The Godfather

El padrino (1972)

La crónica de la lucha de la familia Corleone por mantener la supremacía en el mundo de la mafia. Don Vito Corleone, el patriarca de la familia, dedicado tradicionalmente a las apuestas, la prostitución, y la corrupción de sindicatos, se niega a entrar en el negocio de las drogas, porque afectaría su imagen ante los políticos y jueces de los cuales reciben favores. Esto afecta los intereses de las otras familias de la mafia, y en particular los de Virgil “El Turco” Sollozzo, quien atenta contra la vida de Don Vito para forzar a sus hijos a que cedan ante sus demandas. La respuesta de ellos es combatir el fuego con fuego, desencadenando una ola de violencia.

No soy partidario de analizar en exceso las películas, dándoles más significado del que los autores pretendieron darle. Sin embargo, en el caso de esta primera entrega del Padrino, lo merece. ¿Por qué? Porque de esta película se ha dicho de todo, y ha trascendido las décadas, hasta el punto de que hoy en día se le considera como una de las mejores películas de la historia, afirmación con la que no coincido del todo. Incluso El Padrino II me parece una película más redondeada, con incluso mejores actuaciones, y me gusta más.

vitoduelo

Se me hace más apropiada la interpretación de Marlon Brando cuando Don Vito se muestra más vulnerable que cuando está en la cima de su poder. Ese “mire cómo masacraron a mi muchacho” tiene más resonancia que la famosa secuencia del principio, donde atiende las peticiones de la gente.

Dudo que los productores y el personal que trabajó en la película hubiera llegado con la intención de hacer una obra maestra. Coppola inicialmente no quería adaptar la novela de Mario Puzo al cine, considerándola sensacionalista y barata. Y francamente, como novelista, Puzo es muy buen escritor de guiones. El diálogo es agudo, agudísimo, con muchas frases para el recuerdo. La trama, si bien es intrincada, no es muy concisa, debido a la naturaleza episódica de la película. Cada viñeta nos muestra una determinada faceta del mundo del crimen organizado. Como consecuencia de lo anterior, el ritmo sufre, y El Padrino termina siendo más una película de grandes momentos que un producto final que funcione como un todo. El hecho de que la película tenga un carácter coral, contribuye a esto, dado que tiene que darle igual prominencia a múltiples personajes a la vez.

padrino personajes

En base a detalles como una acción, un gesto, una mirada, o la manera de hablar, se caracteriza a un gran número de personajes, con pinceladas un poco vagas, pero efectivas.

El Padrino no sólo replanteó la manera en que se veía a los gángsters en el cine, sino que redefinió la manera en que los gángsters querían verse a sí mismos, fuera de la pantalla. La idea de unos criminales con códigos de honor, que se comportaban como hombres de negocios aún cuando ordenaban la muerte de una o varias personas, resonó dentro de la cultura popular. Los temas de la violencia, la riqueza y el machismo, explorados a profundidad, seguramente dieron rienda suelta a las fantasías de poder de muchos espectadores. Esa combinación de bravura y crueldad, junto con fidelidad a los propios principios, hizo de este grupo de criminales unos antihéroes de una estatura gigantesca. Cada acto de violencia en El Padrino, por espantoso que sea, siempre es racionalizado bajo la máxima de “es cuestión de negocios”. Esto le permite a todos los mafiosos seguir creyendo que están manteniendo sus principios, más cuando confrontan sus actos con los de una sociedad corrompida hasta la médula por el deseo del poder.

senadores presidentes michael corleone

– “Mi padre no es diferente de ningún hombre poderoso, como un senador o un presidente.”
– “Qué ingenuo suenas. ¡Los senadores y los presidentes no asesinan gente!”
– “Vaya. ¿Quién es el ingenuo, Kay?”

La primera línea de diálogo de la película (“Yo creo en América… América ha hecho mi fortuna”) es el credo de este grupo de inmigrantes, para el cual lo más sagrado es el dinero. La codicia los mueve, los impulsa a matarse entre sí, a competir, todo con tal de conseguir el anhelado poder. Toda su cosmovisión gira en torno al enriquecimiento. Dentro de ella, los hombres asumen firmemente su rol de proveedores, y esperan que las mujeres cumplan con sus roles de cocinera, amante y criada, manteniendo así los valores tradicionales. Así, aspiran llegar a la cima. Es el camino que escogieron, y no hay desviación de él (Michael, la única persona que parecía destinada a salvarse, se condena aún más que ninguno). No importan los medios que se utilicen para ese fin, lo que importa a cada uno es asegurar el bienestar propio y el de los suyos. Pensando que hacen las cosas por un bien mayor, pueden sentirse mejor al cometer actos inmorales.

sollozzo tom hagen

“No me gusta la violencia, Tom. Soy un hombre de negocios. La sangre resulta muy costosa.”

Una película de mafiosos se convierte en una especie de prisma a través del cual la sociedad estadounidense (y por qué no, la sociedad capitalista en general) se mira a sí misma, porque no se necesita ser un traficante ni matar gente para untarse de la corrupción del sistema del cual todos hacen parte. Las audiencias pueden empatizar con Don Vito, porque era un hombre que buscaba un futuro mejor para sus hijos, aunque tuviera que hacer cosas repugnantes, porque en últimas así lo hace prácticamente todo el mundo. Él logró ser un criminal millonario, y su poder nunca decayó, aún manteniendo resquicios de honorabilidad, que, si bien son de matices ambiguos, son señalados durante el curso de la película. Don Vito es, pues, un hombre al que seguir, de acuerdo con la mentalidad económica e individualista del hombre contemporáneo, porque logró una especie de equilibrio entre sus implacables asuntos de negocios y su devoción a su familia.

Los ecos del estilo de vida de la mafia resuenan por toda la sociedad, aún cuando la película, sin emitir juicio de valor alguno, muestra una moral turbia, llena de contrastes y contradicciones. El Padrino es realista, pero inevitablemente romantizada. Termina convirtiéndose inadvertidamente en una alegoría. No encuentro otra justificación para su trascendencia, aún cuando no es una película perfecta. Tal vez su falta de concreción permita que los espectadores interpreten miles de cosas diferentes y dispares de ella, y que sigan hablando de ella aún luego de décadas desde su estreno. Lo único en lo que puede haber un consenso, más allá de toda interpretación, de todo título, de toda mención de honor, es que El Padrino es uno de los retratos de la ambición más poderosos que se hayan hecho en el séptimo arte.

 

Bram Stoker’s Dracula

Drácula, de Bram Stoker (1992)

Se han realizado muchas revisiones de Drácula en el cine, cambiando detalles, personajes, y situaciones. Por eso, Coppola quería hacer algo un poco distinto. Si bien le es fiel al libro en cuanto a personajes, estructura narrativa (en forma de cartas), e historia, toma los aspectos eróticos y sexuales, que sólo habían estado implícitos en la novela, y los torna explícitos, convirtiendo al Conde en un antihéroe trágico. Un soldado cristiano que luchó contra los turcos Otomanos, al cual la pérdida de su amada lo lleva a la desesperación, por lo que renuncia al Dios al que había defendido, para convertirse en una criatura de las tinieblas. El personaje de Mina Harker trasciende el papel de objeto del deseo del vampiro, para convertirse en la reencarnación de aquel gran amor de su vida, cuya muerte él nunca pudo olvidar.

Por cuestiones de estilo, dado que para la época en la que se desarrolla la historia se estaba inventando el cinematógrafo, los realizadores decidieron incluir varios guiños (casi que homenajes) a todas aquellas viejas películas de terror del cine mudo como parte de la puesta en escena. Todos los efectos visuales usan trucos “de la vieja escuela”, tales como superposiciones, backprojection, maquetas y miniaturas, fondos pintados, juegos de sombras (que se mueven de manera independiente de los personajes), un intervalómetro (para lograr ese efecto acelerado en las tomas que están hechas desde el punto de vista de Drácula) y hasta un fundido iris. No se agregó nada en post-producción, ni se hizo nada por computador.

castillo dracula

Estos planos de las vistas exteriores del castillo de Drácula fueron hechos usando bellísimas pinturas en mate.

El diseño de sonido está muy bien logrado, los susurros, gemidos, invocaciones, y cánticos que se oyen de fondo intensifican la atmósfera. La música de Wojciech Kilar le añade una carga adicional de dramatismo a la cinta, tanto en las escenas tétricas como en las románticas. La dirección de arte de Thomas Sanders y Garrett Lewis es suntuosa, sets como el del castillo de Drácula o el manicomio, tienen reminiscencias de los del cine expresionista alemán, con sus formas altas, imponentes y pesadillescas. Coppola gastó gran parte del presupuesto en el vestuario, a cargo de la japonesa Eiko Ishioka, debido a que para él los actores eran las “joyas” de la película. La apariencia del Drácula viejo está influenciada por la vestimenta del teatro Kabuki.

Por desgracia, aquí hay tanto joyas como baratijas. Un inexpresivo Keanu Reeves parece no tener el más mínimo interés en su papel, su intento de acento británico es paupérrimo. El director admite que le dio el papel para atraer a una audiencia femenina. En el otro extremo, está un sobreactuado Anthony Hopkins, que interpreta a un Van Helsing completamente ridículo, que termina siendo cómico de manera no intencional. Considero que Winona Ryder está bastante bien en el papel de Mina, particularmente cuando su lado sensual reprimido sale a la luz, al ser seducida por Drácula. A pesar de tener roles muy secundarios, Sadie Frost y Tom Waits son de los que mejor lo hacen, en sus respectivos papeles de Lucy, la joven muchacha aristócrata calenturienta (luego vampiresa) y Renfield, el demente esquizofrénico.

Por último está un ENORME Gary Oldman, no vale la pena entrar a hacer comparaciones con Max Schreck, Béla Lugosi, Christopher Lee o Klaus Kinski, porque su Drácula es muy diferente del de ellos. Como guerrero, es feroz. Como Drácula viejo, es escalofriante. Como Drácula joven, es altivo, regio y seductor. Como Drácula monstruoso, es amenazador. El tono de su voz cambia (no sé como será un acento rumano de verdad, por eso creo que el de Oldman es impecable) dependiendo de la apariencia actual del personaje, y el rango de emociones que logra expresar siempre es convincente. Pasa uno de tenerle miedo, a simpatizar con él. Al final yo hasta quería que se quedara con Mina.

vlad dracul renuncia a dios

“Sângele este viaţa… şi va fi… ŞI VIAŢA MEA!”

La película tiene un aire bastante teatral y melodramático, debido al énfasis que se hace en el romance. Drácula deja todo por ir a buscar a Mina, la viva imagen de su fallecida prometida. Al encontrarla, pudo haberla hipnotizado directamente y convertirla en vampiro como hizo con Lucy. Pero en vez de eso, elige enamorarla, hasta el punto de que llega a sentir culpa por condenarla a ser igual a él. Pero ella no es una víctima inocente como en el libro, y ha llegado a corresponder sus sentimientos, deseándolo con la misma locura que él a ella. Mina estuvo a punto de hallar la condenación eterna por rendirse ante sus impulsos, y Lucy termina siendo castigada por hacerse dueña de su propia sexualidad, cosas que eran tremendamente mal vistas por la represiva moral de la sociedad Victoriana. La película expone esta problemática de manera interesante.

Ciertamente, a veces la cinta llega a caer en los excesos del camp, rozando peligrosamente el terreno de la cursilería, pero por fortuna logra moderarse justo a tiempo. A pesar de que hay cosas que se pudieron haber hecho mejor, sigue siendo una de las adaptaciones de Drácula más notables, y ampliamente considerada como la última película verdaderamente esencial de su autor (quién sabe si volverá a hacer algo al nivel de ésta o sus películas de los 70).

dracula mina

“I have crossed oceans of time to find you.”


The Godfather Part II

El padrino II (1974)

El ejemplo definitivo para desvirtuar aquella afirmación de “segundas partes nunca fueron buenas”, considero que esta película sobrepasa a su decente, pero sobreestimada predecesora (The Godfather no es la mejor película de la historia ni a palo), en todo respecto, siendo mucho más ambiciosa y compleja, al ser tanto una secuela como una precuela de la original. El montaje paralelo es el medio por el cual se intercalan dos historias: la de la corrupción moral de Michael Corleone al llegar a la cima de su poder, y la de las vicisitudes de distinta índole por las que tuvo que pasar su padre, Vito Corleone, para conseguirlo. El contrapunto entre las dos líneas narrativas acentúa el carácter trágico de la obra.

michael connie

“En un par de escenas creo que fui demasiado lejos, pero Rembrandt fue demasiado lejos también”. Gordon Willis, director de fotografía, al referirse al uso de la oscuridad en el film.

Willis toma el concepto visual de la primera película de la trilogía y lo lleva mucho más allá, envolviendo casi todo en sombras (exceptuando a ciertas escenas en exteriores como la de la primera comunión del hijo de Michael, las escenas en Cuba, y las escenas invernales, entre otras), para representar el carácter cada vez más amoral del personaje principal. La cita a Rembrandt que hace el cinematógrafo no es casual, ya que la labor de este último está visiblemente influenciada por la obra del primero, así como de otros artistas, tales como Caravaggio.

En contraste con esto, la saturación de los tonos marrones y amarillos durante las escenas protagonizadas por Vito Corleone evoca una profunda sensación de nostalgia, haciendo que parezcan viejas fotografías en sepia.

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Insuperables los primeros 10 minutos de la cinta.

En cuestiones de ritmo, The Godfather Part II va algo lento, pero, debido a que la trama es bien densa, y requiere ser establecida de manera adecuada, para que uno como espectador no se pierda, esto a veces es necesario. Además, la lentitud favorece al tono melancólico que se deseaba lograr. El guión está estructurado de manera impecable, a medida que avanza la película se acrecenta cada vez más la tensión dramática, y el balance entre las dos historias está muy bien logrado.

En cuanto al apartado actoral, todos están muy bien en sus papeles, pero hay cuatro miembros del reparto que eclipsan al resto:

La interpretación de Al Pacino, un actor que en ocasiones tendería al histrionismo en papeles futuros (aunque por ejemplo en Scarface eso funcionaría de maravillas), es considerada por muchos como la mejor de su carrera. Su Michael Corleone es un estratega frío y absolutamente despiadado. En mi opinión, Robert de Niro supera con creces a Marlon Brando en el papel de Vito Corleone (sonará a capricho personal, pero no soporto la manera en que éste último balbuceaba sus parlamentos en The Godfather), creando un personaje tan carismático y benévolo como sagaz e implacable. Lee Strasberg, una verdadera institución de la actuación (y maestro tanto de Pacino como de De Niro) le da vida a uno de los antagonistas más célebres de la historia de Hollywood: Hyman Roth. Y cómo olvidar a John Cazale, cuyo Fredo Corleone es una figura de una tragedia y un patetismo inconmensurables.

fredo

“I can handle things! I’m smart! Not like everybody says! Like… dumb! I’m smart, and I want respect!”

Los temas explorados en The Godfather, tales como la autodestrucción del ser humano provocada por la ambición, la futilidad de la venganza, el cuestionamiento de la lealtad, y la inmigración italiana (particularmente siciliana, idioma en el que es hablado un porcentaje considerable de la cinta) a los Estados Unidos, son explorados de manera más amplia en esta secuela, que las lleva a su conclusión lógica.

La primera parte de la saga de El Padrino es en cierto grado culpable de romantizar a la Mafia, al mostrar a ésta institución como elegantes hombres de negocios más que como criminales. Tampoco ayuda el hecho de que al ser tan icónica, haya sido referenciada e imitada innumerables veces. En la Parte II, se derrumba por completo esta noción, mostrando los extremos de la perversidad a la que podían llegar individuos como Michael Corleone, que convirtieron el código de honor y la lealtad hacia la familia en un mero pretexto para mantener el poder.