Bram Stoker’s Dracula

Drácula, de Bram Stoker (1992)

Se han realizado muchas revisiones de Drácula en el cine, cambiando detalles, personajes, y situaciones. Por eso, Coppola quería hacer algo un poco distinto. Si bien le es fiel al libro en cuanto a personajes, estructura narrativa (en forma de cartas), e historia, toma los aspectos eróticos y sexuales, que sólo habían estado implícitos en la novela, y los torna explícitos, convirtiendo al Conde en un antihéroe trágico. Un soldado cristiano que luchó contra los turcos Otomanos, al cual la pérdida de su amada lo lleva a la desesperación, por lo que renuncia al Dios al que había defendido, para convertirse en una criatura de las tinieblas. El personaje de Mina Harker trasciende el papel de objeto del deseo del vampiro, para convertirse en la reencarnación de aquel gran amor de su vida, cuya muerte él nunca pudo olvidar.

Por cuestiones de estilo, dado que para la época en la que se desarrolla la historia se estaba inventando el cinematógrafo, los realizadores decidieron incluir varios guiños (casi que homenajes) a todas aquellas viejas películas de terror del cine mudo como parte de la puesta en escena. Todos los efectos visuales usan trucos “de la vieja escuela”, tales como superposiciones, backprojection, maquetas y miniaturas, fondos pintados, juegos de sombras (que se mueven de manera independiente de los personajes), un intervalómetro (para lograr ese efecto acelerado en las tomas que están hechas desde el punto de vista de Drácula) y hasta un fundido iris. No se agregó nada en post-producción, ni se hizo nada por computador.

castillo dracula

Estos planos de las vistas exteriores del castillo de Drácula fueron hechos usando bellísimas pinturas en mate.

El diseño de sonido está muy bien logrado, los susurros, gemidos, invocaciones, y cánticos que se oyen de fondo intensifican la atmósfera. La música de Wojciech Kilar le añade una carga adicional de dramatismo a la cinta, tanto en las escenas tétricas como en las románticas. La dirección de arte de Thomas Sanders y Garrett Lewis es suntuosa, sets como el del castillo de Drácula o el manicomio, tienen reminiscencias de los del cine expresionista alemán, con sus formas altas, imponentes y pesadillescas. Coppola gastó gran parte del presupuesto en el vestuario, a cargo de la japonesa Eiko Ishioka, debido a que para él los actores eran las “joyas” de la película. La apariencia del Drácula viejo está influenciada por la vestimenta del teatro Kabuki.

Por desgracia, aquí hay tanto joyas como baratijas. Un inexpresivo Keanu Reeves parece no tener el más mínimo interés en su papel, su intento de acento británico es paupérrimo. El director admite que le dio el papel para atraer a una audiencia femenina. En el otro extremo, está un sobreactuado Anthony Hopkins, que interpreta a un Van Helsing completamente ridículo, que termina siendo cómico de manera no intencional. Considero que Winona Ryder está bastante bien en el papel de Mina, particularmente cuando su lado sensual reprimido sale a la luz, al ser seducida por Drácula. A pesar de tener roles muy secundarios, Sadie Frost y Tom Waits son de los que mejor lo hacen, en sus respectivos papeles de Lucy, la joven muchacha aristócrata calenturienta (luego vampiresa) y Renfield, el demente esquizofrénico.

Por último está un ENORME Gary Oldman, no vale la pena entrar a hacer comparaciones con Max Schreck, Béla Lugosi, Christopher Lee o Klaus Kinski, porque su Drácula es muy diferente del de ellos. Como guerrero, es feroz. Como Drácula viejo, es escalofriante. Como Drácula joven, es altivo, regio y seductor. Como Drácula monstruoso, es amenazador. El tono de su voz cambia (no sé como será un acento rumano de verdad, por eso creo que el de Oldman es impecable) dependiendo de la apariencia actual del personaje, y el rango de emociones que logra expresar siempre es convincente. Pasa uno de tenerle miedo, a simpatizar con él. Al final yo hasta quería que se quedara con Mina.

vlad dracul renuncia a dios

“Sângele este viaţa… şi va fi… ŞI VIAŢA MEA!”

La película tiene un aire bastante teatral y melodramático, debido al énfasis que se hace en el romance. Drácula deja todo por ir a buscar a Mina, la viva imagen de su fallecida prometida. Al encontrarla, pudo haberla hipnotizado directamente y convertirla en vampiro como hizo con Lucy. Pero en vez de eso, elige enamorarla, hasta el punto de que llega a sentir culpa por condenarla a ser igual a él. Pero ella no es una víctima inocente como en el libro, y ha llegado a corresponder sus sentimientos, deseándolo con la misma locura que él a ella. Mina estuvo a punto de hallar la condenación eterna por rendirse ante sus impulsos, y Lucy termina siendo castigada por hacerse dueña de su propia sexualidad, cosas que eran tremendamente mal vistas por la represiva moral de la sociedad Victoriana. La película expone esta problemática de manera interesante.

Ciertamente, a veces la cinta llega a caer en los excesos del camp, rozando peligrosamente el terreno de la cursilería, pero por fortuna logra moderarse justo a tiempo. A pesar de que hay cosas que se pudieron haber hecho mejor, sigue siendo una de las adaptaciones de Drácula más notables, y ampliamente considerada como la última película verdaderamente esencial de su autor (quién sabe si volverá a hacer algo al nivel de ésta o sus películas de los 70).

dracula mina

“I have crossed oceans of time to find you.”


The Godfather Part II

El padrino II (1974)

El ejemplo definitivo para desvirtuar aquella afirmación de “segundas partes nunca fueron buenas”, considero que esta película sobrepasa a su decente, pero sobreestimada predecesora (The Godfather no es la mejor película de la historia ni a palo), en todo respecto, siendo mucho más ambiciosa y compleja, al ser tanto una secuela como una precuela de la original. El montaje paralelo es el medio por el cual se intercalan dos historias: la de la corrupción moral de Michael Corleone al llegar a la cima de su poder, y la de las vicisitudes de distinta índole por las que tuvo que pasar su padre, Vito Corleone, para conseguirlo. El contrapunto entre las dos líneas narrativas acentúa el carácter trágico de la obra.

michael connie

“En un par de escenas creo que fui demasiado lejos, pero Rembrandt fue demasiado lejos también”. Gordon Willis, director de fotografía, al referirse al uso de la oscuridad en el film.

Willis toma el concepto visual de la primera película de la trilogía y lo lleva mucho más allá, envolviendo casi todo en sombras (exceptuando a ciertas escenas en exteriores como la de la primera comunión del hijo de Michael, las escenas en Cuba, y las escenas invernales, entre otras), para representar el carácter cada vez más amoral del personaje principal. La cita a Rembrandt que hace el cinematógrafo no es casual, ya que la labor de este último está visiblemente influenciada por la obra del primero, así como de otros artistas, tales como Caravaggio.

En contraste con esto, la saturación de los tonos marrones y amarillos durante las escenas protagonizadas por Vito Corleone evoca una profunda sensación de nostalgia, haciendo que parezcan viejas fotografías en sepia.

corleone sicilia

Insuperables los primeros 10 minutos de la cinta.

En cuestiones de ritmo, The Godfather Part II va algo lento, pero, debido a que la trama es bien densa, y requiere ser establecida de manera adecuada, para que uno como espectador no se pierda, esto a veces es necesario. Además, la lentitud favorece al tono melancólico que se deseaba lograr. El guión está estructurado de manera impecable, a medida que avanza la película se acrecenta cada vez más la tensión dramática, y el balance entre las dos historias está muy bien logrado.

En cuanto al apartado actoral, todos están muy bien en sus papeles, pero hay cuatro miembros del reparto que eclipsan al resto:

La interpretación de Al Pacino, un actor que en ocasiones tendería al histrionismo en papeles futuros (aunque por ejemplo en Scarface eso funcionaría de maravillas), es considerada por muchos como la mejor de su carrera. Su Michael Corleone es un estratega frío y absolutamente despiadado. En mi opinión, Robert de Niro supera con creces a Marlon Brando en el papel de Vito Corleone (sonará a capricho personal, pero no soporto la manera en que éste último balbuceaba sus parlamentos en The Godfather), creando un personaje tan carismático y benévolo como sagaz e implacable. Lee Strasberg, una verdadera institución de la actuación (y maestro tanto de Pacino como de De Niro) le da vida a uno de los antagonistas más célebres de la historia de Hollywood: Hyman Roth. Y cómo olvidar a John Cazale, cuyo Fredo Corleone es una figura de una tragedia y un patetismo inconmensurables.

fredo

“I can handle things! I’m smart! Not like everybody says! Like… dumb! I’m smart, and I want respect!”

Los temas explorados en The Godfather, tales como la autodestrucción del ser humano provocada por la ambición, la futilidad de la venganza, el cuestionamiento de la lealtad, y la inmigración italiana (particularmente siciliana, idioma en el que es hablado un porcentaje considerable de la cinta) a los Estados Unidos, son explorados de manera más amplia en esta secuela, que las lleva a su conclusión lógica.

La primera parte de la saga de El Padrino es en cierto grado culpable de romantizar a la Mafia, al mostrar a ésta institución como elegantes hombres de negocios más que como criminales. Tampoco ayuda el hecho de que al ser tan icónica, haya sido referenciada e imitada innumerables veces. En la Parte II, se derrumba por completo esta noción, mostrando los extremos de la perversidad a la que podían llegar individuos como Michael Corleone, que convirtieron el código de honor y la lealtad hacia la familia en un mero pretexto para mantener el poder.