After Hours

After Hours (1985)

Paul Hackett trabaja en un enorme edificio de oficinas en Nueva York y tiene el insignificante cargo de procesador de palabras. Al salir de la oficina, conoce a Marcy Franklin en un café. Los dos quedan para una cita más tarde en el apartamento de Kiki, una escultora amiga de Marcy, la cual será el inicio de una serie de extrañas, descabelladas y desesperadas aventuras que vivirá Paul esa noche.

Una de las películas más particulares de Scorsese, a pesar de la aparición de elementos recurrentes en la filmografía del autor como la ciudad de Nueva York, o la soledad masculina. Surgió a partir del guión de un estudiante de cine, Joseph Minion. Dicho guión es lo mejor de la película. Las situaciones aparentemente normales que se presentan al principio van tornándose cada vez más alocadas, haciendo gala de un humor negro finísimo. Uno podría pensar que Minion pudo haber tenido una brillante carrera como guionista, pero por desgracia, resultó que los primeros 30 minutos de la película eran un plagio casi literal de un monólogo de Joe Frank, lo que le acarreó ciertos problemas legales.

marcy after hours

“I feel like something incredible is really gonna happen here.”

Otro triunfo de After Hours es su logradísima atmósfera nocturna. Viéndola uno realmente se siente como vagando en la ciudad a altas horas de la noche. La iluminación es apropiadamente tenue, y la música está muy bien escogida (tanto la de ambiente como las canciones de música popular que introduce Scorsese). El hecho de que fuera filmada en las lluviosas calles del mismo barrio SoHo de Manhattan en donde toma lugar la acción ayuda a su verosimilitud. Griffin Dunne hace un muy buen trabajo en el papel de Paul, un tipo común y corriente con el que todos nos podemos identificar, que lentamente empieza a desesperarse cada vez más al no poder volver a su casa. El protagonista parece regido por la ley de Murphy.

soho after hours

“What do you want from me? What have I done? I’m just a word processor, for Christ’s sake!”

Un desfile de las figuras más particulares se sucede en la película. Mujeres atormentadas, artistas con estilos de vida alternativos, punks, funcionarios públicos insolidarios, taxistas groseros, camareras de bar desencantadas, vecinos paranoicos… Ninguna de estas personas se deja ver durante el día, donde todo es normal en Nueva York. Es en la noche, luego de que cierran casi todos los locales, y la ciudad está vacía, en donde emergen a la superficie.

Por ello, After Hours es tan hilarante como angustiante. Hay algo oscuro que subyace bajo lo cómico. La improbable mezcla de humor y suspenso funciona de maravillas. Casi se puede establecer un paralelismo entre ésta película y Taxi Driver, si bien la que nos ocupa es mucho menos sórdida, y está mucho menos preocupada por su temática, al ser, en palabras del director, “un ejercicio de estilo”. Esto no hace inferior a After Hours, la cual de hecho, es una de las obras más infravaloradas y entretenidas de Scorsese.

diner after hours