The Revenant

El renacido (2015)

En la década de 1820, en los Estados Unidos, un grupo de cazadores es emboscado por los indios. Sólo pocos hombres logran escapar. Bajo la guía de Hugh Glass, esperan encontrar el camino de salida de aquellas montañas. Sin embargo, Glass es atacado por un oso y termina gravemente herido. La expedición no puede seguir adelante llevándolo a él en su estado, por lo que es dejado atrás con su hijo indígena, Hawk, y dos hombres, John Fitzgerald y el joven Jim Bridger. Fitzgerald mata a Hawk, y deja a Glass por muerto, obligando a Bridger a mentir sobre el paradero de los dos hombres. Glass empieza un lento y tortuoso viaje por recuperarse de sus heridas y vengarse del asesino de su hijo.

Lo único que hace a The Revenant medianamente tolerable es la espectacular dirección de fotografía de Emmanuel Lubezki. Tanto en la captación de los majestuosos escenarios naturales en donde toma lugar la acción, como en los estilizados e intrincados movimientos de cámara, se luce. Por desgracia, se abusa mucho tanto de los establishing shots como de los movimientos de cámara, en un despliegue de virtuosismo técnico innecesario, que no contribuye en nada a la historia, mensaje o ideas que se desean transmitir.

revenant paisajes

Ciertamente tengo una debilidad por las películas con bellos paisajes, pero hay un punto en el que esto se torna excesivo.

El guión es supremamente flojo, le hace falta cohesión, durante la mayoría de la película no vemos sino a Glass arreglándoselas para sobrevivir en una variedad de situaciones riesgosas, lo que lo hace muy repetitivo. Ese afán de mostrar las cosas de la manera más cruda e hiperrealista posible, típico de las películas del mexicano, chirría y fastidia sobremanera, más cuando nos encontramos ante un film de (se supone) aventuras. Las secuencias donde se muestran los sueños de Glass no vienen al caso, y resultan totalmente innecesarias. Los minutos pasan y pasan, y la película solo halla su norte casi que después de la segunda mitad. La música es un zumbido, un drone monótono, que intenta evocar solemnidad, pero resulta un recurso más que trillado en el cine actual. Los personajes son planísimos, de una simpleza insípida. El conflicto entre ellos está pobremente desarrollado (se le descuida en favor de darle preponderancia al otro conflicto, entre el hombre y la naturaleza, hasta el límite de la redundancia).

john fitzgerald revenant

Mucho se ha hablado de la interpretación de Leonardo DiCaprio, cuando en realidad destaca más por ser una prueba de resistencia física que por su peso dramático. Tom Hardy lo supera con creces en el papel del antagonista Fitzgerald.

A The Revenant se le abona el que no sea tan pretenciosa como Birdman (que adolecía de similares problemas), sin embargo, es completamente vacua e insulsa. Habla de la venganza, de la lucha contra las fuerzas de la naturaleza, y del daño que se han causado mutuamente el hombre blanco y los indígenas por intolerancia mutua, pero tocando todos estos temas de manera tan superficial que lo que dice se queda en nada. Iñárritu está de nuevo empeñado en mostrarle a todo el mundo lo buen director que es, y el dominio que tiene de la técnica cinematográfica, sin preocuparse por la armonía entre forma y contenido. La película es estilo sobre sustancia, como comúnmente se dice. Ni siquiera funciona como entretenimiento, debido a su duración excesiva y ritmo desacelerado. Un artificio vacío con ínfulas de obra de arte, otro monumento al infladísimo ego de su director.

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