Corazón de cristal

Herz aus Glas (1976)

En un pequeño pueblo de Baviera del siglo XVIII, existe una fábrica que produce un misterioso y bello cristal rojo, el cual los habitantes llaman “cristal rubí”. Dicho cristal, y los productos que se fabrican con él, son la base de la economía del lugar. Pero cuando el hombre que poseía el secreto para fabricar el cristal muere, los habitantes de la aldea pierden la cordura. El Barón, dueño de la fábrica, se obsesiona cada vez más con la idea de hallar el secreto para hacer el cristal rubí. El único que se mantiene cuerdo es Hias, un profeta cuyas predicciones (que siempre se cumplen) son cada vez más alarmantes.

Corazón de cristal es tan extraña y desconcertante como hipnótica y atmosférica. La razón principal de esta situación es que todos los actores (menos Josef Bierbichler, quien interpreta a Hias) interpretan a sus personajes bajo los efectos de la hipnosis. Sus parlamentos son bastante obtusos, y muchos tienen un trasfondo metafórico, hasta el punto de que llegan a sonar absurdos o incoherentes, como una serie de palabras dichas al azar. Ningún personaje se comporta como un ser humano. Todos parecen apenas vagas sombras de personas que alguna vez fueron normales. A través de este recurso tan peculiar, Herzog logra transmitir el desespero de un pueblo que no ha llegado a asimilar el hecho de que su sociedad se desmoronó.

baron corazon cristal
“Quiero el rubí de nuevo. Quiero el cristal rojo, ¿entiendes? Necesito un vaso para verter mi sangre, o esta se derramará sin remedio.”

El film tiene una estética muy pulcra y cuidada, asemejándose a las pinturas de los siglos XVIII y XIX, tanto en la presentación de los imponentes paisajes, como en los interiores, iluminados con sobrios claroscuros. Los escenarios, el vestuario y los decorados se sienten muy fieles a la época (incluso la fábrica de vidrio, la cual es un taller artesanal). El ritmo lento, que favorece la contemplación de los detalles de todo aquel absurdo, la constante aparición de los ya mencionados paisajes, y la música de Popol Vuh le dan a la película una cualidad casi etérea. La evocadora factura visual de Corazón de cristal contribuye a su atmósfera, similar a la de un relato fantástico.

corazon cristal pueblo
Hay escenas tan zafadas de tuerca que entran en el territorio del surrealismo.

Estas tendencias surrealistas, yuxtapuestas ante los aspectos formales, reminiscentes del romanticismo, generan una disrupción que crea gran parte de la inquietud con respecto a cómo abordar la película (no es ni enteramente histórica, ni enteramente fantástica), que, entre otras cosas, parece avanzar sin rumbo. Se podría decir que, más que contar una historia, Herzog presenta una alegoría, en donde habla del caos en el que desciende una sociedad desestabilizada, que ha perdido su medio principal de subsistencia, su propósito. Los aldeanos acuden al profeta porque no saben qué hacer, lo consultan para tener una esperanza de salvación. Pero no hay ninguna, excepto el cambio, el ver la realidad desde otra perspectiva. La naturaleza excéntrica e insólita de la película, así como la falta de una trama cohesiva, están enfocadas a resaltar las emociones que surgen de las situaciones que en ella acontecen, haciendo que la locura triunfe por sobre la razón y la lógica.

alegoria roca corazon cristal
“Durante muchos años, contemplaron el océano desde la roca. Entonces, un día decidieron tomar el riesgo definitivo. Llegar hasta los confines del mundo, para ver si más allá realmente hay un abismo.”

La muerte, la obsesión, las profecías, y la superstición, desembocan en una conclusión en donde se insinúa el sinsentido de la existencia humana y la indiferencia de la naturaleza ante las luchas del hombre. Este es minúsculo ante sus maravillas y misterios (dicha exaltación de la naturaleza resulta, igualmente, muy propia del romanticismo). Corazón de cristal presenta un mundo que no es enteramente aprehensible para la mente del hombre, en donde sus pretensiones de dominio y orden no pueden subsistir ante la vastedad y ante el absurdo del universo. Es una película que despierta interrogantes, y requiere de paciencia, pero somete al espectador a un hechizo que lo deja sumido en un trance. Es inusual y única, gracias a sus tendencias experimentales, pero bellísima, gracias a sus prolijas imágenes.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s