Vampyr

Vampyr (1932)

El joven Allan Gray vive inmerso en el estudio de los vampiros y la demonología. Preocupado con supersticiones de siglos pasados, se convierte en un soñador, para quién la línea entre lo real y lo sobrenatural se torna borrosa. Una tarde, al anochecer, sus andanzas sin rumbo lo llevan a una aislada posada a la orilla del río, en una aldea llamada Courtempierre, un lugar habitado por extrañas sombras, acechado por una anciana demoníaca, un Vampyr.

La atmósfera de Vampyr es sofocante. Fotográficamente, la película tiene una apariencia borrosa, difuminada, “desteñida”. Este efecto fue logrado cuando Dreyer y el director de fotografía Rudolph Mate decidieron poner un filtro de tela situado a una cierta distancia de la cámara. La narrativa es fragmentada y difusa, y a pesar de que la trama es lineal, el espectador siente una sensación de desorientación. La actuación, en su mayoría por parte de actores no profesionales, es algo rígida. La película realmente fue filmada en Courtempierre, Francia. Las ruinosas y decaídas locaciones (que no sets) añaden a su atmósfera. No se abusa de elementos góticos convencionales en la decoración, son usados de manera mesurada.

vampyr baile sombras
Se usan efectos visuales tales como los juegos de sombras y superposiciones.

El film es un extraño híbrido de película muda y sonora. Hay efectos de sonido, hay música, hay un par de líneas de diálogo, pero también se usan bastante los intertítulos. Es más, probablemente se usan más que las palabras. Todos estos aspectos contribuyen a crear un mundo espectral, a representar el limbo entre la realidad y la ficción en el que vive sumergido el protagonista.

 

vampyr vista desde ataud
En la que es tal vez la escena mas célebre de Vampyr, Allan Gray sueña con que es enterrado vivo. La cámara asume el punto de vista del protagonista desde el ataúd. El resultado es verdaderamente escalofriante.

Más que contar una historia, o hacer una película de terror convencional, Dreyer se propuso el construir o recrear una pesadilla en pantalla. Y vaya que lo logra. Existe una cierta ambigüedad sobre sí lo que sucede es real, o un producto de la obsesiva imaginación de Gray, o ambas. Todos los aspectos visuales, sonoros y narrativos, le dan a Vampyr la apariencia de una ensoñación fantasmagórica. Así que no hay que verla esperando una narrativa cohesiva, sino dejándose envolver en su perturbadora y misteriosa aura.

vampyr marguerite chopin

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