Milano trema: La polizia vuole giustizia

Milán tiembla, la policía pide justicia (1973)

El teniente Giorgio Caneparo es un policía amoral e implacable, y cuando su jefe es asesinado por una organización criminal, jura vengarse. Se infiltra en ella, eliminando a los matones de más bajo nivel hasta que capta la atención de Padulo, el jefe, quién lo contrata como conductor. Caneparo busca desvelar los secretos de los criminales usando sus métodos poco ortodoxos.

Graciosa, aunque irregular entrada del género poliziotteschi, célebre por las persecuciones automovilísticas que se muestran, y, como no podía ser de otra manera en este tipo de películas, las escenas de violencia y crueldad sin ningún otro propósito que el de conmocionar al espectador. Las peleas están bastante bien coreografiadas, y el explosivo retumbar de las armas de fuego contribuye a crear una sensación de adrenalina. El ligero atisbo de una trama aparece vagamente en el ilógico guión, el cual llega a flaquear en algunas escenas (principalmente las que no son de acción), aunque los personajes no son tan unidimensionales como podría parecer, muy a pesar de las interpretaciones de los actores, que hacen lo justo, pero sin destacar.

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El film parece hacer una tímida crítica ante la violencia que celebra, especialmente en el tramo final, pero su tono ambiguo hace que ésto se quede en muy poca cosa, en un mero esbozo, dado que al mismo tiempo, muestra a la fuerza bruta como, si no la manera correcta de hacer justicia, sí la más efectiva, más aún ante crímenes atroces. Dado que la policía está conformada por debiluchos, y el movimiento hippie por drogadictos, ninguno de los dos puede combatir la injusticia, lo cual es tarea de alguien tan ruin como los delincuentes con los que pelea.

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“No mueras, canalla. Te necesito vivo.”

La brutalidad y total falta de sutileza de la película terminan causando un efecto cómico no deseado, lo que sumado a las muy bien montadas escenas de acción, hacen que valga la pena cuando menos echarle una ojeada, más si son fanáticos del cine de explotación, o sienten curiosidad por el mismo.

Kakushi toride no san akunin

La fortaleza escondida (1958)

Matashichi y Tahei, dos campesinos en busca de fortuna descubren oro dentro de unos leños. Pronto tropiezan con el dueño del mismo, que busca escabullirse tras líneas enemigas hacia otro territorio, con el tesoro. El malicioso par accede a ayudar al hombre misterioso, por una parte del oro. Pronto, se encuentran con una muchacha, quién se les une en su viaje. Lo que los dos campesinos no saben, es que están viajando junto a una princesa, y un general que tiene el deber de escoltarla.

La fortaleza escondida es otra de esas grandes películas épicas de samuráis por las que es tan célebre Kurosawa, con un tono algo más ligero y divertido. Minoru Chiaki y Kamatari Fujiwara, en los papeles de Tahei y Matashichi, son un dúo cómico fantástico. No hay grandes tragedias épicas como en Siete Samuráis o Trono de sangre. Si bien evidentemente hay batallas, lucha y muerte, el foco está es en la gran aventura. Persecuciones, duelos, recorridos por agrestes paisajes montañosos.

paisajes fortaleza escondida

Esta fue la primera película que Kurosawa filmó en formato de pantalla ancha. El uso de la profundidad de campo es deslumbrante, en especial cuando muestra estos paisajes.

La película está bien escrita y concebida, se balancean adecuadamente el tono heroico y el cómico, en una historia que tiene la particularidad de ser contada a través de la perspectiva de los personajes menos heroicos, que siempre tienen algún apunte gracioso, o sufren las consecuencias de su codicia de hilarantes maneras. Sin embargo, y a pesar de que avanza con un ritmo adecuado, en ocasiones hay escenas que llegan a sentirse demasiado largas, particularmente durante la primera mitad.

duelo fortaleza escondida

El célebre duelo se me hizo un poquito largo también, pero está tan bien montado y coreografiado que lo compensa con creces.

La enseñanza final es casi como la de una fábula, nuestros protagonistas realizan un viaje impulsados por la codicia, dispuestos a traicionarse entre sí con tal de quedarse con el oro, pero en el camino descubren el verdadero valor de la amistad, un tesoro más grande que ninguno. También resulta interesante el papel de la princesa, el cual subvierte los roles de género al ser una muchacha fuerte, decidida y arriesgada. Los años no han hecho mella en La fortaleza escondida, la película sigue siendo tan fresca y emocionante como cuando fue lanzada.

tahei matashichi

“Sigamos siendo amigos en el cielo.”