan los personajes, sin ninguna preocupación por una especie de tensión narrativa o algo que se le parezca. En consecuencia con todo lo anterior, este empieza a flaquear cuando no está Benigni en pantalla.

down by law

Robby Müller hace un gran trabajo en la dirección de fotografía. La atmósfera de los bajos mundos de New Orleans y de las marismas del estado de Louisiana está muy bien construida, gracias al uso de planos generales que resaltan el entorno en donde se encuentran los personajes.

Down by Law se asemeja a una anécdota contada por algún conocido. Su carácter es casi como de cuento pintoresco, en donde algo que podría ser sensacionalista ocurre de la manera más casual. Probablemente se encuentren alusiones a la decadencia de la civilización y a la falta de un futuro o un rumbo fijo para los personajes, pero en realidad la película no se fija mucho en ellas, y por lo tanto, los espectadores no tendrían por qué hacerlo. Ni siquiera las cosas que, convencionalmente, podrían ser importantes en una película sobre prisioneros, tienen relevancia acá. No hay retribución contra la gente que hizo que Zack y Jack terminaran en la prisión, ni redenciones de ningún tipo, ni una planeación meticulosa del escape. El foco del film está en disfrutar de las conversaciones, de las situaciones, de las circunstancias del día a día.

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“Hemos escapado, como en las películas americanas.”

Eso es, en pocas palabras, Down by Law. Minimalista, relajada, divertida y optimista. Demanda la paciencia del espectador pero no lo pone a pensar en grandes conceptos, y en lugar de ello, lo invita a permanecer fijado en el eterno presente que discurre en cada plano.

Bring Me the Head of Alfredo García

Tráiganme la cabeza de Alfredo García (1974)

La hija de un poderoso terrateniente mexicano conocido como “El Jefe” queda embarazada de un hombre que la abandona. El hombre resulta ser un tal Alfredo García. El Jefe promete darle un millón de dólares a la persona que le traiga la cabeza de García. Dos sicarios norteamericanos contactan a Bennie, un exsoldado gringo que trabaja en un bar en México, y le encomiendan la tarea. La novia de Bennie, Elita, le revela que García murió hace poco tiempo en un accidente de tránsito. A Bennie lo emociona el prospecto de ganar dinero sin tener que tomarse la molestia de matar a García, pero Elita trata de convencerlo de que no busque la cabeza.

Escabrosa película que mezcla elementos del cine de acción, el western, la road movie, el drama y hasta el romance, situada en un mundo de criminales, prostitutas y borrachos, romantizado hasta el punto de que adquiere una extraña belleza. La cámara se queda contemplando el paisaje mexicano, su tierra roja, sus árboles, sus cactus, sus pueblos de casas viejas, sus tiendas y sus bares. Casi se puede sentir el calor, la sed y el polvo cubriendo la piel al ver esta película, que avanza al ritmo de una procesión fúnebre, acompañada de canciones mexicanas. Es un lento viaje hacia las tinieblas, que desemboca en la catástrofe. La quietud de la película es sacudida por sus estallidos de violencia, donde se suceden planos de los cuerpos cayendo en cámara lenta y de las balas destrozándolo todo.

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Warren Oates e Isela Vega hacen un gran trabajo en sus papeles, el primero representando a un perdedor, canalla pero carismático, que cuestiona todo el tiempo el valor de su vida, y busca darle algo de sentido, la segunda, mostrando a una mujer que a pesar de su oficio, es el personaje más moral de la película.

A pesar de la naturaleza hipermasculina y misógina de la película, los códigos y patrones de comportamiento de los machos se ven subvertidos, hasta que se tornan contra ellos mismos. El Jefe quiere matar a su yerno porque abandonó a su hija, pero le emociona la perspectiva de tener un nieto varón. Al final, a él también le cae el peso de sus actos. La idea de la venganza, en particular, es llevada hasta sus últimas consecuencias. La cabeza cercenada de Alfredo García es una metáfora que representa su futilidad. Al vengador sólo le interesa su retribución, el ver destruido a su adversario cueste lo que cueste, así destruya las vidas de todos quienes se interpongan en su camino. El personaje de Bennie también llama la atención por su complejidad, y por el hecho de que sus motivaciones cambian a lo largo de la película. Inicialmente decide comprometer sus principios por dinero, pero al ver y sentir las consecuencias de sus actos, busca venganza (al igual que el Jefe), hasta arrepentirse y buscar desesperadamente una redención final. Como suele suceder en el cine de Peckinpah, este último intento de redención fallido acaba en sangre. El plano final es sutilmente horroroso. A lo largo de la película mueren decenas de personas, de manera absurda.

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“¿Por qué? Porque se siente bien.”

Sin las restricciones de los estudios de Hollywood, Peckinpah pudo llevar su libertad creativa hasta sus últimas consecuencias, creando una obra apasionante, pero barbárica. La violencia es estilizada porque es reconocida como un impulso arraigado en el hombre desde épocas muy primitivas, pero no es mostrada como un espectáculo. Aquellos momentos se prolongan para resaltar lo repentinos que resultan, y la devastación que dejan a su paso. Ver la película puede dejar al espectador abatido, y con una tristeza profunda. En el viaje para recuperar la cabeza de Alfredo García, Bennie pierde toda esperanza. Así, la obra se convierte en una elegía a este personaje, un malandrín cuya vida, a pesar de estar rodeada de vicios, merecía tal vez mejores cosas.

 

 

Scarface

Caracortada (1983)

Tony Montana es un ex convicto cubano que busca refugio en los Estados Unidos. Al matar a un antiguo político exiliado, un narcotraficante no sólo le concede su permiso de residencia, sino que lo lleva a trabajar para él. Movido por su ambición, Montana empieza a ascender de reputación como uno de los traficantes más poderosos de Miami, destruyendo a todo aquel que se cruza en su camino.

Una película de gángsters en donde todo, desde la histriónica actuación de Al Pacino en el papel protagónico, pasando por el extravagante diseño de producción, la violencia explícita, el lenguaje soez, el uso de drogas, la música pop con sello ochentero, y hasta su desmesurada longitud (de la cual se pudieron haber cortado unos 30 minutos sin problema), gira en torno al exceso. Scarface no romantiza un estilo de vida criminal. Busca cansar. Hastía. Refleja el progresivo descontento de Montana con su riqueza, y su progresiva decadencia. Paradójicamente, entretiene, principalmente gracias a que el guión de Oliver Stone es supremamente ingenioso (me sé de memoria como la mitad de los diálogos).

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Ayuda también el hecho de que las secuencias de acción están impecablemente montadas y brillantemente ejecutadas. Es en estos momentos en donde Scarface aprovecha de la mejor manera posible recursos como el movimiento de cámara y los cortes para generar no sólo tensión, sino agitación en el espectador.

De este modo, la actitud gallarda de Montana, y su historia de ascenso y caída, terminan haciendo de la película un verdadero espectáculo (que por desgracia, pierde algo de su poder gracias a tramas secundarias y secuencias que no aportan mucho al conjunto, convirtiéndose en meras digresiones que a veces ni ayudan a desarrollar los personajes). Con respecto a cuestiones de fondo, no hay mucho que discutir, más allá del obvio mensaje de “el crimen no paga”. A pesar de lo exagerado de su actuación (que es casi el polo opuesto del trabajo que hace en la saga del Padrino), Pacino hace un destacable trabajo mostrando la perdición moral de su personaje, que se consume por su ambición materialista.

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“Son cubanos como tú los que les dan un mal nombre a nuestra gente, a la gente que viene aquí, trabaja duro y mantiene su buen nombre.”

El carisma de Tony Montana, cuyas frases se han vuelto casi que slogans, lo convirtió en una figura icónica del cine de gángsters (algunos erróneamente lo han visto como una especie de modelo a seguir, vaya miopía). Scarface ha acumulado una gran cantidad de fanáticos a lo largo de los años, y con merecida razón. A pesar de sus limitaciones y de su pomposidad, atrapa y cautiva con su intensidad (la balacera final tiene que ser una de las mejores secuencias de acción jamás filmadas.), que no ha disminuido con los años. Su narcoestética resulta, a pesar de sí misma, fascinante.

The Wolf of Wall Street

El lobo de Wall Street (2013)

La historia de Jordan Belfort, un corredor de bolsa que se hizo multimillonario con su compañía Stratton Oakmont, vendiendo acciones a un precio mucho más alto del que tenían en el mercado, por medio de tácticas agresivas de venta orientadas a convencer a los clientes de comprar, sea como fuere. Belfort y sus empleados, aparte de vivir como reyes, gastaban gran parte de su fortuna en prostitutas, drogas y fiestas descontroladas. Pero cuando el FBI les sigue la pista, las cosas se complican para todos los involucrados en Stratton Oakmont.

Controvertida película biográfica en donde Scorsese revisita algunos de sus temas habituales, exagerándolos hasta el extremo de la caricatura. El título tiene connotaciones casi metafóricas, porque a lo largo del film se exponen algunas de las conductas más bajas, animalísticas y bestiales del ser humano, en un festín casi interminable de la degradación. Belfort, luego de ser apodado como “el Lobo”, se refiere a sus empleados como “sus asesinos” o “su jauría”. Son gente completamente deshumanizada por la codicia y el deseo de obtener cada vez más dinero.

El exceso es el corazón mismo del Lobo de Wall Street: dura 3 horas (pero su ritmo, casi videoclipero, hace que se pasen en un santiamén); tiene numerosos y prolongados travellings en donde se muestra el ajetreo, la fastuosidad y la decadencia del mundo de Belfort, siempre con él al frente de todo; una narración en off imparable, casi que intrusiva, en donde el protagonista nos “vende” a la fuerza su visión de mundo; unos personajes que hablan usando un lenguaje soez en extremo mientras van de orgía en orgía; teniendo sexo con prostitutas de gama alta, media y baja, usando drogas experimentales y/o vencidas, haciendo estragos dentro de las propias oficinas, mientras suenan de fondo canciones de rock para animar la fiesta.

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Liderando el desfile de la depravación está un histriónico Leonardo DiCaprio en el papel protagónico, en el que vocifera, gesticula, da discursos, y exagera su interpretación para efecto cómico.

Al hacer una lectura superficial de El Lobo de Wall Street, se puede llegar a la conclusión de que es una obra nauseabunda, que no hace sino glorificar la vida de un individuo despreciable. Esto ignora el hecho de que Belfort cuenta su historia desde su perspectiva, la de un hombre egocéntrico, codicioso, con delirios de grandeza, sin ninguna consideración por los demás (deliberadamente se omite cualquier alusión a las víctimas de los esquemas fraudulentos de Stratton Oakmond). A estos hombres millonarios se les ridiculiza mostrándolos como unos completos degenerados, sin ninguna virtud ni valor moral que los redima. A esto contribuye el humor pueril y grotesco (pero efectivo) que domina la película.

belfort dinero

“Verás, el dinero no sólo te compra una mejor vida, mejor comida, mejores carros, mejores mujeres. También te hace mejor persona. Puedes hacerle una donación generosa a la iglesia o partido político de tu preferencia. Puedes salvar al puto búho moteado con dinero.”

El Lobo de Wall Street es una crítica bastante irónica (pero nada sutil) al sistema capitalista, en donde el dinero no sólo es la droga más adictiva de todas, sino que se hace indispensable para la subsistencia. No sólo Belfort es adicto. Todos los que invierten en Wall Street lo son, porque esperan ver multiplicadas sus ganancias en proporciones irreales y conseguir más plata de la que ya tienen. Los corredores de bolsa saben que tal cosa es imposible, que toda esa fortuna de los inversores es algo que existe sólo en el papel, pero se aprovechan de esto para prometerle a sus clientes rentabilidades más altas y ganarse jugosas comisiones. Su negocio es motivar a la gente, echándoles el cuento de la “independencia financiera” y de que es posible tan ricos como ellos, si hacen lo que ellos dicen. Engañan para quitarle a los demás lo que tienen, y conseguir un beneficio propio. Porque así funciona el sistema. Nadie se hace rico trabajando honestamente. Hay que hacer trampa para poder ganar más, sin parar, hasta tener tanto dinero que no se sabe qué hacer con él.

lobo despedida soltero

Y en últimas, los personajes viven persiguiendo sus sueños de ambición para no hacer otra cosa que convertirse en bestias que tragan, follan, y se intoxican todo el tiempo, sin parar, sin tomar un descanso, haciendo del exceso lo habitual, volviéndolo una rutina, casi que irrisoria.

La película resulta incomprendida, porque su mayor atractivo es, a su vez, su gran defecto, dependiendo de la perspectiva que tenga quien la vea (claro que lo mismo se podría decir de todas las películas, pero en fin). Busca generar una sensación de hastío en la audiencia. No toma un punto de vista moral con respecto a lo que presenta (prefiere darle herramientas al espectador para que lo haga), eligiendo simplemente dotar a las situaciones de una comedia tan cruda y repugnante como hilarante e histérica. El hecho de que exista gente que idolice a Belfort, quiera vivir como él, y esté de acuerdo con su visión de mundo simplemente es otro reflejo de lo enfermos que estamos como sociedad, a nivel global. Porque él es nada más ni nada menos que el criminal más perverso, rico y poderoso que ha mostrado Scorsese en alguna de sus películas. No necesita recurrir a la violencia física, su única arma es su lengua. Y con ella roba más que ninguno.

Bad Lieutenant: Port of Call New Orleans

Bad Lieutenant: Port of Call New Orleans (2009)

Terence McDonagh es un policía que sufre dolores de espalda de manera permanente, adquiridos al rescatar a un prisionero durante el huracán Katrina. Para lidiar con su malestar, se vuelve adicto a los medicamentos, al sexo, y a las apuestas. Cuando una familia de inmigrantes africanos es asesinada, McDonagh queda al frente del caso, que involucra a un traficante de drogas conocido como Big Fate. Ante los tropiezos que se presentan en la investigación, el teniente empieza a adoptar métodos poco ortodoxos.

La versatilidad de Herzog se pone de manifiesto en esta enloquecida película policíaca, en donde realiza un estudio de uno de sus típicos personajes: un hombre que llega a extremos insospechados para conseguir su objetivo, teniendo a todo el mundo en contra suya. A su vez, TBL:PoCNO es una especie de sátira estrafalaria de las convenciones de las típicas películas de policías rudos que no siguen las reglas pero terminan atrapando al malo de todos modos. Nicolas Cage le da vida a este teniente corrupto, en la que constituye una de sus actuaciones más destacables. McDonagh es un tipo amoral y despreciable, de temperamento violento, al borde de la locura por su adicción a las drogas, y sin ninguna consideración por los demás. El histrionismo de Cage lo hace genuinamente malvado, pero también chistoso a más no poder.

cage bad lieutenant

“Todo lo que tomo es recetado. Menos la heroína.”

La acción se desarrolla en un mundo definido por la corrupción y el absurdo, donde las catástrofes son el pan de cada día. Las escenas exteriores casi siempre ocurren en barrios marginales, que han sufrido el paso del huracán. Las tomas de las iguanas y los caimanes en primer plano se diferencian mucho del resto de la película, siendo filmadas con una temblorosa cámara en mano que sigue persistentemente el rostro de los reptiles. Los animales corren rampantes a lo largo de TBL:PoCNO, ¿tal vez son un símbolo del caos? ¿O del trastorno del protagonista? Su inclusión resulta enigmática, y se destacan sobre las otras, porque hacen que la película resulte más demente, si bien, por la mayor parte, es bastante lineal, y la trama está bien construida. Las disrupciones provienen por parte del humor negro que hace parte de todas las situaciones (y que principalmente se deriva del comportamiento de sus antisociales personajes).

nicolas cage iguana

♫ Release me
If you don’t need me, if you don’t want me
Oh, baby, why don’t you just let me love again? ♫

La gran ironía de la película es que McDonagh se toma en serio su trabajo, y de veras le importa capturar a los narcotraficantes y llevarlos ante la justicia, siendo él mismo un criminal en toda regla. Aún más alarmante es el hecho de que absolutamente nadie coopera con la justicia, ni los testigos siquiera, y de que la gente con buenos abogados o contactos en la política pueda simplemente ignorar la ley. Ante una situación como la que enfrenta el teniente, no le queda otra opción que combatir fuego con fuego. Casi que el espectador se ve obligado a simpatizar con él, aún viendo todos los abusos que comete, desde amenazar a un par de abuelitas, hasta chantajear a un jugador de fútbol para obligarlo a que logre el resultado que lo favorezca en las apuestas.

Claro que el carisma de Cage ayuda, y verlo haciendo el mal casi que con júbilo es divertidísimo. Casi tan divertido como el saber que todo le sale bien, sin importar lo que haga. Él es el “bueno” de la película, después de todo, y por regla el bueno tiene que ganar como sea. Esto hace de TBL:PoCNO una cuasiparodia desenfrenada, que poco tiene que ver con Bad Lieutenant de Abel Ferrara.

Ascenseur pour l’échafaud

Ascensor para el cadalso (1958)

Florence Carala y Julien Tavernier son amantes. Juntos planean matar del esposo de ella, un industrial millonario quien, a su vez, es el jefe de Tavernier. Éste sube por una cuerda hasta la oficina del señor Carala, lo mata, y arregla la escena del crimen para que parezca un suicidio. Al momento de alejarse del lugar, se da cuenta de que se olvidó quitar la cuerda por la cual subió a la oficina. Regresa al edificio de oficinas y sube al ascensor, pero el guardia de seguridad apaga la energía. Julien se queda atrapado en el ascensor. Como si fuera poco, dos adolescentes roban su auto.

Emocionante noir con un estilo que tiene ciertas particularidades. La principal es la manera en que utiliza la luz para crear tensión, y enfatizar las angustias específicas de los personajes. Tanto la luz intermitente que alcanza a penetrar el ascensor en tinieblas, como la que ilumina a los policías y al personaje de Maurice Ronet durante el interrogatorio (mientras deja el resto de la habitación en completa oscuridad), y aquella que ilumina natural y descuidadamente la cara de Jeanne Moreau mientras esta vaga frenéticamente por la París nocturna, buscando a su amante desaparecido, tienen una función narrativa.

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Es interesante la manera en que se juega con la profundidad de campo mientras Moreau deambula por las calles. Ella llega a entrar y salir de enfoque en un mismo plano. De manera visual, se nos transmite el desconcierto y ansiedad que siente su personaje.

El otro aspecto a resaltar es la música, a cargo del mismísimo Miles Davis. Su trompeta resuena de manera solitaria, complementando la atmósfera melancólica de la película. Sabiamente, Malle no abusa de la música, utilizándola sólo en instantes puntuales. Esto le da aún más poder. En general las actuaciones son sólidas, si bien no se le da mayor desarrollo o prominencia a ningún personaje en particular. Moreau destaca porque logra balancear perversidad y vulnerabilidad en su interpretación. Entre otras cosas, su rostro expresa múltiples emociones a la vez, de manera sutil, casi imperceptible.

adolescentes ascensor cadalso

Llama la atención la pareja adolescente que roba un carro y termina metiéndose en líos por cometer crímenes “sin querer queriendo”, casi por vivir la fantasía de pretender que su vida es una película. Son el prototipo de los personajes que pulularían en las películas más célebres de Godard.

Posiblemente el guión peca por ser algo rebuscado (aunque probablemente la novela en la que se basó era así). Los realizadores se aseguraron de que los protagonistas quedaran condenados desde el principio. A través de una serie de coincidencias y casualidades demasiado inconvenientes, la situación empeora para todos los involucrados en la trama. Pareciera como si hubiera una fuerza sobrenatural implicada en el asunto, empeñada en arruinar los empeños criminales de los personajes. O por lo menos eso insinúa la aparición del gato negro, al principio de la película. A pesar de que la historia pueda parecer descabellada, su ejecución impecable hace que esto sea irrelevante.

En últimas, uno de los ingredientes esenciales del cine negro es su fatalismo. Y eso le sobra a Ascensor para el cadalso. Por lo demás, es supremamente entretenida, tensa, y envolvente. No se siente como un debut directorial, sino como la obra de un realizador con un comando absoluto del estilo (tal vez hasta “vanguardista”, por llamarlo de alguna manera). Conserva una frescura que no ha perdido con el paso de los años, gracias a la visible influencia que tuvo en muchas películas posteriores.