Youth

Youth (2015)

No, no estuve en Cannes (no tengo ni para salir a la esquina, menos para viajar a otro país) pero gracias a los milagros de la piratería, tuve la oportunidad de ver esta película, antes de su fecha de estreno en Estados Unidos (y acá, si es que llega). En ella se “narra” la “historia” del músico Fred Ballinger y su amigo, el director de cine Mick Boyle. Ambos están viejos, y hablan sobre el pasado y el futuro, sus relaciones sentimentales, sus carreras, y de como la vejez los ha afectado físicamente. Según leí en noticias, causó una reacción muy divisiva entre las audiencias del festival, que la aplaudieron y abuchearon en iguales proporciones. Viéndola, no resulta difícil descubrir por qué.

Empezando por lo bueno: la fotografía es hermosa, tanto los tranquilos e idílicos paisajes de montaña de Suiza como los exuberantes interiores del hotel se ven sencillamente increíbles. Los veteranos Michael Caine y Harvey Keitel hacen un trabajo excelente en sus papeles de Fred y Mick, al igual que la bella Rachel Weisz, en el papel de Lena, la hija de Fred, quién sufre debido a su repentino divorcio y a antiguas diferencias y rencores hacia su padre, un hombre distante, enfocado principalmente en su trabajo, que le era infiel a su esposa en repetidas ocasiones. Los diálogos son frecuentemente ingeniosos, y muy divertidos.

fred mick youth

“This morning I did this big, powerful piss. I was so happy. I haven’t been so happy in a long time.”

Cuando Youth se quiere poner seria, lo logra, por lo que también nos entrega algunos momentos conmovedores, relacionados principalmente con la vida personal de Fred y el estado actual de la carrera directorial de Mick. Las secuencias en donde se incluyen los sueños de los personajes también están muy bien realizadas, en particular la del video musical que transcurre dentro de la mente de Lena (se podría pensar que es una sátira a los videos de música pop de la actualidad, de no ser porque desgraciadamente son así de verdad). La música es bastante buena (notables las apariciones de Mark Kozelek y Godspeed You! Black Emperor, entre otros). Aparte, como suele suceder en varias películas, llega un personaje secundario, que hace una aparición breve, y se roba completamente el show. En este caso, Brenda Morel, interpretada por nada más y nada menos que por Jane Fonda.

brenda morel

“And in Hollywood, oh… When I walked through that front door I was all by my fucking self. Marilyn, Rita, Grace… they’d all shit in their pants when they saw me coming.”

Desafortunadamente ahora viene lo malo. Al principio puse las palabras “narra” e “historia” entre comillas porque no hay una trama definida como tal. Lo cual no sería problema, de no ser porque Youth es una sucesión de escenas, algunas muy buenas, algunas no tanto, con poca o ninguna cohesión entre sí. Pierde tiempo con un montón de situaciones accesorias que no llevan a ninguna parte. La aparición de una versión ficticia de Maradona, si bien divertida, contribuye muy poco a la historia. Miss Universo es usada como un símbolo tan obvio y facilón de esa juventud que se fue, que parece que su verdadero propósito es el de atraer publicidad y el interés de la audiencia masculina. ¿Y qué hay con la masajista que juega videojuegos en su tiempo libre? Éstas y otras son cosas que se quedan sueltas por ahí, como queriendo significar algo sin lograrlo.

Un montón de ideas arrojadas al viento, que llevan a conclusiones muy poco satisfactorias. Sí, se evita el cliché de los ancianos recordando sus vidas de manera nostálgica y optimista, pero ¿de qué sirve si las acciones de los personajes al final llegan tan de repente, tan como “porque sí”? Pudo haberse abordado de manera más profunda el carácter o motivaciones de los dos personajes principales, o por lo menos las de Lena, o las del joven actor que interpreta Paul Dano, que es otro personaje que simplemente está por ahí, parchándola, de vez en cuando hablando con los dos viejos, y ya. Es en esto donde la película pierde todo su peso. Quiere decir muchas cosas a la vez, y al final, no termina concretando absolutamente nada, tornándose en un ejercicio de autocomplacencia por parte de su autor. Entretenida y bien realizada en aspectos técnicos, pero fallida en su construcción, a mi parecer. A muchos les gustó, por lo que es uno de esos casos en donde o la amas o la odias (claro que yo no sé si me gustó o la odié). Al menos una cosa es segura, y es que Sorrentino no deja a nadie indiferente. Eso ya de por sí es un logro.