Repo Man

Repo Man (1984)

Otto es un punkero que trabaja en un supermercado, hasta que es despedido por su mal comportamiento. Un hombre llamado Bud le ofrece trabajar como un “Repo Man”, una persona que roba carros que no han sido pagados por sus dueños y los retiene hasta que éstos paguen sus deudas. Otto rechaza el trabajo, porque quiere retomar sus estudios, pero sus padres no tienen dinero para enviarlo a estudiar, porque se lo donaron a un televangelista. Al no tener mayor opción, acepta ser un Repo Man.

La sinopsis inicial no da cuenta de las absurdas aventuras que encontrarán los personajes a lo largo de la película. Esta es la clase de cine que sólo pudo haberse concebido durante los años 80. Persecuciones automovilísticas, luces de neón, paranoia conspiracionista de la era Reagan, ufología, publicidad llamativa (los bienes de consumo tienen todos por igual una etiqueta blanca, con letras azules que dicen simplemente “Comida”, “Cerveza”, “Leche” y cosas por el estilo) y rebeldía de contracultura. Repo Man bebe del movimiento punk, tanto en la música (que incluye a Iggy Pop, Black Flag y Suicidal Tendencies), como en la concepción de los personajes (unos vándalos a quienes les vale poco la sociedad) y hasta en su mismo carácter anárquico.

repo man culpa sociedad

“Sé que llevar una vida criminal me condujo a este triste destino. Pero aún así, culpo a la sociedad.”

De estas y otras joyas está lleno el guión de Alex Cox, que, al igual que cualquier banda de punk que se precie de serlo, descarga bilis contra todo y contra todos, con sorna y desprecio por la sociedad, pero al mismo tiempo con una ironía que le permite no tomarse a sí misma tan en serio. Es obvio que esta no es una película seria. Objetivamente, no se le puede considerar “buena”. Está montada de manera supremamente torpe, con saltos abruptos en continuidad que dejan a la narrativa llena de huecos. La confusión que sentí tratando de seguir el rastro de la trama me impidió disfrutarla tanto como hubiera querido. La comparación con el punk toma más fuerza: Repo Man es exactamente como una banda que descarga su ira contra la sociedad en sus letras, pero no sabe ni tocar sus instrumentos.

repo man radiacion

Los efectos especiales de bajo presupuesto son bien divertidos. ¡Los paralelismos con el punk parecen no acabar!

Claramente no estamos ante un producto comercial sin alma, y si bien Repo Man no se dedica en absoluto a reflexionar sobre la condición humana, hay ciertas cosas que resaltan en su visión de mundo, que es claramente anti-autoritaria y anti-consumista. Los agentes del gobierno son pintados como máquinas represivas sin ninguna moral, que ocultan una conspiración alienígena al gran público, a pesar de que el pueblo lo sabe. La religión tampoco sale muy bien parada, si bien el foco de la sátira son los televangelistas avaros que explotan la fe de las personas. A John Wayne, el arquetipo de lo rudo y masculino en los Estados Unidos, se le tilda de “marica”. Pero por otro lado, no es que los rebeldes sean mucho mejor. Básicamente todos los personajes son unos imbéciles sin mayor interés que su beneficio propio.

inconsciente cósmico repo man

“Mucha gente no se da cuenta de lo que está pasando, ven la vida como un puñado de incidentes y cosas sin conexión. No se dan cuenta que existe una red de coincidencias que lo envuelve todo (…) Todo es parte de un inconsciente cósmico.”

Ese inconsciente cósmico es lo único que le puede dar sentido a todas las locuras que la película le arroja sin descanso al espectador. Repo Man es muy única, es como una especie de arte marginal, completamente chiflada, divertida e iconoclasta. Su actitud rabiosa de “jódanse todos” hace que uno deje pasar por alto sus fallas. Película de culto por excelencia.

Paprika

Paprika (2006)

Un tratamiento psicoterapéutico experimental permite que los doctores traten a sus pacientes entrando en sus sueños, utilizando un dispositivo conocido como DC Mini. Pero el artefacto es robado, y el ladrón puede manipular las mentes de las personas a través de sus sueños. La doctora Atsuko Chiba, líder del equipo que desarrolla el tratamiento, debe capturar al ladrón persiguiéndolo entre los sueños que ha invadido, utilizando a su alterego Paprika, una especie de avatar que la psiquiatra asume en el mundo de los sueños, para lograr este objetivo.

Era cuestión de tiempo antes de que Satoshi Kon, cuya obra se caracteriza por usar la animación para difuminar la línea entre la realidad y la ficción, abordara el tema de los sueños. En Paprika, escenas dispares se funden unas con otras continuamente, en un laberíntico caos cuidadosamente estructurado a través del prodigioso uso del montaje, que, adicionalmente, le confiere a la película un vertiginoso ritmo. El absurdo y el sinsentido se materializan en múltiples y coloridas formas, entre las que se destacan un desfile conducido por electrodomésticos, unas rechonchas muñecas con miradas muertas, o un detective que se persigue a sí mismo a lo largo de las escenas de múltiples películas. La música es tensa, densa, y enfatiza la intriga en la que progresivamente se sume Paprika.

paprika1

“El éxtasis que florece en la sinapsis es grasa de leche marca Paprika. 5% es la norma. La red de seguridad del océano es no lineal, ¡incluso con lo que los cangrejos sueñan!”

Existe un componente psicológico bastante particular dentro de la película. Los sueños son las puertas hacia el subconsciente del ser humano. Aquí, como no podía ser de otra manera, representan culpas pasadas, anhelos, fantasías, deseos eróticos reprimidos (o no tan reprimidos), y muchas otras cosas más que la mente consciente de los personajes mantiene a raya, desconoce, o ansía en secreto. La posibilidad de usarlos como terapia resulta interesante (y más aún el hecho de que puedan ser usados para controlar la mente de toda la gente de la tierra, para sumirlos en un único sueño demencial que es la mezcla de todos sus sueños particulares). En toda confrontación final que tienen los personajes con sus sueños, aprenden algo de sí mismos, y se reconcilian con partes de sí mismos. Paralelamente, Paprika es una película sobre el cine mismo, que expone la idea de que, de todas las artes, es precisamente ésta la que tiene la capacidad de traer los sueños a la vida, de convertirlos en imágenes e ideas, de transformarlos en una narrativa. Todo esto puede evidenciarse en la historia del detective Konakawa.

paprika2

“Si comparáramos los sueños con las películas, los de las primeras fases serían cortometrajes artísticos, mientras que los de las fases tardías serían superproducciones taquilleras.”

Paprika trasciende el género de la animación, al usarlo para mostrar cosas que serían extremadamente difíciles de lograr en una película con actores de carne y hueso. Es la culminación de todo lo que Kon había construido en sus obras anteriores (se podría decir que su obra maestra, ya que, tristemente, nunca sabremos si hubiera podido haber llegado a superar lo que logró con esta película, de no haber sucumbido al cáncer). Deliberadamente desorientadora, compleja, llena de energía y de una sensación de urgencia que mantiene emocionado al espectador, es una ensoñación que pide ser revivida una y otra vez.

Brazil

Brazil (1985)

Sam Lowry trabaja en el Ministerio de Información, en un futuro no muy lejano, donde la tecnología está presente en todos los aspectos de la vida cotidiana (pero, irónicamente, es incapaz de funcionar correctamente). Su existencia, puesta al servicio de una inepta burocracia totalitarista, transcurre de manera monótona, pero frecuentemente, sueña con salvar a una damisela en apuros. Cuando su camino se cruza con el de Jill Layton, la mujer que aparece en sus sueños, él intentará acercarse a ella cueste lo que cueste.

Si hay algo de lo que no se le puede acusar a Brazil es de falta de ideas en cuanto a aspectos formales. La dirección de arte de la película es fascinante, constantemente el espectador es arrastrado a lo largo de inventivas piezas de escenografía, cada una de ellas igual de curiosa y delirante que la anterior. En poco más de dos horas, Brazil le arroja ideas, referencias, chistes, detalles, y guiños a la audiencia, sin parar, saturándola con sus extravagantes excesos visuales (los cuales incluyen el uso de grandes angulares) que le confieren a las imágenes un carácter irrealista, demencial, enervante. El mero atisbo de una historia se esconde bajo esta incesante secuencia de visiones alucinadas, que cambian de carácter saltando de un lugar a otro de manera tan abrupta como calculada.

brazil1

La atmósfera retrofuturista, con reminiscencias de la obra de Fritz Lang y de sus herederos en el cine negro de los 40, es lo más destacable de la película.

Como sátira de una sociedad obsesionada con el mantenimiento del orden establecido, funciona hasta cierto punto. No ahonda en los particulares del mundo distópico que construye con tanto cuidado, contentándose con expresar el hecho de que la burocracia rampante crea caos y confusión en lugar de orden, y si bien muestra lo peligrosas que pueden ser estas instituciones cuando están a cargo de las cosas, no revela un fin último, un objetivo central de aquellos que están en el poder (más allá de mantenerse allí a perpetuidad, incentivando el consumismo entre la población). El intrusivo aparato del Ministerio de Información vive persiguiendo gente a la que tacha de terroristas sin saber por qué, ni exactamente qué los hace una amenaza que merezca ser tomada en serio (aunque para un gobierno en extremo totalitario el sólo hecho de pensar y actuar de manera distinta a lo establecido ya es de por sí una amenaza).

tuttle

“Tienen todo el país seccionado, no puedes ir a ninguna parte sin un formulario.”

Con tantas ideas, y tanto ingenio, pudo haber dado para muchísimo más. El consumismo, la dependencia de la tecnología, la superficialidad y obsesión por el aspecto físico, entre muchos otros temas que aborda Brazil pudieron haber contribuido a redondearla, a hacerla más consistente, más cohesiva. Por desgracia, la película decide alejar su foco de la cuestión política y de todos los otros temas para enfocarse en aquel romance en extremo forzado y para nada convincente entre los dos personajes principales (la mediocre actuación de Kim Greist tiene algo que ver en esto, ya que Gilliam cortó varias de sus escenas del producto final, por lo que el plano personaje de Jill queda sin desdibujarse del todo). Los sueños del protagonista son estupendos, eso sí, en especial aquel en el cual lucha contra una especie de samurai mecánico. En últimas, la fantasía es el medio por el cual el protagonista intenta escapar de manera definitiva de la enloquecida realidad que lo oprime (tanto sus fantasías con la mujer como las del último tramo de la película).

sam-lowry

Una desastrosa obra maestra, esquizofrénica, divertida, perturbadora, desesperante, hastiante, paranoica, ácida e irreverente, la cual no es tan fácil de ver, y al final deja una sensación de agotamiento (a pesar del sorpresivo final) que convierte el hecho de observarla en una experiencia fuera de lo convencional, que difícilmente dejará a alguien aburrido o indiferente ante semejante travesía por aquel pandemonio, lugar de tubos, cables, propaganda, agitados funcionarios armando un jaleo, formularios y en general papeleo sin fin, redadas gubernamentales que destruyen todo a su paso y amenazan de muerte a quien tengan al frente, torturas, reportes, cirugías plásticas con resultados impredecibles, alarmas, bombas, aires acondicionados que no funcionan, ascensores que no funcionan, tostadoras que no funcionan…

Altered States

Estados alterados (1980)

El doctor Edward Jessup estudia la esquizofrenia. A través de un inusual experimento de privación sensorial que requiere un tanque de flotación, sufre de alucinaciones que lo hacen alcanzar otros estados de conciencia. Tiene visiones sobre Cristo y el apocalipsis. Se convence de que a través de estas alucinaciones puede llegar al conocimiento de la verdad sobre el orígen del ser humano, al volver a un estado primordial. A su esposa, con quien lleva una relación distante, le empieza a preocupar esta obsesión de su marido.

Particular obra de ciencia ficción, con múltiples aspectos tanto a su favor como en su contra. Mucho se ha dicho de las secuencias alucinatorias, y la verdad, es que están logradas de manera impecable, por lo que causan una gran impresión en el espectador. Sorprendentemente, un gran porcentaje de los efectos visuales sigue viéndose bien, aún para los estándares actuales. El ritmo de la película es fluido y atrapante. Los efectos de sonido merecen ser destacados, y si bien algunas composiciones de la banda sonora no funcionan tan bien como deberían, la música por lo general está bien utilizada.

altered states hell

Las visiones infernales son abrumadoras.

Desafortunadamente, Altered States es bastante irregular. La trama es sencillamente ridícula (aquella secuencia en donde el protagonista se transforma literalmente en un hombre primitivo cae en la autoparodia), los discursos pseudocientíficos de los personajes están bien hasta cierto punto en donde se tornan cansinos y excesivos (la película quiere tomarse demasiado en serio, haciendo que el asunto parezca aún más inverosímil), hasta el punto de que terminan tomando preponderancia sobre la caracterización de los personajes y el desarrollo de la historia (que salta entre las situaciones más variopintas), desembocando en una conclusión apresurada.

william hurt altered states

La actuación es bastante regular, a veces mediocre, a veces convincente. William Hurt por lo menos hace un trabajo decente, en su primer papel cinematográfico.

Altered States presenta una mezcolanza de ideas sin mucha coherencia ni cohesión entre sí. Imágenes bíblicas, referencias al Apocalipsis, psicología, antropología, teoría de la evolución, realidades alternas, experimentos con drogas psicodélicas, y hasta rituales indígenas. Ciertamente, todas están enmarcadas dentro de la búsqueda de la verdad definitiva por parte de Eddie (descrito por su esposa como un personaje faustiano) pero están desarrolladas de una manera tan embotada y pomposa que son imposibles de considerar como algo más que “mumbo jumbo”, en palabras de otro de los personajes, el doctor Mason. Al final, se acepta que no hay verdades absolutas, y que el amor es la esencia de la vida, una idea más que válida, pero que sale prácticamente de la nada, porque la relación entre Eddie y Emily a duras penas se desarrolló en toda la película, más allá de las insistentes declaraciones verbales de amor por parte de ella.

Así es Altered States, alucinada, descabellada, tonta, pero cautivante, entretenida y muy única, dentro de todo. Una curiosidad, de esas películas “de culto” que merecen una ojeada a pesar de sus imperfecciones.