Idi i smotri

Ven y mira (1985)

Bielorrusia, 1943. El joven Flyora decide unirse a los partisanos soviéticos en la lucha contra las fuerzas de la Alemania Nazi, contra los deseos de su familia. En el campamento, debe realizar varias tareas, hasta que, un día, en que lo dejan atrás, está presente en el momento de un bombardeo, que lo deja temporalmente sordo. Huye, buscando a su familia, pero al llegar a su casa, descubre que están todos muertos. A partir de ahí, su vida se convierte en una lucha por sobrevivir.

Un despliegue de verdadero horror, en donde se muestran las más grandes atrocidades que puede cometer el ser humano. Filmada en un estilo naturalista y directo, Ven y mira no elude los detalles más escabrosos de los hechos que narra, sin caer en el error de celebrarlos o glorificarlos. Imágenes de explosiones, tiroteos, incendios, sufrimiento y muerte, mostradas sin tapujos, por sobrevivientes de la guerra (tanto el director Klimov como el guionista Ales Adamovich). Con todo, es una película donde lo que se oye es tan importante como lo que se ve. Ruidos ensordecedores, tensos sonidos de ambiente, gritos de angustia, y la ocasional pieza de música clásica que se asoma tímidamente bajo ellos, contribuyen a la desoladora y angustiante atmósfera.

aleksey kravchenko

Aleksey Kravchenko, un joven actor no profesional, fue sometido a jornadas fatigantes. A pesar de las situaciones extremas en las que se puso a alguien tan joven y sin preparación (¿o tal vez a causa de ello?) el resultado es una impecable interpretación, de un realismo brutal.

Se han hecho toneladas de películas sobre la guerra y sus horrores, y un porcentaje significativo de ellas sobre la devastación que causó la Segunda Guerra Mundial en Europa, pero pocas se acercan al nivel de crudeza de la que nos ocupa, mostrada con una precisión y un rigor casi sistemáticos. Un ex-oficial de la Wehrmacht que llegó a verla afirmó que todo lo que se mostraba era verídico. Es una representación de la guerra tan atroz, que invita al espectador a reflexionar acerca de la deshumanización causada por la misma, que lo lleva a cometer actos incluso peores que los que cualquiera podría imaginar. La realidad supera la ficción, como dicen.

oficial nazi ven y mira

“Ustedes no tienen derecho a existir. No toda raza tiene derecho a existir. Las razas inferiores esparcen la plaga del comunismo.”

Una experiencia impactante, que deja turbada a la audiencia. Las palabras se quedan cortas al describirla. Extenderse sería banal. Sobra decir que no es recomendable para espectadores sensibles, o que se impresionan con facilidad. Según Klimov, afuera de los teatros había ambulancias dispuestas a atender a este tipo de espectadores. Esto, sumado con el éxito de taquilla que fue en la Unión Soviética durante su estreno, son solo una pequeña muestra de su inconmensurable poder. Su reputación como una de las películas bélicas más destacadas de todos los tiempos es merecida.

 

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