Dekalog

El decálogo (1989)

Una serie de televisión de 10 capítulos, cada uno de los cuales narra una historia independiente de las otras. Todas ocurren alrededor de los residentes de un frío y austero bloque de apartamentos en Varsovia, y cada una de ellas le presenta un dilema moral particular a sus personajes, basado en cada uno de los Diez Mandamientos de la Biblia.

Resulta difícil tratar de hablar del colosal monumento que es esta serie, ya que las descripciones corren el riesgo de hacer parecer trivial su intenso poder dramático. El abogado Krzysztof Piesiewicz sugirió la idea de hacer el equivalente moderno de los Diez Mandamientos a su amigo Kieślowski, y, en conjunto, los dos coescribieron algunos de los guiones más brillantes que se han trasladado a la pantalla. Logrando un delicado balance entre dramatismo y realismo, mostrando personajes muy humanos, llenos de virtudes y defectos, que se ven envueltos en situaciones donde sus valores son puestos a prueba (frecuentemente viéndose confrontados ante la toma de decisiones éticamente cuestionables).

Pero para toda situación expuesta hay una causa, que permite no justificar, pero sí entender por qué los personajes del Decálogo actúan del modo en que lo hacen, aún cuando las consecuencias de dichas acciones sean perjudiciales. Ellos aprenden de sus experiencias, pero a los televidentes no se les sermonea con lecciones moralistas, transmitidas en un tono santurrón y condescendiente. Fue de esta manera como los creadores fueron capaces de darle vigencia a estas 10 leyes, que ante los ojos de muchos podrían parecer arcaicas y desfasadas ante la complejidad del mundo contemporáneo. Kieślowski y Piesiewicz nos muestran que, en realidad, no se quedan cortas ante nuestra cotidianidad, sino que por el contrario, resultan aún más difíciles de aplicar.

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Sin el esforzado trabajo actoral de todos los involucrados, todo lo anterior no hubiera sido posible. La melancólica música de Zbigniew Preisner aparece con sutileza en los momentos en que se necesita, para acentuar la emoción de ciertas escenas, nunca es intrusiva, y por ello resulta más efectiva.

Siendo vista como un todo, El Decálogo es magistral. Sin embargo, a la hora de examinar cada episodio en particular, hay unos que destacan por sobre los otros (en parte debido a preferencias personales). El ritmo del capítulo 2 llega a tornarse demasiado lento, y los diálogos del capítulo 8 se tornan cargantes, al haber exceso de los mismos. El episodio 5 se diferencia de los otros por sus turbios colores sepia, su tono políticamente cargado, y su atmósfera angustiosa, desesperanzadora (posteriormente fue lanzado como una película por separado).

El episodio 9, en donde el amor prevalece a pesar de dilemas aparentemente insuperables, tiene tal vez la carga emocional más profunda de la serie. El episodio 10 también destaca por no tratarse de un drama, sino de una comedia (aunque con un humor oscuro, en ocasiones hasta mórbido). El episodio 6, centrado en la soledad, y en las peculiares maneras que tienen los individuos de lidiar con ella, es mi favorito de todos (también se lanzó en versión extendida, como un largometraje aparte, del cual hablé aquí: https://estanochenohaybanda.wordpress.com/2016/12/26/krotki-film-o-milosci/).

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¿Qué representa este hombre, que suele aparecer en los momentos decisivos de la mayoría de capítulos, sin pronunciar palabra, ni intervenir en nada? ¿Una presencia divina? ¿Una personificación de destinos fatídicos?

Podrían hacerse disertaciones por separado para cada episodio, pero por el momento, no diré más del Decálogo. Una profunda, reflexiva, sobria y melancólica muestra de la lucha por la prevalencia de los valores, en medio de decisiones erróneas, secretos que pueden cambiar vidas, mentiras y duplicidad en las relaciones de pareja, culpa por cargas pasadas, perversiones, egoísmo, y todas aquellas cosas a las que sucumbimos todos nosotros, por nuestra fragilidad, ignorancia, duda, y vulnerabilidad (frecuentemente al ser víctima de las circunstancias). Una exposición de la naturaleza humana, con toda su dualidad y ambigüedad.

Krótki film o miłości

No amarás (1988)

Tomek es un joven tímido y solitario que trabaja en la oficina de correos. Por las noches, espía a una mujer mayor, Magda, a través de su ventana, con la ayuda de un telescopio. Tomek se enamora de la mujer, e empieza a inventar razones y pretextos para poder verla, hasta que finalmente le confiesa sus sentimientos. Magda se empeñará en mostrarle a Tomek que el amor no existe, que sólo existe el sexo y nada más.

Kieślowski aborda el tema del amor desde una mirada intimista. Insinúa, implica, y sugiere aspectos profundos sobre las vidas, sentimientos, y personalidad de sus personajes, pero no los muestra, ni los dice, lo cual tiene un efecto mucho más poderoso. La interpretación de los dos actores principales es clave a la hora de lograr dicho efecto. Olaf Lubaszenko presenta a un reprimido Tomek, nervioso, callado y ansioso, quien sólo es desinhibido y fervoroso a la hora de espiar a la mujer de sus sueños (su mirada dice más que cualquier cosa). Por su parte, Grażyna Szapołowska encarna a una Magda que esconde un profundo dolor y soledad, producto de su vida disoluta y su cinicismo. La fijación por los objetos, tales como el telescopio, las ventanas, las notificaciones postales, y las botellas de leche, les confiere un carácter especial, los convierte en los medios a través de los cuales Tomek expresa sus sentimientos.

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Durante la primera mitad de la película, vemos a Magda a través de los ojos de Tomek. La película nos muestra su perspectiva, nos hace sentir lo que él siente. Hacia el final, los papeles se invierten, y vemos todo a través de los ojos de Magda.

Dos extremos opuestos se encuentran, con resultados imprevisibles. La falta de experiencia e ingenuidad de Tomek hacen que su obsesión se torne más intensa e intrusiva. A pesar de que sin duda él está enamorado de Magda, la naturaleza de sus sentimientos y la manera en que los expresa da mucho en qué pensar, sin embargo, bajo su fijación subyace el deseo genuino de querer a Magda. Ella, por otra parte, cree que no hay amor verdadero, sólo lujuria. Desencantada y desdichada, invita a hombre tras hombre a pasar por su lecho. Tomek no es más que una diversión al principio, un objeto de burla, pero ella llega a disfrutar sus atenciones, pensando en la posibilidad de que tal vez él sienta algo de verdad hacia ella. Cuando sus dos perspectivas colisionan, ambos cambian. Tomek sufre un colapso, del cual parece recuperarse dejando de lado su antigua infatuación, viendo que no era sana. Por otra parte, Magda parece dispuesta a darle una oportunidad, dándole la razón, a pesar de que en el fondo, siente que no es digna de ser amada.

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– “Te amo”. – “No existe tal cosa”.

Así es como esta corta película captura de manera concisa (pero a la vez comprensiva) la manera en como diferentes personas perciben, sienten, y piensan sobre el amor, y cómo sus ideas cambian a lo largo del tiempo, producto de la ilusión o el desengaño. También muestra la manera peculiar en que puede llegar a actuar una persona impulsada por este sentimiento, con una verosimilitud franca, sincera, y un visible trasfondo moral.