Mr. Robot

Esta entrada será algo diferente del resto, simplemente comentaré mis impresiones sobre una serie de televisión en un espacio cuya intención no es la de hablar de este tipo de obras. 

Inicialmente, el creador de la serie, Sam Esmail, tenía pensado hacer una película sobre hackers. Sin embargo, al ver que su guión se había expandido considerablemente, decidió convertirla en una serie de televisión. Probablemente, si el proyecto se hubiera quedado como una película, hubiera tenido resultados mixtos, debido a que sus influencias cinematográficas de otros directores son tan evidentes que terminarían dándole el aspecto de un homenaje (en el mejor de los casos) o de un plagio abierto a las obras de David Fincher, Stanley Kubrick, y la adaptación de American Psycho, hecha por Mary Harrow (en los últimos episodios de la segunda temporada se empieza a notar una influencia de David Lynch).

El formato de serie televisiva, le permite a Esmail no solo reconocer y hacerle un guiño cariñoso a dichas influencias, sino expandirlas de manera deliberada, fragmentándolas para crear algo nuevo, como el músico de hip-hop, que crea sus canciones a partir de samples. La naturaleza misma de la serie es la fragmentación. El espectador ve los hechos a través de los ojos de Elliot, un joven hacker que sufre de trastorno de identidad disociativo, lo que hace que su identidad esté dividida en pedazos. Un componente importante de la serie es ver la lucha interna que vive el protagonista tratando de reconstituir o unificar sus dos personalidades principales.

Del mismo modo, la percepción de la realidad que tiene el protagonista está alterada, frecuentemente la línea entre lo que pasa realmente y lo que él imagina es borrosa, y a medida que avanza la serie, se va haciendo cada vez más y más difusa, hasta el punto de que la misma percepción del tiempo se ve afectada. Ésto va más allá de ser una narrativa no lineal convencional, ya que fragmentos del pasado y del futuro se inmiscuyen en el tiempo “presente”. Como resultado de todo lo anterior, el espectador queda desorientado, desconcertado, paranoico y con miles de preguntas, al igual que Elliot.

En la serie se insinúa la presencia de fuerzas con un poder aún desconocido, o difícil de dimensionar. La primera de ellas, es Elliot/Mr.Robot, cuyos planes e ideas tienen la fuerza para derribar a E Corp, la corporación más grande del mundo, despertar la indignación de los oprimidos, y arrojar al mundo en el caos. Elliot ya no tiene control sobre los planes que él (en la forma de Mr. Robot) ideó, ni sobre sus consecuencias. Es guiado por la visión radical de su “otro yo”, quien se asegura de tomar todas las medidas necesarias para la consecución de sus planes, sin importar el precio.

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Existe un subtexto religioso/mesiánico en la obra. Tyrell Wellick se refiere a sí mismo y a Elliot como “los dioses del nuevo mundo”. La líder del grupo religioso a donde acude el protagonista lo considera un místico, un profeta. Las “visiones” de Elliot terminan haciéndose realidad gracias a las acciones de Mr. Robot. El fervor incendiario de las ideas anti-capitalistas de los seguidores de fsociety los lleva a los extremos del vandalismo y el crimen, cercanos al fanatismo.

El poder de Elliot/Mr. Robot entra en conflicto con la de la propia E Corp, encabezada por el siniestro Phillip Price, quien no sólo busca reestablecer y mantener su poder y el de la compañía, sino acrecentarlos, aprovechando el caos resultante del hackeo de su información para encontrar nuevas oportunidades de negocio y ventajas competitivas. Hace tratos con el gobierno chino (representado por el ministro de seguridad nacional, Zhang), cediéndole un país entero en África, con tal de recibir apoyo financiero por parte de la potencia asiática. Y lo hace como si nada, proclamando que no tiene interés en ser gobernante, porque “los políticos son marionetas”. Lo más escalofriante de todo, es que tiene razón. Al igual que Mr. Robot, su poder le da la razón.

Pero la fuerza más oscura presente en la serie no es ninguna de las anteriores, sino el Dark Army, un colectivo de hackers chinos sin ley, cuya verdadera agenda se desconoce. Al igual que fsociety, es dirigido por el alterego de otra persona, en este caso, del ministro Zhang, quien asume una identidad femenina bajo el nombre de Whiterose. Así, juega con ambos bandos, ayudando tanto a fsociety como a Price. No se sabe hasta qué punto cualquiera de ellos sabe las intenciones de este personaje, quien tiene una fijación por el tiempo y los relojes. Cuando a los agentes del Dark Army se les encomienda asesinar a alguien, prefieren suicidarse antes que ser capturados, “borrando su historia”, en palabras de Dom, la agente del FBI que investiga el caso del hackeo a E Corp.

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“Cada hacker tiene una fijación. Tú hackeas a la gente. Yo hackeo al tiempo”. La naturaleza cada vez más discontinua del tiempo en la serie, así como la obsesión del Dark Army por el tiempo, ¿estarán apuntando a algo más? Whiterose se torna cada vez más misterioso, casi como dotado de un poder sobrenatural. ¿Hacia dónde llevará todo?

El curso de la serie es enigmático, debido a su mismo carácter desorientador. Los creadores son ilusionistas, que logran hacerle creer algo a la audiencia para después retorcerlo y revelarlo como algo que resulta ser completamente diferente. Logrando causar genuina sorpresa, se ha convertido en un éxito. Al igual que el mundo en la serie, la mente del espectador termina sumida en el caos, sin saber qué será del futuro, hacia dónde lleva todo. Los fans teorizan, postulan sus ideas sobre el sentido de lo que ven.

Mr. Robot es un rompecabezas, donde todas las piezas han sido colocadas cuidadosa y sutilmente por los creadores, para luego ser organizadas y reorganizadas en el curso de los episodios. Sam Esmail planea hacer cinco temporadas de la serie. Espero, personalmente, que las restantes sigan por el camino que ha trazado con las dos que ha hecho hasta el momento, en donde ha abandonado gradualmente los convencionalismos y se ha negado a dar soluciones y salidas fáciles (lo cual resulta paradójico, teniendo en cuenta la visibilidad de las múltiples influencias y referencias de la serie a obras anteriores), para crear un trabajo distintivo y con un carácter propio.