Drácula, de Bram Stoker

Bram Stoker’s Dracula (1992)

Cuando los turcos intentan invadir Valaquia, el príncipe Vlad Dracula comanda un ejército que logra rebatirlos victoriosamente. Sin embargo, al volver a su casa, descubre que su esposa, Elisabeta, se ha suicidado, creyendo que él había muerto en batalla. Tepes renuncia a Dios y jura vengar la muerte de Elisabeta con ayuda de los poderes de la oscuridad. Siglos después, Dracula se muda a Londres para buscar a Mina Harker, quien es la viva imagen de su amor perdido.

Se han realizado muchas revisiones de Drácula en el cine, cambiando detalles, personajes, y situaciones. Por eso, Coppola quería hacer algo un poco distinto. Si bien le es fiel al libro en cuanto a personajes, estructura narrativa (en forma de cartas), e historia, toma los aspectos eróticos y sexuales, que sólo habían estado implícitos en la novela, y los torna explícitos, convirtiendo al Conde en un antihéroe trágico. Del mismo modo, el personaje de Mina Harker trasciende el papel de objeto del deseo del vampiro, para convertirse en la reencarnación de aquel gran amor de su vida.

 

castillo dracula
La puesta en escena de Drácula utiliza muchos trucos visuales tomados de las películas de terror de las primeras épocas del cine. Superposiciones, backprojection, maquetas y miniaturas, fondos pintados, y juegos de sombras construyen la ilusión de los fenómenos sobrenaturales que ocurren en el film.

La dirección de arte de Thomas Sanders y Garrett Lewis es suntuosa. Sets como el del castillo de Drácula o el manicomio, remiten al cine expresionista alemán, con sus formas altas, imponentes y pesadillescas. Los elaborados vestuarios a cargo de Eiko Ishioka no buscan el realismo, sino una expresividad que recoge influencias muy diversas, que abarcan desde Gustav Klimt hasta el Kabuki. El diseño de sonido está muy bien logrado, los susurros, gemidos, invocaciones, y cánticos que suenan de fondo intensifican la atmósfera. La música de Wojciech Kilar le añade una carga adicional de dramatismo a la cinta, tanto en las escenas tétricas como en las románticas.

En el apartado actoral hay inconsistencias. Un inexpresivo Keanu Reeves parece no tener el más mínimo interés en su papel, y su intento de acento británico es paupérrimo. En el otro extremo, está un sobreactuado Anthony Hopkins, que interpreta a un Van Helsing completamente ridículo, que termina siendo cómico sin intención. Winona Ryder está bastante bien en el papel de Mina, particularmente cuando su lado sensual reprimido sale a la luz, al ser seducida por Drácula. A pesar de tener roles muy secundarios, Sadie Frost y Tom Waits hacen un buen trabajo en sus respectivos papeles de Lucy, la joven muchacha aristócrata calenturienta (convertida en vampiresa) y Renfield, el demente obsesionado con la fuerza vital de los seres vivos.

vlad dracul renuncia a dios
Gary Oldman se lleva por delante al resto del reparto en el papel protagónico. Como guerrero, es feroz. Como Drácula viejo, es escalofriante. Como Drácula joven, es altivo, regio y seductor. Como Drácula monstruoso, es amenazador. El rango de emociones que logra expresar siempre es convincente. Despierta miedo, admiración, pena, y simpatía en porciones iguales.

La película tiene un aire bastante teatral y melodramático, debido al énfasis que se hace en el romance. Drácula deja todo por ir a buscar a Mina, la viva imagen de su fallecida prometida. Al encontrarla, pudo haberla hipnotizado directamente y convertirla en vampiro como hizo con Lucy. Pero en vez de eso, elige enamorarla, hasta el punto de que llega a sentir culpa por condenarla a ser igual a él. Pero ella no es una víctima inocente como en el libro, y llega a corresponder sus sentimientos, deseándolo con la misma locura que él a ella. Mina llega a estar a punto de hallar la condenación eterna por rendirse ante sus impulsos, y Lucy termina siendo castigada por hacerse dueña de su propia sexualidad, cosas que eran tremendamente mal vistas por la represiva moral de la sociedad Victoriana. La película expone esta problemática de manera interesante.

dracula mina
“He cruzado océanos de tiempo para encontrarte.”

Ciertamente, a veces la cinta llega a caer en los excesos del camp, rozando peligrosamente el terreno de la cursilería, pero por fortuna logra moderarse justo a tiempo. A pesar de que hay cosas que se pudieron haber hecho mejor, sigue siendo una de las adaptaciones de Drácula más notables.

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