El gran Lebowski

The Big Lebowski (1998)

Jeff “The Dude” Lebowski es un vago que vive sin preocupacion alguna, hasta que un día tres sujetos lo extorsionan, pidiéndole un millonario rescate para devolver a una mujer a la que han secuestrado. Dicha mujer resulta ser la esposa de un millonario, también llamado Jeff Lebowski. The Dude se verá envuelto en un enredo que involucra alfombras, maletas con ropa interior sucia, productores de películas porno, hurones, y torneos de bolos.

Una comedia muy particular, que no es otra cosa que un acercamiento posmoderno al cine negro. The Big Lebowski, al ser inspirada por la obra de Raymond Chandler (cuyas célebres novelas de detectives se convirtieron en la base de algunas de las películas más reconocidas del género), parte esencialmente de las convenciones narrativas del noir: un misterio a resolver, conspiraciones, e intrigas, que se suceden dentro de una trama compleja y enrevesada. Dichas convenciones son reimaginadas dentro de un marco cómico. Como si fuera poco, la trama se desarrolla en la ciudad de Los Ángeles, escenario de incontables películas de la serie negra. Y si bien muestra el lado oscuro de la ciudad, incluye bastante más de la idiosincrasia de quienes la habitan, en el carácter de los personajes, su manera de hablar, sus manierismos y hasta su comportamiento.

fucking interesting
“Eso es jodidamente interesante, hombre, es jodidamente interesante.”

La estética de la película es como la de un universo paralelo, congelado en el tiempo, ya que a pesar de que la historia toma lugar a principios de los años 90, parece que ocurriera en los años 60, (lo que se refleja especialmente en la apariencia de la bolera y la casa de Jackie Treehorn) más sin embargo, se evita caer en los convencionalismos con que se retrata esta década en el cine. Los atuendos y apariencia de los Nihilistas, las obras y residencia de Maude Lebowski, y la suntuosa mansión del millonario Jeff Lebowski merecen especial atención, así como aquellos momentos surrealistas, con alocados decorados alusivos a los bolos.

autobahn
No más hay que ver a estos villanos tan peculiares, inspirados por Kraftwerk (con acentos alemanes falsos incluidos) y con un look de finales de los 70, que contrasta con el resto de la película.

El uso de la música destaca, porque a pesar de ser prominente, nunca es intrusivo, ni efectista, y siempre complementa de manera adecuada las situaciones. Entre otras cosas, la elección de canciones deja entrever el carácter de los personajes. Así como el alegre y descomplicado rock de los Creedence se ajusta perfectamente al modo de ser de The Dude, los fríos sintetizadores del technopop reflejan la personalidad de los Nihlistas. Y ni hablar de la versión flamenco de Hotel California, que introduce al personaje de Jesus. Turturro se roba la escena, y destaca a pesar de lo pequeño de su papel. En general, la película tiene muy buenas actuaciones. Jeff Bridges vive el personaje de The Dude. Su andar desgarbado, forma desaliñada de vestir, y actitud relajada ante los problemas que se le presentan contrastan con el neurótico e irascible Walter Sobchak, interpretado por John Goodman. La química entre estos dos personajes siempre da lugar a situaciones hilarantes, porque son polos opuestos.

El ethos del protagonista es la idea central de la película. The Dude se rehúsa completamente a trabajar o ser productivo para la sociedad (probablemente su única fuente de ingresos sea algún subsidio del estado), y a lo único que se dedica es a jugar bolos con sus amigos, beber White Russians, y fumar marihuana. Pero ese es el secreto de la felicidad para él, vivir una vida sencilla, sin dejar que un prestigioso empleo o las posesiones materiales definan su valor como persona. Tal vez a la sociedad en general le convendría ser como The Dude, así sea de vez en cuando, dejándose llevar por la corriente y disfrutando las cosas simples de la vida, en vez de andar persiguiendo fortunas vacías. La enredada trama de la película se resuelve casi que por sí sola, y no termina en nada. Ante el absurdo caos de la existencia, The Dude no se desespera, y maneja todo con frescura.

life goes on
“Al carajo, hombre, no puedo preocuparme por esa mierda, la vida sigue, hombre.”

The Big Lebowski es divertida, pero paradójicamente densa. No es sorprendente que su recaudo en la taquilla haya sido modesto, en el mejor de los casos, y que su recepción haya sido inicialmente tibia. El guión alude de manera sutil a temas muy diversos (la Guerra del Golfo y el contexto sociopolítico de los Estados Unidos en la época, el Taoísmo, el existencialismo, etc.), lo cual es fácil de ignorar al ver la película una única vez. Su riqueza no se devela de manera inmediata, sino que requiere múltiples visionados. Por ello, ha sido analizada y diseccionada por académicos, ha inspirado el culto del Dudeísmo y varios libros de autoayuda, y hasta tiene su propio festival, el Lebowski Fest. Puede no ser la película más laureada de los Coen, pero (debido a su multitud de seguidores) es y siempre será la más recordada. O esa es, como, mi opinión, hombre.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s