Impresiones sobre Twin Peaks: El regreso (partes 13 a 18)

Twin Peaks (2017)

Cooper despierta de su letargo como Dougie Jones, y regresa al pueblo de Twin Peaks para su batalla final con su doppelgänger.

Voy a seguir el juego de Lynch y Frost, quienes nos saturaron con dobles durante Twin Peaks: El regreso, y voy a escribir una reseña positiva y negativa a la vez, porque estoy dividido con respecto a como terminó la película de 18 horas/serie.

La obsesión por la dualidad de las cosas, que siempre estuvo presente en Twin Peaks, es exacerbada hasta niveles insospechados. Esta tercera temporada, que durante sus dos primeros tercios había sido críptica e inaccesible, le dio a los fans lo que querían durante sus penúltimas cinco partes. El ritmo se acelera considerablemente, varios hilos argumentales se resuelven súbita pero satisfactoriamente, cada vez más pasamos más tiempo en el pueblo, el humor y los personajes excéntricos toman el centro de atención (¿para cuándo un spinoff de los hermanos Mitchum en Las Vegas?), y Cooper regresa, cuando ya se habían perdido todas las esperanzas de volverlo a ver.

i am the fbi

“Yo soy el FBI.”

Por supuesto, luego Lynch tira todo eso por la borda para darle lugar a un final impostado sin pies ni cabeza, que deja muchas cosas importantes sin resolver. Logra de paso arruinar el recuerdo de la serie original. Dejando de lado lo sorpresivo que resulta, uno puede ver que es casi el mismo final que le dio a Lost Highway, Mulholland Drive e Inland Empire. Pero, mientras en estas tres películas funcionaba, porque eran historias autocontenidas, enfocadas más en las ideas que sugerían que en los personajes, aquí no solo chirría, sino que enlodece todo, porque Twin Peaks siempre fue sobre la atmósfera del pueblo, sus personajes y las interacciones entre ellos. Lynch se enfoca demasiado en abrir cada vez más y más misterios, y yo pregunto: ¿Acaso no se suponía que el misterio era sólo un pretexto para pasar tiempo en el pueblo? Si con la resolución del caso de Laura Palmer mataron el ganso de los huevos de oro, aquí revivieron al ganso como un monstruo de Frankenstein que masacra aldeas enteras.

pointless characers twin peaks

Se introdujeron tantos personajes nuevos, y tan planos, que terminaron sirviendo para rellenar tiempo, saliendo de la película tan rápido como entraron. El elenco terminó tan abultado, que la mayoría de personajes se hicieron irrelevantes.

Los creadores eligen darle relevancia sólo a ciertos personajes en específico, dándoles a sus tramas cierres bastante adecuados, como la conmovedora despedida a la Dama del Tronco (quien, más que ningún personaje, parecía tener claro el rumbo de los acontecimientos), o el final feliz de la historia de Ed y Norma (una de las mejores secuencias de la serie, donde el manejo de la música y la actuación crean algo maravilloso). Luego, toman la decisión más osada, y le dan a los personajes más importantes finales abiertos, y muy ambiguos. Y aquí es donde de empieza lo interesante, porque Lynch se vale del montaje para construir múltiples líneas de tiempo paralelas, que transcurren al mismo tiempo, algo que ya había desarrollado a la perfección en Inland Empire, pero que retoma y lleva un paso más allá (lo que yo creía imposible).

es futuro o pasado

“¿Es futuro? ¿O es pasado?”

A través del montaje se nos presenta la ilusión de un tiempo lineal, pero en realidad, el tiempo está compuesto de ciclos que empiezan, terminan, se traslapan, se sobreponen entre sí. Dichos tiempos toman lugar en múltiples planos de conciencia: el mundo físico, los sueños, un estado de coma, otras dimensiones. Igualmente, Lynch se vale del ritmo para mostrar percepciones alteradas del tiempo. Así, la audiencia, sin importar qué interpretación tenga de los hechos, puede darse cuenta de que la Parte 18 se desarrolla en otra dimensión diferente a lo que ocurre en la Parte 17. También puede inferir que las escenas de Audrey están ocurriendo dentro de su cabeza, antes de que nos lo revelen. Hay sincronización entre la duración de varias escenas, lo que refuerza la idea del tiempo como ciclo, así hayamos visto todo linealmente y por episodios. Twin Peaks acaba, sólo para volver a comenzar.

dama del tronco tiempo

“Ahora el círculo está casi completo. Mira y escucha al sueño del tiempo y el espacio. Todo se revela ahora. Fluye como un río. Aquello que es, y aquello que no es.”

Todo el tiempo nos tuvieron pescando arenques rojos. Desde la primera entrada que le dediqué a esta película intuía levemente que era una meditación sobre el paso del tiempo, la irreversibilidad del cambio, y por eso cambiaba de locaciones hacia la ciudad, cambiaba de tono, y mostraba unos personajes cambiados. Pero de la manera más hábil, Lynch y Frost nos mantuvieron tras pistas falsas, haciéndonos creer que la cosa iba hacia el retorno a Twin Peaks, cuando en realidad se trataba de un eterno retorno, en donde las fuerzas cósmicas opuestas que rigen la existencia están en una perpetua lucha, en donde hasta las mismas conclusiones de los caminos de la vida llevan de vuelta a los personajes al punto de inicio, en donde hasta la muerte es “sólo un cambio más”, en la infinita concatenación de cambios que son la única constante de la existencia.

Sin duda, es elegíaco, y desesperante, porque muestra que hay cosas que no se pueden evitar, porque no se puede reparar lo que ha sido irremediablemente roto, y lo más importante de todo, que no se puede recapturar el pasado. Sin embargo, la naturaleza cíclica del tiempo puede abrir numerosas posibilidades para seguir adelante, después de todo.

Todo eso está muy bien, pero pudieron haber hecho lo mismo en nueve episodios. Y sin tantos personajes. En últimas tanta pista falsa y tanta manipulación disminuyen el poder de la pretendida reflexión que intentó transmitir el director. Al igual que Cooper, que no podía dejar las cosas quietas, se dejó llevar por su lado más indulgente, desperdiciando tiempo (¡irónicamente!) sin razón. Pudo haberse enfocado en una menor cantidad de historias, para haberlas desarrollado mejor, y hubiera podido ilustrar el mismo punto de una manera más concreta. Los personajes envejecidos tenían gran potencial para esto, pero pareciera que todas sus tramas no fueran más que epílogos extendidos. Cuando Lynch quiere hacer un drama humanista, brilla, y aquí por momentos tiende hacia allá, pero, por desgracia, se deja llevar por su fascinación por crear rompecabezas que no encajan del todo.

Tanto el drama como el misterio hacían parte del Twin Peaks original, pero en aquel tiempo se logró mantener el balance durante un tiempo (la primera temporada, para ser específicos). La tragedia más grande que le ocurrió a Twin Peaks (en general) es que, en efecto, el pasado no se puede recapturar. Absolutamente ninguno de los involucrados en la realización de la serie logró sostener ese tono de la primera temporada. Por ello, tuvimos una segunda temporada que se descarrió, cayendo en la autoparodia, y esta tercera temporada que es su opuesto exacto: mientras la segunda temporada era tonta y ligera, esta tercera temporada es turbia y escabrosa. Lo que ambas tienen en común es la inconsistencia del tono.

La amplitud del alcance de este film de 18 horas le permitió abarcar desde lo cotidiano hasta lo paranormal, con risas, llanto, miedo, rabia, frustración y todas las emociones en medio. El aura predominante de misterio provoca dos reacciones en el espectador: invita a contemplar las particularidades de la vida, y lo hace querer buscar respuestas a toda costa. A veces pienso que la aparición de tantas interpretaciones del final, tan disímiles, son sólo un reflejo de lo que los espectadores quisieron ver, porque no hay nada allí. Lynch hizo lo que se le dio la gana y la gente le siguió el juego para no sentirse tan perdida. Y si bien sus finales usualmente son abiertos, y en ellos frecuentemente hay horror, también hay comprensión, incluso catarsis (como en la malograda Fire Walk With Me o en la misma Inland Empire), aquí intentaron meter algo para cerrar un círculo de manera trucada, simplemente ignorando la narrativa que, para bien o para mal, había construido a lo largo de 17 partes, dándole una puñalada por la espalda a todos los que las vieron. Tal vez la belleza del asunto radique en que no existe una respuesta fija, como en la vida misma, donde cada ser humano tiene su propia verdad, sin pretender que sea la única o definitiva. Y lograr plasmar algo así en una obra cinematográfica no es tarea fácil.

Las series de televisión se han vuelto en los últimos años, la manera predilecta de muchos por contar historias (con Hollywood reducido casi por completo a superhéroes y remakes), por lo que han acumulado una gran cantidad de seguidores en todo el mundo, que las ven a través de diferentes plataformas. Aún así, ninguna se había atrevido a experimentar con el medio de la manera en que lo hizo Twin Peaks (tanto en los años 90 como ahora). Pero mientras la serie original fue un fenómeno masivo, esta ha permanecido en las sombras, oculta (los ratings a duras penas alcanzaron las 500 mil personas en Estados Unidos, pero una cifra mayor se suscribió al canal Showtime tan sólo para ver la serie por Internet), por su carácter inaccesible y enigmático.

Es muy pronto para decir si Lynch y Frost hayan vuelto a abrir camino y pronto veamos otro tipo de televisión. Sin duda, han vuelto a crear algo singular, que adicionalmente construye metanarrativas relacionadas con el medio televisivo por el cual se transmitió. Compleja, fascinante, absorbente, caprichosa, difícil, construye todo un universo, y transporta al espectador adentro del mismo, con todos sus contrastes, complejidades, contradicciones, e incoherencias, pero también con sus bondades, virtudes y alegrías.

oficina sheriff reunion

“Espero volverlos a ver a todos de nuevo.”

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The Straight Story

Una historia sencilla (1999)

Alvin Straight y su hermano, Lyle, son un par de ancianos que pelearon hace muchos años, y no se hablan desde aquel entonces. Pero cuando Lyle sufre un ataque, Alvin decide ir a visitarlo. La salud de Alvin tampoco está en óptimas condiciones: sufre de la cadera y tiene que usar dos bastones para caminar, aparte, no ve bien, por lo que le revocaron su licencia de conducir. Por ello, emprende su viaje a bordo de una podadora de césped.

La película más experimental de David Lynch (según sus propias palabras) no tiene violencia, contenido sexual, groserías, personajillos perturbadores, enigmas por resolver, ni mucho menos secuencias surrealistas, ni atmósferas pesadillescas. Fascinado con el guión de John Roach y Mary Sweeney (la editora de varias de sus películas, quien evidentemente realizó la misma labor aquí), el director decidió dirigir esta road movie apta para toda la familia, basada en una historia real. El resultado es una de sus películas mejor logradas. Su simplísima historia avanza a un ritmo pausado, con mucha mesura, traduciendo en cada plano la parsimonia con la que anda Alvin Straight en su podadora. Los parajes soleados y campos de maíz y trigo dorado que recorre la cámara le dan a la película una atmósfera cálida. La música de Angelo Badalamenti es preciosa, dulce y melancólica, y ayuda a enfatizar el impacto emocional de las escenas.

richard farnsworth

La magnífica interpretación de Richard Farnsworth trae a la vida todo el dolor y agotamiento, tanto físico como emocional, que sufre el protagonista. El actor estaba paralizado de la cintura para abajo, sufriendo de los huesos, como Alvin. Seguramente los movimientos forzosos y tortuosos del personaje no eran simulados.

Una historia sencilla es una película que habla sobre la expiación de las culpas pasadas. Alvin Straight es un hombre atormentado, que, más que sentir nostalgia por su juventud, busca desesperadamente hacer las paces con su pasado antes de morir. Ahora que ya es viejo, y está débil, sabe que no valía la pena guardar resentimientos por tantos años, y quiere dejar atrás las cosas malas que ha hecho y las tragedias que ha tenido que enfrentar. Las situaciones que enfrenta a lo largo de su peregrinaje lo llevan a darles una o dos lecciones valiosas a los personajes con los que se cruza, pero de manera muy sutil, sin sermones, simplemente hablando desde su propia experiencia de vida. Es un hombre de contrastes, al que el sufrimiento lo ha tornado también sabio y benévolo.

alvin podadora

“Mi hermano y yo nos dijimos cosas imperdonables la última vez que nos vimos, pero estoy tratando de dejar eso atrás. Y este viaje es una manera dura de tragarme mi orgullo. Sólo espero que no sea demasiado tarde.”

Una historia sencilla es un compasivo retrato de la fragilidad de la vejez, y una hermosa parábola de redención, en donde se muestra que el perdón es la mejor manera de conseguir la paz y seguir adelante. Esta película saca a la luz al Lynch humanista de El Hombre Elefante, con un resultado mucho menos oscuro y más reconfortante, si cabe llamarlo así. Conmovedora pero sencilla, es capaz de expresar un amplio rango de emociones, y llegar hasta lo más profundo del alma del espectador. Es tan bella que me atrevo a decir que es una obra maestra infravalorada, y recomendada incluso para (¿o especialmente para?) quienes no gustan del estilo del director norteamericano.

 

Twin Peaks: Fire Walk With Me

Twin Peaks: El fuego camina conmigo (1992)

Precuela de la serie de televisión de 1990, en donde se muestran los últimos días de Laura Palmer, y los acontecimientos que dieron lugar a la serie.

El segundo fracaso más grande de Lynch (después de Dune) es una cosa sin pies ni cabeza que nunca debió haber sido una película. No es posible juzgarla por sus propios méritos. Apenas un mes después de que se cancelara la serie, Lynch decidió que quería volver a retomar el material, pero esta vez en la gran pantalla, tal vez para escapar de las restricciones que le habían impuesto los ejecutivos del canal ABC. El resultado es su obra más autocomplaciente e indulgente. Es casi incomprensible para quien no haya visto la serie (peor aún, les spoilea la identidad del asesino de Laura Palmer), pero al mismo tiempo, no ofrece un final a la historia, que quedó inconclusa. El co-creador de la serie, y responsable principal de la trama, Mark Frost, consideraba que no era lo correcto hacer una precuela, y no participó en la producción. Como resultado, el guión de Lynch y Engels (otro de los guionistas de la serie) adolece de una falta de dirección absoluta. Sabe a donde va, pero en el camino se pierde muchas veces.

carl rodd

“Maldita sea, esta gente confunde.”

La falta de cohesión convierte a FWWM en un conjunto de escenas que están más conectadas con la serie que entre sí. Parecen como varios cortometrajes relacionados con Twin Peaks, pegados entre sí con un delgado hilo conductor. Como resultado, nos quedamos con un par de escenas que destacan bien sea porque son aterradoras, porque son desgarradoramente tristes o porque son misteriosas. Estas escenas están intercaladas con muchas otras que no tienen razón de ser (como esa primera media hora de una investigación que no lleva a ninguna parte, con un obvio sustituto del famoso agente Cooper que no convence, y en donde lo único a destacar es el personaje de Harry Dean Stanton), y otras que simplemente son de mal gusto, por su contenido violento o sexual explícito.

black lodge fire walk with me

El triunfo más notorio de la película es el de las secuencias del Black Lodge, donde Lynch hace un uso inventivo del color, la luz (un frío relámpago azul que indica la presencia del mal), y el sonido (tanto con la música, como con los sonidos estáticos y ruidos extraños que tienen un efecto perturbador).

Otro de los motivos que llevaron a Lynch a hacer este ejercicio audiovisual fuera de base fue el de humanizar a Laura Palmer, quien durante toda la serie simplemente fue un objeto que hacía avanzar la trama. Parcialmente lo logra, gracias a Sheryl Lee, quien hace un trabajo magnífico en el papel protagónico, presentándonos a una chica completamente destruida por dentro a causa del maltrato que ha sufrido. La actriz logra canalizar de manera efectiva todo el desespero, la confusión, y la vergüenza que sufre una víctima de abuso sexual. Gran parte del horror de la película proviene de que nadie parece sospechar nada al respecto. Ni siquiera James y Donna, los únicos que tratan de ayudarla, saben qué hacer, porque ella no se atreve a contarles la horrible verdad.

Sólo digo que “parcialmente” porque en últimas, no se ahonda mucho en el personaje de Laura, y la dualidad de su personalidad, que se había insinuado tan reiteradamente en la serie, sólo aparece de manera superficial. Aquí sólo se muestra el lado más oscuro de la señorita Palmer, sus debilidades, sus vicios, y su autodestrucción. Sí, Laura era drogadicta, prostituta y manipuladora, pero si mal no recuerdo, también le llevaba comida a los ancianos, le enseñaba inglés a una inmigrante china, y le daba clases particulares a un chico con discapacidad mental. Las buenas obras de Laura no se asoman ni por las curvas de FWWM. Lynch está más preocupado por mostrarla esnifando cocaína, y seduciendo a muchos tipos mientras anda por ahí semidesnuda. Se supone que llevaba una doble vida, no que era simplemente una descarriada.

Y ese es el gran problema de esta obra. Amplifica ese lado sórdido del pueblo de Twin Peaks, hasta el punto de lo grotesco. Es profundamente mórbida y oscura, hasta el punto de que es difícil de soportar. Su ritmo desbalanceado tampoco ayuda. Su incoherencia, menos. Como será que hasta ahora, 25 años después, varios de los enigmas que se plantean están cobrando algo si no de sentido, al menos de contexto, porque Frost y Lynch los han incorporado dentro de la trama de la tercera temporada de la serie. Pero una película debe funcionar por sí misma, no dependiendo de un “universo fílmico” (como los que crean los grandes estudios con los personajes de Marvel y DC). Entre otras cosas, si la tercera temporada nunca hubiera visto la luz del día, ¿qué hubiera sido de FWWM?

Pues un experimento fallido, que tiene un par de cosas rescatables (principalmente en cuanto al apartado actoral, a la espectacular música de Angelo Badalamenti, y a los aspectos visuales) pero que por lo demás no deja sino un sinsabor desagradable. Esta historia nunca debió haber sido llevada al cine, se siente apurada, como hecha a la fuerza, por puro capricho de Lynch, teniendo en cuenta la ya mencionada situación con Frost y con Kyle MacLachlan, el actor que encarnaba al genial Cooper de la serie, que ni siquiera quería participar. Aunque terminó haciéndolo, su contribución fue mínima.

FWWM es de interés únicamente para los que deseen ahondar en el “universo cinematográfico” de Twin Peaks y su mitología, que ahora abarca hasta novelas y toda la cosa. Ni siquiera es recomendable para los fans únicamente de la serie original como tal, porque no dice nada que ellos supieran ya, o nada nuevo que quisieran saber (a menos que les guste y/o quieran ver la tercera temporada). Como dato final, en el 2014 salió un compilado de escenas borradas de esta película fue lanzado bajo el nombre de “Twin Peaks: Las piezas faltantes”. Curiosamente, muestran a los otros personajes de la serie, dejando ver el lado más humano y entrañable del pueblo, que tanta falta hizo en el producto del 92. Resultaría curioso ver qué saldría de reeditar estas dos “películas” en una sola.

 

Impresiones sobre Twin Peaks: El regreso (partes 7 a 12)

Twin Peaks (2017)

El Cooper malvado, quien fue arrestado, escapa de prisión chantajeando al guardián, al que manda asesinar poco tiempo después. Por otra parte, Dougie Jones, el “buen Cooper”, logra detener un intento de asesinato en su contra, descubre una conspiración criminal en su trabajo, reaviva su relación con su esposa Janey-E, y se gana el cariño de los hermanos Mitchum, unos mafiosos que también lo querían matar.

Dos equipos separados investigan el caso de Cooper. Uno de ellos es la fuerza especial Blue Rose del FBI, conformada por Gordon Cole, Albert, Tammy Preston y Diane, la antigua secretaria de Cooper (que parece estar en contacto con el Cooper malvado). El otro, está conformado por Hawk, el sheriff Truman y Bobby Briggs. Todas las pistas develadas por ambos equipos llevan a Twin Peaks. Los crímenes atroces de Richard Horne y otros sucesos extraños enturbian la atmósfera del pueblo.

La película más ambiciosa de David Lynch continúa estallando cerebros (a veces literalmente) y mostrando cosas nunca antes vistas en televisión. Adicionalmente, logró recapturar el espíritu de la serie original de manera más evidente que en los primeros 6 capítulos, donde apenas si se veía una pequeña semblanza del viejo Twin Peaks. “¿Cuándo volverá Cooper?” es el nuevo “¿Quién mató a Laura Palmer?”. Hay múltiples pistas, desperdigadas en pequeños fragmentos, que lentamente le han ido dando sentido a los hechos que están sucediendo en la “serie”. La contribución de Mark Frost se hace cada vez más visible. El guionista se inspira en una variedad de teorías conspiranoicas del mundo real para construir el universo de Twin Peaks, con todas sus complejidades, absurdos y explicaciones. Incluso el diálogo ha mejorado.

what happens in season 2

Detective Mackley: “William Hastings estaba teniendo una aventura con la bibliotecaria local, Ruth Davenport. La cabeza de Davenport fue hallada sobre el cuerpo decapitado del mayor Briggs. Una vez que pusimos a Hastings bajo custodia, su mujer fue asesinada en su casa, aparentemente por su abogado, un hombre llamado George Bouncer, que también está bajo custodia. Y al día siguiente, la secretaria de Hastings murió en la explosión de un coche.”
Albert Rosenfield: “¿Qué pasa en la segunda temporada?”

Los destinos actuales de los personajes de la serie del 90 muestran que la vida no siempre termina como uno la planea. En una serie llena de eventos paranormales, sangre y vísceras al tope, y conspiraciones absurdas, el tratamiento de los personajes es marcadamente realista. Algunos hacen cambios positivos en sus vidas, redimiéndose de sus culpas pasadas, y otros terminan descompuestos, atrapados, e incapaces de mejorar su situación. A los creadores no les importó si X o Y personaje era el preferido de los fans a la hora de decidir el curso que tomarían sus vidas después del 91, pero se tomaron el trabajo de examinar los carácteres de los personajes, en sus encarnaciones originales, y tomarlos como punto de partida para crear las situaciones en que se encuentran ahora.

bobby audrey

El futuro brillante de Bobby contrasta con la mala fortuna que le cayó encima no sólo a Audrey, sino prácticamente a toda la familia Horne.

El drama ha regresado (¡por fin!) pero la actuación es, en la mayoría de las ocasiones, más matizada y menos melodramática (con la notable excepción de la escena del interrogatorio, en donde un estupendo Matthew Lillard berrea y rompe en llanto de manera incontrolable). La comedia cada vez es más efectiva. Aquí destacan, por supuesto, las escenas con Dougie Jones y Janey-E (Naomi Watts es la mejor actriz del elenco, superando incluso a Laura Dern, lo cual ya es mucho decir), que frustran a la mayoría, pero que a mí me hacen reír cada vez más. También son notorias las escenas del FBI, con las ocurrencias de Gordon, el sarcasmo de Albert, las poses de Tammy, y la grosería de Diane. Estos cuatro podrían hacer divinamente una sitcom. Por cierto, ni ellos ni “Dougie” Cooper han perdido una pizca de su devoción por el café, las donuts y el pie de cereza.

gordon cole

Ese Lynch es todo un pícaro, no sólo le dio más preponderancia al personaje de Gordon Cole, sino que además lo pone en escena junto a mujeres bellísimas como Chrysta Bell y Bérénice Marlohe.

El ritmo de la película es un punto de contención. Se mueve de manera caprichosamente lento, buscando frustrar a la audiencia hasta que pierde la paciencia. Los planos permanecen por mucho tiempo más de lo debido, creando un efecto de desconcierto que, en el mejor de los casos, es cómico, y en el peor de los casos, se vuelve insoportable. Desafortunadamente para Lynch, esta estrategia sólo le funciona a medias. Es evidente la razón por la que la utiliza, pero eso no quiere decir que esté bien, o que aporte algo al conjunto. De hecho, Twin Peaks sufre, porque para mantener este ritmo lento, rellenan tiempo en pantalla con números musicales o escenas irrelevantes, que cansan. Lo más irritante del asunto es que esta pérdida de tiempo es intencional, porque ideas son lo que tienen Lynch y Frost, y de sobra.

twin peaks part 8

No más basta con ver la parte 8, que cuenta el origen del mal que ha acechado nuestro mundo durante toda la serie, a través de una explosión de efectos visuales en donde el director hace gala de sus dotes pictóricas que crea paisajes surrealistas tan aterradores como bellos. La música de Penderecki completa su atmósfera pesadillesca. El trabajo de fotografía y dirección de arte, en especial en aquella especie de sala de cine de los 40, es maravilloso.

En general, esta nueva encarnación de Twin Peaks ha tenido una serie de altibajos, con momentos de brillo, y momentos para el olvido. Esta historia claramente no ameritaba tener 18 partes. En los 9 episodios que les habían planteado inicialmente hubieran podido haber hecho un trabajo más conciso y con más poder (a veces menos es más). Mi crítica no está orientada a desear obtener una resolución pronto a todas las preguntas, porque la serie original nunca se trató de resolver los misterios, y en realidad encontrar al asesino ni siquiera importaba, porque las tramas secundarias de los personajes eran mucho más entretenidas y cálidas.

La investigación se está llevando a cabo al ritmo que debe ser, y no tengo afán en que vuelva el agente Cooper, porque me estoy divirtiendo a lo grande con Dougie, pero la película está intentando conjugar demasiados elementos dispares sin encontrar el balance entre todos. Esto la vuelve irregular, y su carácter caótico e impredecible empieza a volverse desgastante a medida que pasa el tiempo. La serie original del 90 tuvo que hacer muchas concesiones, pero, en retrospectiva, esto le ayudó a mantener un tono más equilibrado (al menos hasta la primera mitad de la segunda temporada). Si allí coexistían la luz y la oscuridad, aquí lo que hacen es una especie de tregua.

Con todas sus limitaciones, es bueno que un programa de televisión busque retar y confundir a los espectadores, en estos tiempos en donde se cree que las series están a la altura del cine, aún cuando el 99.9999% de los creadores de contenido no se atreverían a hacer ni la mitad de lo que están haciendo Lynch y Frost. Su osadía no tiene igual. La esencia de Twin Peaks sí ha vuelto, pero no de la manera en que todos lo esperábamos. A veces nos alcahuetea a los fans, y a veces nos abofetea. Sin embargo, podemos estar seguros de que en las seis partes restantes tendremos un par de sorpresas más.

 

 

Impresiones sobre Twin Peaks: El regreso (partes 1 a 6)

Twin Peaks (2017)

Han pasado aproximadamente 25 años desde que el agente del FBI Dale Cooper desapareció en Twin Peaks. Su alma está atrapada en el Black Lodge, mientras su doppelgänger, que ha tomado posesión de su cuerpo, comete asesinatos en el mundo físico. Por otra parte, un hombre llamado Dougie Jones, con una apariencia física similar a la de Cooper, vive en Las Vegas. Al alma de Cooper se le concede permiso de salir, lo que iniciará su odisea por volver a su cuerpo. Logra salir del Black Lodge, gracias a la intercesión de extraños seres, y vuelve al mundo material, amnésico y casi catatónico. En este momento, Dougie Jones desaparece, porque “ha cumplido su propósito”. El alma de Cooper toma su lugar, y nadie parece notar la diferencia. Cooper, casi incapaz de hablar o de realizar cualquier acción por su cuenta, trata lentamente de recordar su vida. MUY lentamente.

El agente Hawk recibe una llamada de la Mujer del Leño, quien le dice que “algo hace falta”, con respecto a la desaparición de Cooper. Junto con Andy, Lucy, el sheriff Frank Truman (hermano del sheriff Harry Truman) y el ahora agente Bobby Briggs, deciden reabrir el caso, para tratar de encontrar al desaparecido agente.

Un mórbido hallazgo toma lugar en el pueblo de Buckhorn, en Dakota del Sur: la cabeza decapitada de Ruth Davenport es encontrada junto al cuerpo (igualmente decapitado) de un hombre desconocido. Las huellas de un director de escuela, que soñó con ser quien asesinaba a la mujer, se encontraron por toda la escena del crimen. Mientras tanto, en la ciudad de Nueva York, una misteriosa caja de cristal contiene un secreto siniestro, que cobra las vidas de una pareja joven. No hay rastro del culpable.

gordon cole what the hell

“WHAT THE HELL?!”

La primera impresión que provoca esta nueva serie es desconcierto. Muchos esperábamos Twin Peaks, y lo que estamos obteniendo a cambio en realidad es la película más ambiciosa de David Lynch. En 18 partes. Para televisión (Lynch ha manifestado su preferencia por este formato durante los últimos años, atreviéndose incluso a decir que “la TV es el nuevo cine arte”). Es una reinvención drástica de aquella serie de principios de los 90, a pesar de que conserva la historia y los personajes. De esto se pueden decir tantas cosas a favor como en contra.

Volver al pueblo de Twin Peaks únicamente para revivir viejas glorias, haciendo algo exactamente igual a lo que se hizo en aquellos tiempos, la condenaría a la irrelevancia (aunque a los fans tal vez nos hubiera gustado igual). Así que tiene todo el sentido del mundo el hecho de que Lynch y Frost se hayan atrevido a hacer algo diferente. Esta nueva serie es más críptica, más confusa, más escalofriante, y más explícita.

twin peaks glass box

Lynch aprovecha el hecho de que la televisión por suscripción es más laxa en cuanto a violencia y desnudez se refiere. Tal vez, dentro de su filmografía, sólo Eraserhead o ciertas secciones de Inland Empire son igual de perturbadoras.

Afortunadamente, el humor excéntrico aún está allí, para balancear los momentos más escabrosos, o hacer de ellos algo gracioso (ejemplo: vemos un enano matando gente con un picahielo mientras suena una canción de rap en el fondo). Lentamente nos van poniendo al día con aquellos viejos personajes, que resultan más entrañables todavía ahora que los vemos en su madurez, canosos y con arrugas. La serie original estaba invadida de melancolía por los seres queridos que se han ido. Aquí se percibe, aunque sólo por momentos, una sensación similar, pero más vinculada al paso del tiempo y la vejez. La actuación del reparto original tiene un dejo de añoranza, en donde resaltan las escenas que transcurren en el Departamento del Sheriff con Hawk, Andy, Lucy y hasta Bobby Briggs.

Merece una distinción por aparte el trabajo de Kyle MacLachlan, quien interpreta a las diferentes personas en las que se ha desdibujado el agente Dale Cooper. El lado analítico, racional e ingenioso del personaje ahora le pertenece al doppelgänger, quien aprovecha esas cualidades para asesinar con una frialdad y una eficiencia absolutas. El lado intuitivo, entusiasta y dulce del personaje ahora le pertenece a Dougie Jones, quien trata de recordar exactamente cómo funcionar en el mundo, con torpeza, incomprendido por quienes lo rodean, pero siempre paciente, haciendo las cosas a su manera, ignorando las opiniones de los demás. El contraste entre lo escalofriante del primero y lo ingenuo del segundo es muy bien logrado.

dougie jones coffee

Con todo, es bueno ver que algunas cosas sobre Cooper no cambian.

La disponibilidad de mayor presupuesto ha permitido ampliar el alcance geográfico de la serie, que se ha movido del entorno semirural de Twin Peaks hacia Las Vegas, Nueva York, y otras ciudades. Ver la modernización del mundo causa cierto impacto, ya que ver la acción confinada a aquel poblado del condado de Washington le daba a la serie original un aire atemporal, casi que espiritual o mágico, lejos de la contaminación del mundo contemporáneo. Pero ahora hasta en el bar del pueblo tocan varios grupos de música indie, que parecen sacados de reseñas de Pitchfork.

Hablando de música, las evocadoras tonadas de Angelo Badalamenti brillan por su ausencia (si bien el compositor realizó de nuevo la música para esta serie). Ocasionalmente aparece un número de jazz, pero, por la mayor parte, la música consiste en ambiente (que incluye en ocasiones extraños sonidos industriales), que sirve para realzar la atmósfera trastornada. Es muy sutil, en contraste con la serie original, donde el tema de Laura Palmer sonaba una y otra vez, continuamente.

cooper eyeless woman

La crudeza de los efectos especiales se ve compensada por la forma creativa en la que son utilizados. Las imágenes que construyen son bastante inventivas, y en general la nueva serie brilla en cuanto a aspectos visuales.

Se echa de menos el diálogo de la serie original, que era mucho más estructurado e ingenioso, ya que aquí se recurre al típico diálogo Lynchiano, críptico, parco, obtuso e innatural (aunque, paradójicamente, con más palabrotas), que funciona a ratos. La tendencia que tenía la serie de extender las líneas argumentales hasta el límite, se ha llevado aquí hasta extremos insospechados. Y, como mencioné anteriormente, aquí no tenemos la cálida atmósfera del pueblo de Twin Peaks para distraernos de ese hecho y olvidarnos de ello. En lugar de eso, vamos de ciudad en ciudad, de escena inconexa en escena inconexa, estilo Mulholland Drive. El interés se mantiene, y los episodios enganchan, pero eventualmente la impaciencia se empieza a sentir (¿o tal vez eso era lo que el director planeaba?). En 6 episodios, la trama apenas si ha avanzado, porque ha pasado tanto, que en realidad no ha pasado nada.

Da la impresión que a Mark Frost lo hubieran relegado sólo a desdibujar los aspectos de la mitología del universo, a pesar de que, según los créditos, coescribió el guión. Con todo y lo que aprecio a Lynch y su obra, siento que a veces se le da demasiado crédito en cuanto a Twin Peaks se refiere, algunos de los mejores episodios fueron escritos por Frost, e incluso Harley Peyton y Robert Engels. La visión de Lynch prima por sobre lo que era originalmente la serie, y, en consecuencia, desaparece el melodrama, junto con esa atmósfera acogedora de pueblito pequeño, ingredientes que eran gran parte de su atractivo. De no ser por la comedia absurdista y los momentos de nostalgia, esta nueva serie caería en el mismo error que la película de Fire Walk With Me: la caída hacia la oscuridad total, sin una luz que balancee las cosas.

Con todos sus aciertos y errores, el regreso de Twin Peaks ha sido, en términos generales, satisfactorio (hasta el momento), debido a su atrevimiento, creatividad y simplemente al hecho de que, aún en esta “era dorada de la televisión”, es raro ver un producto tan intransigente, que no obedece a compromisos de ejecutivos, ni de audiencias, ni de canales, ni a mantener reputaciones pasadas, siguiendo únicamente su propio camino, haciendo algo fresco, nuevo, que verdaderamente se podría considerar a medio camino entre la televisión y el cine “de arte”.

 

 

The Elephant Man

El hombre elefante (1980)

En la Inglaterra de la época victoriana, vive John Merrick, quién padece una terrible enfermedad, que ha deformado su cuerpo a extremos inimaginables. Incapaz de procurarse un medio para subsistir, es “empleado” como fenómeno de circo por un hombre llamado Bytes, quién lo maltrata físicamente y lo ve como su propiedad, no como un ser humano. Un día, el doctor Frederick Treves decide llevarse a Merrick al hospital, para rescatarlo de la opresión de su patrón y ofrecerle una vida más digna.

David Lynch es conocido principalmente por sus obras surrealistas posmodernas, pero con esta película (y The Straight Story) demostró que es capaz de contar historias más convencionales, haciendo gala de una gran sensibilidad. La exquisita fotografía a blanco y negro de Freddie Francis (llena de tonos oscuros y sombras prominentes, que conviven al lado de intensa luz), el ritmo pausado, y las poderosas actuaciones de John Hurt y Anthony Hopkins, le confieren un tono oscuro y melancólico, en conjunto con el estupendo guión, el cual es profundamente emocional, pero no sensiblero.

 

merrick fiesta te

El trabajo de dirección de arte es impecable. Tanto en cuanto a sets, como decorados, vestuario, y ni hablar del maquillaje. El esfuerzo de John Hurt es más loable aún si se tiene en cuenta que tenía que actuar con semejante máscara puesta.

The Elephant Man relata la conmovedora lucha de un hombre por ganarse la dignidad que durante toda su vida le había sido negada, por culpa de su enfermedad. A pesar de su condición, de su origen, y de los malos tratos que recibía, Merrick era un hombre amable, gentil, cortés y educado. Nunca guardó rencor contra nadie. Él actuaba como una suerte de espejo que reflejaba algunas de las peores costumbres de la sociedad victoriana (que se recrea tan bien en la película). Bajo la apariencia pulcra e impecable, se esconde la crueldad y el prejuicio ante quién se aleja de los cánones sociales comúnmente aceptados.

i am not an animal i am a human being

NO! I AM NOT AN ELEPHANT! I AM NOT AN ANIMAL! I AM A HUMAN BEING! I… AM… A… MAN!

El contraste que se ve, entre la nobleza y pureza del alma del protagonista y la opresiva y hostil sociedad que lo rodea, resulta particularmente emotivo. Los dos extremos del comportamiento humano chocan entre sí, casi como esas tonalidades blancas y negras del film. La fe en la humanidad es cuestionada, y finalmente restaurada. Exquisita en su forma, y punzante en su contenido, es una película con una reputación y aclamación muy merecidas.

Mulholland Drive

Mulholland Drive (2001)

Una mujer está a punto de ser asesinada en la carretera Mulholland Drive, cuando el automóvil en el que va colisiona con otro. Huye, hasta llegar a una casa que está siendo desocupada, en la cual se oculta. Allí la encuentra la nueva residente, Betty Elms, una joven con sueños de triunfar en Hollywood. Sin embargo, la misteriosa mujer ahora padece amnesia, fruto de una contusión causada durante el accidente, por lo que asume el nombre de Rita. Ella, junto con Betty, empieza a buscar pistas sobre quién es y qué le ocurrió, mientras una relación nace entre las dos.

Mulholland Drive fue originalmente el episodio piloto de una serie de televisión, el cual fue presentado al canal ABC y posteriormente rechazado. Lynch decidió filmar nuevas escenas, y darle un final (de manera algo similar a lo que hicieron con el piloto de Twin Peaks para su lanzamiento en Europa, aunque claramente en diferentes circunstancias). Es así que, escenas que inicialmente estaban planteadas para ser tramas secundarias de la serie, pasaron a formar parte del conjunto de la película como enigmáticas viñetas, que son conectadas con la línea argumental principal de manera vaga, aunque muy ingeniosa, y totalmente original.

monstruo detras restaurante

Esta escena es un claro ejemplo de lo anterior. Los dos personajes no vuelven a aparecer en el resto de la película, pero el hombre monstruoso sí.

Lynch utiliza diferentes tipos de movimiento de cámara para comunicar diferentes ideas, manipular perspectivas, o ampliarlas, o enfatizarlas. Pasa de una brillante y nítida iluminación “de estudio” (por llamarla de alguna manera) a claroscuros o una luz más natural y menos cuidada. Subvierte varios arquetipos o clichés típicos del cine americano, como la chica que sueña con triunfar en Hollywood (la excelente interpretación de Naomi Watts en esta película lanzó su carrera), la misteriosa mujer fatal, los siniestros ejecutivos, entre otros. Todo lo anterior, conjugado con las situaciones en las que se encuentran, crea una sensación de extrañeza, deliberadamente irreal.

sonido clarinete

El uso del sonido es fundamental en el cine de Lynch, y aquí por supuesto no es la excepción. Desde la elección de la música, pasando por los sonidos de ambiente, o ciertas acentuaciones, todo sonido es cuidadosamente introducido para inducir diferentes estados de ánimo y sensaciones en el espectador.

La narrativa de Mulholland Drive es difusa, y no sigue una progresión tradicional. Frecuentemente se alude a los sueños a través de diferentes símbolos, por lo que los sucesos de la primera mitad de la película son vistos o interpretados como los sueños de la protagonista. Todo toma lugar dentro de su subconsciente. Sus celos y el dolor que le causó la traición de su ex amante, su frustración ante el fracaso de su carrera actoral, y la necesidad de culpar a otros (directores, ejecutivos, figuras paternas) por inducirla a un camino que prometía el estrellato y no lo hizo, son proyectados en una fantasía en donde ocurre todo lo contrario, y donde ella lleva la vida idílica con la que siempre soñó.

rita betty

Mulholland Drive tiene un alto contenido erótico lésbico, el cual está hecho con clase, y sin caer en el morbo barato. La relación entre las dos mujeres progresa de una manera tan sutil y natural, que su final resulta trágico.

Un enigmático rompecabezas que va ofreciendo pistas al espectador sólo para guiarlo en la dirección equivocada, Mulholland Drive es una de las obras más reconocidas del director estadounidense, y con justa razón. Misteriosa, elusiva, retadora, una fantasía y una pesadilla a la vez, irónica pero triste, perturbadora pero desbordante de sensualidad. La idea de la dualidad obsesiona a Lynch (lo cual se ve hasta en el color del pelo y vestimenta de las dos mujeres), por lo que resulta lógico que la película misma tenga esta naturaleza.