The Hunchback of Notre Dame

El jorobado de Notre Dame (1923)

La historia toma lugar durante los turbulentos tiempos que vivía la ciudad de París durante el siglo XV, cuando el monarca Luis XI reinaba cruelmente, manteniendo a la población empobrecida. Los mendigos y rechazados por la sociedad tienen como líder a Clopin, padre adoptivo de una bella y noble muchacha llamada Esmeralda. El malvado Jehan, planea secuestrar a Esmeralda, por lo que le da a su sirviente, Quasimodo, el jorobado campanero de la catedral, la orden de llevar a cabo esta acción. Sin embargo, él falla, y ella es rescatada por un capitán de la guardia, conocido como Phoebus de Chateaupers, del cual se enamora. Jehan intenta encontrar la manera de tomar a Esmeralda por la fuerza, usando una serie de artimañas y engaños, en los que se ve envuelta la ciudad entera, desde la corte real hasta Clopin y los mendigos.

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Los portentosos sets de la película le dan la apariencia real de un gran centro urbano medieval, y son el elemento clave a la hora de construir la atmósfera. La narrativa podría parecer algo difusa durante la primera mitad (algo a lo cual contribuye el extensivo uso de intertítulos), pero todos los elementos que son establecidos a lo largo de esta sección convergen al final de manera coherente y muy satisfactoria durante el clímax de la película, en donde la tensión dramática comunica de manera adecuada la gravedad de los acontecimientos que ocurren.

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Lon Chaney tenía la habilidad de transformarse de manera radical para aquellos papeles que le exigían interpretar a personajes con deformidades, logrando mostrar tanto su lado monstruoso como su lado cálido, buscando la simpatía de la audiencia. Los efectos de maquillaje, que pueden parecer anticuados o rudimentarios para el público moderno, son convincentes, gracias al trabajo del actor. Las escenas de riesgo y acrobacias también merecen ser destacadas.

El drama está entretejido alrededor de Esmeralda y todos los hombres que de una manera u otra buscan ganar su afecto (la película muestra que entre el capitán mujeriego, el mendigo con ansias de rebelión armada, el hombre oscuro que renuncia a la religión, y el campanero recluído y rechazado por culpa de su deformidad, es este último el personaje más noble y bondadoso), aunque hay un cierto elemento de crítica social presente, en la denuncia que se hace en la película tanto de la corrupción de la aristocracia como de la violencia que usan las clases oprimidas para intentar llegar al poder (la batalla final es, tal vez, la secuencia más notoria de la película, con aquel río de gente armada con espadas, hachas y antorchas, intentando entrar a la catedral por la fuerza, mientras son rebatidos por Quasimodo, quien les arroja rocas, leños, y hasta plomo hirviendo a los revoltosos). Si bien los dos elementos, el romántico y el histórico, no logran cuajar por completo, logran integrarse lo suficiente como para convertirse en algo con sentido.

Un entretenido éxito de taquilla que impulsó la producción de películas del género fantástico y de horror por parte de Universal Pictures, El jorobado de Notre Dame envuelve al espectador en una turbia y rústica atmósfera, y se torna memorable gracias a su majestuosa presencia, y al genial trabajo de su protagonista.