King of New York

El rey de Nueva York (1990)

Frank White, un poderoso narcotraficante, es liberado de prisión, luego de muchos años. Retoma sus negocios, pero algo ha cambiado en él. Quiere invertir parte de los fondos que gana con el negocio de la droga en hospitales y beneficencia. Pero la amenaza de sus rivales y de la policía harán muy difícil su propósito.

Demencial y ultraviolenta película de gángsters que muestra la crudeza del inframundo criminal, y la corrupción del sistema judicial. Sus colores rojos, anaranjados y amarillos se ven mugrientos, y sus azules parecen sacados de un mundo espectral. Cuando las sombras envuelven los planos, dejan pasar la luz en meros resquicios. Los traficantes viven bailando, bebiendo, esnifando droga y teniendo sexo cuando no están matando gente, excepto por Frank, quien se codea con millonarios y gente de la alta sociedad. Los policías son corruptos y se comportan como sociópatas. La mayoría de las escenas se desarrollan en ambientes nocturnos. Estos factores construyen una atmósfera decadente y sórdida, en donde el presagio de la perdición está siempre presente. Inevitablemente, una película con tantos muertos resulta fatalista al extremo.

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Christopher Walken, interpretando a un Frank en conflicto consigo mismo y con los demás, y Laurence Fishburne, interpretando a Jimmy Jump, un asesino sádico y violento hasta el extremo, son los dos actores más destacables del film.

La premisa y los primeros minutos del Rey de Nueva York podrían llevar al espectador a pensar que la película tratará sobre la redención. Gran error. Es una serie de violentos tiroteos enlazada por la vaga noción de un argumento, que tenía potencial e ideas que valía la pena explorar más a profundidad. Por desgracia, esto nunca pasa, y la audiencia se queda con una efectiva, pero en últimas superficial, representación de una sociedad en donde todo el mundo es corrupto, independientemente de su raza, sexo o posición social. Tal vez las insinuaciones de redención nunca se materializaron porque en un entorno así, resultaría imposible. Frank nunca se halla ni remotamente cerca de ese camino, porque lleva a cabo una cruzada contra sus rivales, para obtener más dinero. Puede que con ese dinero ayude a los enfermos, pero sigue alimentando a aquel monstruo de la corrupción que controla todo.

rey nueva york

“Si me quedan uno o dos años, haré algo bueno.”

El gran éxito del Rey de Nueva York es que consigue atrapar al espectador dentro de este sucio inframundo, llevándolo como por entre un desfile de la degradación: de las autoridades, de las minorías, de los jueces y abogados, y de la policía. Cada masacre posee una energía caótica de la cual es difícil escapar. La persecución climáctica es memorable, casi fantasmagórica, en medio de esos parajes nocturnos, anegados por la lluvia, impregnados de luz azul. Una película crudísima, en donde llega un punto en el que su violencia se vuelve difícil de soportar. Pero a pesar de sus grandes fallas, tiene su interés, y vale la pena echarle una mirada.

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