Okuribito

Departures (2008)

Ganadora del Óscar a Mejor Película Extranjera (aunque hasta quienes no saben de cine saben lo poco que vale ese premio), Okuribito (conocida también como Despedidas, o Departures en inglés) es un interesante drama que resulta entretenido y conmovedor, si bien no está exento de cierto grado de sentimentalismo.

La orquesta donde trabaja el violonchelista Daigo Kobayashi se disuelve, por lo que deja Tokio para mudarse a su pueblo natal de Yamagata, junto con su esposa Mika. Al salir a buscar trabajo, encuentra un anuncio donde se busca a alguien para trabajar en “partidas”. Asumiendo que es un puesto en una agencia de viajes, Daigo se presenta a la entrevista de trabajo. ¡Cuál sería su sorpresa al descubrir que en realidad el empleo consiste en preparar cadáveres para su encajonamiento! Sin más opción, se ve obligado a aceptarlo, lo que le acarreará la discriminación por parte de una sociedad que mira con disgusto a quienes se encargan de los oficios relacionados con los muertos.

La idea de la película surgió luego de que el actor Masahiro Motoki, quien interpreta a Daigo en el film, leyera Coffinman, las memorias de Shinmon Aoki, un escritor y poeta que trabajó como embalsamador. La producción de la película tardó muchos años, debido a factores como falta de financiamiento (varios estudios se rehusaron a apoyar el proyecto debido a la temática de la cinta, dado al tabú que existe en torno a la misma en Japón), y varias revisiones y reescrituras del guión (que al final terminó siendo una adaptación muy vaga de Coffinman, hasta el punto de que Aoki dijo que no quería que su nombre saliera en los créditos). Sabiendo esto, no resulta sorprendente el hecho de que la actuación de Motoki sea una de las mejores cosas de Okuribito.

ceremonia

Destacan especialmente el cuidado y delicadeza de los movimientos de las manos del actor a la hora de preparar a los difuntos para meterlos en los ataúdes.

La sobria puesta en escena durante las escenas de los rituales funerarios es más que adecuada para ilustrar la solemnidad de los mismos, y los entornos en que se desarrolla la acción, como la casa de la madre de Daigo, el baño público de la señora Yamashita, la funeraria, los hermosos paisajes naturales, y hasta las estaciones (particularmente el invierno y la primavera) tienen una significancia especial y transmiten un estado de ánimo particular, el cual puede ir desde la nostalgia por la infancia hasta el duelo por los que ya no están.

NK edificio

El edificio es como un poco sombrío para ser una agencia de viajes.

El gran fallo de la cinta es su tono inconsistente. En un intento por suavizar su carga emocional, se incluyeron elementos de humor en el guión, los cuales se sienten completamente fuera de lugar. Aparte, la escena del montaje donde se intercalan planos de las ceremonias con tomas del protagonista tocando el violonchelo peca por su efectismo. Tengo sentimientos encontrados con respecto a la música de Joe Hisashi (famoso por componer la banda sonora de varias películas de Hayao Miyazaki), que a veces funciona, y a veces se torna sentimental.

El mensaje final sobre la valiosa y bella labor de los amortajadores es comunicado de manera tan escueta que da la impresión de que se está ensalzando mucho este trabajo, dulcificando un asunto que al menos durante la primera mitad de la cinta es tratado de manera seria. Sin embargo, esto es perdonable en cierta medida, si se tienen en cuenta los prejuicios que se tienen hacia éstos trabajadores en la sociedad japonesa. Afortunadamente, esto no sucede cuando la película habla sobre los lazos familiares y como éstos se ven afectados por la muerte de un ser querido. La trama secundaria sobre el desaparecido padre de Daigo tenía todo el potencial para tornarse en algo excesivamente empalagoso y melodramático, pero por fortuna no terminó siendo así (a mi concepto) y a pesar de ser algo predecible, su resolución fue satisfactoria y emotiva.

Okuribito podrá no ser perfecta, pero triunfa a pesar de sus problemas, cuestionando tabúes, reivindicando el potencial que puede llegar a tener algo tan inicialmente terrible como la muerte para ayudar a cerrar viejas heridas, dejar atrás viejos rencores, y resaltando la importancia que tiene el tratar con dignidad los cuerpos de quienes ya se han ido de este mundo.