Twin Peaks: Fire Walk With Me

Twin Peaks: El fuego camina conmigo (1992)

Precuela de la serie de televisión de 1990, en donde se muestran los últimos días de Laura Palmer, y los acontecimientos que dieron lugar a la serie.

El segundo fracaso más grande de Lynch (después de Dune) es una cosa sin pies ni cabeza que nunca debió haber sido una película. No es posible juzgarla por sus propios méritos. Apenas un mes después de que se cancelara la serie, Lynch decidió que quería volver a retomar el material, pero esta vez en la gran pantalla, tal vez para escapar de las restricciones que le habían impuesto los ejecutivos del canal ABC. El resultado es su obra más autocomplaciente e indulgente. Es casi incomprensible para quien no haya visto la serie (peor aún, les spoilea la identidad del asesino de Laura Palmer), pero al mismo tiempo, no ofrece un final a la historia, que quedó inconclusa. El co-creador de la serie, y responsable principal de la trama, Mark Frost, consideraba que no era lo correcto hacer una precuela, y no participó en la producción. Como resultado, el guión de Lynch y Engels (otro de los guionistas de la serie) adolece de una falta de dirección absoluta. Sabe a donde va, pero en el camino se pierde muchas veces.

carl rodd

“Maldita sea, esta gente confunde.”

La falta de cohesión convierte a FWWM en un conjunto de escenas que están más conectadas con la serie que entre sí. Parecen como varios cortometrajes relacionados con Twin Peaks, pegados entre sí con un delgado hilo conductor. Como resultado, nos quedamos con un par de escenas que destacan bien sea porque son aterradoras, porque son desgarradoramente tristes o porque son misteriosas. Estas escenas están intercaladas con muchas otras que no tienen razón de ser (como esa primera media hora de una investigación que no lleva a ninguna parte, con un obvio sustituto del famoso agente Cooper que no convence, y en donde lo único a destacar es el personaje de Harry Dean Stanton), y otras que simplemente son de mal gusto, por su contenido violento o sexual explícito.

black lodge fire walk with me

El triunfo más notorio de la película es el de las secuencias del Black Lodge, donde Lynch hace un uso inventivo del color, la luz (un frío relámpago azul que indica la presencia del mal), y el sonido (tanto con la música, como con los sonidos estáticos y ruidos extraños que tienen un efecto perturbador).

Otro de los motivos que llevaron a Lynch a hacer este ejercicio audiovisual fuera de base fue el de humanizar a Laura Palmer, quien durante toda la serie simplemente fue un objeto que hacía avanzar la trama. Parcialmente lo logra, gracias a Sheryl Lee, quien hace un trabajo magnífico en el papel protagónico, presentándonos a una chica completamente destruida por dentro a causa del maltrato que ha sufrido. La actriz logra canalizar de manera efectiva todo el desespero, la confusión, y la vergüenza que sufre una víctima de abuso sexual. Gran parte del horror de la película proviene de que nadie parece sospechar nada al respecto. Ni siquiera James y Donna, los únicos que tratan de ayudarla, saben qué hacer, porque ella no se atreve a contarles la horrible verdad.

Sólo digo que “parcialmente” porque en últimas, no se ahonda mucho en el personaje de Laura, y la dualidad de su personalidad, que se había insinuado tan reiteradamente en la serie, sólo aparece de manera superficial. Aquí sólo se muestra el lado más oscuro de la señorita Palmer, sus debilidades, sus vicios, y su autodestrucción. Sí, Laura era drogadicta, prostituta y manipuladora, pero si mal no recuerdo, también le llevaba comida a los ancianos, le enseñaba inglés a una inmigrante china, y le daba clases particulares a un chico con discapacidad mental. Las buenas obras de Laura no se asoman ni por las curvas de FWWM. Lynch está más preocupado por mostrarla esnifando cocaína, y seduciendo a muchos tipos mientras anda por ahí semidesnuda. Se supone que llevaba una doble vida, no que era simplemente una descarriada.

Y ese es el gran problema de esta obra. Amplifica ese lado sórdido del pueblo de Twin Peaks, hasta el punto de lo grotesco. Es profundamente mórbida y oscura, hasta el punto de que es difícil de soportar. Su ritmo desbalanceado tampoco ayuda. Su incoherencia, menos. Como será que hasta ahora, 25 años después, varios de los enigmas que se plantean están cobrando algo si no de sentido, al menos de contexto, porque Frost y Lynch los han incorporado dentro de la trama de la tercera temporada de la serie. Pero una película debe funcionar por sí misma, no dependiendo de un “universo fílmico” (como los que crean los grandes estudios con los personajes de Marvel y DC). Entre otras cosas, si la tercera temporada nunca hubiera visto la luz del día, ¿qué hubiera sido de FWWM?

Pues un experimento fallido, que tiene un par de cosas rescatables (principalmente en cuanto al apartado actoral, a la espectacular música de Angelo Badalamenti, y a los aspectos visuales) pero que por lo demás no deja sino un sinsabor desagradable. Esta historia nunca debió haber sido llevada al cine, se siente apurada, como hecha a la fuerza, por puro capricho de Lynch, teniendo en cuenta la ya mencionada situación con Frost y con Kyle MacLachlan, el actor que encarnaba al genial Cooper de la serie, que ni siquiera quería participar. Aunque terminó haciéndolo, su contribución fue mínima.

FWWM es de interés únicamente para los que deseen ahondar en el “universo cinematográfico” de Twin Peaks y su mitología, que ahora abarca hasta novelas y toda la cosa. Ni siquiera es recomendable para los fans únicamente de la serie original como tal, porque no dice nada que ellos supieran ya, o nada nuevo que quisieran saber (a menos que les guste y/o quieran ver la tercera temporada). Como dato final, en el 2014 salió un compilado de escenas borradas de esta película fue lanzado bajo el nombre de “Twin Peaks: Las piezas faltantes”. Curiosamente, muestran a los otros personajes de la serie, dejando ver el lado más humano y entrañable del pueblo, que tanta falta hizo en el producto del 92. Resultaría curioso ver qué saldría de reeditar estas dos “películas” en una sola.

 

Bad Lieutenant: Port of Call New Orleans

Bad Lieutenant: Port of Call New Orleans (2009)

Terence McDonagh es un policía que sufre dolores de espalda de manera permanente, adquiridos al rescatar a un prisionero durante el huracán Katrina. Para lidiar con su malestar, se vuelve adicto a los medicamentos, al sexo, y a las apuestas. Cuando una familia de inmigrantes africanos es asesinada, McDonagh queda al frente del caso, que involucra a un traficante de drogas conocido como Big Fate. Ante los tropiezos que se presentan en la investigación, el teniente empieza a adoptar métodos poco ortodoxos.

La versatilidad de Herzog se pone de manifiesto en esta enloquecida película policíaca, en donde realiza un estudio de uno de sus típicos personajes: un hombre que llega a extremos insospechados para conseguir su objetivo, teniendo a todo el mundo en contra suya. A su vez, TBL:PoCNO es una especie de sátira estrafalaria de las convenciones de las típicas películas de policías rudos que no siguen las reglas pero terminan atrapando al malo de todos modos. Nicolas Cage le da vida a este teniente corrupto, en la que constituye una de sus actuaciones más destacables. McDonagh es un tipo amoral y despreciable, de temperamento violento, al borde de la locura por su adicción a las drogas, y sin ninguna consideración por los demás. El histrionismo de Cage lo hace genuinamente malvado, pero también chistoso a más no poder.

cage bad lieutenant

“Todo lo que tomo es recetado. Menos la heroína.”

La acción se desarrolla en un mundo definido por la corrupción y el absurdo, donde las catástrofes son el pan de cada día. Las escenas exteriores casi siempre ocurren en barrios marginales, que han sufrido el paso del huracán. Las tomas de las iguanas y los caimanes en primer plano se diferencian mucho del resto de la película, siendo filmadas con una temblorosa cámara en mano que sigue persistentemente el rostro de los reptiles. Los animales corren rampantes a lo largo de TBL:PoCNO, ¿tal vez son un símbolo del caos? ¿O del trastorno del protagonista? Su inclusión resulta enigmática, y se destacan sobre las otras, porque hacen que la película resulte más demente, si bien, por la mayor parte, es bastante lineal, y la trama está bien construida. Las disrupciones provienen por parte del humor negro que hace parte de todas las situaciones (y que principalmente se deriva del comportamiento de sus antisociales personajes).

nicolas cage iguana

♫ Release me
If you don’t need me, if you don’t want me
Oh, baby, why don’t you just let me love again? ♫

La gran ironía de la película es que McDonagh se toma en serio su trabajo, y de veras le importa capturar a los narcotraficantes y llevarlos ante la justicia, siendo él mismo un criminal en toda regla. Aún más alarmante es el hecho de que absolutamente nadie coopera con la justicia, ni los testigos siquiera, y de que la gente con buenos abogados o contactos en la política pueda simplemente ignorar la ley. Ante una situación como la que enfrenta el teniente, no le queda otra opción que combatir fuego con fuego. Casi que el espectador se ve obligado a simpatizar con él, aún viendo todos los abusos que comete, desde amenazar a un par de abuelitas, hasta chantajear a un jugador de fútbol para obligarlo a que logre el resultado que lo favorezca en las apuestas.

Claro que el carisma de Cage ayuda, y verlo haciendo el mal casi que con júbilo es divertidísimo. Casi tan divertido como el saber que todo le sale bien, sin importar lo que haga. Él es el “bueno” de la película, después de todo, y por regla el bueno tiene que ganar como sea. Esto hace de TBL:PoCNO una cuasiparodia desenfrenada, que poco tiene que ver con Bad Lieutenant de Abel Ferrara.

Le fabuleux destin d’Amélie Poulain

Amélie (2001)

Amélie es una mesera tan tímida y solitaria como linda y llena de imaginación. En el día de la muerte de la Princesa Diana, descubre una caja con juguetes de hace décadas. Al entregársela a su dueño, y ver que esto causa un impacto positivo en su vida, Amélie decide pasar sus días haciendo felices a los demás. Pero cuando conoce a un chico que colecciona las fotos que la gente va desechando en las fotocabinas, no sabe cómo acercarse a él. Aunque ella está fascinada por él, prefiere acercársele con juegos y pistas escondidas en lugar de hablarle directamente.

Resulta curioso el hecho de que una película como esta genere reacciones tan vehementes entre quienes la han visto. Por un lado, están quienes la adoran, exaltándola como una obra de arte suprema, y por otro lado están quienes detestan su idílica representación de París, y a su protagonista singular. Considero que criticarla porque es demasiado juguetona y fantasiosa está fuera de lugar, porque la película hace un trabajo exitoso a la hora de presentarnos el mundo a través de los ojos de Amélie.

audrey tautou

Quien desarrolla una imaginación activa y una manera optimista de ver el mundo precisamente para lidiar con los traumas de su niñez.

Pero también creo que alabarla como una película super original y única tampoco es adecuado. Tiene un referente clarísimo en La doble vida de Verónica, de Krzysztof Kieślowski. Por nombrar los nexos más evidentes, ambas películas tienen como protagonista una francesa bellísima, ambas tienen una paleta de color inundada de rojo, verde y amarillo (que evoca una extraña calidez), y ambas hablan de un hombre y una mujer encontrándose el uno al otro a través de estratagemas y pistas. La edición, en ocasiones frenética, así como la narración que parece saber todo sobre los personajes, y lo cuenta de manera casual, así como el rompimiento del cuarto muro, recuerdan las películas de Godard. Pero como bien dice éste, “no es de dónde se toman las cosas, sino hacia dónde se llevan.”

amelie

Jeunet básicamente toma todos estos elementos visuales y narrativos, los hace más extravagantes, y les echa toneladas de azúcar encima, creando un mundo de cuento de hadas. Lo peor es que funciona.

Amélie dice mentiritas piadosas, manipula y hace travesuras, con tal de hacer feliz a todo el mundo. Se podría decir que tanto película como protagonista siguen el mismo modus operandi, porque su encanto es irresistible, a pesar de que lleva cierta carga de artificio. Si bien el humor funciona la mayor parte del tiempo, la historia de amor se siente muy ligera. Lo único que le da algo de peso es la interpretación de Audrey Tautou, quien, dicho sea de paso, es la clave del éxito de la película. Que sí, que su personaje es muy dulce y aniñado, pero tiene el carisma suficiente para no volverse insoportable. Entre otras cosas, su ansiedad social es retratada de manera convincente, y su faceta de estratega pícara demuestra que no es nada ingenua.

amelie disco

La música de Yann Tiersen es muy efectiva, si bien llega a tener un dejo sentimental que por poco llega a chirriar. Con todo, resulta difícil de creer que no la hayan compuesto exclusivamente para la película.

Amélie ensalza el poder de la imaginación para escapar de una cruda realidad, habla de la importancia de servir a los demás, pero sin dejar de lado las propias necesidades, y se divierte con los pequeños placeres de la vida. A pesar de su cursilería, y de sus otras limitaciones (como una falta de cohesión en el argumento), es muy divertida, dulce y encantadora. El espectador tiene dos opciones: verla por lo que es y dejarse llevar (en cuyo caso la disfrutará, le subirá el ánimo más que cualquier antidepresivo, y le tocará las fibras del corazón) o rechazar su mundillo donde todo es bonito y, donde a pesar de las penas, siempre se puede ser feliz (lo que hará que verla sea como una tortura medieval). Yo elegí la primera opción.

Repo Man

Repo Man (1984)

Otto es un punkero que trabaja en un supermercado, hasta que es despedido por su mal comportamiento. Un hombre llamado Bud le ofrece trabajar como un “Repo Man”, una persona que roba carros que no han sido pagados por sus dueños y los retiene hasta que éstos paguen sus deudas. Otto rechaza el trabajo, porque quiere retomar sus estudios, pero sus padres no tienen dinero para enviarlo a estudiar, porque se lo donaron a un televangelista. Al no tener mayor opción, acepta ser un Repo Man.

La sinopsis inicial no da cuenta de las absurdas aventuras que encontrarán los personajes a lo largo de la película. Esta es la clase de cine que sólo pudo haberse concebido durante los años 80. Persecuciones automovilísticas, luces de neón, paranoia conspiracionista de la era Reagan, ufología, publicidad llamativa (los bienes de consumo tienen todos por igual una etiqueta blanca, con letras azules que dicen simplemente “Comida”, “Cerveza”, “Leche” y cosas por el estilo) y rebeldía de contracultura. Repo Man bebe del movimiento punk, tanto en la música (que incluye a Iggy Pop, Black Flag y Suicidal Tendencies), como en la concepción de los personajes (unos vándalos a quienes les vale poco la sociedad) y hasta en su mismo carácter anárquico.

repo man culpa sociedad

“Sé que llevar una vida criminal me condujo a este triste destino. Pero aún así, culpo a la sociedad.”

De estas y otras joyas está lleno el guión de Alex Cox, que, al igual que cualquier banda de punk que se precie de serlo, descarga bilis contra todo y contra todos, con sorna y desprecio por la sociedad, pero al mismo tiempo con una ironía que le permite no tomarse a sí misma tan en serio. Es obvio que esta no es una película seria. Objetivamente, no se le puede considerar “buena”. Está montada de manera supremamente torpe, con saltos abruptos en continuidad que dejan a la narrativa llena de huecos. La confusión que sentí tratando de seguir el rastro de la trama me impidió disfrutarla tanto como hubiera querido. La comparación con el punk toma más fuerza: Repo Man es exactamente como una banda que descarga su ira contra la sociedad en sus letras, pero no sabe ni tocar sus instrumentos.

repo man radiacion

Los efectos especiales de bajo presupuesto son bien divertidos. ¡Los paralelismos con el punk parecen no acabar!

Claramente no estamos ante un producto comercial sin alma, y si bien Repo Man no se dedica en absoluto a reflexionar sobre la condición humana, hay ciertas cosas que resaltan en su visión de mundo, que es claramente anti-autoritaria y anti-consumista. Los agentes del gobierno son pintados como máquinas represivas sin ninguna moral, que ocultan una conspiración alienígena al gran público, a pesar de que el pueblo lo sabe. La religión tampoco sale muy bien parada, si bien el foco de la sátira son los televangelistas avaros que explotan la fe de las personas. A John Wayne, el arquetipo de lo rudo y masculino en los Estados Unidos, se le tilda de “marica”. Pero por otro lado, no es que los rebeldes sean mucho mejor. Básicamente todos los personajes son unos imbéciles sin mayor interés que su beneficio propio.

inconsciente cósmico repo man

“Mucha gente no se da cuenta de lo que está pasando, ven la vida como un puñado de incidentes y cosas sin conexión. No se dan cuenta que existe una red de coincidencias que lo envuelve todo (…) Todo es parte de un inconsciente cósmico.”

Ese inconsciente cósmico es lo único que le puede dar sentido a todas las locuras que la película le arroja sin descanso al espectador. Repo Man es muy única, es como una especie de arte marginal, completamente chiflada, divertida e iconoclasta. Su actitud rabiosa de “jódanse todos” hace que uno deje pasar por alto sus fallas. Película de culto por excelencia.

Ascenseur pour l’échafaud

Ascensor para el cadalso (1958)

Florence Carala y Julien Tavernier son amantes. Juntos planean matar del esposo de ella, un industrial millonario quien, a su vez, es el jefe de Tavernier. Éste sube por una cuerda hasta la oficina del señor Carala, lo mata, y arregla la escena del crimen para que parezca un suicidio. Al momento de alejarse del lugar, se da cuenta de que se olvidó quitar la cuerda por la cual subió a la oficina. Regresa al edificio de oficinas y sube al ascensor, pero el guardia de seguridad apaga la energía. Julien se queda atrapado en el ascensor. Como si fuera poco, dos adolescentes roban su auto.

Emocionante noir con un estilo que tiene ciertas particularidades. La principal es la manera en que utiliza la luz para crear tensión, y enfatizar las angustias específicas de los personajes. Tanto la luz intermitente que alcanza a penetrar el ascensor en tinieblas, como la que ilumina a los policías y al personaje de Maurice Ronet durante el interrogatorio (mientras deja el resto de la habitación en completa oscuridad), y aquella que ilumina natural y descuidadamente la cara de Jeanne Moreau mientras esta vaga frenéticamente por la París nocturna, buscando a su amante desaparecido, tienen una función narrativa.

moreau cruza calle

Es interesante la manera en que se juega con la profundidad de campo mientras Moreau deambula por las calles. Ella llega a entrar y salir de enfoque en un mismo plano. De manera visual, se nos transmite el desconcierto y ansiedad que siente su personaje.

El otro aspecto a resaltar es la música, a cargo del mismísimo Miles Davis. Su trompeta resuena de manera solitaria, complementando la atmósfera melancólica de la película. Sabiamente, Malle no abusa de la música, utilizándola sólo en instantes puntuales. Esto le da aún más poder. En general las actuaciones son sólidas, si bien no se le da mayor desarrollo o prominencia a ningún personaje en particular. Moreau destaca porque logra balancear perversidad y vulnerabilidad en su interpretación. Entre otras cosas, su rostro expresa múltiples emociones a la vez, de manera sutil, casi imperceptible.

adolescentes ascensor cadalso

Llama la atención la pareja adolescente que roba un carro y termina metiéndose en líos por cometer crímenes “sin querer queriendo”, casi por vivir la fantasía de pretender que su vida es una película. Son el prototipo de los personajes que pulularían en las películas más célebres de Godard.

Posiblemente el guión peca por ser algo rebuscado (aunque probablemente la novela en la que se basó era así). Los realizadores se aseguraron de que los protagonistas quedaran condenados desde el principio. A través de una serie de coincidencias y casualidades demasiado inconvenientes, la situación empeora para todos los involucrados en la trama. Pareciera como si hubiera una fuerza sobrenatural implicada en el asunto, empeñada en arruinar los empeños criminales de los personajes. O por lo menos eso insinúa la aparición del gato negro, al principio de la película. A pesar de que la historia pueda parecer descabellada, su ejecución impecable hace que esto sea irrelevante.

En últimas, uno de los ingredientes esenciales del cine negro es su fatalismo. Y eso le sobra a Ascensor para el cadalso. Por lo demás, es supremamente entretenida, tensa, y envolvente. No se siente como un debut directorial, sino como la obra de un realizador con un comando absoluto del estilo (tal vez hasta “vanguardista”, por llamarlo de alguna manera). Conserva una frescura que no ha perdido con el paso de los años, gracias a la visible influencia que tuvo en muchas películas posteriores.