Ma nuit chez Maud

Mi noche con Maud (1969)

Unos franchutes teniendo conversaciones intelectuales sobre Pascal, la moral, el amor, y la religión. Ah sí, y el protagonista tiene un dilema moral porque quiere casarse con una mujer a la que ni conoce, y que solo ha visto cuando va a la iglesia, pero otra mujer le ofrece pasar la noche en casa de ella. Nada más. Basada en un cuento escrito por el mismo Rohmer, creo que me hubiera valido mejor haberlo leído en vez de gastar 110 minutos de mi vida viendo ésto (o mejor dicho, leyendo subtítulos), porque pareciera que lo hubiera transcrito palabra por palabra a la pantalla. Puedo contar con los dedos las escenas en las que los personajes cierran la boca.

Todo está supeditado a los diálogos. TODO. Y el cine es ante todo imagen, no diálogo. La palabra es un medio, no un fin. Y en el cine se pueden hacer cosas geniales con la palabra, pero llenar casi todos los planos con verborrea no es una de ellas. El problema no sería tan grave si al menos las conversaciones tuvieran un dejo de espontaneidad, o de naturalidad, pero la cinta está tan enfrascada en la profundidad de su temática y de sus ideas que al final se le olvida que es una película (descuidando hasta el ritmo, el cual se torna flojísimo, porque lo único que medio lo sostiene es adivinen que, el diálogo), no una obra literaria. No hay nada visualmente llamativo en este film, si no tenemos en cuenta la belleza de Françoise Fabian y Marie-Christine Barrault, las dos actrices principales.

francoise ma nuit chez maud

Aunque como culpar al protagonista, yo también querría casarme con ella aún sin conocerla. No, la verdad es que el dilema moral planteado en la premisa era interesante, a pesar de lo que dije al principio. Lo malo es la ejecución. Estoy seguro de que en el cuento original está expuesto de mejor manera.

Le hubiera salido mejor a Rohmer adaptar esta historia como una radionovela. O una obra de teatro, tal vez. Y ya, no tengo absolutamente nada más que decir sobre esta película, no sea que termine haciendo una Rohmerada y me termine extendiendo más de lo debido en palabrería. Recomendada exclusivamente para alguien que esté tomando clases de francés, le puede ayudar a ejercitar sus habilidades con el idioma.

The Godfather Part II

El padrino II (1974)

El ejemplo definitivo para desvirtuar aquella afirmación de “segundas partes nunca fueron buenas”, considero que esta película sobrepasa a su decente, pero sobreestimada predecesora (The Godfather no es la mejor película de la historia ni a palo), en todo respecto, siendo mucho más ambiciosa y compleja, al ser tanto una secuela como una precuela de la original. El montaje paralelo es el medio por el cual se intercalan dos historias: la de la corrupción moral de Michael Corleone al llegar a la cima de su poder, y la de las vicisitudes de distinta índole por las que tuvo que pasar su padre, Vito Corleone, para conseguirlo. El contrapunto entre las dos líneas narrativas acentúa el carácter trágico de la obra.

michael connie

“En un par de escenas creo que fui demasiado lejos, pero Rembrandt fue demasiado lejos también”. Gordon Willis, director de fotografía, al referirse al uso de la oscuridad en el film.

Willis toma el concepto visual de la primera película de la trilogía y lo lleva mucho más allá, envolviendo casi todo en sombras (exceptuando a ciertas escenas en exteriores como la de la primera comunión del hijo de Michael, las escenas en Cuba, y las escenas invernales, entre otras), para representar el carácter cada vez más amoral del personaje principal. La cita a Rembrandt que hace el cinematógrafo no es casual, ya que la labor de este último está visiblemente influenciada por la obra del primero, así como de otros artistas, tales como Caravaggio.

En contraste con esto, la saturación de los tonos marrones y amarillos durante las escenas protagonizadas por Vito Corleone evoca una profunda sensación de nostalgia, haciendo que parezcan viejas fotografías en sepia.

corleone sicilia

Insuperables los primeros 10 minutos de la cinta.

En cuestiones de ritmo, The Godfather Part II va algo lento, pero, debido a que la trama es bien densa, y requiere ser establecida de manera adecuada, para que uno como espectador no se pierda, esto a veces es necesario. Además, la lentitud favorece al tono melancólico que se deseaba lograr. El guión está estructurado de manera impecable, a medida que avanza la película se acrecenta cada vez más la tensión dramática, y el balance entre las dos historias está muy bien logrado.

En cuanto al apartado actoral, todos están muy bien en sus papeles, pero hay cuatro miembros del reparto que eclipsan al resto:

La interpretación de Al Pacino, un actor que en ocasiones tendería al histrionismo en papeles futuros (aunque por ejemplo en Scarface eso funcionaría de maravillas), es considerada por muchos como la mejor de su carrera. Su Michael Corleone es un estratega frío y absolutamente despiadado. En mi opinión, Robert de Niro supera con creces a Marlon Brando en el papel de Vito Corleone (sonará a capricho personal, pero no soporto la manera en que éste último balbuceaba sus parlamentos en The Godfather), creando un personaje tan carismático y benévolo como sagaz e implacable. Lee Strasberg, una verdadera institución de la actuación (y maestro tanto de Pacino como de De Niro) le da vida a uno de los antagonistas más célebres de la historia de Hollywood: Hyman Roth. Y cómo olvidar a John Cazale, cuyo Fredo Corleone es una figura de una tragedia y un patetismo inconmensurables.

fredo

“I can handle things! I’m smart! Not like everybody says! Like… dumb! I’m smart, and I want respect!”

Los temas explorados en The Godfather, tales como la autodestrucción del ser humano provocada por la ambición, la futilidad de la venganza, el cuestionamiento de la lealtad, y la inmigración italiana (particularmente siciliana, idioma en el que es hablado un porcentaje considerable de la cinta) a los Estados Unidos, son explorados de manera más amplia en esta secuela, que las lleva a su conclusión lógica.

La primera parte de la saga de El Padrino es en cierto grado culpable de romantizar a la Mafia, al mostrar a ésta institución como elegantes hombres de negocios más que como criminales. Tampoco ayuda el hecho de que al ser tan icónica, haya sido referenciada e imitada innumerables veces. En la Parte II, se derrumba por completo esta noción, mostrando los extremos de la perversidad a la que podían llegar individuos como Michael Corleone, que convirtieron el código de honor y la lealtad hacia la familia en un mero pretexto para mantener el poder.

M.

M. (1931)

Fritz Lang era ya un director consagrado en la república de Weimar, habiendo dirigido nada más y nada menos que Metropolis, una de las películas más influyentes de todos los tiempos, y de las más populares de la era del cine mudo. Pero los tiempos estaban cambiando, y eventualmente el sonido llegó al cine. En vez de oponer resistencia al cambio, Lang se adaptó a las nuevas tecnologías. M es su primera película sonora, y un clásico cuya influencia rivaliza a la de Metropolis.

Si bien las películas mudas de Lang tenían una atmósfera oscura y turbia, estas tenían un tinte algo pesadillesco, debido a que estaban enmarcadas en el expresionismo alemán. M expresa horrores mucho más realistas, porque la acción toma lugar en un entorno netamente urbano, donde la iluminación low-key prevalece en cuanto a la fotografía. Los claroscuros son prominentes, y contribuyen en gran medida a ilustrar en pantalla una ciudad gris en decadencia, donde el submundo criminal es el que tiene el poder, y la ciudadanía vive con miedo, en medio de la pobreza y la inseguridad.

rejas claroscuro m

Este tipo de iluminación se volvería característico del cine negro de Hollywood en años posteriores.

El lado oscuro de la humanidad es expuesto, y su carácter salvaje, reprimido bajo la fachada de la civilización, sale a la luz. La historia trata sobre Hans Beckert, un asesino de niñas, cuyos actos han dejado horrorizada a la población, que ha comenzado a buscar culpables entre ellos. Llegan al punto de intentar linchar a un hombre inocente. Las redadas que hace la policía con el fin de atrapar al asesino son cada vez más frecuentes, hasta el punto de que empiezan a convertirse en un estorbo para la mafia, quien decide tomar cartas en el asunto, encontrando a Beckert para ajusticiarlo por sus propias manos.

paralelo mafiosos policia

La película yuxtapone de manera ingeniosa a través del montaje paralelo la reunión de los mafiosos con la de la policía, para mostrar que ambas partes persiguen un mismo fin, insinuando una similaridad entre estas dos instituciones.

Siendo esta la primera película sonora de Fritz Lang, es una especie de ruptura con sus obras previas. El guión es más conciso, más fluido narrativamente, lo que permite la inclusión de elementos de un tinte psicológico y mayor desarrollo de personajes en el film, al poder describir a los mismos de manera más directa. En los primeros tiempos del cine sonoro, existían películas que abusaban de manera excesiva del diálogo. Ésta no es una de ellas. El diálogo sirve de hilo conductor, pero no redunda sobre lo que cuentan las imágenes. El icónico leitmotif del silbido que suena cada vez que aparece Beckert (o mejor, cada vez que está a punto de cometer una de sus fechorías) influenciaría el uso de este recurso sonoro en films posteriores.

beckert confesion

La perturbada interpretación de Peter Lorre, en el papel de Beckert, le dio un gran impulso a su carrera. Por desgracia, siempre lo ponían a hacer de villano, al pobrecillo.

En la película se cuestiona la relatividad de la justicia, un tema que llegaría a ser recurrente en la filmografía posterior de Lang. ¿Qué derecho puede tener un grupo de personas que cometen crímenes, consciente de que están violando la ley, a juzgar a un enfermo mental, que actúa por impulsos inconscientes? ¿Qué tan inocentes pueden ser los ciudadanos, que ante su impotencia a estos actos horripilantes, empiezan a buscar culpables donde no los hay?

En cierto modo, M muestra un panorama de la situación de la república de Weimar a principios de los años 30, ya que justamente el film está basado en reportes de noticias sobre asesinos seriales, que por aquella época tenían conmocionado al país, cuya economía estaba pasando por una situación grave luego de la Gran Depresión, sin mencionar que, al mismo tiempo, el Nazismo estaba comenzando a surgir (a ésto último aludiría en cierto modo Lang con su próxima película, Das Testament des Dr. Mabuse, pero eso ya es historia para otra entrada). Del mismo modo que en M, en donde la gente se deja llevar por sus impulsos más oscuros, ocurriría en Alemania durante los próximos años posteriores al lanzamiento del film.

Okuribito

Departures (2008)

Ganadora del Óscar a Mejor Película Extranjera (aunque hasta quienes no saben de cine saben lo poco que vale ese premio), Okuribito (conocida también como Despedidas, o Departures en inglés) es un interesante drama que resulta entretenido y conmovedor, si bien no está exento de cierto grado de sentimentalismo.

La orquesta donde trabaja el violonchelista Daigo Kobayashi se disuelve, por lo que deja Tokio para mudarse a su pueblo natal de Yamagata, junto con su esposa Mika. Al salir a buscar trabajo, encuentra un anuncio donde se busca a alguien para trabajar en “partidas”. Asumiendo que es un puesto en una agencia de viajes, Daigo se presenta a la entrevista de trabajo. ¡Cuál sería su sorpresa al descubrir que en realidad el empleo consiste en preparar cadáveres para su encajonamiento! Sin más opción, se ve obligado a aceptarlo, lo que le acarreará la discriminación por parte de una sociedad que mira con disgusto a quienes se encargan de los oficios relacionados con los muertos.

La idea de la película surgió luego de que el actor Masahiro Motoki, quien interpreta a Daigo en el film, leyera Coffinman, las memorias de Shinmon Aoki, un escritor y poeta que trabajó como embalsamador. La producción de la película tardó muchos años, debido a factores como falta de financiamiento (varios estudios se rehusaron a apoyar el proyecto debido a la temática de la cinta, dado al tabú que existe en torno a la misma en Japón), y varias revisiones y reescrituras del guión (que al final terminó siendo una adaptación muy vaga de Coffinman, hasta el punto de que Aoki dijo que no quería que su nombre saliera en los créditos). Sabiendo esto, no resulta sorprendente el hecho de que la actuación de Motoki sea una de las mejores cosas de Okuribito.

ceremonia

Destacan especialmente el cuidado y delicadeza de los movimientos de las manos del actor a la hora de preparar a los difuntos para meterlos en los ataúdes.

La sobria puesta en escena durante las escenas de los rituales funerarios es más que adecuada para ilustrar la solemnidad de los mismos, y los entornos en que se desarrolla la acción, como la casa de la madre de Daigo, el baño público de la señora Yamashita, la funeraria, los hermosos paisajes naturales, y hasta las estaciones (particularmente el invierno y la primavera) tienen una significancia especial y transmiten un estado de ánimo particular, el cual puede ir desde la nostalgia por la infancia hasta el duelo por los que ya no están.

NK edificio

El edificio es como un poco sombrío para ser una agencia de viajes.

El gran fallo de la cinta es su tono inconsistente. En un intento por suavizar su carga emocional, se incluyeron elementos de humor en el guión, los cuales se sienten completamente fuera de lugar. Aparte, la escena del montaje donde se intercalan planos de las ceremonias con tomas del protagonista tocando el violonchelo peca por su efectismo. Tengo sentimientos encontrados con respecto a la música de Joe Hisashi (famoso por componer la banda sonora de varias películas de Hayao Miyazaki), que a veces funciona, y a veces se torna sentimental.

El mensaje final sobre la valiosa y bella labor de los amortajadores es comunicado de manera tan escueta que da la impresión de que se está ensalzando mucho este trabajo, dulcificando un asunto que al menos durante la primera mitad de la cinta es tratado de manera seria. Sin embargo, esto es perdonable en cierta medida, si se tienen en cuenta los prejuicios que se tienen hacia éstos trabajadores en la sociedad japonesa. Afortunadamente, esto no sucede cuando la película habla sobre los lazos familiares y como éstos se ven afectados por la muerte de un ser querido. La trama secundaria sobre el desaparecido padre de Daigo tenía todo el potencial para tornarse en algo excesivamente empalagoso y melodramático, pero por fortuna no terminó siendo así (a mi concepto) y a pesar de ser algo predecible, su resolución fue satisfactoria y emotiva.

Okuribito podrá no ser perfecta, pero triunfa a pesar de sus problemas, cuestionando tabúes, reivindicando el potencial que puede llegar a tener algo tan inicialmente terrible como la muerte para ayudar a cerrar viejas heridas, dejar atrás viejos rencores, y resaltando la importancia que tiene el tratar con dignidad los cuerpos de quienes ya se han ido de este mundo.

The Big Lebowski

El gran Lebowski (1998)

Sin lugar a dudas, los hermanos Coen están entre los autores más únicos (por no decir que entre los mejores) del cine gringo actual. Este film pasó de tener un modesto éxito de taquilla y ser tibiamente recibido por la crítica a convertirse en un verdadero fenómeno con miles de seguidores, que han creado hasta su propia religión basada en el estilo de vida del personaje principal, simplemente conocido como The Dude. O His Dudeness. O Duder, o El Duderino, si no les gusta todo ese cuento de las abreviaturas. Perdonarán el intento de chiste referencial, pero los fanáticos de la película (entre los que me incluyo) terminan aprendiéndose casi, si no es que todos los diálogos, lo cual es un testamento a su memorabilidad.

Pero lo que hace tan particular al cine de los Coen es su acercamiento posmoderno al cine de género. The Big Lebowski parte esencialmente de las convenciones narrativas del film noir (un misterio a resolver, conspiraciones, intrigas, una trama compleja y enrevesada), al ser inspirada por la obra de Raymond Chandler (uno de los grandes autores de las novelas de detectives que terminaban siendo adaptadas en este género cinematográfico). Más lo que termina haciendo es reimaginar dichas convenciones, esta vez dentro de un marco cómico. Incluso su mismo título está parodiando al de reconocidas películas del género, como The Big Sleep (basada en la novela homónima del ya mencionado Chandler), The Big Heat o The Big Combo. La trama se desarrolla en la ciudad de Los Ángeles, escenario de incontables películas de la serie negra. Y si bien muestra el lado oscuro de la ciudad, incluye bastante más de la idiosincrasia de quienes la habitan, en el carácter de los personajes, su manera de hablar, sus manierismos y hasta su comportamiento.

fucking interesting

“That’s fucking interesting, man, that’s fucking interesting.”

La dirección de arte resulta destacable por varios aspectos. Para empezar, el hecho de que la historia, a pesar de tomar lugar a principios de los años 90, tenga una estética retro, similar a la de los años 60, (reflejada especialmente en la apariencia de la bolera y la casa de Jackie Treehorn) pero que al mismo tiempo evita caer en los clichés y convencionalismos con que se retrata esta década en el cine. La escenografía en donde toman lugar los sueños de The Dude (iluminada nítidamente y con brillantes colores por parte del director de fotografía Roger Deakins) merece mención especial. Los atuendos y apariencia de los Nihilistas, las obras y residencia de Maude Lebowski, y la suntuosa mansión del millonario Jeff Lebowski son dignos de ser recordados, por el cuidado y atención al detalle con que fueron construidos.

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“Nihilists! Fuck me. I mean, say what you want about the tenets of National Socialism, Dude, at least it’s an ethos.”

Lo que nos lleva a otra de las cosas que hacen tan memorable a este film: su uso de la música. Nunca es intrusivo, ni efectista, y siempre complementa de manera adecuada a las imágenes, reforzando su mensaje. La música deja entrever el carácter de los personajes. Así como el alegre y descomplicado roots rock de los Creedence se ajusta perfectamente al modo de ser de The Dude, los fríos sintetizadores del technopop alemán setentero reflejan la personalidad de los Nihlistas. La verdad, no podría imaginar aquella escena donde nos introducen al personaje de Jesús Quintana (mi favorita de la película) sin otra canción que el cover de Hotel California que hicieron los Gipsy Kings. Eso sí, quien se lleva las palmas en dicha escena es John Turturro con su excelente interpretación, a pesar de lo pequeño de su papel. Porque The Big Lebowski es una película con grandes actuaciones.

Jeff Bridges sencillamente ES The Dude. Vive el personaje. Su andar desgarbado, forma desaliñada de vestir, y actitud ultra relajada ante los problemas que se le presentan han dejado una huella indeleble en la memoria de fans y cinéfilos alrededor del mundo. Su estilo de vida es un verdadero ethos para algunos. En contraposición a él, está el neurótico e irascible Walter Sobchak, interpretado por un maniático John Goodman. La química entre estos dos personajes siempre da lugar a situaciones hilarantes, porque son polos opuestos. David Huddleston como Jeffrey Lebowski destila podredumbre bajo su fachada de sufrido pero millonario filántropo, y Peter Stormare es divertidísimo en el papel de Uli Kunkel (o Karl Hungus), con su innatural acento alemán. Estas son las que, a mi parecer, son las actuaciones más destacables, sin embargo, no hay un solo enlace flojo entre el reparto.

La enredada trama de la película se torna casi que una distracción, ya que lo que de veras importa en The Big Lebowski es la temática que subyace debajo de ella. The Dude se rehúsa completamente a trabajar o ser productivo para la sociedad (probablemente su única fuente de ingresos sea algún subsidio del estado), y a lo único que se dedica es a jugar bolos con sus amigos, beber White Russians, y fumar marihuana. Pero ese es el secreto de la felicidad para él, el relajarse y vivir una vida sencilla, sin dejar que un prestigioso empleo o las posesiones materiales definan su valor como persona.

Y esto es a grandes rasgos The Big Lebowski. Divertida, pero paradójicamente rica. El guión tiene tantas alusiones y detalles que son fáciles de ignorar al verla una única vez, al referenciar desde el contexto sociopolítico de los Estados Unidos en medio de la Guerra del Golfo hasta el Taoísmo. Por ello, ha sido analizada y diseccionada por académicos, ha inspirado el culto del Dudeísmo y varios libros de autoayuda, y hasta tiene su propio festival, el Lebowski Fest. Y vaya que a todos nos vendría bien así sea de vez en cuando ser como el Dude, dejándonos llevar por la corriente y disfrutando las cosas simples de la vida, en vez de andar persiguiendo fortunas vacías.

Stalker

Stalker (1979)

Originalmente tuve que ver esta película para un trabajo de la universidad, pero terminó cambiando mi concepción sobre el séptimo arte y sus posibilidades. Era tan densa que no pude verla toda de una, sino en las dos partes en que usualmente viene dividida. Aún así, al finalizarla quedé fascinado. No se parecía a nada que hubiera visto, tanto por su atmósfera (cosa del otro mundo), como por su contenido. Esto es porque su director, el ruso Andréi Tarkovski, tenía una concepción muy particular del cine, enfocada sobre todo en la imagen como tal y en la multiplicidad de significados que podía tener para cada espectador, sin que existiera una interpretación absoluta de los hechos que acontecían en pantalla.

Por ello, sus películas tendían a usar planos (o tomas, como se les conoce popularmente) muy largos, siendo lentas y contemplativas. Elegía crear el ritmo de cintas como la que nos ocupa a través de algo que llamaba “la impresión de la tensión del tiempo en cada plano”.  Es decir, que o bien sea manteniendo fija cierta imagen, o moviendo la cámara muy despacito, o abriendo o cerrando el plano también de manera pausada, podía crear una sensación tensa e intrigante, despertando la atención del espectador, sin necesidad de hacer cortes ni recurrir al montaje/edición para enlazar ideas. Tarkovski nos impulsa a fijarnos en los detalles de cada imagen, de manera que nuestra conciencia pueda tomarse el tiempo de asimilarlos completamente para interpretarla, haciendo de la labor de ver la película una experiencia altamente inmersiva.

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Imágenes como ésta pueden provocar una sensación de paz sobrecogedora, pero al mismo tiempo despiertan un sentimiento de extrañeza, una impresión de que hay algo anormal en el ambiente.

La película habla de tres personajes: un escritor sin inspiración, un científico con aspiraciones de ganar un Nobel, y un Stalker, quien le da el nombre al film. Guiados por este último, los tres individuos viajan a un lugar misterioso conocido como ‘La Zona’, que tiene la habilidad de concederle sus deseos mas íntimos a las personas que ingresen allí y logren superar una serie de trampas mortales. Durante su viaje se hacen un montón de preguntas, enfocadas en particular sobre la naturaleza de sus propios deseos, y sobre la fe, particularmente en cosas que no tienen explicación racional.

escritor

“Un hombre escribe porque está atormentado, porque tiene dudas. Necesita probarse constantemente a sí mismo y a los demás que vale algo. ¿Y si sé a ciencia cierta que soy un genio? ¿Entonces para qué escribir? ¿Para qué diablos?”

Resulta muy particular el hecho de que el mundo “de afuera” esté filmado en opresivos tonos sepia de un alto contraste, mientras que la Zona esté filmada a color, lo que constituye un recurso muy interesante al que recurre Tarkovski para diferenciar estos dos entornos y resaltar el carácter sobrenatural de la Zona. Las grises zonas industriales y los parajes contaminados y ruinosos en que toma lugar la acción tienen una estética muy particular, y una extraña belleza a pesar de todo. La música y el diseño de sonido también son muy destacables, la sinergia entre las composiciones de Eduard Artémiev (que mezclaban instrumentos de Oriente y Occidente) y los sonidos de la naturaleza que se oyen durante la película es sencillamente perfecta, y ayuda a construir el ambiente etéreo que caracteriza a Stalker.

habitacion-deseos-zona

El agua está de manera casi omnipresente en la Zona, en multitud de formas. Un flujo constante, que puede verse como un símbolo de constante cambio, de flexibilidad.

Buscando y leyendo análisis sobre la película encontré con que algunos planteaban que el escritor, el científico y el Stalker representan cada una de las dimensiones del ser humano, la material, la intelectual, y la espiritual, respectivamente. Me adhiero a esta interpretación, dado que en la película se cuestiona y menosprecia el conocimiento y habilidades del Stalker, en lo que constituye una alegoría hacia la pérdida de espiritualidad del hombre moderno, el cual es materialista y pragmático. El film nos hace un llamado a que recuperemos esa parte nuestra, a que procuremos alcanzar la felicidad siendo buenos con los demás, creyendo en nosotros mismos, y en cosas que existen más allá de nuestra comprensión (a pesar de que Tarkovski era un cristiano devoto, considero que estaría simplificando demasiado el mensaje de la cinta al reducirlo a algo estrictamente religioso). Cosas que son tan fáciles de pensar y predicar pero tan difíciles de aplicar…

Hipnótica, reflexiva, y compleja, esta película sin duda probará la paciencia de una audiencia acostumbrada al cine convencional, pero considero que vale la pena, porque la verdad es que no es tan inaccesible como su descripción pudiera dar a entender (si de veras lo fuera, su look y estética no hubieran inspirado un videojuego, S.T.A.L.K.E.R.: Shadow of Chernobyl), y puede recompensar con creces la paciencia de los espectadores, al abrirles las puertas a nuevos mundos cinematográficos.

Introducción

¿Qué cosa puede este humilde blog ofrecer a un potencial lector que no pueda encontrar en otros diez mil sitios sobre cine? Pues vaya que es una pregunta difícil, que sentí que debía plantearme ahora, al iniciar. De antemano me disculpo si mi respuesta no es enteramente satisfactoria. Y la verdad, considero que lo único que podrá un lector encontrar aquí será nada menos que una serie de reflexiones, opiniones, “críticas” o como las quieran llamar, sobre las películas que veo. El universo fílmico es vasto y diverso, y su existencia abarca tanto lo popular como lo sublime, por lo que procuraré mantener un tono similar en mis escritos, conciliando una pizca de rigor académico con el entusiasmo coloquial de un aficionado. No me limitaré a considerar exclusivamente un cierto tipo de cine, ya que cada película sirve a un fin distinto, y debe, en la medida de lo posible, ser juzgada por sus propios méritos. Así pues, les hago una invitación a todos los que deseen ver de que va esto, sean bienvenidos, y si les gusta lo que escribo, sepan que nada aprecio más que el hecho de ser leído.