The Lobster

Langosta (2015)

En una realidad alternativa, la gente que sigue siendo soltera pasada cierta edad es proscrita. Todo el mundo debe estar casado. Las personas que por una u otra razón, se quedan sin pareja, deben ingresar a un hotel, en donde deben encontrar otra compañera antes de 45 días. De no hacerlo, serán transformados en animales. David pierde a su esposa cuando ella lo deja por otro hombre. Por ello, ingresa al hotel, pidiendo ser convertido en una langosta si no consigue pareja a tiempo.

A primera vista, la premisa inicial de la película puede parecer absolutamente ridícula. El guión de Efthymis Filippou y Yorgos Lanthimos recurre a la sátira y al absurdismo para hacer una crítica de las preconcepciones que tiene la sociedad moderna respecto a las relaciones sentimentales. Afortunadamente, el humor excéntrico es balanceado con una sensibilidad genuina a la hora de abordar la temática, que tiene en cuenta diferentes matices de la situación (contrastando las normas, condiciones y estilos de vida de los huéspedes del hotel y los rebeldes que habitan en los bosques, que se rehúsan a conseguir pareja, llamados “Los solitarios”) por lo que no se queda en una mera caricaturización superficial. La actuación (en particular por parte de Colin Farrell) es rígida e innatural, lo cual hace todo el asunto más creíble, ya que la película toma lugar en un mundo donde hombres y mujeres tienen muchas dificultades para establecer relaciones románticas de manera normal.

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La primera mitad de la película, que toma lugar en el hotel, está llena de secuencias divertidísimas, como este montaje paralelo, en donde se muestra el inusual castigo que recibe un hombre por masturbarse en contraste con una de las lecciones que reciben los huéspedes: es mejor para una mujer caminar con un hombre que sola, ya que así no se expone a que la violen.

The Lobster lleva al extremo varios imaginarios presentes en la mente de las personas en cuanto a relaciones de pareja, para criticarlos. El (hiperbolizado) miedo a la soledad lleva a la gente a fijarse en las cosas más nimias de la otra persona, buscando desesperadamente señales de compatibilidad que en realidad no son determinantes a la hora de decidir si es o no es un compañero adecuado, o intentando forzar la compatibilidad con alguien cuando no se tiene (notables las escenas que involucran a “la mujer sin corazón”). Por otra parte, la película acierta en mostrar el otro extremo, el del individualismo, en donde todos velan únicamente por su propio bienestar, sin mayor cooperación ni solidaridad con los otros, e incluso los acercamientos románticos sanos entre los miembros del grupo son castigados. En contraste con los deliberados intentos de emparejarse (o no) con alguien, la relación entre los dos protagonistas surge de manera espontánea, abrupta, y crece de manera auténtica. Se necesitan, porque se aman, y no al revés.

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“Desarrollamos un código para poder comunicarnos entre nosotros, incluso en frente de los demás, sin que supieran lo que decíamos. Cuando giramos la cabeza a la izquierda, significa: “Te amo más que a nada en el mundo”. Cuando giramos la cabeza a la izquierda, significa: “Cuidado, estamos en peligro”. Teníamos que tener mucho cuidado al principio para no confundir “Te amo más que a nada en el mundo” con “Cuidado, estamos en peligro.”

Peculiar y estrafalaria, pero con sustancia, cómica con un dejo de melancolía, a veces tonta y con chistes de mal gusto, pero muy dulce (aunque no empalagosa) y reflexiva, The Lobster triunfa gracias a una construcción bastante sólida, que le permite ahondar mucho más allá de lo planteado por su formulación inicial, añadiendo detalles y particularidades, tornándose más seria e introspectiva a medida que pasan los minutos, manteniendo el equilibrio entre comedia, romance y drama.