Operazione paura

Operazione paura (1966)

Una mujer muere de manera misteriosa en una remota aldea. El doctor Eswai es llamado por el comisario del pueblo, para realizar la autopsia. Sin embargo, los pobladores actúan de manera sospechosa. No permiten que el doctor se acerque al cuerpo, ya que podría desatar la maldición que pesa sobre todos ellos. Eswai realiza la autopsia de todas formas, y se ve implicado en una serie de extrañas muertes que aterrorizan al pueblo. Las muertes están relacionadas con la vieja casona de la familia Graps, por lo que el doctor decide investigar.

Habiendo filmado importantísimas películas del cine del género gótico tales como La máscara del demonio o Las tres caras del miedo, Bava presenta una de sus obras más pulidas, donde hace gala de su estilo ya consolidado. Los terrosos tonos de los colores, las majestuosamente vetustas locaciones exteriores, la exuberante decoración (incluyendo las típicas telarañas, lápidas, crucifijos y amuletos) y las densas sombras le dan a la película ese aire antiguo, añejo, empolvado, que junto con los creativos movimientos de cámara y la música (trillada pero efectiva) establecen el ambiente oscuro y fantasmal.

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Para inducir un efecto pesadillesco más intenso en el espectador, la película entra en el reino de lo onírico, a través de un par de secuencias de sueños/alucinaciones, que crean una sensación de desorientación. Este es otro de sus grandes aspectos a destacar. A pesar de que la historia no es precisamente destacable, la atmósfera está tan bien construida, y la actuación es tan convincente (en su mayor parte) que esto se torna algo irrisorio. Bava relega la violencia a un segundo plano, implicándola en la mayoría de los casos en lugar de mostrarla, o mostrándola de manera muy breve, lo que tal vez la hace más efectiva, dentro del contexto elegantemente sombrío del film (donde posiblemente resultaría chocante un nivel de gore como el de, por ejemplo, Seis mujeres para el asesino).

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La manera en que opera el espíritu que ocasiona las muertes puede llegar a ser más perversa que la de un asesino propiamente dicho.

Poco más queda por decir de esta entretenida película, que no pierde su vigencia al intentar shockear a la audiencia con sustos baratos, sino transportarlos a aquel recóndito lugar donde reina la superstición y el oscurantismo, donde la razón pareciera no tener cabida, donde es impotente ante fuerzas más allá de su comprensión.

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I tre volti della paura

Las tres caras del miedo (1963)

Una película compuesta por tres pequeñas historias, con una introducción y conclusión a cargo de Boris Karloff (aunque por desgracia doblado al italiano, ya que en ese país se tenía la costumbre de grabar el diálogo de todas las películas en post-producción, para que los actores, quienes decían sus líneas en sus propios idiomas, como inglés o francés, salieran todos hablando en el mismo idioma), quién también actúa en una de ellas, El Wurdalak.

El teléfono

La primera historia está más inclinada al giallo, a diferencia de las otras dos que están inclinadas al terror sobrenatural. Rosy, una chica de compañía (interpretada por la bellísima Michèle Mercier, quien realiza un muy buen trabajo aquí a pesar del doblaje) recibe una serie de extrañas llamadas, durante las cuales es amenazada de muerte. El 99% de la acción se desarrolla en un solo escenario, la casa de Rosy, la cual está llena de lujos y decorados extravagantes, con ligeros tintes góticos, pero una apariencia decididamente moderna (o bueno, para la época). Esto ayuda a transmitir una sensación de claustrofobia, así como la sensación que tiene la protagonista, de sentirse observada. El ritmo es pausado, lo que ayuda a incrementar la tensión. El giro inesperado del guión, a pesar de ser forzado, no es enteramente descabellado, lo que se agradece.

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“Un cuerpo como el tuyo puede llevar a un hombre a la locura. ¡Y te mataré!”

El Wurdulak

Un hombre llamado Gorca (interpretado por Boris Karloff, quién es el que más destaca de todos los actores de la película) se ausenta por cinco días para matar un vampiro (o Wurdulak, como les llaman aquí) que aterroriza a su aldea. Pero al volver de su ausencia, está convertido en uno de los no-muertos, condenado a beber la sangre de los que amó en vida, su familia. Un joven noble termina involucrado en este asunto, al estar enamorado de la hija de Gorca. Aquí vemos a Bava haciendo lo que sabe hacer mejor, una historia gótica con todas las de la ley.

Sin embargo, todos los problemas en los que se ven envueltos los personajes pudieran haber sido resueltos si tuvieran algo de sentido común. Probablemente se aferraban a los sentimientos y respeto que tenían hacia sus familiares convertidos en vampiros, y por eso no quisieron matarlos, pero el hacerlo les hubiera ahorrado tantos males… Supongo que la idea era mostrar la falta de razón con la que puede pensar una persona ante la ilusión de volver a esos seres queridos que han fallecido, pero aún así no es para nada convincente. Esto empaña la que pudo haber sido la mejor de las tres historias.

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“Mi padre no permite que se cuestionen sus decisiones.”

La ambientación está muy bien lograda: gélidos paisajes invernales cubiertos de nieve, rojos atardeceres, ruinas antiguas corroídas por el tiempo e infestadas de telarañas, y una vieja casona. ¿Lugares convencionales? No sé, tal vez ahora en esta época, pero están hechos con un gusto, que termina siendo una delicia de ver. La fotografía a cargo de Ubaldo Terzano y el mismo Bava juega bastante con las sombras, dándole a este segmento su apariencia oscura.

ruinas wurdulak

 

La gota de agua

Para esta película aplica el dicho ese de “lo mejor para el final”, ya que ahora viene el que yo considero el mejor de los tres segmentos. Una enfermera debe preparar el cadáver de una anciana, que andaba involucrada en actividades ocultistas. La difunta lleva un anillo en el dedo, por lo que la enfermera siente la tentación de robarlo. Pronto descubre que hacerlo no fue una muy buena idea…

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Cuadros torcidos, muñecas, muchos gatos, cartas, semejante desorden… Le hubiera valido ser un poquito más supersticiosa a la enfermera.

En Wurdulak, Bava empezaba tímidamente a experimentar con el uso del color, pero en este segmento, dicha experimentación es más evidente. El uso de colores primarios para crear una sensación espeluznante se convertiría en parte integral de su estilo en sus películas posteriores, influenciando a varios directores. Por otra parte, el sonido juega un papel fundamental a la hora de incrementar la tensión. Hay mucho silencio, lo único que lo rompe es un incesante goteo.

muerta tres caras miedo

“Dicen que las ánimas de los muertos la mataron. ¡Los fantasmas!”

Su tenso ritmo, aspectos visuales (tanto en fotografía como dirección de arte, esta última muy llamativa, lo que sirve para recrear esa atmósfera de la época victoriana), y falta de lagunas narrativas (a diferencia de los otros dos segmentos), hacen de La gota de agua lo mejor del film.

Esto es, en resumidas cuentas, Las tres caras del miedo, una entretenidísima película, a cargo de uno de los maestros del género. Fue la primera película a color del director italiano, y un esbozo de lo que haría en toda su filmografía posterior.