This Is Spinal Tap

This Is Spinal Tap (1984)

La banda de hard rock Spinal Tap se prepara para embarcarse en su primera gira por los Estados Unidos. Al mismo tiempo, enfrentan la censura por la controvertida portada de su nuevo álbum, que previene que éste sea vendido masivamente. El cineasta Marty DiBergi realiza un documental que muestra la larga  historia de altibajos de la banda, sus fuentes de inspiración, y las situaciones que viven durante la gira.

Una de las sátiras sobre el mundo del rock & roll más icónicas que se hayan hecho jamás, porque sus personajes no son payasos que explotan los clichés rockeros de manera facilona, sino que adoptan la conducta de unos músicos de verdad, que se toman su arte en serio (tan portentosos que todos hablan con un marcado acento británico), aún cuando es estrafalario y de mal gusto. La principal fuente del humor de la película proviene del hecho de que los miembros de Spinal Tap se ven a ellos y a la realidad a través de su perspectiva distorsionada, y no están conscientes de lo ridículos que son. El diálogo, en su mayoría improvisado por los tres actores principales (todos ellos insuperables), es guiado por unos chistes visuales muy bien planteados y ejecutados.

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Destacan los conciertos de la banda, en los que siempre algo sale mal, de la manera más absurda.

Spinal Tap ridiculiza los delirios de grandeza de las bandas de hard rock y heavy metal de principios de los 80, junto con otras cosas típicamente rockeras como las estupideces que ponen las bandas en sus letras y en las portadas de sus discos para causar controversia, su música rimbombante llena de virtuosismo innecesario, su machismo, y su pretenciosidad, que los lleva a creer que su música es trascendental, cuando en realidad es, en muchos casos, unidimensional. Pero al mismo tiempo, humaniza a estos delirantes músicos, mostrando sus luchas, lo difícil que ha sido para ellos proseguir con su carrera. Los personajes tienen la suficiente humanidad como para que incluso las bandas de hard rock de la vida real (como Dokken o Metallica) se identifiquen con su lucha, a lo que también contribuye el (paradójico) realismo de las situaciones que enfrentan.

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“Mis solos son mi marca distintiva.”

Si bien Spinal Tap empieza a perder un poquito de fuerza hacia el final (a pesar de que dura menos de 90 minutos) mantiene un nivel constante en cuanto a sus chistes. Destaca adicionalmente por no hacer predecibles chistes sobre las groupies, el alcoholismo o la adicción a las drogas de los miembros de la banda, lo que le añade aún más dignidad a los personajes. Es más interesante ver el conflicto entre la novia del cantante y el resto de la banda. Ingeniosa y mordaz, pero nunca cruel u ofensiva (en el mal sentido de la palabra), puede ser disfrutada por todo el mundo, pero especialmente, es de visionado obligatorio para cualquier rockero/metalero.

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Marketa Lazarová

Marketa Lazarová (1967)

En la Bohemia (actual República Checa) del siglo XIII, dos feudos a cargo de dos terratenientes menores, Kozlík y Lazar, que asaltan viajeros y cometen toda clase de crímenes, se ven enfrentados al capitán de las fuerzas del Rey. Kozlík le propone una alianza a Lazar, para que juntos puedan combatir al rey, pero Lazar, que es cristiano, la rechaza, debido a que Kozlík es pagano y ha cometido muchas barbaridades. En retaliación, Kozlík ordena el secuestro de la hija de Lazar, Marketa. El hijo de Kozlík, Mikoláš, se enamora de ella, y, a pesar de que la viola, la protege de todo peligro, y pronto sus sentimientos empiezan a ser correspondidos.

Marketa Lazarová no es una película convencional. Es un épico poema visual de casi 3 horas de duración. Es profundamente evocadora, gracias al poderío de sus imágenes. Las panorámicas, el uso de la distancia focal para resaltar personajes, objetos o paisajes, el uso de subjetivas (particularmente durante el rapto de Marketa), el aprovechamiento de la iluminación para construir el mood de cada escena, entre otros aspectos, hacen que la película resulte destacable por su dirección de fotografía (a cargo de Beda Batka). La historia avanza de manera lineal, pero fragmentada, usando por momentos breves flashbacks. La edición genera una sensación de desorientación en el espectador, que refleja la zozobra que vivían los personajes en aquella época turbulenta.

marketa lazarova personajes

Los personajes se reducen a meros símbolos, que representan las facetas de la lucha entre cristianismo y paganismo que se estaba llevando a cabo en aquella época medieval.

La banda sonora está muy bien planteada y utilizada. Con su mezcla de cantos gregorianos sacros y elementos tribales ritualistas, transmite la turbulencia del conflicto al terreno musical. El diálogo no es muy conversacional, los parlamentos sirven más como contrapunto a la imagen, acentuando las ideas que se ven en pantalla. Como resultado la narrativa de la Marketa Lazarová se enlaguna, y por momentos se hace incomprensible, a pesar de los intertítulos que explican lo que va a pasar. Esta es la única falla de la película.

marketa lazarova final

Por lo demás, el clímax es una de las mejores cosas que he visto en película alguna, la yuxtaposición del viaje al monasterio de Marketa y la caída de su amado Mikoláš, mediada por las oraciones de la monja, es brillante.

El cambio entre las estaciones (de invierno a primavera), los motivos alusivos a los animales (lobos, ciervos), el uso extremadamente limitado de las escenas nocturnas (para hacer de la noche misma un motivo dramático) son algunas de las ideas visuales más emblemáticas de Marketa Lazarová. El choque entre dos fuerzas opuestas, orden y caos, que luchan por la supremacía del territorio, cada una con sus contrastes, es el conflicto principal de la historia, y nunca se pierde de vista. El combate siempre es crudo, injusto con los más nobles, y brutal. Un país (o reino, en este caso) sólo se empieza a edificar cuando los conflictos se apaciguan, si bien, acá ocurrió a la fuerza. Entre otras cosas, tanto cristianos como paganos son capaces de extremos de salvajismo inesperados.

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“No pongan tanta cara de santos, todos ustedes son paganos.”

Densa, dura, inaccesible y cruda, pero también sublime, bellísima y compleja, Marketa Lazarová es una de las películas más reconocidas del cine checo, y con justa razón. La pulcritud de su realización formal, y la manera en que trata su temática, construyen una representación del medioevo muy completa, que resulta paradójica, porque aunque es realista, está llena de ambigüedades y matices (comunicados a través de sus aspectos visuales), que pueden ser interpretados por el espectador a su manera.

Scarface

Caracortada (1983)

Tony Montana es un ex convicto cubano que busca refugio en los Estados Unidos. Al matar a un antiguo político exiliado, un narcotraficante no sólo le concede su permiso de residencia, sino que lo lleva a trabajar para él. Movido por su ambición, Montana empieza a ascender de reputación como uno de los traficantes más poderosos de Miami, destruyendo a todo aquel que se cruza en su camino.

Una película de gángsters en donde todo, desde la histriónica actuación de Al Pacino en el papel protagónico, pasando por el extravagante diseño de producción, la violencia explícita, el lenguaje soez, el uso de drogas, la música pop con sello ochentero, y hasta su desmesurada longitud (de la cual se pudieron haber cortado unos 30 minutos sin problema), gira en torno al exceso. Scarface no romantiza un estilo de vida criminal. Busca cansar. Hastía. Refleja el progresivo descontento de Montana con su riqueza, y su progresiva decadencia. Paradójicamente, entretiene, principalmente gracias a que el guión de Oliver Stone es supremamente ingenioso (me sé de memoria como la mitad de los diálogos).

scarface tiroteo discoteca

Ayuda también el hecho de que las secuencias de acción están impecablemente montadas y brillantemente ejecutadas. Es en estos momentos en donde Scarface aprovecha de la mejor manera posible recursos como el movimiento de cámara y los cortes para generar no sólo tensión, sino agitación en el espectador.

De este modo, la actitud gallarda de Montana, y su historia de ascenso y caída, terminan haciendo de la película un verdadero espectáculo (que por desgracia, pierde algo de su poder gracias a tramas secundarias y secuencias que no aportan mucho al conjunto, convirtiéndose en meras digresiones que a veces ni ayudan a desarrollar los personajes). Con respecto a cuestiones de fondo, no hay mucho que discutir, más allá del obvio mensaje de “el crimen no paga”. A pesar de lo exagerado de su actuación (que es casi el polo opuesto del trabajo que hace en la saga del Padrino), Pacino hace un destacable trabajo mostrando la perdición moral de su personaje, que se consume por su ambición materialista.

scarface mama

“Son cubanos como tú los que les dan un mal nombre a nuestra gente, a la gente que viene aquí, trabaja duro y mantiene su buen nombre.”

El carisma de Tony Montana, cuyas frases se han vuelto casi que slogans, lo convirtió en una figura icónica del cine de gángsters (algunos erróneamente lo han visto como una especie de modelo a seguir, vaya miopía). Scarface ha acumulado una gran cantidad de fanáticos a lo largo de los años, y con merecida razón. A pesar de sus limitaciones y de su pomposidad, atrapa y cautiva con su intensidad (la balacera final tiene que ser una de las mejores secuencias de acción jamás filmadas.), que no ha disminuido con los años. Su narcoestética resulta, a pesar de sí misma, fascinante.

Clerks

Dependientes (1994)

Dante Hicks es el cajero de una tienda de abarrotes. El sábado es su día de descanso. Pero, cuando su reemplazo avisa que no puede ir a trabajar, Dante debe ir a atender a los clientes. En su día de trabajo encuentra numerosos tropiezos y situaciones peculiares, junto con su amigo Randal, el negligente encargado de una tienda de video cercana.

Clerks fue hecha con un presupuesto mínimo. No es particularmente llamativa, visualmente hablando. Los actores son amateurs, en el mejor de los casos (aunque Jeff Anderson, el más creíble por lejos, tiene buen ritmo para la comedia). La película depende mucho de los diálogos, que a veces se vuelven artificiosos, y muchos chistes parecen escritos por un adolescente de 14 años. Pero es una película con un yo no se qué, una especie de encanto primitivo que la hace entrañable. Por lo menos la fotografía a blanco y negro se ajusta perfectamente a lo que quiere contar, las vidas de dos mediocres (aunque fue filmada así por falta de presupuesto y no por cuestiones de estilo).

hockey techo

Tal vez Smith y compañía no hubieran tenido los recursos para hacer un picado o qué se yo, pero se las arreglaron con lo que tienen.

Hay que admitirle sus virtudes a la película, porque así como hay cuasi monólogos forzados, de los cuales se abusa, también hay parlamentos lúcidos (como la singular discusión sobre el final de las películas de Star Wars). Y así como hay situaciones de mal gusto, hay otras que sí son divertidas (en general las que involucran a los clientes y sus peculiaridades). En especial destacan las escenas que muestran el lado más humano de los personajes, donde se ponen a hablar de lo que está mal en sus vidas, se dan cuenta de su inmadurez, y aprenden que ha llegado el momento en que deben responsabilizarse de sus actos, y perseguir los cambios que necesitan para mejorar, en lugar de esperar a que cambien las circunstancias o culpar a todo el mundo de sus propias fallas.

Como retrato de las angustias de un adulto joven de clase media/baja, funciona, a pesar de sus obvias limitaciones. Clerks es sencilla, relajada y se pasa un rato entretenido viéndola. A pesar del exceso de chistes pedorros y palabrotas, hace reír, y no está exenta de una carga de reflexividad que le cae muy bien, porque le ayuda a balancear su desenfado juvenil.

Vertigo

Vértigo (1958)

El detective John “Scottie” Ferguson se retira al sufrir un accidente que lo deja con acrofobia y vértigo, pero cuando un antiguo amigo de universidad, Gavin Elster, le pide que vigile a su esposa, Madeleine, éste se toma el asunto muy en serio. Elster teme que Madeleine intente suicidarse al estar poseída por el espíritu de una de sus antepasados. Scottie se enamora de ella hasta el punto de la obsesión.

Boileau y Narcejac, dos autores de literatura policíaca, escribieron una novela que eventualmente Henri-Georges Clouzot adaptó bajo el nombre de Las Diabólicas, comprando los derechos de la obra antes de que Hitchcock pudiera hacerlo. El director británico estaba interesado en la obra de los dos escritores franceses, por lo que se hizo con la sinopsis de otra novela de ellos, que compartía varios elementos con la que se convertiría en Las Diabólicas (un hombre planeando el asesinato de su esposa valiéndose de una historia de fantasmas, una enfermedad que garantiza que el crimen se cometa, un giro sorpresivo en la segunda mitad de la trama). No valdría la pena mencionar esta intertextualidad de no ser porque tanto Vértigo como Las Diabólicas son dos de los mejores thrillers jamás hechos en la historia del cine.

El uso del color, las locaciones, la vestimenta y los peinados del personaje de Kim Novak contribuyen a construir un aura fantasmal sobre ella. Sus vestidos grises (o verdes), cabello rubio claro, y la forma en que la luz incide sobre su figura (a veces la envuelve en verde, a veces ensombrece su rostro, a veces se torna difusa) la convierten en una persona que pareciera no pertenecer al mundo de los vivos. La interpretación fría y distante que hace Novak del personaje también ayuda. Sin embargo, en cuanto al departamento actoral, es James Stewart quien destaca más que nadie. Su retrato de un hombre inicialmente bueno que se deja llevar gradualmente por la obsesión es uno de los aspectos que definen la película.

vertigo

El uso de las angulaciones de cámara para recrear la sensación de vértigo es muy efectivo, y logra hacer que el espectador sienta la enfermedad de Scottie.

Vértigo se mueve siguiendo la lógica de los sueños, en donde las cosas pasan, aún cuando en ocasiones no tenga mucho sentido que ocurran de la manera en que lo hacen. A este hecho se alude indirectamente con la secuencia pesadillesca que aterra al detective. En el mejor de los casos, se puede decir que la trama depende de coincidencias sorpresivas. En el peor de los casos, que es absurda. Esta única falla le quita algo de su poder a la película. Irónicamente, se disfruta aún más cuando ya se conoce el final y por lo tanto, se deja el interés por la historia de lado, porque como retrato de un romance obsesivo y de una fijación malsana por los recuerdos, Vértigo es insuperable.

vertigo espejos

El motivo visual de los espejos resulta llamativo, por el hecho de que en los planos se muestra al personaje de Kim Novak dividido en dos, lo que le permite a la película jugar con las identidades: la verdadera y aquella a la que se aferra Scottie.

Temáticamente, puede hacerse una lectura de Vértigo relacionada con la manera en que los hombres le imponen a las mujeres los parámetros de estética que ellos quieren, algo que ocurre en el mismo Hollywood (y que le pasó a Kim Novak, otra víctima de la cirugía estética). La situación es llevada de extremo a extremo, porque a Judy la disfrazan de Madeleine para que sea cómplice del crimen, pero las cosas se complican para ella porque un hombre se enamora de cómo se ve, y no de como es en realidad. Aquí entra en escena un aspecto psicológico que juega de manera bastante interesante con la relación entre el duelo por una persona amada, la necesidad de una conclusión o de volver a ver a esa persona, y de los medios que se pueden tomar para tal fin, que terminan causando estragos en la psique del doliente. En todo momento, es siempre el hombre quien controla y decide el destino de la mujer, sin importar que a ella le desagrade o que no sea bueno para ella, con tal de que él consiga lo que desea.

Esto la hace mucho más retorcida de lo que parece en principio. Vértigo sumerge al espectador en un hechizo, haciéndole creer algo que no es cierto para luego subvertir sus expectativas (lo cual viene siendo el único aspecto exitoso de la narrativa). Cargada de inventiva visual, temática llamativa (y perturbadora), y emoción, es capaz de trascender sus limitaciones y convertirse en una de las películas más influyentes y respetadas de todos los tiempos.

Impresiones sobre Twin Peaks: El regreso (partes 13 a 18)

Twin Peaks (2017)

Cooper despierta de su letargo como Dougie Jones, y regresa al pueblo de Twin Peaks para su batalla final con su doppelgänger.

Voy a seguir el juego de Lynch y Frost, quienes nos saturaron con dobles durante Twin Peaks: El regreso, y voy a escribir una reseña positiva y negativa a la vez, porque estoy dividido con respecto a como terminó la película de 18 horas/serie.

La obsesión por la dualidad de las cosas, que siempre estuvo presente en Twin Peaks, es exacerbada hasta niveles insospechados. Esta tercera temporada, que durante sus dos primeros tercios había sido críptica e inaccesible, le dio a los fans lo que querían durante sus penúltimas cinco partes. El ritmo se acelera considerablemente, varios hilos argumentales se resuelven súbita pero satisfactoriamente, cada vez más pasamos más tiempo en el pueblo, el humor y los personajes excéntricos toman el centro de atención (¿para cuándo un spinoff de los hermanos Mitchum en Las Vegas?), y Cooper regresa, cuando ya se habían perdido todas las esperanzas de volverlo a ver.

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“Yo soy el FBI.”

Por supuesto, luego Lynch tira todo eso por la borda para darle lugar a un final impostado sin pies ni cabeza, que deja muchas cosas importantes sin resolver. Logra de paso arruinar el recuerdo de la serie original. Dejando de lado lo sorpresivo que resulta, uno puede ver que es casi el mismo final que le dio a Lost Highway, Mulholland Drive e Inland Empire. Pero, mientras en estas tres películas funcionaba, porque eran historias autocontenidas, enfocadas más en las ideas que sugerían que en los personajes, aquí no solo chirría, sino que enlodece todo, porque Twin Peaks siempre fue sobre la atmósfera del pueblo, sus personajes y las interacciones entre ellos. Lynch se enfoca demasiado en abrir cada vez más y más misterios, y yo pregunto: ¿Acaso no se suponía que el misterio era sólo un pretexto para pasar tiempo en el pueblo? Si con la resolución del caso de Laura Palmer mataron el ganso de los huevos de oro, aquí revivieron al ganso como un monstruo de Frankenstein que masacra aldeas enteras.

pointless characers twin peaks

Se introdujeron tantos personajes nuevos, y tan planos, que terminaron sirviendo para rellenar tiempo, saliendo de la película tan rápido como entraron. El elenco terminó tan abultado, que la mayoría de personajes se hicieron irrelevantes.

Los creadores eligen darle relevancia sólo a ciertos personajes en específico, dándoles a sus tramas cierres bastante adecuados, como la conmovedora despedida a la Dama del Tronco (quien, más que ningún personaje, parecía tener claro el rumbo de los acontecimientos), o el final feliz de la historia de Ed y Norma (una de las mejores secuencias de la serie, donde el manejo de la música y la actuación crean algo maravilloso). Luego, toman la decisión más osada, y le dan a los personajes más importantes finales abiertos, y muy ambiguos. Y aquí es donde de empieza lo interesante, porque Lynch se vale del montaje para construir múltiples líneas de tiempo paralelas, que transcurren al mismo tiempo, algo que ya había desarrollado a la perfección en Inland Empire, pero que retoma y lleva un paso más allá (lo que yo creía imposible).

es futuro o pasado

“¿Es futuro? ¿O es pasado?”

A través del montaje se nos presenta la ilusión de un tiempo lineal, pero en realidad, el tiempo está compuesto de ciclos que empiezan, terminan, se traslapan, se sobreponen entre sí. Dichos tiempos toman lugar en múltiples planos de conciencia: el mundo físico, los sueños, un estado de coma, otras dimensiones. Igualmente, Lynch se vale del ritmo para mostrar percepciones alteradas del tiempo. Así, la audiencia, sin importar qué interpretación tenga de los hechos, puede darse cuenta de que la Parte 18 se desarrolla en otra dimensión diferente a lo que ocurre en la Parte 17. También puede inferir que las escenas de Audrey están ocurriendo dentro de su cabeza, antes de que nos lo revelen. Hay sincronización entre la duración de varias escenas, lo que refuerza la idea del tiempo como ciclo, así hayamos visto todo linealmente y por episodios. Twin Peaks acaba, sólo para volver a comenzar.

dama del tronco tiempo

“Ahora el círculo está casi completo. Mira y escucha al sueño del tiempo y el espacio. Todo se revela ahora. Fluye como un río. Aquello que es, y aquello que no es.”

Todo el tiempo nos tuvieron pescando arenques rojos. Desde la primera entrada que le dediqué a esta película intuía levemente que era una meditación sobre el paso del tiempo, la irreversibilidad del cambio, y por eso cambiaba de locaciones hacia la ciudad, cambiaba de tono, y mostraba unos personajes cambiados. Pero de la manera más hábil, Lynch y Frost nos mantuvieron tras pistas falsas, haciéndonos creer que la cosa iba hacia el retorno a Twin Peaks, cuando en realidad se trataba de un eterno retorno, en donde las fuerzas cósmicas opuestas que rigen la existencia están en una perpetua lucha, en donde hasta las mismas conclusiones de los caminos de la vida llevan de vuelta a los personajes al punto de inicio, en donde hasta la muerte es “sólo un cambio más”, en la infinita concatenación de cambios que son la única constante de la existencia.

Sin duda, es elegíaco, y desesperante, porque muestra que hay cosas que no se pueden evitar, porque no se puede reparar lo que ha sido irremediablemente roto, y lo más importante de todo, que no se puede recapturar el pasado. Sin embargo, la naturaleza cíclica del tiempo puede abrir numerosas posibilidades para seguir adelante, después de todo.

Todo eso está muy bien, pero pudieron haber hecho lo mismo en nueve episodios. Y sin tantos personajes. En últimas tanta pista falsa y tanta manipulación disminuyen el poder de la pretendida reflexión que intentó transmitir el director. Al igual que Cooper, que no podía dejar las cosas quietas, se dejó llevar por su lado más indulgente, desperdiciando tiempo (¡irónicamente!) sin razón. Pudo haberse enfocado en una menor cantidad de historias, para haberlas desarrollado mejor, y hubiera podido ilustrar el mismo punto de una manera más concreta. Los personajes envejecidos tenían gran potencial para esto, pero pareciera que todas sus tramas no fueran más que epílogos extendidos. Cuando Lynch quiere hacer un drama humanista, brilla, y aquí por momentos tiende hacia allá, pero, por desgracia, se deja llevar por su fascinación por crear rompecabezas que no encajan del todo.

Tanto el drama como el misterio hacían parte del Twin Peaks original, pero en aquel tiempo se logró mantener el balance durante un tiempo (la primera temporada, para ser específicos). La tragedia más grande que le ocurrió a Twin Peaks (en general) es que, en efecto, el pasado no se puede recapturar. Absolutamente ninguno de los involucrados en la realización de la serie logró sostener ese tono de la primera temporada. Por ello, tuvimos una segunda temporada que se descarrió, cayendo en la autoparodia, y esta tercera temporada que es su opuesto exacto: mientras la segunda temporada era tonta y ligera, esta tercera temporada es turbia y escabrosa. Lo que ambas tienen en común es la inconsistencia del tono.

La amplitud del alcance de este film de 18 horas le permitió abarcar desde lo cotidiano hasta lo paranormal, con risas, llanto, miedo, rabia, frustración y todas las emociones en medio. El aura predominante de misterio provoca dos reacciones en el espectador: invita a contemplar las particularidades de la vida, y lo hace querer buscar respuestas a toda costa. A veces pienso que la aparición de tantas interpretaciones del final, tan disímiles, son sólo un reflejo de lo que los espectadores quisieron ver, porque no hay nada allí. Lynch hizo lo que se le dio la gana y la gente le siguió el juego para no sentirse tan perdida. Y si bien sus finales usualmente son abiertos, y en ellos frecuentemente hay horror, también hay comprensión, incluso catarsis (como en la malograda Fire Walk With Me o en la misma Inland Empire), aquí intentaron meter algo para cerrar un círculo de manera trucada, simplemente ignorando la narrativa que, para bien o para mal, había construido a lo largo de 17 partes, dándole una puñalada por la espalda a todos los que las vieron. Tal vez la belleza del asunto radique en que no existe una respuesta fija, como en la vida misma, donde cada ser humano tiene su propia verdad, sin pretender que sea la única o definitiva. Y lograr plasmar algo así en una obra cinematográfica no es tarea fácil.

Las series de televisión se han vuelto en los últimos años, la manera predilecta de muchos por contar historias (con Hollywood reducido casi por completo a superhéroes y remakes), por lo que han acumulado una gran cantidad de seguidores en todo el mundo, que las ven a través de diferentes plataformas. Aún así, ninguna se había atrevido a experimentar con el medio de la manera en que lo hizo Twin Peaks (tanto en los años 90 como ahora). Pero mientras la serie original fue un fenómeno masivo, esta ha permanecido en las sombras, oculta (los ratings a duras penas alcanzaron las 500 mil personas en Estados Unidos, pero una cifra mayor se suscribió al canal Showtime tan sólo para ver la serie por Internet), por su carácter inaccesible y enigmático.

Es muy pronto para decir si Lynch y Frost hayan vuelto a abrir camino y pronto veamos otro tipo de televisión. Sin duda, han vuelto a crear algo singular, que adicionalmente construye metanarrativas relacionadas con el medio televisivo por el cual se transmitió. Compleja, fascinante, absorbente, caprichosa, difícil, construye todo un universo, y transporta al espectador adentro del mismo, con todos sus contrastes, complejidades, contradicciones, e incoherencias, pero también con sus bondades, virtudes y alegrías.

oficina sheriff reunion

“Espero volverlos a ver a todos de nuevo.”

The Hunger

El ansia (1983)

Miriam y John son dos vampiros millonarios y elegantes. Cuando John empieza a envejecer rápidamente, la pareja consulta a la doctora Sarah Roberts, una especialista en temas de envejecimiento, que busca la manera de retrasarlo. Pero Miriam tiene otro plan: volverla su amante inmortal.

El ansia podría tener otro título. Podría llamarse “Potencial desperdiciado: la película” o tal vez “El video musical más largo jamás hecho”. Es deslumbrante en cuanto a aspectos visuales. Su fotografía está supremamente cuidada, desde las luces blancas y azulosas que le dan una atmósfera fría, hasta los juegos con las sombras. La casa de Miriam y John es un triunfo en diseño de sets: con obras de arte, instrumentos musicales y demás, que la hacen muy elegante. En algunas escenas de horror hay un uso adecuado de la música ambiental (en contraste, la música de Bauhaus y Schubert chilla, porque es música llamativa por sus propios méritos, que no es usada para un fin que ayude al contexto de la película). Por todo lo demás, es un fracaso rotundo.

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Podría haber escogido otros tres fotogramas al azar, y todos se verían igual de bien.

Personalmente disfruto las películas de horror estilizadas, y soy de los que opina que en el cine debe primar lo visual ante lo demás, sin embargo, la imagen debe tener alguna significancia más allá de “esto se ve bonito”. La función narrativa de muchas de las imágenes es pobre, son enlazadas al azar, sin un hilo conductor. La construcción del guión es paupérrima, salta del drama de un vampiro que envejece a un romance lésbico que sale de la nada. En la edición se abusan de los cortes rápidos, eliminando el poco sentido de cohesión que tenía la película para empezar. Tony Scott recurre a un montón de artificios innecesarios que perjudican la atmósfera, coartan la tensión, impiden que se construya algún tipo de narrativa, y convierten a El ansia en algo tedioso de ver.

catherine deneuve hunger

Del elenco destaca Catherine Deneuve, que hace lo mejor que puede con lo que se le da, aunque por desgracia no es mucho.

Hay tres posibles casos en los que se podría disfrutar esta película, sin garantía de éxito:

  1. Ser gótico y/o amante de los vampiros.
  2. Ser fan de David Bowie y tener curiosidad por verlo haciendo de vampiro.
  3. Ver la película sin audio y poner un disco de rock pesado de fondo. O hasta de los mismos Bauhaus, para esa gracia (lo cual nos remite al caso 1).

Por lo demás, es un artefacto insulso, que tiene su interés, gracias a su factura visual, pero definitivamente pudo haber sido mucho más.