Non si sevizia un paperino

Angustia de silencio (1972)

De las manos del padrino italiano del gore, Lucio Fulci, célebre por sus películas de zombies ultrasangrientas, llega esta mórbida entrada en el género del giallo, un thriller que relata el escabroso caso del asesinato de varios niños en un pequeño pueblo rural en Sicilia, donde la fe católica y la superstición están profundamente arraigadas entre la población.

esqueleto bebe paperino

Estos italianos no se andaban con rodeos, no han ni acabado de pasar los créditos de apertura y ya nos están mostrando el esqueleto de un bebé.

La palabra que mejor podría describir a esta película es “yuxtaposición”. Se aprovecha del poder que tiene el montaje para falsear situaciones, al presentar uno por uno varios sospechosos, que muy bien podrían ser el asesino, para luego ir descartándolos, luego de hacerle creer a la audiencia que cada uno de ellos es quien ha cometido los atroces crímenes. La ambientación juega un papel crucial, ya que aquel viejo pueblo que parece detenido en el tiempo, rodeado de un idílico paisaje campestre, parecería inusual para una cinta de horror. Funciona a su favor en mil maneras, al generar un contraste con el comportamiento primitivo de quienes habitan allí, haciendo que todo parezca más enfermizo.

pueblo sicilia paperino

Imagino que debió de usarse bastante la luz natural en cuanto a fotografía, ya que muchas de las acciones ocurren bajo un radiante sol.

Musicalmente, también existe una yuxtaposición, evidente en el uso de canciones folclóricas y de música pop (este último tipo de música es usado durante la que es tal vez la escena más sangrienta del film, donde se muestra sin ningún tipo de moderación la brutal golpiza a la que es sometida una mujer sospechosa de haber cometido los asesinatos). Resulta obvia la influencia de esta película en el cine de Quentin Tarantino.

linchamiento bruja paperino

Casualmente encontré el link en Youtube de la escena (espero no meterme en líos con los de derechos de autor): https://www.youtube.com/watch?v=O7tAh4w-Rg4

La cámara pareciera haber sido manejada por un esquizofrénico, al asumir diferentes puntos de vista, moverse de aquí y allá entre los rostros de los personajes, jugar con la profundidad de campo, entre otras cosas, en lo que constituye una elección estilística interesante, pero demasiado notoria y, en algunos momentos, artificiosa. La actuación es muy del promedio, nada destacable pero al menos nada malo tampoco (el doblaje pudo haber sido peor), claro que ciertamente el foco de esta película no son los personajes. Puede hacerse un poco difícil el seguirle el hilo a la cinta, porque está enfocada más en resolver el misterio que en seguir a un protagonista.

La trama, a diferencia de otros giallos, no está aquí como una mera excusa para mostrar asesinatos sangrientos, y a pesar de sonar un poco descabellada, en el guión se procura darle una explicación racional a todo lo que sucede. Es este el gran tema de la película: los extremos a los que el fanatismo religioso puede llevar a una persona (o grupo de personas), cegándolos ante toda evidencia racional. El horror de la película no reside en sucesos sobrenaturales (a pesar de lo sugerido durante el primer tramo, con los ritos y constantes alusiones a la brujería), sino en las cosas que hace la gente impulsada por el extremismo de sus creencias.

Es esta la otra gran yuxtaposición, esta vez a nivel temático. Los personajes moralmente ambiguos, como la modelo con problemas de drogadicción, el voyeurista, y la bruja son juzgados injustamente por un pueblo aferrado excesivamente a sus tradiciones, intolerante con cualquiera que no las siga. El tema, claro, es tratado sin ningún tipo de sutileza ni tacto, tornando la cinta en un feroz ataque a la Iglesia Católica y a las costumbres supersticiosas, tan fuertemente arraigadas en la idiosincrasia italiana.

Pero es lo explícito y directo de su carácter lo que hace a Non si sevizia un paperino tan divertida de ver, en aspectos que van desde la violencia estilizada y desnudez puramente gratuitas que poco aportan a la trama, pasando por los pobres pero efectivos efectos especiales (eran los años 70, después de todo),  o los apuntes irónicos de algunos personajes, hasta lo retorcido y perverso de su historia, que contra todo pronóstico para una película de explotación (o “serie B”), presenta una dosis de tosca pero al mismo tiempo agudísima crítica social.

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