Roma città aperta

Roma, ciudad abierta (1945)

La historia de varios personajes en medio de una Roma sitiada por las fuerzas del Tercer Reich. Todos son miembros de la resistencia contra el régimen. Asaltar panaderías, transmitir mensajes a otros miembros de la resistencia, y por supuesto, huir y esconderse para intentar salvar sus vidas, son parte de la vida diaria de este grupo de personas, entre las que se encuentran el sacerdote Don Pietro, el ingeniero Manfredi y su novia Marina, Francesco y Pina (quienes están a punto de casarse), y Marcello, el hijo de ella y su anterior esposo, quién falleció.

Una película más destacable por su significancia para la historia del cine e influencia que por otra cosa, Roma, ciudad abierta se caracteriza por su estilo “realista”, filmada en locación, con actores no profesionales, recurriendo más a la improvisación que a un guión, y con un bajo presupuesto. Sin embargo, dichas elecciones se debieron más al pobre estado de la industria cinematográfica italiana en aquella época que a cuestiones de estilo. Su impacto fue causado debido a que mostraba “la realidad”, los hechos que eran tendencia en la actualidad, algo novedoso para aquel entonces, pero que sacado de su contexto histórico pierde bastante vigencia (sin mencionar el hecho de que se han hecho mejores películas usando este mismo estilo, con el paso de los años).

pina muere

A pesar de todo, es innegable que hay escenas que son verdaderamente emblemáticas.

Cuando se empezó a escribir el guión, la ciudad de Roma estaba ocupada por las fuerzas alemanas, por lo que la atmósfera de devastación que los rodeaba se vio reflejada en el mismo. En cuanto a ese aspecto, la película conserva su interés, sin embargo, se siente demasiado larga. Es cierto que la idea era mostrar aspectos de la vida cotidiana de la gente del común de aquellos tiempos turbulentos, pero la primera mitad se torna aburridora. Cuando la amenaza de los Nazis se cierne sobre los personajes es que el film se torna medianamente interesante. La caracterización de los personajes es muy pobre. De los miembros de la resistencia, tan solo sabemos que luchan contra el régimen opresor y sueñan con un mundo mejor. De los Nazis, sabemos que son monstruos (aunque uno de ellos, el menos unidimensional de la película, se lamenta ante la crueldad de sus copartidarios).

don pietro

El otro personaje a destacar es, por supuesto, el del sacerdote, interpretado por Aldo Fabrizi.

Más allá de su indudable valor histórico, del impacto de algunas de sus escenas (que paradójicamente, recurren a los medios que usa un melodrama convencional), y de su desgarrador final, Roma, ciudad abierta no es (al menos ante los ojos de quien escribe) la gran cosa, y puede llegar a parecer hasta anticuada. En parte se debe a que las miles de películas que influenció terminaron por eclipsarla, y en parte debido a sus limitaciones formales.

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