Once Upon a Time in America

Érase una vez en América (1984)

(Esta reseña habla de la versión restaurada de 2012)

En 1933, David “Noodles” Aaronson es un contrabandista de alcohol, que huye de Nueva York al delatar al resto de su pandilla, que termina muerta en una emboscada de la policía. 35 años después, recibe la invitación de un tal secretario Bailey, quien parece conocer toda la historia y saber sobre el paradero de Noodles, por lo que este sale de su exilio y empieza a revivir la historia de sus años juveniles, marcados por el crimen, las mujeres, y su amistad con Max Bercovicz, el líder de la pandilla.

Envolvente drama sobre gángsters, con una narrativa ambiciosa que cubre múltiples épocas de la vida de sus personajes. A pesar de esto, no es una película “épica”, a pesar de su duración. Su tono es más intimista, el drama está más enfocado en momentos específicos que en una única línea argumental dominante (por ello, el hecho de que durante su estreno original los productores hayan mutilado la película y la hayan reorganizado en orden cronológico resulta un irrespeto colosal a la visión del director). El foco está en las relaciones entre los personajes, no en sus planes de negocios, si bien en múltiples escenas se ven envueltos en crímenes extremadamente violentos. El guión acierta en caracterizarlos como lo que son: amorales, violentos, misóginos, y con múltiples vicios. Sus penurias, vacíos emocionales, y fuertes lazos de amistad los humanizan, sin que se conviertan por ello en antihéroes o modelos a seguir.

erase vez america direccion arte

La dirección de arte es rica y llena de detalles, que son cruciales a la hora de construir el mundo en el que se desarrolla la acción. Es el aspecto visual más destacado de la película.

El ritmo, que avanza de manera imperceptiblemente rápida, y la intrincada construcción de la historia, en la que surgen cada vez más ambigüedades a medida que se avanza en aquellos “saltos temporales”, permiten mantener a la audiencia involucrada en la acción. Dichas ambigüedades abren la posibilidad de múltiples interpretaciones del final, todas igualmente válidas. Robert De Niro y James Woods cargan con la mayoría del peso en cuanto a la parte actoral, y ambos se desenvuelven bastante bien. Destaca también Rusty Jacobs, en el papel del joven Max.

erase vez america musica

La música del célebre Ennio Morricone juega un papel fundamental a la hora de darle a la película su carga emocional, en algunas de sus escenas más importantes. A pesar de su prominencia, no se abusa de ella, por lo que se conserva su poder. Es una de las cosas más memorables de la película.

El desarrollo de los personajes de Noodles y Max está definido por un contraste fundamental: el progresivo desencanto con la vida de mafioso del primero, y la creciente preocupación del segundo por acumular poder y riqueza. Noodles busca desesperadamente el amor de Deborah, una mujer inteligente y centrada que sabe que meterse con un tipo como él no vale la pena (el resto de personajes femeninos de la película son tratadas como meros objetos sexuales). Al no ser correspondido, prefiere entregarse de lleno a la bebida, al opio y a otras mujeres, sintiéndose atrapado, porque nunca ha conocido otro mundo. Max lo nota, pero empieza a anteponer sus negocios a su amistad, que se resquebraja.

erase vez america dominic

Y todo comienza con la aniquilación de la poca inocencia que le quedaba en unos personajes que nunca fueron inocentes, en primer lugar.

La historia de Noodles está permeada de arrepentimiento, y del dolor que le causa esta emoción. Él y los demás tratan de seguir adelante, a pesar de sus decisiones, pero el protagonista sabe que sus años mozos se les fueron mientras buscaban el dinero y descuidaban sus lazos con sus seres queridos. Al final, el tiempo que pasa no se puede recuperar, y las heridas causadas no se pueden sanar. Érase una vez en América toma lugar en un mundo de machos, en donde preponderan la amistad, el sexo, la violencia, y el poder. Pero bajo esa superficie, y permeando toda la obra, habita una profunda melancolía, por los buenos momentos que se fueron, por lo que no pudo ser, por lo que se perdió con los años. Gracias a su ambición, trasciende la mera historia de ascenso-caída de un grupo de mafiosos para convertirse en un drama muy humano.

 

Impresiones sobre Twin Peaks: El regreso (partes 1 a 6)

Twin Peaks (2017)

Han pasado aproximadamente 25 años desde que el agente del FBI Dale Cooper desapareció en Twin Peaks. Su alma está atrapada en el Black Lodge, mientras su doppelgänger, que ha tomado posesión de su cuerpo, comete asesinatos en el mundo físico. Por otra parte, un hombre llamado Dougie Jones, con una apariencia física similar a la de Cooper, vive en Las Vegas. Al alma de Cooper se le concede permiso de salir, lo que iniciará su odisea por volver a su cuerpo. Logra salir del Black Lodge, gracias a la intercesión de extraños seres, y vuelve al mundo material, amnésico y casi catatónico. En este momento, Dougie Jones desaparece, porque “ha cumplido su propósito”. El alma de Cooper toma su lugar, y nadie parece notar la diferencia. Cooper, casi incapaz de hablar o de realizar cualquier acción por su cuenta, trata lentamente de recordar su vida. MUY lentamente.

El agente Hawk recibe una llamada de la Mujer del Leño, quien le dice que “algo hace falta”, con respecto a la desaparición de Cooper. Junto con Andy, Lucy, el sheriff Frank Truman (hermano del sheriff Harry Truman) y el ahora agente Bobby Briggs, deciden reabrir el caso, para tratar de encontrar al desaparecido agente.

Un mórbido hallazgo toma lugar en el pueblo de Buckhorn, en Dakota del Sur: la cabeza decapitada de Ruth Davenport es encontrada junto al cuerpo (igualmente decapitado) de un hombre desconocido. Las huellas de un director de escuela, que soñó con ser quien asesinaba a la mujer, se encontraron por toda la escena del crimen. Mientras tanto, en la ciudad de Nueva York, una misteriosa caja de cristal contiene un secreto siniestro, que cobra las vidas de una pareja joven. No hay rastro del culpable.

gordon cole what the hell

“WHAT THE HELL?!”

La primera impresión que provoca esta nueva serie es desconcierto. Muchos esperábamos Twin Peaks, y lo que estamos obteniendo a cambio en realidad es la película más ambiciosa de David Lynch. En 18 partes. Para televisión (Lynch ha manifestado su preferencia por este formato durante los últimos años, atreviéndose incluso a decir que “la TV es el nuevo cine arte”). Es una reinvención drástica de aquella serie de principios de los 90, a pesar de que conserva la historia y los personajes. De esto se pueden decir tantas cosas a favor como en contra.

Volver al pueblo de Twin Peaks únicamente para revivir viejas glorias, haciendo algo exactamente igual a lo que se hizo en aquellos tiempos, la condenaría a la irrelevancia (aunque a los fans tal vez nos hubiera gustado igual). Así que tiene todo el sentido del mundo el hecho de que Lynch y Frost se hayan atrevido a hacer algo diferente. Esta nueva serie es más críptica, más confusa, más escalofriante, y más explícita.

twin peaks glass box

Lynch aprovecha el hecho de que la televisión por suscripción es más laxa en cuanto a violencia y desnudez se refiere. Tal vez, dentro de su filmografía, sólo Eraserhead o ciertas secciones de Inland Empire son igual de perturbadoras.

Afortunadamente, el humor excéntrico aún está allí, para balancear los momentos más escabrosos, o hacer de ellos algo gracioso (ejemplo: vemos un enano matando gente con un picahielo mientras suena una canción de rap en el fondo). Lentamente nos van poniendo al día con aquellos viejos personajes, que resultan más entrañables todavía ahora que los vemos en su madurez, canosos y con arrugas. La serie original estaba invadida de melancolía por los seres queridos que se han ido. Aquí se percibe, aunque sólo por momentos, una sensación similar, pero más vinculada al paso del tiempo y la vejez. La actuación del reparto original tiene un dejo de añoranza, en donde resaltan las escenas que transcurren en el Departamento del Sheriff con Hawk, Andy, Lucy y hasta Bobby Briggs.

Merece una distinción por aparte el trabajo de Kyle MacLachlan, quien interpreta a las diferentes personas en las que se ha desdibujado el agente Dale Cooper. El lado analítico, racional e ingenioso del personaje ahora le pertenece al doppelgänger, quien aprovecha esas cualidades para asesinar con una frialdad y una eficiencia absolutas. El lado intuitivo, entusiasta y dulce del personaje ahora le pertenece a Dougie Jones, quien trata de recordar exactamente cómo funcionar en el mundo, con torpeza, incomprendido por quienes lo rodean, pero siempre paciente, haciendo las cosas a su manera, ignorando las opiniones de los demás. El contraste entre lo escalofriante del primero y lo ingenuo del segundo es muy bien logrado.

dougie jones coffee

Con todo, es bueno ver que algunas cosas sobre Cooper no cambian.

La disponibilidad de mayor presupuesto ha permitido ampliar el alcance geográfico de la serie, que se ha movido del entorno semirural de Twin Peaks hacia Las Vegas, Nueva York, y otras ciudades. Ver la modernización del mundo causa cierto impacto, ya que ver la acción confinada a aquel poblado del condado de Washington le daba a la serie original un aire atemporal, casi que espiritual o mágico, lejos de la contaminación del mundo contemporáneo. Pero ahora hasta en el bar del pueblo tocan varios grupos de música indie, que parecen sacados de reseñas de Pitchfork.

Hablando de música, las evocadoras tonadas de Angelo Badalamenti brillan por su ausencia (si bien el compositor realizó de nuevo la música para esta serie). Ocasionalmente aparece un número de jazz, pero, por la mayor parte, la música consiste en ambiente (que incluye en ocasiones extraños sonidos industriales), que sirve para realzar la atmósfera trastornada. Es muy sutil, en contraste con la serie original, donde el tema de Laura Palmer sonaba una y otra vez, continuamente.

cooper eyeless woman

La crudeza de los efectos especiales se ve compensada por la forma creativa en la que son utilizados. Las imágenes que construyen son bastante inventivas, y en general la nueva serie brilla en cuanto a aspectos visuales.

Se echa de menos el diálogo de la serie original, que era mucho más estructurado e ingenioso, ya que aquí se recurre al típico diálogo Lynchiano, críptico, parco, obtuso e innatural (aunque, paradójicamente, con más palabrotas), que funciona a ratos. La tendencia que tenía la serie de extender las líneas argumentales hasta el límite, se ha llevado aquí hasta extremos insospechados. Y, como mencioné anteriormente, aquí no tenemos la cálida atmósfera del pueblo de Twin Peaks para distraernos de ese hecho y olvidarnos de ello. En lugar de eso, vamos de ciudad en ciudad, de escena inconexa en escena inconexa, estilo Mulholland Drive. El interés se mantiene, y los episodios enganchan, pero eventualmente la impaciencia se empieza a sentir (¿o tal vez eso era lo que el director planeaba?). En 6 episodios, la trama apenas si ha avanzado, porque ha pasado tanto, que en realidad no ha pasado nada.

Da la impresión que a Mark Frost lo hubieran relegado sólo a desdibujar los aspectos de la mitología del universo, a pesar de que, según los créditos, coescribió el guión. Con todo y lo que aprecio a Lynch y su obra, siento que a veces se le da demasiado crédito en cuanto a Twin Peaks se refiere, algunos de los mejores episodios fueron escritos por Frost, e incluso Harley Peyton y Robert Engels. La visión de Lynch prima por sobre lo que era originalmente la serie, y, en consecuencia, desaparece el melodrama, junto con esa atmósfera acogedora de pueblito pequeño, ingredientes que eran gran parte de su atractivo. De no ser por la comedia absurdista y los momentos de nostalgia, esta nueva serie caería en el mismo error que la película de Fire Walk With Me: la caída hacia la oscuridad total, sin una luz que balancee las cosas.

Con todos sus aciertos y errores, el regreso de Twin Peaks ha sido, en términos generales, satisfactorio (hasta el momento), debido a su atrevimiento, creatividad y simplemente al hecho de que, aún en esta “era dorada de la televisión”, es raro ver un producto tan intransigente, que no obedece a compromisos de ejecutivos, ni de audiencias, ni de canales, ni a mantener reputaciones pasadas, siguiendo únicamente su propio camino, haciendo algo fresco, nuevo, que verdaderamente se podría considerar a medio camino entre la televisión y el cine “de arte”.

 

 

Spring Breakers

Spring Breakers (2012)

Las vacaciones de primavera son para los estudiantes un tiempo de fiestas alocadas, repletas de sexo, drogas y alcohol. Brit, Candy y Cotty no tienen dinero suficiente para irse de vacaciones con el resto de sus compañeros, pero tampoco quieren quedarse atrás, razón por la cual roban un restaurante. Ya con recursos disponibles, se llevan junto a ellas a su amiga Faith, quien pertenece a un grupo religioso. Luego de pasar varios días de descontrolada juerga en las playas de Florida, son arrestadas, pero Alien, un traficante de drogas local las libera, para enseñarles su estilo de vida de matón, en donde el dinero, las armas y los lujos tienen un papel protagónico.

No sé si esta película es brillante, o es una puta basura. Probablemente sea ambas. Bota por la ventana toda moderación, toda restricción, y toda sutileza. Es indulgencia pura. El diálogo es tan explícito, va tan al grano, que frecuentemente suena estúpido. Los colores de neón saturan la pantalla, que está ocupada mostrando de manera casi que permanente los cuerpos perpetuamente en bikini (o frecuentemente desnudos) no solo de las protagonistas, sino de prácticamente todo el mundo, con énfasis en partes particulares (como los culos, por ejemplo). Cada escena es más excesiva que la anterior. Hay varias que duran mucho más de lo que deberían. Es una película irónica, muy irónica, pero ni siquiera esa ironía es sutil, simplemente se la arrojan al espectador en la cara (como en las escenas de libertinaje donde aparece la voz en off de Faith llamando a su abuela, o los asaltos cometidos a ritmo de Britney Spears). Y, sin embargo, todo se siente tan deliberado, tan calculado, que no parece ser una exhibición de completa ineptitud por parte del director.

spring breakers piano

La selección musical consta principalmente de trap, la ya mencionada Britney Spears y Skrillex. Música horrenda, empalagosa y profundamente kitsch que idoliza un estilo de vida superficial. En otras palabras, no podría ser más acertada.

Spring Breakers es un ataque a la mentalidad materialista e inmediatista de la generación actual, que busca por todos los medios escapar de la cruda realidad que sus padres les han legado, llegando a extremos insospechados para cumplir sus insignificantes caprichos, y siendo incapaces de distinguir entre el bien y el mal, al vivir tan embebidos en sus momentos de placer. Denuncia las fantasías violentas del estilo de vida a lo gangsta, legitimadas a través de la música (rap), del cine (Scarface), de la televisión y de los videojuegos (“finge que es un puto videojuego”, le dice una de las chicas a la otra mientras se preparan a robar el restaurante). Con la notable excepción de Faith, el resto de personajes parece no tener personalidad alguna. Su única característica es su apetito insaciable por placeres nuevos, cada uno más bajo que el anterior. A pesar de ese hecho, o tal vez a causa del mismo, la película termina siendo bien actuada (resalta la elección a propósito de actrices que han participado en producciones de Disney en una obra que critica sin piedad lo vacuo de la cultura pop).

gun fellatio

Los placeres que buscan los personajes van más allá del mero hedonismo, están fundamentados en la búsqueda, acaparamiento y ejercicio del poder, a través del medio más básico: la violencia. Abusan de sí mismos y de los demás.

La idea que inicialmente se presenta de manera idílica, como la culminación de todo deseo, como la diversión suprema, es subvertida al ser explorada hasta sus últimas consecuencias, para revelarse finalmente como un infierno pesadillesco. Como en una multitud de películas, la idea del “sueño americano” es mencionada, para ser expuesta y desmentida. Un palacio lleno de dinero, armas, drogas, mujeres, y objetos exóticos, o una orgía desenfrenada que dura días enteros, podría parecer atrayente al principio, pero pronto se convertiría en una prisión. Spring Breakers hace la diferencia al ser completamente repulsiva, asquerosa, y nauseabunda, pero extrañamente inteligente, mordaz y aguda.

The Man from London

El hombre de Londres (2007)

Maloin, un trabajador ferroviario, vive en un pueblo portuario, con su mujer y su hija. Una noche, en el muelle, dos hombres luchan a muerte por un maletín. Al final uno de ellos ahoga al otro en el mar, junto con la valija. Maloin la rescata del agua y descubre que contiene unas 55.000 libras en efectivo. Sin embargo, la presencia del asesino en las cercanías, la llegada de un detective que empieza a investigar el asunto, y su propia culpa y miedo de ser descubierto tornan a Maloin en un hombre frustrado e iracundo.

Decepcionante obra del director húngaro, impecable en la forma, pero plana en el contenido. Tarr deja atrás las alegorías sociopolíticas y alusiones filosóficas/apocalípticas, para enfocarse en una especie de drama más intimista y personal sobre la descomposición de la vida del protagonista causada por su conducta autodestructiva, algo que dio muy buenos resultados en La condena, pero no acá. Tarr podrá no ser un hombre de tramas, por lo que sería contraproducente criticar la inane historia que se nos presenta, sin embargo, sus obras suelen tener personajes interesantes, llenos de vicios, de miseria, de sufrimiento, perturbados. Aquí, la caracterización de los mismos se queda muy corta. Hay personajes menos unidimensionales en una película de superhéroes. Sólo en una escena particular se muestra el conflicto interno de Maloin de manera convincente, aquella en la que empieza a manipular frenéticamente las palancas de las vías férreas. El atroz doblaje no favorece en absoluto el trabajo de los actores.

the man from london

La fotografía sigue siendo increíble, con marcados contrastes entre luces y sombras. Los planos largos son usados de manera aún más fluida y sutil que en Sátántangó o Las Armonías de Werckmeister.

El característico ritmo lento de Tarr es muy efectivo a la hora de crear tensión en ciertos instantes particulares, pero, al persistir durante toda la duración de la película, termina teniendo un efecto insensibilizante hacia lo que se presenta. Dicha tensión nunca culmina ni se soluciona, y en últimas se termina resquebrajando, para dar paso al aburrimiento, al no ser complementada ni con personajes, ni con ideas, ni con sugestiones. Se construye una impecable atmósfera oscura y desoladora, pero no se hace absolutamente nada con ella. Ni siquiera la resolución final tiene ese efecto devastador y angustioso que permea las obras del húngaro.

man from london 2

Por momentos da la impresión de que el director se estuviese autoplagiando.

Recurrí bastante a las comparaciones con las otras películas de Tarr, porque algunas escenas y situaciones de El hombre de Londres parecen refritos de Sátántangó. Se siente hueca, falta de inspiración. Una lástima que tan impecable formalismo (que abarca desde los cuidados encuadres hasta la banda sonora, de nuevo a cargo de Mihály Vig, que tal vez sea una de las mejores que ha hecho para obra alguna del director) sea desperdiciado por completo. No sé si todos los problemas que ocurrieron durante su producción (incluyendo la falta de fondos y el suicidio del productor) influyeron en esto, pero, en últimas, aquí no hay nada que no haya hecho de mejor manera Tarr en otras obras hechas a lo largo de su carrera.

Take the Money and Run

Toma el dinero y corre (1969)

La crónica de la vida de Virgil Starkwell, un torpe ladrón con muy mala suerte, abarcando desde su infancia, pasando por su juventud, la época en la que conoció a su gran amor, Louise, sus múltiples encarcelamientos y sus intentos fallidos de asaltar bancos, para poder salir de la pobreza y dejar atrás el hambre.

La primera película en la que Woody Allen hizo el triple papel de director, guionista y actor principal, a medio camino entre un pseudo-documental y un conjunto de sketches cómicos. El humor es muy efectivo, mostrando situaciones en donde todo lo que puede salir mal, sale mal, y donde frecuentemente el protagonista queda en ridículo (frecuentemente por culpa de su propia torpeza, manías e incomodidad). El psicoanálisis, elemento recurrente en la obra del director, aparece aquí, manifestándose en la presencia del psiquiatra y en las descripciones que se hacen de los personajes, sus orígenes y crianza (las actitudes de los dos padres de Virgil hacia su hijo dicen mucho), orientadas a intentar caracterizar y entender los trastornos que los hacen ser quienes son.

virgil-starkwell

Uno termina desando que el pobre Virgil logre robar a alguien.

Hay un dejo de tristeza en esta hilarante comedia, al ver a un alma mansa y dócil escoger una vida criminal producto de los abusos y carencias que ha sufrido, así como al verlo aferrarse a ese estilo de vida, a pesar de ser completamente inepto como maleante, porque se siente incapaz de encajar en el mundo actual. Parece que lo único que se le da bien a Starkwell es escapar de prisión (por los pelos). Bueno, eso, y casarse con una mujer bellísima, quien, por razones desconocidas, no lo abandona a pesar de sus múltiples defectos.

Acertadamente, la película termina justo cuando la comedia empieza a desgastarse. Pese a no ser poco más que un conjunto de viñetas unidas por un tenue argumento, cumple con su cometido, matando a la audiencia de la risa, y pese a no ser en absoluto reflexiva, como las obras más famosas del director, muestra atisbos de lo que vendría más adelante en su carrera, en la cual éste film constituye un hito menor, gracias a su éxito de taquilla, y a sus divertidísimas escenas.

Bande à part

Banda aparte (1964)

Arthur y Franz son dos gángsters de pacotilla que están tomando un curso de inglés, junto con una muchacha llamada Odile, de la cual están enamorados. En la casa de ella, hay una gran suma de dinero escondida en una de las habitaciones, por lo que los tres se deciden a robarla. Mientras tanto, Arthur y Franz luchan para ver quién se quedará con Odile.

Basada en la novela Fools’ Gold, Bande à part es una de las películas más accesibles (y por lo tanto más entretenidas) de Godard. Dicha novela pertenece a la serie negra, por lo que el director juega con las características típicas del género, para adaptar la historia con un tono más ligero. Aquí, experimenta principalmente con la palabra y el sonido. La infaltable narración en off (hecha por el mismo Godard) hace digresiones ocasionales, y se dirige a la audiencia directamente, rompiendo el cuarto muro. La música que suena en varios planos se calla segundos antes de los cortes, como insinuándole al espectador esa sensación de que se incluyó porque tenía que incluirse, por costumbre, por un cliché, el cual subvierte a través de su interrupción súbita. Los típicos claroscuros de los thrillers americanos son reemplazados por una iluminación natural.

arthur franz.png

Los dos personajes masculinos son unos apasionados de las películas de criminales, las cuales viven referenciando, al punto de que quieren convertir sus vidas en una de ellas.

A Bande à part no le preocupa en absoluto examinar la ambigüedad moral de sus personajes, ni la corrupción, ni la codicia, temáticas que podrían haber sido exploradas en una adaptación convencional de la novela. Básicamente, juega a ser un film noir, así como los personajes casi que juegan a cometer un crimen. Su total espontaneidad (también reflejada en el trabajo actoral) y la manera irónica en que aborda y tergiversa las convenciones del género dejan ver que no se está tomando a sí misma muy en serio que digamos. Crea una barrera para distanciarse de la audiencia, lo que puede hacer que inicialmente parezca seca, pero el hecho de crear este distanciamiento solo evidencia y afianza su carácter bromista.

parentesis.png

“Ahora podríamos abrir un paréntesis, y hablar de lo que sienten Odile, Franz y Arthur. Pero eso está bastante claro. Así que dejemos que las imágenes hablen, y cerremos el paréntesis.”

Bande à part examina principalmente la relación entre los tres personajes (que están entre los más entrañables que ha creado el director), así como la reconfiguración de su relación con el mundo que los rodea, a partir de su modo de actuar, de vivir sus fantasías. Hay un dejo de nostalgia en su atmósfera, a pesar de que deconstruye y se mofa de aquellos clásicos melodramas criminales. Es casi como si en el fondo quisiera que la vida fuera del mismo modo que una película, a pesar de repetir constantemente que no puede ser así.

Inherent Vice

Vicio propio (2014)

Larry “Doc” Sportello trabaja como detective privado. Un día, llega su ex-novia, Shasta Fay Hepworth (de la cual él sigue enamorado), para pedirle que proteja a su nuevo novio (un multimillonario del negocio de bienes raíces llamado Mickey Wolfmann) de ser recluído a la fuerza en un asilo para enfermos mentales. Sin embargo, falla, Wolfmann es secuestrado, y sin quererlo, Doc se ve envuelto en un enredo que involucra, entre otros, al FBI, a la policía de Los Ángeles y sus infiltrados dentro del movimiento hippie, y una organización criminal internacional llamada Golden Fang, dedicada al tráfico de drogas.

Inherent Vice es una película tan peculiar como la novela del mismo nombre de la cual fue adaptada (aunque es de las obras más “normales” y “comprensibles” de Thomas Pynchon), lo que es su gran virtud y defecto al mismo tiempo. Se mantiene totalmente fiel al espíritu del libro, y logra transmitir perfectamente la atmósfera del mismo, pero también traspasa la estructura narrativa y deliberada confusión en la que Pynchon sume al lector, con resultados mixtos, ya que si bien en el papel esto funciona de maravillas, en la pantalla, a veces sí y a veces no. Sí, logramos exitosamente ver el mundo desde la perspectiva de Doc, quién vive en las nubes al ser un asiduo consumidor de marihuana, pero la película es casi incomprensible, a menos que uno haya leído el libro primero. Más aún dado que, por cuestiones de tiempo, tuvieron que ahorrarse detalles y explicaciones adicionales que éste le daba a la trama. Sinceramente, creo que, como adaptación, no es capaz de funcionar de manera independiente de la obra literaria que la inspiró.

hope harlingen doc

Incluso hay varios parlamentos tomados textualmente de la novela, como esta joyita: “I had just gone running into this one toilet stall without checking first, had my finger already down my throat, and there Coy sat, gringo digestion, about to take a gigantic shit. We both let go at about the same time, vomit and shit all over the place, me with my head in his lap and to complicate things of course he had this hardon.”

Por fortuna, es divertidísima, los diálogos son muy ingeniosos, independientemente de si son del libro o no, y muy melancólica, al mismo tiempo. Tanto la fotografía, como la dirección de arte y la música, recrean a la perfección el Estados Unidos de finales de los 60. La atmósfera es muy nostálgica, enfocada a transmitir esa sensación de remembranza de aquello que pudo ser y no fue, o de aquello que fue y se ha ido. Pero lo que de veras le importa a Anderson aquí son sus actores, y estos, como de costumbre, hacen un trabajo estupendo, en especial Katherine Waterstone como Shasta Fay y Josh Brolin como el policía, Bigfoot.

shasta doc lluvia

“It was weird that in the limited space of a postcard, Shasta should have chosen to remember that one day in the rain. It had stuck with Doc too, even though it was late in their time together, when she was already halfway out the door.”

Inherent Vice es una elegía a los sueños de amor y paz de aquella década de los 60, que estaban muriendo, dejando tras de sí a una generación consumida por las drogas y el sexo. Se menciona frecuentemente a Charles Manson y su culto, mostrando así la desconfianza y rechazo que se había despertado en la población gringa hacia el movimiento hippie. Las fuerzas de seguridad del estado, en este estado de paranoia, toma medidas cada vez más drásticas para mantener el status quo, a pesar de ser presa de la corrupción, y estar envueltas en actividades ilegales. La “gente de bien” está podrida por dentro, y las generaciones jóvenes, quienes proponían una forma de vida alternativa, se destruyeron a sí mismas, por culpa de sus vicios. Una enorme y tenebrosa conspiración, con más poder del que cualquiera puede imaginar, se encarga de preservar el orden establecido.

crocker fenway doc

“People like you lose all claim to respect the first time they pay anybody rent.”

Paul Thomas Anderson no es un director de mis afectos, pero se ha ganado mi respeto con esta película (bueno, con The Master iba por buen camino, pero me ha convencido de verdad con la que nos ocupa aquí). Pocos tienen la osadía (¿o el atrevimiento?) de adaptar a la pantalla a un escritor “inadaptable” como lo es Thomas Pynchon, y salir airosos (parcialmente). A pesar de sus fallas, Inherent Vice se me ha hecho por lejos lo mejor que ha hecho el director.