Inherent Vice

Vicio propio (2014)

Larry “Doc” Sportello trabaja como detective privado. Un día, llega su ex-novia, Shasta Fay Hepworth (de la cual él sigue enamorado), para pedirle que proteja a su nuevo novio (un multimillonario del negocio de bienes raíces llamado Mickey Wolfmann) de ser recluído a la fuerza en un asilo para enfermos mentales. Sin embargo, falla, Wolfmann es secuestrado, y sin quererlo, Doc se ve envuelto en un enredo que involucra, entre otros, al FBI, a la policía de Los Ángeles y sus infiltrados dentro del movimiento hippie, y una organización criminal internacional llamada Golden Fang, dedicada al tráfico de drogas.

Inherent Vice es una película tan peculiar como la novela del mismo nombre de la cual fue adaptada (aunque es de las obras más “normales” y “comprensibles” de Thomas Pynchon), lo que es su gran virtud y defecto al mismo tiempo. Se mantiene totalmente fiel al espíritu del libro, y logra transmitir perfectamente la atmósfera del mismo, pero también traspasa la estructura narrativa y deliberada confusión en la que Pynchon sume al lector, con resultados mixtos, ya que si bien en el papel esto funciona de maravillas, en la pantalla, a veces sí y a veces no. Sí, logramos exitosamente ver el mundo desde la perspectiva de Doc, quién vive en las nubes al ser un asiduo consumidor de marihuana, pero la película es casi incomprensible, a menos que uno haya leído el libro primero. Más aún dado que, por cuestiones de tiempo, tuvieron que ahorrarse detalles y explicaciones adicionales que éste le daba a la trama. Sinceramente, creo que, como adaptación, no es capaz de funcionar de manera independiente de la obra literaria que la inspiró.

hope harlingen doc

Incluso hay varios parlamentos tomados textualmente de la novela, como esta joyita: “I had just gone running into this one toilet stall without checking first, had my finger already down my throat, and there Coy sat, gringo digestion, about to take a gigantic shit. We both let go at about the same time, vomit and shit all over the place, me with my head in his lap and to complicate things of course he had this hardon.”

Por fortuna, es divertidísima, los diálogos son muy ingeniosos, independientemente de si son del libro o no, y muy melancólica, al mismo tiempo. Tanto la fotografía, como la dirección de arte y la música, recrean a la perfección el Estados Unidos de finales de los 60. La atmósfera es muy nostálgica, enfocada a transmitir esa sensación de remembranza de aquello que pudo ser y no fue, o de aquello que fue y se ha ido. Pero lo que de veras le importa a Anderson aquí son sus actores, y estos, como de costumbre, hacen un trabajo estupendo, en especial Katherine Waterstone como Shasta Fay y Josh Brolin como el policía, Bigfoot.

shasta doc lluvia

“It was weird that in the limited space of a postcard, Shasta should have chosen to remember that one day in the rain. It had stuck with Doc too, even though it was late in their time together, when she was already halfway out the door.”

Inherent Vice es una elegía a los sueños de amor y paz de aquella década de los 60, que estaban muriendo, dejando tras de sí a una generación consumida por las drogas y el sexo. Se menciona frecuentemente a Charles Manson y su culto, mostrando así la desconfianza y rechazo que se había despertado en la población gringa hacia el movimiento hippie. Las fuerzas de seguridad del estado, en este estado de paranoia, toma medidas cada vez más drásticas para mantener el status quo, a pesar de ser presa de la corrupción, y estar envueltas en actividades ilegales. La “gente de bien” está podrida por dentro, y las generaciones jóvenes, quienes proponían una forma de vida alternativa, se destruyeron a sí mismas, por culpa de sus vicios. Una enorme y tenebrosa conspiración, con más poder del que cualquiera puede imaginar, se encarga de preservar el orden establecido.

crocker fenway doc

“People like you lose all claim to respect the first time they pay anybody rent.”

Paul Thomas Anderson no es un director de mis afectos, pero se ha ganado mi respeto con esta película (bueno, con The Master iba por buen camino, pero me ha convencido de verdad con la que nos ocupa aquí). Pocos tienen la osadía (¿o el atrevimiento?) de adaptar a la pantalla a un escritor “inadaptable” como lo es Thomas Pynchon, y salir airosos (parcialmente). A pesar de sus fallas, Inherent Vice se me ha hecho por lejos lo mejor que ha hecho el director.

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