The Masque of the Red Death

La máscara de la muerte roja (1964)

La plaga conocida como la Muerte Roja llega a una aldea gobernada por el príncipe Prospero, un satanista que secuestra a una muchacha llamada Francesca, junto con los dos hombres que más ama ella: su padre y su novio. Prospero invita a varios nobles a su castillo, donde estarán protegidos de la plaga, mientras asisten a un baile de máscaras. La atmósfera general es de corrupción y depravación, y el príncipe intenta atraer a la inocente y pura Francesca hacia el lado oscuro, mientras sus seres queridos sufren en las mazmorras del castillo.

Extravagante despliegue de horror gótico, que toma como base el argumento de dos cuentos de Poe (La máscara de la muerte roja y Hop-Frog), y les añade un par de cuestionamientos existenciales sobre la moral y la fe. El trabajo de dirección de arte es elaborado: suntuosos decorados, vestuario exótico, velas, telarañas, viejos muros de piedra, y mazmorras, construyen la tenebrosa atmósfera del castillo donde transcurre la historia. El uso del color es llamativo, y, además de comunicar los horrores de la plaga, contribuye a darle un toque carnavalesco a la acción. Las tomas largas y planos generales ayudan a resaltar el carácter opresivo del entorno en el que están encerrados los personajes, al sepultarlos debajo de los coloridos decorados, construyendo una sensación de claustrofobia.

vincent price prospero

Vincent Price sobreactúa hasta el punto del ridículo, pero hay algo hipnotizante en su interpretación del diabólico príncipe Prospero.

Durante la parte inicial, la película sucumbe ante las inclinaciones teatrales de sus parlamentos, pero, afortunadamente, la situación se remedia a medida que avanzan los minutos, gracias a que lentamente la factura visual (que incluye una secuencia onírica en donde desfilan demonios de varias civilizaciones) va envolviendo al espectador y encargándose de tomar las riendas de la historia.

muerte roja

La intrusión de la Muerte Roja en el castillo desencadena un clímax muy bien ejecutado.

Corman estaba consciente de las similitudes entre su película y El Séptimo Sello, por lo que decidió abordar el tema de la mortalidad y la fe de manera distinta al maestro sueco. En donde Bergman era austero y reflexivo, Corman es grandilocuente y calamitoso. La conclusión de Corman es que puede que la fe y la virtud no salven a nadie de la muerte, pero tampoco lo harán el rechazo de Dios ni el llevar una vida de placeres mundanos. El goce al que se entrega Prospero no es capaz de aliviar su miedo de morir, es solo un paliativo para distraerse ante lo inevitable. La muerte une a todos los hombres, justos y pecadores, ricos y pobres.

prospero muerte roja

“Cada hombre se crea su propio Dios, su propio cielo y su propio infierno.”

Con esta sombría conclusión nos deja La máscara de la muerte roja. Puede que para las sensibilidades modernas, sea una película ingenua (a ratos da más risa que miedo). Existen un par de errores de continuidad, y su sensibilidad se acerca al camp. A pesar de esto, es ambiciosa, elegante, y su visión fatalista da de qué pensar, cosa que no se puede decir de muchas obras del género. Lo que le hace falta en sustos lo compensa con su atmósfera y temas, que, entre otras cosas, le dan una extraña belleza. Una ventana hacia un mundo fantástico de pesadilla.

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